Perspectiva de Lidia
Me sentía mal, no podía borrar de mi mente que mi novio era un mortifago, sólo pensarlo me hacía llorar, me enfermaba y algunas veces estaba distraída. Sentía una culpa enorme al ver a mis amigos reunidos hablando del tema. Siento que tengo el mayor de los secretos guardado en mí y que me carcome cada día que pasa. Quiero ayudar a Draco, quiero quitarle ese sufrimiento de encima, escaparnos a un mundo diferente esté donde esté y ser felices sin esto. Voldemort ha cambiado mi vida por completo.
Últimamente me escondía en dos lugares, la biblioteca y la enfermería visitando a Draco que aun se encontraba delicado. No quise reclamarle nada a Harry porque eso sólo significaría que pelearíamos y terminaría diciéndole lo que se de Draco, mi mayor miedo. Comencé a sentarme sola en clases, almorzaba a horas en que ellos no se encontraban, me escondía incluso de Hermione detrás de los estantes de libros. Algunas veces me veían en los pasillos durante clases o sentada lejos de ellos, me esbozaban sonrisas y algunas veces abrían la boca para hablarme pero me escabullía. No quiero que me pregunten qué me pasa ni por qué estoy así.
Una tarde nublada hizo un viento extraño, algo malo estaba por ocurrir. Me abrigue con un jersey rosado, unos skinny jeans deslavados y unas botas negras sin tacón, cómodas para caminar en el frío que hacía. Camine a los jardines de Hogwarts, justo cuando iba a salir del pasillo para sentarme debajo de uno de los árboles vi a mis tres amigos que discutían sobre algo, me escondí detrás de una de las pilastras. Al rato, Harry se fue corriendo pero vi a Hermione y Ron preocupados, me fui de ahí pero me vieron.
"¡Lidia!"- me llamo Hermione, no tuve opción que girar para hablarles.
"Hey, hola"- les dije tímida acercándome a ellos.
"¿Dónde has estado metida durante 3 días?"- Me pregunto Ron-"¿Nos estás ignorando?"
"¡No! No, para nada. ¿Cómo creen?"- mentí- "Sólo que estoy preocupada por mis padres… es todo. No quiero hablar del tema"
"¿Les paso algo?"- me pregunto preocupada Hermione.
"No, están bien en lo que cabe pero con Voldemort vigilando…no es fácil ¿saben?"- mentí nuevamente.
"Ah. Bueno, Harry fue a una misión con Dumbledore pero la Orden está por llegar para no dejar Hogwarts solo"- me dijo Hermione- "Tenemos que ir a vigilar los pasillos. ¿Vienes?"
"Ammm, sí…claro"- le respondí nerviosa.
Seguí a mis amigos, nos encontramos con algunos miembros de la Orden del Fénix y del E.D. en el trayecto. Conocí a Bill, nada mal… quizás el más guapo de los Weasley me atrevería a decir, sale con Fleur.
Anocheció rápido, el tiempo empeoro, hacía un frío horrible y el viento estaba a todo lo que daba. Pasaron las horas y decidí escaparme del grupo de vigías para ver a Draco, entré a la enfermería pero no estaba. La cama estaba vacía. ¿Le habrán dado de alta? Me dirigí a las mazmorras y me encontré con Luna y Hermione que iban en esa dirección.
"¡Te estaba buscando! ¡Tenemos que buscar a Snape!"- exclamo Hermione con preocupación
"¿Por qué?"- le pregunte
"¡Mortifagos han entrado a Hogwarts!"- exclamo Luna.
Fuimos corriendo al despacho de Snape, vimos al profesor Flitwick inconsciente y a Snape parado junto a él.
