Perspectiva de Lidia

Aprobé el examen de aparición, me fue excelente y me salió todo bien a la primera. Regresé a mi casa y subí directamente a mi habitación para dormir, en eso vi una lechuza color marrón posada en mi ventana con un sobre color lila en su pico. Me acerqué a la lechuza y tome el sobre, le acaricie la cabeza, era Errol. El sobre tenía una escritura delicada que decía:

Srita. Lidia Barcasnegras

Abrí el sobre y saqué la delicada invitación con letra color oro y papel lila, que decía:

Monsieur Delacour

Apolline Delacour

Y

Arthur Weasley

Molly Weasley

Tienen el honor de invitarle a la gran boda de:

William Weasley

Y

Fleur Delacour

Será celebrada el próximo sábado a las 5:00 p.m.

En los jardines de "La Madriguera". Esperamos ansiosos su asistencia.

Coloqué la invitación a un lado de mi cama y sonreí, podía ir a la boda de Bill y Fleur porque ya podía aparecer, ya tenía mi licencia asique no veía el problema con eso. Lo único malo es que mi madre está pendiente a mí a cada segundo de mi existencia y no sé como distraerla por algunas horas. Mi padre y Draco no han vuelto a escribir asique más vigilada por ella no puedo estar, debe haber alguna manera para que ella se distraiga, aunque sea 3 horas, no pido más.

¡PLAC!

"¡Merlín!"-exclame asustada al ver que una figura aparecía en mi dormitorio.

"Hola, hermosa. ¿Te asuste?"- me pregunto una seductora voz que arrastraba las palabras, era mi hermoso Draco que me sonreía.

"¡Draco!"-exclame abalanzándome sobre él dándole un enorme abrazo, el me abrazo de vuelta- "Te extrañe tanto, te necesitaba"- le dije mientras lo abrazaba.

"Y yo a ti, princesa"- me respondió dándome un beso en la cabeza, nos separamos y le vi sus ojos grises que tenían un brillo especial, ese brillito que me dedica cada vez que me ve, ese brillo es mío.

"¿Por qué tardaste tanto en venir? Pasé días de tortura sin poder verte"- le dije con lágrimas en los ojos, él me secó las lágrimas con sus dedos y me sonrió.

"No sabes lo difícil que fue para mi intentar vivir sin ti todo este tiempo, pero ya estoy aquí y no debe llorar una princesa"- me dijo sonriéndome con lágrimas en los ojos.

"Tú tampoco deberías hacerlo a menos que la princesa sea fea y te cause irritación a esos hermosos ojos grises"- le dije divertida.

"¿Fea? Para nada, si eres una obra de arte"- me respondió tan galán

"Ay, Draco…tu siempre de galán"- respondí riendo- "Bueno algo falta…"- dije pensativa

"¿Si? ¿Qué falta?"- me pregunto con curiosidad

"¡Pues mi beso! ¡Merezco uno después de tanto tiempo!"- le reclame

"Oh, sí…lo olvidaba"- me respondió divertido, me tomo por la cintura y lo rodee con mis brazos, le bese tan profundamente como pude y él a mi.

Fue un beso en donde nos dijimos lo mucho que nos necesitábamos, lo mucho que nos extrañamos, lo mucho que nos amamos, nos fundimos en ese beso por necesidad y por amor. Su lengua invadió la mía y nos acariciamos por unos momentos hasta quedar casi sin aliento, me quita la respiración con cada beso que me da. Con una mano lo tome por su hermoso y platinado cabello tirando de él un poco de lo profundo del beso. Nos separamos de golpe.

"Si seguimos así creo que…"- le dije agitada

"Sí, tumbaremos la casa o dañaremos la cama"- me interrumpió recobrando el aliento.

"Sí y mi madre está aquí, es mejor que no…"- le intente decir mientras le veía sus labios rojizos por el beso.

"Sí, es mejor que no"- me respondió interrumpiéndome.

Nos separamos por completo y toque mis labios con mis dedos, como extrañaba esos deliciosos besos que él me daba.

"¡¿Qué demonios es eso?"- me pregunto Draco tirando de mi brazo descubierto donde tenía los horribles rasguños- "¡CONTESTA! ¡¿Qué rayos paso?"

