Perspectiva de Lidia
Al día siguiente de la sorpresiva visita de Draco, abri mis ojos y él ya estaba despierto mirando por el balcón de mi habitación pensativo. Me levante de la cama, acomode un poco mi cabello y me dirigí hacia él, lo abrace por detrás y él esbozo una amplia sonrisa.
"Buenos días, preciosa"- me saludo mientras se giraba hacia mi
"Buenos días. ¿Dormiste bien?"- le pregunte sonriéndole
"Muy bien, me siento diferente"- me respondió mientras me abrazaba de frente y me miraba directamente a los ojos. De repente su mirada cambio a una más triste, sabía que recordó lo que tanto le atormentaba… la amenaza de Voldemort.
"Tenemos que ir a Hogwarts"- le dije intentando cambiar de tema- "Y mi madre no debe tardar en venir a despertarme… si te ve me mata"- le dije burlonamente.
"Bueno… no sería la primera vez que alguien nos pilla"- dijo sonriendo
"¿A qué te refieres?"- le pregunte con curiosidad
"Nada… es mejor que no lo sepas o te avergonzarás"- dijo mientras se separaba de mi sonriendo mientras caminaba hacia mi habitación.
"Oh, no, Draco. Dime lo que sabes"- le pedí comenzando a molestarme
"Promete que no te enojarás"- me dijo riendo, asentí- "Bueno…el día que paso lo que paso aquí en tu cuarto pues… me quede dormido y… bueno…mi madre entro y nos vio"
"¡¿QUÉ? ¡¿NOS VIO?"- exclame avergonzadísima.
"Sí, me dijo un millón de tonterías de que soy un irresponsable… pero si ser irresponsable de esa manera se trata a mi no me importaría serlo"- dijo acercándose hacia mi seductoramente rodeándome la cintura con sus brazos.
"No cambias… ve a empacar"- le dije algo molesta
"¡Oh, vamos Lidia! ¿Me vas a decir que no te gusto esa noche? Sabes que te encantó… digamos que soy irresistible"- me dijo seductoramente alzando una ceja.
"¡Lidia! ¿Estás despierta?"- era mi madre detrás de la puerta.
"¡Por Melín! ¡Mi mamá!"- exclame nerviosa- "Tienes que irte Draco, es en serio"- le dije apartándome de sus brazos empujándolo al balcón.
"Me voy si me dices que te encanto"- me amenazo riendo
"¡Vete!"- le dije nerviosa mirando hacia la puerta.
"¿Lidia?"- volvió a llamar mi madre detrás de la puerta.
"Di las palabras mágicas y me voy"- me volvió a decir con aire de arrogancia
"Si me encanto… ahora vete"- le dije molesta
"No, así no"- me volvió a decir- "dilo bien"
"¿Lidia? ¡Es hora de que te cambies!"- volvió a llamar mi madre
"¡Por Merlín! Si, Draco amor de mi vida, hombre más guapo y arrebatador del universo entero me encanto ahora bye"- le volví a decir apresurada.
"Yo sé"- me dijo otra vez con su arrogancia de siempre, justo cuando me iba a abrir la puerta me detuvo halando mi brazo y dándome un beso, sonrió y desapareció.
Abrí la puerta y ahí estaba mi madre enojada.
"¿Qué hacías? ¿No me escuchaste ahí dentro?"- me pregunto molesta, me examino con la mirada- "¿Y por qué estás tan acalorada?"
"Ah… es que… tuve una pesadilla"- mentí nerviosa.
"Bueno no importa… vístete. En media hora el señor Tate viene por tus cosas, vas sola"- me dijo mirándome feo- "Que tengas un lindo año"-volvió a decir dándome un leve abrazo y desapareciendo por la puerta.
Me duche lo más rápido que pude, estaba nerviosa porque vería a mis amigos otra vez y si les digo lo que sé esto podría ser el fin de nuestra amistad o quizás no y me apoyen. No sé qué hacer, no quiero perder una amistad que he intentado salvar y mantener durante tanto tiempo, especialmente si los he ayudado. Todo empeora ¡Todo! Me puse un vestido negro ceñido al cuerpo, unos pumps negros de gamuza y me cepille el cabello. El señor Tate entro a mi cuarto, se llevo los baúles con mis cosas dentro.
Llegamos a la estación King's Cross.
"Bueno, señorita, todo está listo"- me dijo el señor Tate
"Gracias"- le respondí
"Que tenga un buen año y no se meta en problemas"- me dijo quitándose su sombrero.
"Gracias, lo intentaré"- dije bromeando, por primera vez el señor Tate me sonrió y espero a que subiera al expreso.
Entre al Expreso de Hogwarts, camine por los compartimentos buscando a Harry o a algunos de mis otros dos amigos. Me choque con Luna quién repartía un periódico y tenía puesto unos lentes extraños.
