Perspectiva de Draco

Era el día de San Valentín, no había tenido respuesta alguna por parte de Lidia. Le mandaba cartas pidiendo disculpas de mil maneras, intentaba acercármele durante las clases pero siempre andaba en compañía del imbécil de Potter, el traidor de sangre y la sangre sucia. Ya no se sentaba junto a mí durante clases, en Adivinación el traidor de sangre de Weasley movió su cojín de nuestra mesa y la coloco en la de él con el cara rajada. Ese imbécil me las pagara, nadie toca a un Malfoy.

Subí al Gran Comedor, sólo como últimamente lo estaba haciendo, quería encontrármela en el comedor sola y estaba dispuesto a decirle lo mucho que lo sentía. Ahí estaba, preciosa como siempre caminando, la note como con un aspecto algo enfermo pero aun así estaba impecable. Le sonreí con esperanza de que me hablara pero ella desvió la mirada y tomo la mano de otro chico. ¿Es ese Seamus Finnigan? ¡Qué demonios! ¿Ella y Finnigan? ¿En una cita? Me cayó como un balde de agua helada al cuerpo al ver esta escena, sentí como si un puñal atravesara a mi corazón.

No podía creer lo que acababa de pasar, mi mayor miedo, mi gran temor… la perdí y por Finnigan. Finnigan imbécil, me las pagará, él y su traidora madre.

Baje a mi sala común destrozado, enojado, lleno de odio, de rabia. Tenía ganas de matar a alguien, tenía que hacer algo, no puedo dejar que ese tonto de Finnigan la toque, la conquiste, la bese o la haga suya. ¡BASTA, DRACO! Ella es tuya, lo sabes bien, no te ha superado, no está todo perdido. Si, es verdad… no está todo perdido. Un Malfoy obtiene lo que quiere siempre, ella es lo que quiero y no planeo perderla.

Me tumbe en el sillón de cuero perdido en mis pensamientos. Era la primera vez que me sentía tan inseguro de mi mismo, esto es simplemente inaceptable. Yo soy guapo, puedo tener a quien sea cuando quiera, la tuve a ella y siempre la tendré. Hare todo lo posible para hablar con ella.

"Hola, amor"- era la maldita de Pansy sentándose a mi lado y me abrazo

"¡Lárgate!"- le grite empujándola

"Ay, Draco…ya te pedí perdón. Además, estas mucho mejor sin ella"- dijo sonriendo

Me levante del sillón de golpe y la tome por el brazo apretándola fuerte, arrastrándola del sillón. Se comenzó a quejar por la fuerza que use para quitarla de mi lado.

"¡Maldita víbora! ¡Entiende! ¡Me das asco y te odio más que nunca! ¡Fuiste el peor error que pude haber cometido!"- le grite y ella me miraba asustada.-"¡Me encargare que nadie te vuelva a mirar nunca jamás! ¡Te metiste con la persona equivocada! ¡Asquerosa cucaracha!"- le dije al fin tirándola al sillón y me fui a mi dormitorio.

Me quede dormido pensando en ella, recordé su olor, lo suave que es su piel, lo perfecto que caía su cabello sobre su pecho, su sonrisa, como se ruborizaba cuando le decía algo que le gustaba, sus besos, sus labios, la manera en como me daba leves mordiscos que me hacían temblar. Te extraño demasiado, Lidia. Fui un estúpido.

Desperté en medio de la noche, eran las 12:00 A.M. Todo el colegio debía estar dormido y puede que alguna otra pareja ande escondida tras los arbustos del colegio besándose. Camine hacia la torre de Astronomía, quería estar en un lugar donde nosotros estuvimos. Me quede sentado mirando hacia el cielo lleno de estrellas, me sentía solo.

De repente sonó un ruido detrás de mi, alguien venia entrando, gire a ver quien era y era Lidia. Nos quedamos mirándonos mutuamente durante unos momentos petrificados, sin decir una palabra hasta que vi que sus ojos se inundaron de lágrimas. Eso me partía el corazón, le hice mucho daño.

"Lidia"- le dije con esperanza que se quedara.

Ella desvió la mirada y se dio vuelta dispuesta a irse pero corrí hacia ella y la detuve del brazo. Ella giro y me miro con odio, sus ojos llenos de lágrimas y me abofeteo con todas sus fuerzas, mi cabello se desacomodo en dirección a mi rostro. Me ardía la mejilla, pero lo merezco. Las lágrimas de sus ojos comenzaron a brotar profusamente y su rostro estaba rojo lleno de ira.

"Fui un estúpido! Merezco todo lo que me haces! Lo último que merezco es tu amor!"- le exclame desesperado con la esperanza de que ella me volviera a besar o me abrazara como siempre lo hacia pero su rostro se lleno de más ira. La tome por ambos brazos aprisionándolos lo más que pude demostrándole que no quería que se fuera de mí, que la necesitaba. Ella comenzó a tirar de sus brazos tratando escapar de mí pero la aferre más.

"¡Suéltame! ¡Te odio! ¡Te odio!"- me grito llorando pero la tire con fuerza a mi cuerpo y la bese con pasión pero ella se resistió, por primera vez se resistió a mis besos.