"No, no…no te preocupes no es nada. Fue Greyback pero no paso nada, tuve suerte que él no estaba en fase asique no tengo nada"- le respondí nerviosa, ahora pensara que soy un fenómeno y no me va a querer.

"¡¿Greyback?"- exclamo enojadísimo- "Me las pagará ese asqueroso animalejo"

"¡No, Draco! ¡Tú no harás nada! Suficientes problemas hay por el momento para que ahora busques más por una tontería. Te dije que no tengo nada, no me pasó nada, me revisaron el brazo y no tengo nada"- le respondí seria

"¿Estás segura?"- me pregunto molesto y se veía que estaba preocupado.

"Segura, ya paso luna llena y no me convertí en mujer-lobo ni nada por el estilo"- le respondí divertida, él soltó una leve risita- "¿Ya no me quieres porque piensas que soy un fenómeno?"- le pregunte triste.

Draco tomó mi brazo con las cicatrices, lo examino y beso cada una de las tres cicatrices feas que me quedaron, me estremecí.

"Eres perfecta"- me respondió esbozando una gran sonrisa- "Es sólo que la idea de que alguien así te haya hecho algo por mi culpa me enferma, no puedo soportarlo. Nadie puede tocarte"

"¿Qué has sabido de mi papá? ¿Está bien?"- le pregunte a Draco apresuradamente.

"Sí, está bien. Vendrá mañana a verlas, yo sólo me quedaré hasta hoy"- me respondió

"¿Hasta hoy? ¿Pero por qué?"- le pregunte casi rogándole que se quede para siempre conmigo.

"Porque es probable que mi padre sea liberado"- me respondió

"¿Lo van a soltar?"- le pregunte con curiosidad

"No, no de esa manera… piensan tomar el poder y dejarán libre a todos los prisioneros de Azkabán"- me respondió- "Yo debo estar en la mansión por si algo se presenta durante este tiempo pero te prometo que regresaré antes de irnos a Hogwarts pero tienes que prometerme que ni tú ni tu madre se moverán de aquí. ¿Está claro?"

"Sí"- mentí desviando la mirada al suelo, luego lo volví a mirar con preocupación- "Ten cuidado, por favor"- le pedí.

"No te preocupes por mi"- me dijo dándome un beso en los labios.

Me entregué con ese beso y pude sentir una lágrima que salió de mi ojo derecho y rodo por mi mejilla y cayó en la de Draco. Él se separó mi lágrima solitaria y la besó.

"Nunca te preocupes por mi, hermosa"- me volvió a pedir sonriendo.

"¿Tienes hambre? Acompáñanos a cenar por favor. A mi madre le hará bien tu compañía y que le digas algo sobre mi padre"- le pedí

"Está bien. Lo que pida mi princesa"- me respondió esbozando una gran sonrisa.

Bajamos tomados de la mano directo a la sala de estar donde mi madre se encerraba todas las tardes y noches a coser, pintar o escribir. Entramos y ahí estaba cosiendo un hermoso bordado con hilo de plata, alzo la mirada al escucharnos entrar y su rostro serio se torno de alegría. Sonrió ampliamente al ver a Draco, bajo su bordado y se levanto del sillón de cuero negro. Se acercó a nosotros y abrazo a Draco.

"¿Cómo está mi esposo?"- le pregunto mi madre separándose de Draco – "¿Has sabido algo de él? ¿Le has visto?"

"Él está bien, pero no puede regresar por algunas cosas que tiene que hacer"- le respondió.

"¿Te quedarás a cenar?"- le pregunto nuevamente mi madre a Draco

"Sí, ya Lidia me invito"- respondió Draco tomando de mi mano y sonriéndome, le regresé la sonrisa.

Esa noche cenamos los tres juntos, a mi madre se le veía muy cómoda con la presencia de Draco, se llevaban muy bien. Ella estaba preocupada por su amiga, Narcissa, pero Draco la conforto diciéndole que todo saldría bien, que su madre estaba bastante bien para la situación que se estaban enfrentando y que su padre podría ser liberado.

"No sé si Lidia deba regresar a Hogwarts este año"- le dijo mi madre en un tono preocupante.

"Debería, es más seguro que esté allá a que se quede en esta casa"- le recomendó Draco serio- "Por favor, Lidia debe regresar a Hogwarts este año, yo mismo me encargaré de ella porque yo también regresaré. Confíe en mi"

"Está bien, lo pensaré"- le respondió mi madre.

