Perspectiva de Lidia
Regresé a casa, mis padres no fueron a buscarme esta vez y suponía que me había metido en un enorme problema con ellos y que sería un verano difícil. Mandaron a uno de sus sirvientes por mí, el señor Tate, un hombre alto, piel cetrina, cabello negro azabache y mirada seria, como si estuviera enojado contigo.
"Señorita, Lidia"- me saludo haciendo una reverencia- "Bienvenida"
"Hola, señor Tate"- le salude nerviosa.
Llegue a la casa de mis padres, estaba más tétrica que de costumbre, el ambiente era frío y pesado, me estremecí de pensar en lo que me esperaba. Camine cautelosa al salón de estar de mis padres, ellos me esperaban ahí. Mire a mi madre que se encontraba sentada leyendo un libro, tenía el semblante diferente, como preocupada. Mi padre bebía una copa de whiskey de fuego mientras leía El Profeta. Ambos me miraron al entrar a la habitación, mi madre bajo la mirada en seguida.
"Nos has decepcionado mucho"- dijo mi padre con desaprobación- "¿Cómo pudiste? ¿Cómo?"
No me atreví a contestarle, sólo mire a mi madre que seguía sin mirarme y baje la mirada al suelo nerviosa.
"¡CONTESTAME!"- me grito mi padre, temblé del susto.
"Yo…yo…yo sólo hice lo que creo que es mejor"- le respondí con temor, la voz me temblaba.
"¡NO! ¡NO ES LO MEJOR!"- me grito dando un golpe a su escritorio, mi madre tembló- "Por culpa de Potter y sus secuaces, Lucious está en Azkaban… y temo que también es por culpa tuya"
"¡Ellos mataron a Sirius! ¡Quieren matar a Harry!"- exclame con lágrimas en los ojos- "¡Quieren matar a todos! ¿Cómo pudiste tú pertenecer y ayudar a los mortífagos?"
"¡NIÑA INSOLENTE!"- me grito mientras se levanto de golpe de su silla y se dirigió en mi dirección de manera violenta, pero mi madre se interpuso
"¡NO!"- le grito a mi padre, él se detuvo y la miro asombrado- "Ella no tiene nada que ver contigo y tus estupideces. ¡Es una niña! Y está fuera de esto. ¿Entendido?"
Mi padre me miro enojado y luego desvió la mirada a la ventana sin contestarle.
"¿Entendido, Bartolomeu?"- volvió a preguntar mi madre.
"Sí"- contesto con amargura sin mirarme.
Mi madre me tomo del brazo y nos fuimos del salón de estar, caminamos apresuradas hacia mi cuarto sin decir una palabra. Cuando llegamos a mi cuarto mi madre me soltó, cerró la puerta y se dirigió hacia mi.
"Mantente fuera de esto ¿está claro?"- me dijo molesta mirándome-"Tu padre ha llegado a un acuerdo con el Señor Oscuro, tú y yo fuera de esto a cambio de lealtad"- dijo y luego se quebró, comenzó a llorar desesperada, le abrace y ella se hundió en mi. Mis ojos se llenaron de lágrimas, tenía un nudo en la garganta.
Voldemort ha amenazado a mi familia, amenazo con matarnos a todos si mi padre no le demostraba lealtad. Mi madre no tiene la Marca Oscura en su brazo, pero algo dentro de mí me dice que no será por mucho tiempo.
Nos sentamos al borde mi cama y mi madre se calmo. Le seque las lágrimas con mis manos y la mire.
"¿Qué es lo que sucede?"- le pregunte buscando respuesta en sus ojos llenos de lágrimas- "Por favor mamá, necesito comprender esto"
"Oh, Lidia"- dijo intentando componerse- "El Señor Oscuro nos amenazó…quiere que seamos parte de esto pero tu padre intento rehusarse pero nos amenazó con matarnos a las dos. Quiere que todos seamos parte de esto pero tu padre logro que te dejen en paz… a ti y a mi"- me respondió dejando salir unas lágrimas espesas de sus ojos.
"Todo saldrá bien"- le dije intentando consolarla.
"Promete… Lidia… prométeme que te mantendrás fuera de esto"-me pidió, dude por un momento- "por favor"
"Sí"- le mentí, la abrace para confortarla pero estoy decidida a luchar contra ese monstruo.
Llego la fecha del juicio de Lucious Malfoy, sólo podía pensar en lo terrible que era para Draco quien a pesar de todo aún amo. El acontecimiento del juicio era algo importante para la sociedad mágica, todos debían ir, especialmente mi familia por ser representantes del Ministerio de Magia Español. En parte me alegraba tener que ir porque vería a Draco.