"¿Pero qué sucedió?"- exclame
"¡El profesor tuvo un desmayo! ¡Atiéndalo! ¡No se queden ahí paradas mirándome! ¡Ya sé! ¡Mortifagos en Hogwarts!"- interrumpió a Hermione que abrió la boca para decirle- "Una cosa más… no salgan de aquí"
Dijo finalmente el profesor volviéndose a nosotras, salió por la puerta corriendo para ver qué estaba sucediendo afuera. ¿Mortifagos en Hogwarts? Ahora entiendo, Draco está con ellos... pero… ¿lo habrá hecho? ¿Lo habrá matado? El miedo y la preocupación invadió mi cuerpo como una ola gigante, sentía mis brazos y piernas temblar. Sabía que lo peor estaba por ocurrir y yo no podía decir ni hacer nada.
"Chicas, recordé algo…tengo que irme"- dije nerviosa
"¿A dónde vas?"- me pregunto Hermione quien estaba atendiendo al profesor.
"Alguien tiene que ir por Pomfrey… no se preocupen estaré bien"- dije al fin corriendo del despacho.
Comencé a subir las escaleras para ir a buscar a la señora Pomfrey y buscar a Draco, justo en ese momento me tropecé con un cuerpo alto y me caí. Mire hacia arriba y era Draco tomando de mi mano tirando de ella al instante. Tenía lágrimas en los ojos y una expresión atormentada.
"¡No pude!"- exclamo sollozando, lo abrace y él a mi- "¡No pude hacerlo, Lidia! ¡No pude! ¡Soy un cobarde!"
"¡No! ¡No lo eres!"- dije separándome de él tomándolo por los brazos para que me mirara- "¡Tienes corazón, eres bueno y nadie puede decir lo contrario! ¡Eres valiente, tan valiente que no lo hiciste por respeto a Dumbledore!"
"¡Pero está muerto!"- grito
"¡¿Qué? ¡¿Muerto?"- exclame, mis ojos se inundaron en lágrimas, sentí que un balde de agua fría me cayo…es el fin.
"¡Fue Snape! ¡Él lo mato porque yo no pude hacerlo!"- volvió a exclamar. Escuchamos ruidos, gritos de personas, Draco miro hacia atrás y me tiro de la mano echando a correr- "¡Tienes que esconderte! ¡Ve a la sala común inmediatamente! ¿Está claro? ¡No te desvíes! ¡No pares de correr! ¡Y no salgas de ahí por nada!"
"¿Y tú? ¿Qué pasará contigo?"- le pregunte deteniéndome, él se giro
"Estaré bien"- mintió, se acercó a mi y me dio un último beso en la frente y se fue. Me quede sola viendo a Draco desaparecer a medida que corría.
"¡Lidia! ¡Tenemos que ir a la Torre de Astronomía!"- grito Hermione tomando de mi mano y corrimos.
Llegamos a la Torre y era todo un caos, la Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore peleaba con los mortifagos. Hermione se sumo a las chicas que peleaban con Bellatrix, yo me quede parada, petrificada, no sabía si pelear o quedarme quieta. Si peleo puede que sea peor para Draco pero si no lo hago quedo como traidora. Vi al famoso Greyback atacando a Bill, lo había herido profundamente en el rostro, se estaba desangrando y él estaba a punto de matarlo.
"¡Expelliarmus!"- exclame desarmando a Greyback que cayó al suelo, me miro y sonrió de una manera siniestra. A un lado vi a mi padre peleando con Seamus y Dean, decidí retirarme. Yo estoy fuera de esto, si hago algo mis padres y Draco morirán.
"Que delicioso aroma desprende tu cuerpo"- rugio Greyback a un lado mio, no lo había visto por ver a mi padre.
Comencé a alejarme de él dando pasos hacia atrás, tenía una batalla en mi mente de atacar o no hacerlo, mucho estaba en juego.
"No serás una pequeña traidora ¿verdad Lidia?"- volvió a preguntar mientras me miraba como si fuera comida, yo seguía alejándome asustada.-"Sabes lo que le sucede a los traidores"
"S-s-sí, yo sé lo que les sucede, p-por eso me iba"- le respondí asustada, mis pies llegaron a la escalera. Me había acorralado como su presa, comencé a bajar pero él seguía acercándose.
"¿Estás asustada?"- me pregunto relamiéndose los labios.
"N-no"- le respondí con la voz temblorosa.
