Capitulo 3

-Oh cielos -sollozó Kazemaru sin soportar el dolor.

-Tú puedes, Ichirota –Akio trataba de animarlo a aguantar, tragándose el enorme dolor de espalda que tenía con su abultado vientre, nada le haría alejarse de su mejor amigo. Akio había cambiado, el embarazo lo había cambiado. Su cabello castaño ahora era más largo ya no llevaba un mohicano ni el cabello pintado con mechas blancas.

-No, no puedo. Que me pongan la epidural ya -sollozó Kazemaru.

-Aun no es tiempo -le dijo pacientemente la enfermera-. El cirujano pronto estará aquí para hacerle la cesárea y entonces le pondremos la epidural -aseguró.

-¡Estamos aquí! -grito Fidio entrando corriendo, venia con el señor Shindou y el entrenador Kirino. El entrenador Kirino era el jefe de Fidio y el señor Shindou era un paciente de cáncer cerebral, que Akio cuidaba, era un hombre mayor y amable, Fidio le había conseguido el trabajo- ¿Ya nació? -preguntó el italiano nervioso.

-No aun no -decía Kazemaru retorciéndose de dolor.

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-Akio- Fudou miro al hombre mayor, mientras terminaba de hacer la colada. Su trabajo era simple sólo tenía que cocinar y recoger para el millonario hombre mayor que por otro lado era muy ordenado.

-¿Si señor, Shindou? -preguntó Fudou.

-Tomate un descanso -le ordenó el hombre mayor con cáncer terminar-. Tu embarazo se empieza a notar-le dijo con cariño al niño, bueno Akio en realidad no era un niño, pero a sus ojos si lo era-. ¿Sabes? Espero poderlo ver nacer -comento refiriéndose al bebe de Akio.

-Vera que si lo hará señor Shindou -lo animó palmeando con suavidad su hombro.

-Lo dudo. Me estoy muriendo -dijo el hombre con resignación-. Y no tengo nada, Akio, sólo un montón de dinero que al final ni me hace compañía, ni me compra la salud -suspiró. Akio no supo que decir a eso-. Una vez amé a alguien, pero lo deje ir por estúpido, por cobarde. Él era pobre -le contó el señor mayor-. Ahora no tengo a nadie, moriré solo -dijo lo que era obvio.

-No va a morir solo, señor Shindou. Yo estoy aquí -le dijo Akio con suavidad.

-Sí, tu lo estas -asintió el señor Shindou- ¿Por qué no te casas conmigo? -le preguntó y al ver la mirada de impresión de Akio rio- No pienses mal, estoy viejo muchacho y con el cáncer… bueno eso ya no funciona -dijo echándole una mirada a sus pantalones-, pero todo esto -señalo su enorme casa-. Se lo quedará el gobierno cuando yo muera. No tengo herederos ni familia -le dijo- y esos ladrones ya le roban a todo el mundo como para ir yo a regalarles mi dinero. Tú no tienes a nadie y esperas un bebé. Cásate conmigo y quédate con todo esto -le propuso.

-¿Por qué? -preguntó Akio desconcertado.

-Por que a donde voy… nada de esto me puede acompañar y a ti… a ti aun puede servirte al menos para darle una buena educación a tu hijo -le dijo.

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-Vez, te dije que lo verías nacer -sonrió Akio medio adormilado por los efectos de la anestesia, viendo a su amigo y marido de palabra mirar al bebé, el señor Shindou estaba muy desmejorado, ya no podía ni caminar y ahora usaba una silla de rueda y estaba conectado a un tanque respiratorio. Ya no había cabello en su cabeza y su cuerpo se consumía lentamente.

-Tienes un bebé hermoso -susurró el hombre con la voz cansada, pero feliz.

-Ponle un nombre -le animo Akio mirando la cunita donde estaba su bebé.

-¿Yo? -preguntó el viejo asombrado.

-Sí, usted. Nos ha dado todo a mí y a mi hijo, incluso su apellido, lo menos que le puedo dar yo a usted es elegir el nombre de mi hijo. El sabrá un día lo mucho que ambos le debemos -aseguró.

-Takuto -dijo el viejo con dos lágrimas cayendo de sus ojos-. Así se llamaba la persona que yo amaba -susurró.

-Takuto Shindou… es un hermoso nombre -asintió Akio de acuerdo.

Dos días después el señor Shindou murió y Akio se convirtió en un viudo multimillonario.

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-Entrenador Kirino -sonrió Kazemaru a su jefe mirándolo con disculpa mientras acomodaba la mamila de Ranmaru y volvía a meter a su bebé en el cochecito. Ranmaru con su cabellito rosa y sus grandes ojos cian era la viva imagen de la madre de Kazemaru cuando esta vivía-. Lo siento, termino ahora de enviar esos e-mail - prometió. Ichirota trabajaba como secretario del entrenador de Orfeo el señor Kirino.

-Tomate tu tiempo -negó el entrenador tranquilamente-. Ya los envió yo, Ranmaru necesita atención y te dije que no tenias que volver tan pronto al trabajo -aseguró inclinándose a sonreírle al adorable bebé peli rosa.

-Es un buen jefe -aseguró Kazemaru con una sonrisa aliviada.

-Espero ser un día algo más -aseguró mirando a Kazemaru a los ojos.

-Lo siento -susurró Kazemaru desviando la mirada-. Amo a otro.

-Lo sé -susurro el entrenador.

