Capitulo 5

-No puedo con esto, Seiya -sollozó Toramaru Utsunomiya. Tobitaka se apresuró a quitarse su chaqueta y entrar a la habitación haciéndose cargo de un lloroso Tsurugi, su hijo sólo tenía cuatro días de nacido así que como todo recién nacido daba la lata. Yuuichi de dos años los miraba desde el coralito tranquilito mordiéndole una oreja a un peluche de perrito.

-Ya, Tora, sólo tiene hambre. No pasa nada, toma sostenlo un momento, le haré la mamila en un segundo -dijo el pelivioleta que aunque estaba cansado de su trabajo no dijo nada.

Toramaru y él, sobre todo él habían metido la pata muy jóvenes, cuando Yuuichi nació Toramaru sólo tenía 15 años, las hormonas de la adolescencia les habían jugado malas pasadas y Toramaru quedo embarazado de Yuuichi a los catorce. Tobitaka había dejado la escuela y se había ido a trabajar en el restaurante de Hibiki dispuesto a hacerse cargo de Toramaru y al bebé de ambos. Hibiki les había alquilado el departamento arriba del restaurante, lo que hacía las cosas más fáciles, Tobitaka había insistido en que Toramaru siguiera jugando al futbol y estudiando. El hacía malabares entre el restaurante y Yuuichi. Se las arreglaba bastante bien, pero nueve meses atrás Toramaru había empezado a sentirse mal, ambos se cuidaban, pero los métodos anticonceptivos fallaron, así había sucedido que Toramaru con sólo diecisiete años y el sus bueno ya veintiuno iban a ser padres de nuevo.

Tsurugi había sido un bebé saludable y fuerte, pero mucho más escandaloso y enérgico que su hermano mayor. Tobitaka notaba como muchas veces Toramaru se veía abrumado por la carga de la escuela y los niños, él trataba de ayudar lo más que podía.

Tobitaka pronto se hubo hecho cargo de ambos bebés dejándolos dormidos en sus cunitas de segunda mano que habían sido un regalo de su abuela, la madre de Toramaru.

-Ya, Tora, todo esta bien -le aseguro a su pareja viéndolo cabizbajo tomándolo de la barbilla y besándolo suavemente- ¿Has visto los panfletos de la universidad? ¿Ya as decidido que quieres estudiar? -le trató de animar- He ahorrado una buena cantidad para pagarte la universidad -le sonrió contento, Tobitaka se enorgullecía de con su duro trabajo haberse podido hacer cargo de Toramaru y sus hijos- ¿Al final te decidirás por la carrera de secretarial? -le preguntó el pelivioleta inocentemente.

Toramaru cerró los ojos odiaba la carrera secretarial sólo la había mencionado por que era la más barata de todas y sabía cuan duro trabajaba Seiya. Amaba al ex pandillero, pero simplemente todo esto, ser padre tan joven, vivir sueldo por sueldo, era demasiado para él, no era la vida que se había imaginado. No tenía madera de madre, Yuuichi siempre fue tranquilo, pero Tsurugi… Tsurugi lloraba cada dos horas puntualmente para que le dieran su leche y cada vez que lloraba Toramaru quería llorar también le ponía los pelos de punta.

-Me ofrecieron una beca de futbol -confesó Toramaru al fin.

-Sí, yo sabía que tu podías, eres el mejor delantero amor -sonrió Tobitaka tomando su rostro y besando sus dulces labios- ¿Qué universidad? -le preguntó, era obvio que todas las universidades del área se pelearían por el.

-En Inglaterra -susurró Toramaru. Tobitaka parpadeo impresionado.

-Obviamente dijiste que no ¿verdad? -parpadeó el de cabellos violetas- No podemos irnos a Inglaterra, tu madre esta aquí, mi trabajo esta aquí… además no tenemos tanto dinero para eso, Tora-chan -le dijo juiciosamente.

-La beca no los incluye a ustedes -susurró-, es una beca completa, pero sólo para mí -dijo mirando al suelo.

-Tora…

-La acepte, Seiya –sollosó-. No puedo con esto, no quiero que esta sea mi vida, no quiero ser como mi madre -confesó dejando al pobre Tobitaka sintiendo como se le rompía el corazón, pero muy en el fondo sabía que eso pasaría. Toramaru nació para brillar, mientras él había nacido para tener una vida sencilla, era lo que siempre había querido.

-o-o-o-

-¿Estas seguro de que estarán bien?-pregunto Tobitaka dudoso, entregándole la mochila con las cosas de bebé a Toramaru.

-Soy su madre, Seiya, por supuesto que sí -suspiró Toramaru, que tan difícil podía ser cuidar a dos niños.