"Que bueno"- me dijo, su expresión cambio a una de ataque se abalanzó contra mí haciendo que cayera de espaldas al suelo, me golpee la cabeza muy fuerte y había cerrado los ojos esperando lo peor.
"¡Cruccio!"- escuche y Greyback se retiro de mi retorciéndose en dolor, gritaba horrible. Abrí los ojos y vi a Draco con la mirada llena de ira, me levante y corrí hacia él. Draco me puso detrás de él cubriéndome con su cuerpo.
"¡¿Qué rayos te pasa?"- le grito Greyback levantándose de golpe.
"A ella no le pones un asqueroso dedo encima"- lo amenazo, Greyback rio.
"¡Tan cobarde como tu padre! ¡Pero esto no se quedará así! ¡Ella será mía!"- le amenazo Greyback- "Ella será mi premio"
"¡Primero te mato!"- le amenazo, Draco estuvo a punto de echarle una maldición pero los mortifagos comenzaron a descender.
"¡Vamos! ¡Hay que irnos!"- grito Bellatrix, Greyback fulmino con la mirada a Draco y le sonrió, se fue con Bellatrix.
"¡Malfoy! ¡Hay que irse!"- dijo Snape detrás de nosotros, me miro con lástima y se fue.
"Vendré por ti"- me dijo dándome un rápido beso en mis labios- "Te amo, no hagas nada estúpido"- se fue.
Me quede ahí parada sin moverme por unos minutos, me di la vuelta para atender a los heridos y Harry paso corriendo a un lado de mi. No le hice caso porque tenía la cabeza ocupada en muchas cosas.
Llegue a la torre y la señora Pomfrey atendía a Bill, Hermione tenía leves cortadas y Ron igual.
"¡Lidia! ¡Tu cabello!"- exclamo Ginny. Toque mi cabeza y mi mano estaba inundada en sangre, genial… me la rompí.
Lupin tomo mi brazo y lo examino, también tenía cicatrices parecidas a las de Bill por culpa de Greyback.
"Son iguales, tienes suerte que no estaba en fase"- me dijo
"Sí, por suerte"- le dije
"Lidia, gracias… muchas gracias"- me agradeció Bill con un hilo de voz.
"No, tranquilo, no te preocupes"- le respondí.
"¿Cómo hiciste con Greyback?"- me pregunto Ron.
"Alguien me ayudo"- le respondí.
Me preparé para el funeral de Dumbledore, muchos estudiantes habían regresado a sus hogares porque sus padres habían decidido que era lo mejor, incluso mis padres querían que regresara pero me negué. Usamos el uniforme del colegio para mostrar respeto y que el espíritu de Hogwarts estaba presente pero la tristeza inundaba el salón. Era difícil estar ahí.
Al terminar el funeral, el Expreso de Hogwarts nos esperaba para regresar a casa, no quería regresar pero Draco me preocupaba. ¿Y si lo habían matado? No podía esperar por verlo, mi corazón pedía por él. Harry, Ron, Hermione, Ginny y yo nos sentamos en el mismo compartimento, cada uno perdido en sus pensamientos.
"Draco bajo la varita"- me dijo Harry al ver mi expresión y mis ojos inundados en lágrimas, lo mire y él me esbozo una sonrisa de esperanza- "Por su voz y por bajar la varita supe que él no sería capaz de matarlo… él estaba siendo amenazado, eso es seguro"
"¿De verdad crees eso?"- le pregunte, no pensé que Harry vería algo bueno en Draco.
"Sí, es lo que vi"- me respondió. Hermione me rodeo con un brazo mis hombros y me sonrió.
"¿Vendrás a la cacería de horrocruxes con nosotros?"- me pregunto Ron preocupado.
"Yo sí quiero ir"- respondió Ginny apresuradamente
"¡Te dije que no!"- le respondió Harry severamente- "No puedo permitir perderte"
"No creo que debas venir"- me dijo Hermione-"no es seguro para tus padres ni para ti"
"Además, necesito que alguien cuide de Ginny y sólo confío en ti y necesitamos a alguien en Hogwarts con quién comunicarnos"- me pidió Ron.