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-Ichirota -Fidio respiraba agitado mientras trataba de recuperar el aliento.

-¿Qué sucede? -pregunto Kazemaru mirando a Fidio extrañado por las pintas de su amigo, Akio apareció detrás de Fidio se veía pálido, Kazemaru había estado cuidado a Takuto y a Ranmaru ese día- ¿Chicos?

-Es el entrenador Kirino -susurró Fidio.

-¿Qué sucede con el jefe? -preguntó Kazemaru serio.

-Tuvo un accidente, un conductor ebrio… -susurró Fidio.

-Oh, cielos -se llevo una mano al pecho-. El jefe está bien ¿verdad? -preguntó preocupado. Akio negó con la cabeza.

-Se muere, Ichirota -susurró Akio acercándose para tomar a Ranmaru en brazos, Shindou dormía en el coralito-. Quiere verte, tienes que ir… yo me quedaré con los niños -le animó Akio.

Ese día Kazemaru Ichirota contrajo un matrimonio in-extremis, ni modo decirle que no a alguien que había sido tan bueno con él y que se estaba muriendo. Menos de 24 horas después el entrenador Kirino moría en paz por un coagulo en el cerebro después de haber dejado al joven del que se había enamorado y al pequeño Ranmaru seguro. Puede que no tuviera los millones que había dejado el viejo Shindou, pero tenía lo suficiente para asegurarle un futuro a la persona que amo… aunque nunca fue correspondido.

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-Señor Endou, por aquí -le indicó el doctor-. Ahí está, puede ver a su hijo -sonrió señalándole un pequeño bebé en una cunita.

-Tenma -susurró fascinado inclinándose y tomando a su hijo, Natsumi se había puesto de parto cuando él no estaba en la casa y cuando llego al hospital su bebé ya había nacido.

-¿Qué? -preguntó el doctor.

-Tenma, el nombre de mi hijo es Tenma -aseguró mirando al bebe con adoración, sintiéndose por primera vez desde que terminara con Ichirota, vivo de nuevo.

El doctor le sonrió.

-Felicidades, señor -le dijo al padre primerizo- ¿Quiere ve a su esposa? -le preguntó.

-Luego -descartó sin mucho interés mirando embobado a su bebé, a su hijo.

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Endou llego a su casa y fue directo a la habitación del bebé a levantar a su hijo de la cuna mirándolo con cara de tonto.

-Hola, Tenma -sonrió a su bebe-. Hoy vamos a ir a casa del tío Kidou a ver y a conocer a su hijo Hikaru -le contó a su bebé como si este le pudiera entender mientras hacia la mochila del bebé y lo metía en la criolita–. Natsumi -le habló cuando pasó por la cocina-. Voy para casa de Kidou, regreso más tarde, me lleve a Tenma –le informó saliendo.

En casa de Kidou, se encontró con Sakuma que le había arrebatado su bebe a Kidou que vigilaba como un águila mientras Sakuma se burlaba de él.

-Yo puedo darte clases de cómo cuidar a un bebe así que no me mires así, he aprendido con mi Hayami -señaló a su bebe que dormía en su cariolita. Kidou sonrió relajándose un poco cuando vio a Endou con Tenma.

-A ver, déjame conocer al nuevo mejor amigo de Tenma -ordenó Endou mientras Sakuma le acercaba al bebé de cabellos violetas.

-Les presento a mi hijo, Hikaru Kageyama -sonrió Kidou orgulloso de su bebé.

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Kidou miro parpadeando como un ciervo deslumbrado por las luces a la trabajadora social parada frente a él.

-Usted era el contacto de la señora Kageyama en caso de que algo le sucediera, dado que la señora era viuda al morir no dejo a nadie más para hacerse cargo del niño -le explicó la mujer vestida de traje y aspecto profesional-. En realidad hay cuatro personas en la lista de contactos, usted, un tal Akio Fudou, Sakuma Jirou y Genda Koujirou. Si ninguno acepta hacerse cargo del niño él acabara en un orfanato -le explicó–. Usted ha sido el primero que constatamos.

Yuuto suspiró Akio estaba ilocalizable y Genda y Sakuma tenían sus manos llenas con el hijo que acaban de tener, Genda trabajaba muy duro para darle un buen hogar a Sakuma y al recién nacido Hayami, pero tenía muy buen corazón. Yuuto sabía que si la trabajadora social les iba con el niño… Genda lo tomaría y una boca más en la familia, podía hacerles las cosas más difíciles.

-¿Puedo ver al bebé? -preguntó Kidou.

La trabajadora social asintió y de una camioneta bajaron a un pequeño de unos cinco meses que miraba todo con unos grandes y preciosos ojitos chupándose un dedito con un kimono de bebé azul. El hijo de la hermana del Comandante Reiyi Kageyama. Kidou se acercó al bebé y en el momento en que este le miró y tomó con su manito uno de sus dedos riendo infantilmente, Kidou Yuuto perdió por segunda vez en su vida su corazón. La primera vez fue a manos de Akio Fudou, ahora era de un bebé que no tenía a nadie más en la vida que a él.

-Lo haré… me haré cargo de él, lo adoptaré -asintió tomando al bebé con miedo de romperlo en sus fuertes brazos.

Continuará…

Ashery24-Si como puedes ver los bebes son los chicos del Go y si te entiendo ese video a mi me pone igual.

Azmine Junet-Tranqui ahora sufren pero recuerda que el fic se llama una segunda oportunidad as que no te preocupes ^^