"Hola, Lidia"- me saludo mirándome de manera soñadora.
"Hola, Luna"- le dije sonriéndole
"¿Quisquilloso?"- me pregunto.
"Sí, gracias"- le dije mientras me entregaba uno y lo tome. Se fue revoloteando y preguntando a cuanto estudiante estuviera a la visa si quería uno de esos.
"¡Lidia!"- exclamo Hermione, mientras venía corriendo hacia mi y me abrazo.
"¡Hermione!"- la abrace de vuelta- "Leí toda la novela… la ame"
"Lo sabía"- me dijo sonriendo- "Ven, estamos aquí".
Seguí a Hermione hacia el compartimento, vi a Harry y Ron quienes discutían amenamente sobre el juicio de Lucius Malfoy. De hecho todo el mundo sólo hablaba de eso en el tren.
"Hola, chicos"- los salude
"Hola"- me dijo Ron sonriéndome haciéndome lugar para sentarme a su lado, Hermione se sentó frente a mí.
"Estamos hablando del juicio"- me dijo Harry serio- "Sé que fuiste, está en El Profeta"
"Sí, tuve que ir… mis padres son grandes amigos de la familia Malfoy"- le respondí con aire de tristeza, ojalá no me pregunte más nada.
"¿Estas bien, Lidia?"- me pregunto Hermione examinando mi expresión.
"Sí, excelente"- le mentí esbozando una sonrisa nerviosa, por la cara que puso supe que no me creyó.
Paso Draco hablando con sus amigos, me miro de manera tierna y volvió a seguir hablando sobre que todo iba a cambiar en Hogwarts y se fue.
"Tengo que irme a buscar algo"- nos dijo Harry, tomo su capa de invisibilidad y se fue.
La señora del carro de golosinas paso anunciando los dulces que vendía.
"¡Oh! Tengo hambre pero mi madre solo me mando una manzana"-dijo Ron mirando su manzana de manera desagradable.
"Las manzanas son excelentes para quitar el hambre y el mal aliento"- dijo Hermione, mi amiga la sabelotodo.
"Ten, cómprate algo… luego me lo pagas"- le di a Ron un galeón.
"¡Oh, gracias Lidia! ¡Te prometo que te pago!"- dijo Ron esbozando una gran sonrisa mientras salía del compartimento- "¡Señora! ¡Señora espere!"-comenzó a llamar a la anciana del carrito de golosinas y fue a perseguirla.
Me levante del asiento y cerré la puerta.
"Necesito hablar contigo"- le dije a Hermione
"¿Qué sucedió?"- me pregunto Hermione, ella sabe que no es nada bueno.
"Tienes que prometerme que no me juzgarás, no pensarás mal de mi ni dejarás de hablarme porque yo te he demostrado a ti y a Harry y Ron que yo estoy de su bando"- le dije a Hermione, su expresión de preocupación se agrando.
"Somos amigas, pase lo que pase"- me dijo tomando mi mano para confortarme.
"¿Recuerdas la pelea que fuimos en el Ministerio de Magia?"-le pregunte
"Sí"- me respondió con curiosidad.
"Bueno, los mortifagos llegaron y mientras peleábamos en esa habitación rara había uno que no paraba de mirarme, no peleaba, no atacaba…solo estaba ahí como piedra mirándome"- le dije con un hilo de voz- "Bueno uno de los mortifagos cuando se retiraban dijo el nombre de Bartolomeu… así se llama mi padre"
Hermione abrió la boca de asombro, su cara de preocupación empeoro.
"¡Lidia! ¿Tú crees que sea él?"- me pregunto horrorizada
"Sé que es él"- le dije.
Le conté que mi padre me había dicho que lo era pero fue amenazado por Voldemort con obligarnos a mi madre y a mi a pertenecer a ellos pero él pidió que no. No le comente sobre Draco, preferí dejarlo así. No quiero traicionarlo.
"Lidia, debemos decirle a Harry… tu sabes que él no te dirá nada malo ni te juzgará… él sabe que tú no eres así"- me intento convencer- "Yo te apoyo"
"Hermione, tú sabes todo lo que tengo con Draco Malfoy y de por sí eso me costó tanto trabajo decirle a Harry y a ustedes sobre nuestra relación… esto hará que dude de mí y no me tenga confianza"- le dije triste
"¿Tienes una relación con Draco Malfoy?"- me pregunto Hermione incrédula- "¿No estas con Seamus?"
"No, eso termino… bueno supongo que termino… no le he dicho nada"- le dije confundida.
"Debes hablar con él y decirle todo porque si no todo empeorará"- me dijo- "Está en el compartimento de a lado".
Dude al principio, no quería hablar con Seamus. Nunca había terminado con alguien… bueno sí, con Draco pero me fue infiel.