Mire a Ginny que tenía una expresión muy infantil de niña caprichosa a la que le negaron un dulce, reí para mis adentros. Tenían razón tengo que servirles de algo en Hogwarts y vigilar a Ginny.
"Está bien… pero sólo si es para servirles de algo"- les dije, ellos me sonrieron.
"Lidia, ¿podemos hablar?"- dijo Harry, nos levantamos de nuestros asientos y nos fuimos a un lugar más privado sin ser molestados, por suerte había un compartimento vacío. Nos sentamos frente al otro. Harry estaba nervioso, jugaba con sus manos y miraba al suelo.
"¿Qué sucede?"- le pregunte poniendo una de mis manos sobre las de él para que dejara de moverlas. Él me miro nervioso.
"Tengo que pedirte un favor muy grande"- me dijo serio- "El primero es que cuides a Ginny, necesito que estés ahí con ella cuando más necesite a alguien. Esto será difícil para ella y como yo no estaré pues… tu sabes… necesito que la vigiles que no haga algo estúpido"
"¿Cómo escaparse para ir a buscarte?"- le pregunte
"Sí, algo así… y si me pasa algo pues tienes que… estar ahí consolándola"- me respondió triste.
"Harry, nada te va a pasar. Tú tienes que regresar sano y salvo para estar con Ginny"- le dije intentando animarlo, la idea de perder a un gran amigo me afecta.
"Sí, pero si fallo y Voldemort gana… quiero que hagas lo imposible porque a ella no le hagan nada. Protégela.- me pidió Harry, mirándome directamente a los ojos.
"Te juro que lo haré, haré lo que sea necesario para que no toquen a Ginny"- le prometí.
"Lo otro que te tengo que pedir es la espada de Gryffindor"-me dijo- "Para destruir a los horrocruxes necesito esa espada y la única manera de obtenerla es…"
"¿Robándola?"- le pregunte
"Sí, como yo no iré esta año a Hogwarts, pues, necesito que tú la tomes"- me pidió
"Por supuesto, lo que sea yo lo haré. Te prometo que cuidaré a Ginny y que haré todo lo posible por tener esa espada"- le respondí, nos abrazamos un momento y nos separamos- "Te quiero, Harry"
"Y yo a ti, gracias por darme paz a mi mente"- me dijo esbozando una sonrisa que escondía tristeza.
Abrimos la puerta del compartimento y regresamos con nuestros amigos. El silencio era algo incómodo, nuevamente cada uno perdido en sus pensamientos. Nos quedamos dormidos, Hermione y yo usábamos los grandes hombros de Ron como almohadas quien dormía con la boca abierta y roncaba con su cabeza hacia atrás, Ginny dormía en las piernas de Harry quien tenía su cabeza apoyada contra el vidrio. El tren se detuvo y Ron soltó un gran ronquido que nos despertó a todos de golpe, me talle los ojos y mire a mis amigos que bostezaban y se estiraban.
"Llegamos"- les dije mirándolos con tristeza, ellos también tenían una expresión de melancolía.
"Haz todo lo posible por ir a la boda"- me pidió Ron dándome un fuerte abrazo, mis lágrimas rodaron por mis mejillas
"Te extrañaré"- le dije
"Y yo a ti… cuídate"- me dijo y me dio un beso en la frente.
"Ay, Lidia…"- sollozo Hermione, nos dimos un fuerte abrazo
"Cuídate, por favor"- le pedí, mi mejor amiga. Podría volver a verla como no la podría volver a ver.
"Tú también"- me dijo, nos separamos.
"Te quiero, cuídate mucho"- me dijo Harry abrazandome
"Y yo a ti, te prometo que no te fallaré"- le dije, él se separó de mi y me limpió las lágrimas, echamos a reírnos.