"¡Te amo! ¡Discúlpame!"- le grite rozando sus labios pero ella continuaba llorando- "¡Te amo! ¡Más que a mi propia vida! ¡Te amo! ¡Fui un estúpido! Pero por favor, por favor…no me quites el alma"- la volví a besar con desesperación, ella se rindió ante mis besos y la aferre con fuerza a mi cuerpo sin querer dejarla ir. Me aparte un poco para dejarla respirar rozando nuestros labios, sintiendo su respiración.

"Te… te… te odio"- dijo al fin apartando su rostro del mio mirándome con odio y sollozando- "No me vuelvas a tocar nunca más, Malfoy… no quiero que me toque un tipejo que se revuelca con zorras teniendo novia. Me das… ¡me das asco!"

Cuando dijo esas palabras la solté, no podía creerlo… ¿le daba asco? ¿Ella acaba de decir que le doy asco?

"No, no me digas eso. ¡Sé que me amas! ¡Aún me amas!"- le grite desesperado y ella soltó un gran sollozo al escucharme- "¡Vez! ¡Aún me amas! ¡Eres mía y yo soy tuyo! ¿Recuerdas? Tu y yo para siempre"- le volví a decir desesperado, ella escondió su rostro en mi pecho llorando descontroladamente.-"Aun me amas y yo a ti te adoro. Por favor, no te vayas de mi lado"

Ella se apartó de mi lado y me dio la espalda.

"No confío en ti. Se acabó"- me dijo triste, se volvió hacia mi y me miro llorando- "Se acabó, tu lo acabaste desde el inicio"

La deje ir, no podía ni moverme de mi lugar al escuchar eso, no podía creer lo que acababa de suceder. Ella se rindió, ella ya no estaba interesada en mi, ella quería al imbécil de Finnigan.

Pasaron los días y la veía nuevamente en el Gran Comedor, sentada con sus amigos y ahora con el estúpido ese. Ella estaba feliz, muy feliz, reía con él y bromeaban. Yo no la hacía reír como ese estúpido lo hacía, ella estaba de vuelta y eso es lo que importaba, tenía una razón para seguir. Me duele aceptarlo pero es lo mejor, tiempos oscuros se avecinan y yo seré parte de eso, lo que menos quiero es que ella se vea afectada.

Llego el correo ese día durante el desayuno, y vi la lechuza de mi padre que me traía una carta. Me levante de mi silla y baje a la sala común de Slytherin a leerla. La abri mientras mordía un cupcake y decía

Draco,

Hijo tengo una misión para ti. Como sabrás el Ministerio de Magia tiene a la nueva profesora Dolores Umbridge y quiero que la ayudes en todo momento, debes tenerla de tu parte y cooperar en todo lo que te pida. Recibí una notificación de que Potter está tramando algo y puede que él interrumpa la nueva misión que nuestro señor nos ha asignado.

Nuestro amo te ha designado una especial y es cooperar con la profesora y averigua los planes de ese Potter.

Atentamente,

Lucious Malgoy.

La cerré, sé que Lidia coopera con el cara rajada pero era tiempo de dejar el sentimentalismo atrás. La comenzare a seguir a ella y a todos los demás.

Para esta misión le pedí ayuda a Crabbe, Goyle y Blaise. La profesora esa estuvo más que contenta con el nuevo grupo que formamos, tuvimos ayuda de Filch y desafortunadamente se nos unió Pansy.

La primera persona que seguimos fue a la lunática de Lovegood, ella revolotea camino a la Sala de Menesteres. Con razón Lidia conocía ese lugar, ellos tramaban algo en ese lugar. Todos los seguidores de Potter se reunían ahí pero no podíamos entrar por más que intente abrirlo con el pensamiento.

Luego, vimos a Cho Chang y a su fiel amiga Marietta Edgecombe que iban camino a la Sala de Menesteres. Le notificamos a la profesora Umbridge y llamo solo a Edgecombe quien soltó toda la sopa. Resulta que el Potter había reunido a muchos estudiantes en la Sala de Menesteres para el Ejército de Dumbledore y practicaban hechizos de Defensas Contra las Artes Oscuras, porque pensaba que ella era una inepta. Nos dijo cuando eran las prácticas.

Decidimos hacer una emboscada durante una de sus prácticas y atrapamos a todos los involucrados, pero desafortunadamente eso significaba que Lidia estaba entre ellos. Ella me miro con odio una vez más, la había traicionado pero no podía hacer nada al respecto. Pensé que el tonto de Finnigan estaría entre ellos, pero no lo estaba.

Me dolió ver el castigo que les impusieron, podía verla quejarse de dolor al escribir en un cuaderno con la pluma hechizada que Umbridge le había dado, su mano estaba roja y con una enorme cicatriz llena de sangre. Me estaba matando, me dolía ver que sufría pero no podía hacer nada. Esa mano tan delicada que prometí cuidar, que siempre bese y la tome pensando en protegerla contra todo aquel que le hiciera daño. Era inútil, no podía hacer nada.

Despidieron a Dumbledore, y Umbridge tomo el puesto. Todo cambio.