Entramos al juicio que estaba lleno de periodistas, personas importantes, y entre ellos Narcissa y Draco Malfoy. Narcissa no paraba de mirar a su esposo, quién también solamente la miraba a ella con dolor, Draco tenía la mirada perdida y triste. Era duro para ellos.
Mis padres se sentaron junto a Narcissa quien lloraba durante el juicio. Draco alzo la mirada al verme y me sonrió, me senté junto a él. El juicio inicio, llegaron todos los miembros de la Orden del Fénix a atestiguar contra Lucious Malfoy, entre ellos vimos a Dumbledore.
Mientras el juicio avanzaba, Draco tomo mi mano y se aferro a ella, me estremecí con el contacto de su piel, lo mire y él a mi pero seguía dolido. Era tan difícil para mi verlo así, no lo soportaba. El juicio termino, Lucious era culpable y estaba destinado a ir a Azkaban. Narcissa sollozaba, mis padres la abrazaron intentando consolarla, Draco soltó un bufido de rabia pero le sostuve su mano intentando confortarlo.
Mis padres decidieron que era necesario, por el bien de Narcissa, quedarse en nuestra casa por un tiempo. Les asignaron unas recámaras de huéspedes a Draco y Narcissa, decidí darle espacio a Draco para no agobiarlo pero al menos sabe que estoy ahí cuando él me necesite.
Después de la cena subí a mi habitación a leer algún libro de novelas, me encantan especialmente las románticas. Hermione me había regalado una de muggles, "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen, la había empezado a leer y me hipnotizo. Mientras me hundía en mi lectura, la puerta se abrió y apareció Draco abatido.
"Hola"- me saludo triste- "¿estás ocupada?"
"No, no, para nada"- le respondí dejando mi libro a un lado e incorporándome en mi cama- "Siéntate conmigo"
Draco se acercó a mi cama y se sentó en el borde con la mirada pegada al suelo, jugaba con sus manos de manera nerviosa. Permaneció en silencio por un momento y no quería interrogarlo asique espere a que me dijera algo.
"Yo… bueno, quería decirte que gracias por habernos acompañado, a mi y a mi madre en esto"- me dijo sin quitar la mirada del suelo.
"No tienes nada que agradecer"- le respondí
"Te debo tanto, Lidia… eres maravillosa"- me dijo mirándome a los ojos- "Fui un estúpido… no te aprecie y ahora estas con otro. No te supe apreciar…"
"Draco, no hablemos de eso"- le interrumpí
"Lidia, sí… hablemos de eso… tenemos que hablar de eso te guste o no. Tengo que hablarte de eso y decirte todo porque no me dejaste hacerlo durante todo este tiempo"- me respondió molesto
"A pesar de todo soy tu amiga, pasamos por mucho y tengo que apoyarte pero te pido que por favor… no hablemos de eso"- le pedí triste
"¿Amiga?"- me pregunto enojado, su mirada se volvió fría- "¿Amiga? ¡Tú no eres mi amiga! ¡Nosotros nunca seremos amigos! ¡Nunca!"- me grito levantándose precipitadamente.
"Bueno… ¡como quieras! ¡No seamos nada si quieres!"- le respondí enojada levantándome
"¡Quiero que seamos! Es más… ¡somos algo pero no somos amigos!"- me dijo, respiro profundo cerrando los ojos y luego los abrió- "Mira, quiero pedirte perdón… no… quiero rogarte por tu perdón, fui un estúpido, un imbécil al hacerte eso y tú solo te has mostrado como una maravilla ante mí. Me enferma que otro imbécil te toque por eso me comporte como lo hice y te pido disculpas".
"Draco… por favor… ya"- le pedí mientras mis ojos se llenaban de lágrimas
"¡NO! ¡Por primera vez en tu vida escúchame! Necesito que lo sepas"- me dijo tomándome por los brazos- "Te necesito y necesito que me perdones. Te amo. Por favor, perdóname"- me dijo rozando mis labios, me derretí ante él- "Por favor… ¿no entiendes? Me mata que otro te toque y bese lo que yo antes besé y que muero por hacerlo una vez más"
"Entonces…entonces hazlo"- le respondí agitada.
Draco me miro a los ojos, esbozo una enorme sonrisa y me beso. Me beso con pasión, como si hubieran pasado miles y miles de años sin vernos ni besarnos. Me aferro a su cuerpo y yo lo rodee con mis brazos como si se fuera a escapar de mi lado.