"¿Abrazo grupal?"- dijo Ron esbozando una gran sonrisa, todos asentimos y nos dimos un fuerte abrazo entre los cuatro, Hermione y yo llorábamos a mares. Era inevitable llorar, no estaba segura de si podría ir a la boda de Bill y Fleur por las cosas en la casa. Los extrañaría, fueron los hermanos que no tuve, mis mejores amigos con quienes compartí tantas cosas, tantos momentos tan difíciles. No sé qué haré sin noticias de ellos, si algo les sucediera, es tan difícil.
Salimos del expreso, el señor Table me esperaba en la plataforma con su uniforme negro, no me sonrió sólo hizo un ademán para que nos fuéramos. Cuando llegamos a la casa estaba tétrica, las flores marchitas, el césped amarillo, todo estaba descuidado y oscuro a pesar que era un día soleado. Entre a la mansión Barcasnegras y mi madre me recibió con un abrazo, estaba muy delgada, sus ojos hundidos y enormes ojeras debajo de ellos, pero su ropa y su cabellera negra lucían impecables.
"Lidia, tu cabello"- dijo mi madre tocando mi nuevo cabello negro corto
"Lo siento, me pasó un accidente"- le dije, ella odia que cambie algo en mi sin su permiso.
"Te ves hermosa"- me dijo sonriéndome. Esto sí que era una sorpresa. Me volvió a abrazar fuerte, nunca había sido tan cariñosa conmigo.
"¿Y papá?"- le pregunte separándome de ella. Su expresión cambio.
"No está. Tuvo que ir a una reunión de último momento"- me dijo triste.
"¿Es por Draco, verdad?"- le pregunte
"Sí, me temo que sí"- me respondió, mis ojos se inundaron en lágrimas- "No, hija… no llores… tu padre hará todo lo posible para que nada le pase, dudo que algo le suceda a Draco porque cumplio con la misión"
"No, él no cumplió con la misión"- le dije inmediatamente, ella se sorprendió- "Él no pudo hacerlo tuvo que intervenir…"
"¿Snape?"- me pregunto
"Sí"- le respondí.
"Todos sabían que él no lo haría pero su verdadera misión era abrir un portal para que ellos pudieran entrar a Hogwarts, además Snape hará de todo para que Draco esté a salvo al igual que tu padre"- me respondió con lágrimas en los ojos.
"¿Mi papá proteger a Draco? ¿Por qué?"- le pregunté con curiosidad. Ella sacó un delicado pañuelo blanco y se secó sus lágrimas.
"Bueno, porque tu padre necesita que alguien cuide de ti si hacemos falta"- me dijo esbozando una sonrisa nerviosa.
"¡Ustedes no van a morir!"- le grite
"No sabemos, Lidia. Con estos tiempos y como están las cosas nadie tiene asegurado nada"- me dijo tomando mi mano sentándose conmigo en el sillón- "Tu padre sabe que Draco te ama infinitamente, y él sabe que tú también lo amas. Si algo nos llegara a pasar, Draco te cuidará como nadie lo hará"
"¿Cómo saben eso?"- le pregunte con lágrimas en los ojos, mi madre me paso su mano por mis mejillas para secarlas.
"Porque el señor Oscuro lo vio en la mente de Draco… él no amenazaría a Draco con tu vida si no te amara y Draco no hubiera accedido a hacer eso si no quisiera protegerte"- me respondió esbozando una sonrisa llena de tristeza- "él es un gran chico y tu padre le tiene confianza, él te ama"
"Ay, mamá"- dije sollozando, ambas nos abrazamos y comenzamos a llorar. Era la primera vez que mi madre me abrazaba con tanto cariño, siempre necesite uno de estos pero nunca como ahora que ambas nos necesitábamos.
"Bueno, será mejor que tomes una ducha y bajes a cenar"-dijo separándose de mi secándose sus lágrimas con las manos y yo la imite.