-Bien, mantendré el móvil encendido por si soy necesario, así que si me necesitas solo llámame y vendré corriendo -aseguró inclinándose a darle un beso a Yuuichi de seis añitos que miraba con curiosidad al pelinegro y a Tsurugi de cuatro años que estaba mordiendo un juguete en su cochecito.

-Seiya -suspiró Toramaru-. No será necesario -aseguró.

-Bueno, es que… hace cuatro años que no te ven -suspiró-. Solo te han visto por el Skype y de vez en cuando. Obviamente las postales de cumpleaños y navidad… bueno -negó con la cabeza-. Tienes razón eres su madre, estarán bien -asintió aprensivo el mayor antes de darse la vuelta para irse.

-¿Papá a donde vas? -pregunto Yuuichi asustado corriendo y enganchándose a su pierna.

-¿Papi quien es él? -pregunto Tsurugi señalando a Toramaru. Eso dolió al pelinegro, Yuuichi recordaba vagamente a su madre después de todo Toramaru estuvo con él hasta que tuvo dos años y luego se fue a Inglaterra, en cambio Tsurugi no lo recordaba Toramaru se había ido cuando él era un recién nacido.

-¿Yuu-chan recuerdas que te dije que hoy pasarías el día con mamá? -le preguntó Tobitaka inclinándose a la altura de su hijo- Y él es tu mami, Tsurugi ya te lo dije muchas veces corazón -le dijo pacientemente con la experiencia que daba haber criado a sus hijos los últimos cuatro años, literalmente solo, sólo con la ayuda de la madre de Toramaru y del señor Hibiki, sin ellos nunca lo hubiese logrado–. Él es el hijo de la abuela -le recordó mientras Tsurugi asentía mirando con toda la curiosidad de sus cuatro años al elegante hombre de cabellos negros en punta. Yuuichi se mordió el labio, pero dejó que su papá lo volviera a llevar con su mamá-. Vendré en la tarde cuando salga del trabajo -le prometió a su hijo mayor antes de irse y dejarlos solos.

-¿Os gustaría ir al parque? -escuchó Tobitaka preguntar a Toramaru a los niños mientras tomaba el ascensor para bajar del departamento de Toramaru.

Tobitaka estaba haciendo la ultima orden de Ramen del restaurante de Hibiki que el llevaba y era suyo desde que este se retirara hace dos años y se lo vendiera a un precio casi regalado, cuando la señora Toramaru, a quien el llamaba cariñosamente mamá, entro respirando agitada.

La señora Sayuka Toramaru había sido una gran ayuda para el cuando Tora se fue a Inglaterra y el quedó solo con dos niños. A menudo la buena mujer cuidaba a sus nietos sin pedirle nada a cambio y había estado por mucho tiempo furiosa con Toramaru por haberse ido y haberlos dejado, a diferencia de Tobitaka quien nunca culpó a Utsunomiya por buscar un futuro mejor.

-¿Mamá Sayuka, sucede algo? –preguntó quitándose el delantal.

-Es Utsunomiya, me llamó -dijo la mujer al borde de las lágrimas.

-¿Le pasó algo a él? ¿A los niños?

-No lo se bien, están en el hospital. Tuvieron algún tipo de accidente –dijo desesperada-. Estaba llorando no le podía entender nada.

-¿Podría cerrar el restaurante? -le suplicó Tobitaka. La señora asintió y este salió corriendo al hospital. Ahí se encontró a un Toramaru llorando mientras acunaba a un Tsurugi que también lloraba, al ver a los dos en la sala de espera sin Yuuichi supo que algo había pasado a su hijo mayor.

-¿Qué sucedió? -preguntó acercándose a ellos a prisa mientras Tsurugi saltaba a sus brazos llorando.

-Ellos estaban jugando al futbol, estaban imitando mis pases y los de Goenji, sólo fue un segundo lo que me distraje -sollosó-. Fui a comprarles un helado y Tsurugi pateó la pelota al árbol, se subió a el para cogerla pero se resbaló y cuando caía al suelo Yuuichi lo atrapo -sollozó-. Su pierna estaba en un ángulo tan raro -sollozo.

-¿Los perdiste de vista, Tora? ¿Perdiste de vista a dos niños de seis y cuatro años? -dijo Tobitaka incrédulo.

-Oh cielos, Seiya lo siento tanto, soy una madre horrible -sollozó.

-Está bien, tranquilo -dijo Seiya que no soportaba verlo sufrir. Él aun amaba a Toramaru aun cuando sabía que no era suficiente para el pelinegro-. Seguro sólo se fracturo la pierna, estará un mes con un yeso y estará como nuevo. Los niños se recuperan rápido a estas edades -le dijo tranquilizando a Tsurugi–. Todo estará bien -le dijo sentándose junto a él, mientras Toramaru se abrasaba a él sollozando.