"¡Ve!"- me dijo Hermione.
"Está bien, está bien"- le dije mientras me levantaba. Se abrió la puerta del compartimento y era Ron con varias golosinas en los brazos y una en su boca, lo mire con desagrado y me fui.
Camine hacia el compartimento donde se encontraba Seamus, durante el camino estaba más nerviosa que nunca, tenía miedo que se enojara o se pusiera mal. No quería perder su amistad porque es miembro del Ejército de Dumbledore. Me asome por la puerta y vi a Seamus con Dean hablando amenamente, los dos me miraron y esbozaron una gran sonrisa.
"Hola"- me saludo Dean.
Seamus se levanto de su asiento con una gran sonrisa, se acercó a mi y me beso en los labios con ternura, me quede petrificada cuando lo hizo.
"Siéntate"- me dijo haciéndome lugar con una gran sonrisa.
"Tengo que hablar contigo"- le dije mirando a Dean.
"Oh, tengo que ir a… a… que carajo… me avisan cuando terminan de hablar"- dijo Dean nervioso y desapareció por la puerta.
"¿Qué paso? ¿Estás bien?"- me pregunto Seamus examinándome.
"Bueno… es sólo que tengo que hablar contigo sobre esto…o sea nosotros"- le dije nerviosa- "me gustas muchísimo, eres muy guapo y un excelente amigo, me apoyaste durante mi etapa de depresión y me trataste como nadie"
"Porque te quiero y te lo mereces"- me respondió Seamus
"Yo también te quiero y muchísimo pero… no siento que te quiera de manera romántica sino como un gran amigo al que quiero muchísimo"- le dije un poco triste- "no quiero que me dejes de hablar o me digas que me odias o me digas que no quieres saber nada de mi y me aleje de ti…"
"Lidia, no te odio"- dijo Seamus interrumpiéndome- "es solo que no me has dado la oportunidad de demostrarte que me puedes llegar a amar incluso más que al imbécil de Malfoy"
"Seamus… no"- intenté interrumpirlo
"Te quiero y me encantas"- dijo Seamus esbozando una sonrisa seductora, se acercó a mi oído y me susurro- "voy a ser tu amigo pero no te prometo que sea por mucho... te lo prometo"
Seamus se acercó a mi rostro, me miro los labios y luego mis ojos sonriendo, con una mano me tomo por detrás de la nuca y acerco mi rostro más al de él. Cerró sus ojos lentamente y me beso, yo no cerré los míos, los abrí como platos del asombro. Lo aparte con ambas manos de manera repentina.
"Seamus, no quiero nada romántico contigo"- le dije molesta
"Sí, yo sé… por ahora"- me volvió a decir, se acercó a mi rostro nuevamente pero esta vez me levante del asiento enojada.
"Dije que no"- le volví a decir muy enojada.
"No me doy por vencido"- me dijo esbozando una gran sonrisa, lo fulmine con la mirada y azote la puerta detrás de mí.
Regrese al compartimento con Hermione y Ron. Estaba muy molesta con Seamus ¿quién se ha creído? Cuando alguien dice no, es no.
"¿Cómo te fue?"- me pregunto Hermione
"¿Ed de?"- pregunto Ron con la boca llena salpicando un poco de chocolate.
"¿Podrías ser más asqueroso, Ronald?"- le dijo Hermione mirándolo con desagrado.
"No muy bien… voy a citarlo, dijo que no me doy por vencido"- le dije haciendo la señal de comillas.
"¡Ese Seamus!"- exclamo Ron riendo
"Es un tonto… igual que todos los chicos. Son como tontos y arrogantes"- dijo Hermione con desaprobación.
"Y las mujeres que les gusta hacerse las del rogar. ¿Me vas a decir que no te gustaría que dos chicos pelearan por ti?"- dijo Ron a Hermione.
"No, no me gustaría. No soy un trofeo ni un juego. Lidia tampoco lo es, ella se va a dar a respetar e ignorará a Seamus"- dijo Hermione molesta.
"Mujeres… primero dicen una cosa y en verdad quieren otra"-comento Ron.
"Cállate, Ron. Si no sabes, no hables"- le dije molesta.
Ron continuo comiendo sus golosinas, no guardo nada para la estadía en Hogwarts y no sé qué hará hasta la excursión a Hogsmeade. El tiempo pasó y Harry aún no regresaba. El tren se detuvo en la estación y no teníamos noticias de Harry.
"¿Dónde se habrá metido?"- les pregunte buscando con la mirada a Harry.
"A lo mejor ya se bajo yo debe estar por hacerlo"- dijo Ron
"Sí, puede que si. Adelantemos por mientras"- dijo Hermione.
Bajamos del tren juntos. No vi a Draco ni a Harry.