Subí las escaleras a mi dormitorio, estaba intacto como antes, todo lo que había dejado hace un verano atrás estaba en su lugar. Fui a mi baño, me quite la ropa y abrí el grifo de la bañera, coloque esencia relajante y me sumergí. El agua estaba tibia, tal como me gustaba, me hundí completamente en el agua por un buen rato sosteniendo la respiración hasta que ya no aguantara. Horribles imágenes comenzaron a pasar por mi mente, vi a Bill convirtiéndose en lobo y atacando a Fleur, se giró ante mí y se me abalanzó. Abrí los ojos y me salí del agua de golpe, jadee por la falta de respiración y la horrible imagen que tuve, mire mi antebrazo derecho y vi las heridas aun sin cerrarse por completo que me hizo Greyback. ¿Seré una mujer-lobo?
Salí de la bañera después de media hora, tome mi bata de baño y salí a mi cuarto, de repente oí a una lechuza ulular, era la de Draco, me acerqué corriendo y tomé el sobre que llevaba en su pico. La lechuza se fue, abrí el sobre lo más rápido que pude y me sente al borde de mi cama dispuesta a leer.
Hola hermosa,
Tenía tantas ganas de escribirte, de hablarte y de verte pero por el momento no puedo ir a visitarte es muy riesgoso. Cuando sea seguro apareceré en tu dormitorio asique te pido por favor que no salgas de la casa, tu padre no quiere que ninguna de las dos salga de ahí. Otra cosa, debes botar el anillo que te di, no es seguro que lo tengas cerca de ti porque es un localizador, espero entiendas que es por tu seguridad.
Te pienso todos los días, te amo, te necesito más que a nadie en este mundo. Como quisiera estar ahí contigo abrazándote, sintiendo tu respiración y probar tus dulces labios. Te extraño.
D.M.
P.S.D.: no mandes cartas ni respuestas a las que te mande.
Abrace la carta contra mi pecho y comencé a llorar fuerte, no me importaba si alguien me escuchaba. Esto es demasiado para mí, lo necesito tanto, necesito verle, no puedo estar así. ¿Por qué todo empeora? Y lo peor es que días más oscuros vendrán, se avecina una guerra en donde morirán tantas personas, ni las familias que son mortifagos están a salvo de la desgracia porque los tiene amenazados a muchos. Necesito a Draco, mi Draco.
Me levante de la cama, queme la carta por seguridad con una velita de vainilla que tenía encendida y la arroje al retrete. Sequé mis lágrimas y me vestí. Me puse un vestido verde esmeralda de seda ceñido al cuerpo arriba de la rodilla, era de mangas cortas y cuello V, mis zapatos pumps negros de gamuza y de tacón alto. Baje las escaleras y entre al comedor, me senté junto a mi madre y cenamos en silencio.
Al terminar la cena, entre a mi cuarto, me quite la ropa y me coloqué un camisón de tiritas muy coqueto, de seda verde esmeralda. Cepille mi cabello y lo admiré, me veía bastante bien ya me estaba acostumbrando a la sensación de estar como desnuda. Me acosté en mi cama, cerré los ojos y un rostro me vino a la mente… mi Draco.
Los días pasaron, el verano para nosotras no era alegre ni feliz ni nada que se le asemeje. No teníamos noticias de mi padre ni de Draco, mi madre estaba preocupadísima apenas y tocaba su comida. Todas las noches antes de dormir pensaba en Draco y lloraba, en lo horrible que es estar sin él.
Me deshice del anillo una tarde, estaba practicando para mi licencia de aparecer y decidí aparecerme en la Torre Eiffel, tomé el anillo que Draco me dio y aparecí ahí entre las vigas y barrotes de la torre, tire el anillo al vacío y desaparecí. Aparecí en mi cuarto nuevamente y me asuste al ver a mi madre sentada al borde de mi cama molesta.
"¡Me asustaste!"- le reclame llevándome una mano al pecho
"No más que tu a mi, jovencita. ¿Dónde estabas?"- me pregunto enojadísima.
"Tenía que deshacerme de algo que nos ponía en peligro"- le respondí
"¡Vístete! Tenemos que ir a tu examen de aparecer"- dijo retirándose del dormitorio. Se detuvo y se giro- "Tienes 10 minutos, el señor Tate te acompañará. Te está esperando"- finalmente se fue.