Pero Tobitaka estaba equivocado, no fue algo tan simple como una fractura en un pie, Yuuichi se había echo daño en la columna vertebral, su hijo… había quedado paralitico a la tierna edad de 6 años. Dejando al abrumado padre más cuentas hospitalarias de las que podía pagar.

-¿Qué vamos a hacer? -pregunto la señora Saiyuki preocupada después de dejar dormido a Tsurugi. Seiya miraba las cuentas del hospital y su cuenta bancaria- Acepta mi dinero, muchacho, se trata de mi nieto.

-No, mamá Saiyuki, no puedo hacer eso -negó el ex-pandillero-. Esos son sus ahorros para retirarse y ellos son mis hijos, pediré un préstamo.

-No vas a soportar un préstamo, apenas acabas de salir del que pediste para comprarle el restaurante a Hibiki-san -le recordó-. Tus finanzas no lo van a resistir ni el restaurante tampoco -le dijo.

-Muchacho, todo el dinero que me pagaste esta sin tocar, te lo puedo prestar y ya me pagaras cuando puedas, ahora lo importante es el pequeño Yuu -le dijo Hibiki amablemente. Tobitaka negó con la cabeza.

-No… yo encontraré una forma.

-Yo pagaré las facturas médicas -susurró una voz desde la puerta. Todos se voltearon a mirar sobresaltado a Toramaru que acababa de llegar al restaurante y al parecer los había escuchado-. Es mi hijo… y es mi culpa aunque ninguno lo quiera decir -susurró mirando sus manos.

-Son accidentes, Tora no es tu culpa -le dijo Seiya cansado.

-Sí lo es, pero eso no importa, pedí un préstamo. Yo pagare las facturas del hospital. Además ya me gradué y tengo buenas credenciales, conseguí trabajo en el Fifth Sector -les contó, Goenji mismo lo había contratado como detestive del Fifth Sector-. Estaré bien y podré pagar el préstamo sin problemas.

-Yo… creo que debemos dejarlos hablar solo -se levantó Hibiki- ¿Por qué no vamos arriba a revisar que Tsurugi no se haya despertado? -le preguntó a la madre de Toramaru que asintió apresurándose a subir con Hibiki para darles algo de privacidad.

-No es necesario que hicieras eso, Tora, tu pensabas volver a Inglaterra.

-Ya puse una vez mi egoísmo antes que a mis hijos… no puedo hacerlo de nuevo -se acercó sentándose en una de las banquetas del restaurante-. Cada día desde que me fui de Japón… los extrañe a los tres, a ti y a los niños, pero me convencí de que eso era lo mejor. Yo… sé que no tengo perdón… pero déjame volver Seiya, necesito… necesito hacer algo por mis hijos después de lo que les he hecho -sollozó.

-No te voy a dejar volver -negó Seiya con lágrimas en sus ojos iguales a las del amor de su vida-. Allá fuera te espera una vida grande, serás un jugador como nadie Toramaru. El delantero estrella que siempre quisiste ser… no te voy a dejar tirar tus sueños a la basura, no ahora que estas tan cerca de ellos -le dijo apoyando su frente contra la de él.

-Pero, Yuuichi…

-Me haré cargo de él como siempre lo e hecho… estaremos bien. Quiero verte triunfar. Quiero verte volar… no seré yo quien corte tus hermosas alas, mi pequeño tigre -sonrió tristemente.

-Te amo -sollozó Toramaru aferrándose a él.

-Y yo a ti.

-¿Cómo puedes amar a alguien tan egoísta como yo? ¿Alguien que acaba de dejar a nuestro hijo en silla de ruedas?

-Eso no fue tu culpa, sólo fue un desafortunado accidente -lo abraso- ¿Y cómo no amarte? Tú eres perfecto, sólo hicimos las cosas mal. Éramos muy jóvenes para ser padres. Sobre todo tú -le sonrió.

-Por favor, déjame volver -le rogó.

-No -negó Seiya con firmeza-. Tu mamá me habló de la oferta que tienes del equipo profesional de Inglaterra. Vas a tomarla -le aseguró con firmeza- y serás un gran jugador -aseguró.

-Pero el préstamo que tomé...

-Yo lo pagaré, no tienes que preocuparte por eso -le aseguró Tobitaka-. Ni por nada. Tú sólo tienes que preocuparte por jugar, por brillar… y si tienes algo de tiempo libre, siempre puedes venir a ver a los niños -le susurró al oído mientras lo abrasaba y Toramaru lloraba en su pecho.

Continuará…

Este es sinceramente de mis capitulos favoritos creo que es por la carga emocional que ahi en el.

Saskia-san-Si ellos tendran su segunda oportunidad no lo dudes.

Ashery24-XD tal ves en otra ocacion XD