"Draco…"- le intente decir separándome de sus besos pero él toco un lugar con sus labios que me mata… mi cuello
"¿Dime?"- me pregunto mientras continuaba besándome el cuello
"Para… por favor"- le pedí agitada- "Nuestros padres…están…abajo"
"Eso lo hace más divertido"- me dijo esbozando su sonrisa seductora y alzando una ceja, continuo besándome.
"Draco… no… es en serio"- le dije riendo de la excitación y separándome de él un poco pero era imposible.
"Te vas a rendir… ya verás"- me volvió a decir esbozando una sonrisa amplia.
Me tumbo a la cama y comencé a reír, se puso sobre mi sonriéndome. Comenzó a hacerme cosquillas, yo no paraba de decirle que se detuviera y de reír. Él reía conmigo.
"Tenía tiempo sin verte reír de esa forma"- le dije intentando recuperar el aliento.
"Bueno, contigo cómo no voy a reír otra vez"- me contesto esbozando una sonrisa amplia.
"Que rápido se rinde señor Malfoy"- le dije burlándome porque había parado de besarme
"No, solo un descanso"- me contesto seductoramente
"¿Descanso? ¿para qué?"- le pregunte
"Para esto"- dijo volviéndose a poner sobre mi besándome los labios.
Comenzó a acariciarme el cuerpo buscando quitarme la ropa pero le detenía su mano. Él se separo de mí y me miro extrañado. Con mis manos aproveche que se había separado un poco para desabotonar su camisa, me esbozo una sonrisa. Nos quitamos la ropa, los besos se subieron de tono, acaricie su cuerpo con mis manos… lo extrañaba, sus labios comenzaron a rodar por todo mi cuerpo y yo gemía de placer. Nos unimos una vez más y fue maravilloso sentirlo dentro de mi otra vez después de tanto tiempo.
Al terminar nos acostamos en mi cama a descansar, estábamos agitados. Recosté mi cabeza sobre su pecho y él beso mi cabeza, me rodeo con sus brazos y yo comencé a acariciar su pecho con una mano.
"Te prometo que siempre te voy a cuidar"- dijo Draco mientras acariciaba mis cabellos- "Te juro que nunca dejare que alguien te ponga una mano encima"
"Te amo"- le dije subiendo la mirada para encontrarla con la de él- "te perdono… pero es la última que te perdono"
"Lidia, no te preocupes yo siempre te cuidare pase lo que pase. Eres mi prioridad, lo que más amo, mi tesoro más preciado y no quiero hacerte daño"- me respondió pero podía ver cierta preocupación en su mirada- "Sé que después de esto todo será más difícil para ambos, pero quiero que sepas que yo siempre voy a estar ahí cuidándote"
"No sé qué hacer… mi papá también es uno de ellos"- le conté-"Amenazo a mi padre, Draco… lo amenazo y ahora… ahora somos parte de esto y yo no puedo hacer nada"- hundí mi cara sobre su pecho desnudo y espesas lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos.
"Lidia, mírame"- dijo Draco levantando mi rostro con una mano- "Te juro que nunca jamás dejare que alguien te ponga una mano encima, siempre te protegeré cueste lo que cueste. ¿Está claro?"
Sólo asentí, un terrible escalofrío bajo mi espalda, temía por Draco. Sé que algo malo nos pasará, nuestras familias amenazadas, Draco el único responsable de los Malfoy y yo soy del Ejército de Dumbledore. Todo empeora.
"Quisiera poder vivir contigo en una burbuja… como en un mundo diferente donde nadie nos conozca, nadie sepa nada, sin muggles ni magos ni brujas ni guerras"- le dije en tono soñador
"Tú y yo por siempre"- me respondió esbozando una sonrisa de esperanza- "Eso llegara un día, ya lo verás… tu y yo por siempre sin obstáculos"
Nos quedamos dormidos. Al día siguiente me desperté con los rayos del sol, me voltee a ver a Draco pero ya no estaba en la cama. Me pare de golpe al notar su ausencia, me vestí con mi bata de seda y corrí al comedor. Sólo estaba mi madre.
"Buenos días"- la salude extrañada.
"Hola, hija"- me respondió mi madre apagada.
"¿Y los Malfoy?"- le pregunte
"Partieron hace unas horas con tu padre"- me respondió preocupada.
"¿Van a regresar?"- le pregunte
"No"- me contesto con lágrimas en los ojos- "Quizás veas a Draco en la escuela en un par de meses. Mientras no le escribas"
"¿Por qué?"- le pregunte asustada- "¿Qué sucedió? ¡Mamá! ¡Dime! ¿Qué sucedió?"
"¡Porque no! ¿No entiendes? ¡Es peligroso! ¡Están con el Señor Oscuro!"- me grito soltando su taza de té- "¡Tú y yo fuera de esto! ¿Está claro?"