Continuamos cenando tranquilamente, a Draco no le gusto la respuesta de mi madre porque está acostumbrado a que todos hagan lo que él dice. Al terminar la cena Draco fue a su habitación que le designaron la primera vez que se quedó con nosotros, yo me metí a bañar contenta que Draco estaba aquí pero al día siguiente se tendría que ir.

Me sumergí nuevamente en la bañera conteniendo la respiración y cerrando los ojos para relajarme. Mientras estaba ahí volví a tener una horrible visión de Greyback matando a mi madre, se volvió hacia mí y me miré las manos, las tenía llenas de sangre y a un lado mio yacía Draco. Me levante de golpe, jadee por la falta de aire, estaba asustada. Quizás aun me preocupa lo que me llegue a suceder por la horrible cicatriz.

Tomé mi bata de baño y la coloque en mi cuerpo, seque mi cabello y lo peine. Salí del baño distraída y salté al ver a Draco sentado al borde de la cama con la mirada perdida hacia la ventana, me acerque a él despacio.

"¿Sucede algo?"- le pregunté.

Él no respondió por un momento, seguía con la mirada perdida hacia la ventana, su expresión no era la misma a cuando llegó.

"Irás a la estúpida boda de Weasley para ver al tonto de Finnigan, ¿verdad?"- me pregunto mirándome enojadísimo. Lo miré sorprendida- "Sí, así como lo oíste… sé que Finnigan va y sé que el estúpido hermano de tu pobretón amigote se va a casar con esa francesa"

"¡¿Cómo te atreves a acusarme de esa manera?"- le reclame enojada- "¿Qué demonios te ocurre en la mente? ¿Cuándo he hablado con ese acosador? ¡NUNCA! Desde que apareciste nuevamente en mi vida después de haberme sido INFIEL CON PANSY, no volví a hablar con él nunca jamás"- la cara de Draco cambió a una de arrepentimiento.

"Lidia, es que yo…"- intento decir acercándose a mi pero me aleje

"¡Es que nada, Draco! Del que hay que desconfiar aquí es de ti, yo a ti jamás te fui infiel ni se me ocurrió hacerlo. ¡Aquí el único que fue infiel eres tú! ¡Por Merlín, Draco! ¿En serio? ¿Seamus? ¿¡Después de tanto sacrificio me vas a decir eso!"- le dije alejándome cada vez más dirigiéndome a la puerta, él estaba parado frente a mi a unos pasos lejos preocupado, no sabía qué decir- "Mejor vete, te la cagaste"- le dije decepcionada abriendo la puerta para que se fuera, él se acercó a la puerta y le dije- "Ah, y para que sepas iba, IBA a ir porque es la boda del hermano de Ron y nada más"

Draco salió del cuarto tras la discusión que tuvimos, le azote la puerta a sus espaldas y me acosté a dormir. Es un imbécil. ¿Quién cree que soy yo? ¿Ver a Seamus? ¡Por Merlín! Lo estuve evitando todo el curso pasado por lo que ocurrió en 5to año. Está bien, no niego que el chico se ve bien, besa bien, todo bien…excepto un diminuto detalle… CUANDO UNA CHICA DICE NO ES ¡NO! No hay porque acosar prácticamente a una chica que te dijo que no. El amor de mi vida es Draco, tiene sus enormes defectos pero los amo, amo todo de él…hasta su egocentrismo aunque a veces si me molesta, pero lo amo y punto.

Sentí algo en mis labios mientras dormía y desperté, vi su rostro iluminado con la varita mirándome con ternura al principio pero al ver que desperté se asombró. Se iba a ir pero le tome por la mano para que se quedara.

"Lo siento, me pase de la raya. No debí desconfiar en ti"-dijo Draco con una expresión de arrepentimiento.

"Está bien, no pasa nada"- le dije con la voz ronca mientras le acariciaba la mano sin moverme de mi posición.

"No, no está bien… es solo que… aunque no lo creas tengo miedo de perderte, que te guste otra persona y hagas tu vida con esa persona, siento que sería como una tortura"- dijo mirándome a los ojos, noté que sus ojos se volvieron fríos- "Pensar que haces tu vida con otra persona y yo ahí como un espectador… simplemente me enferma"

"No pienses así"- le respondí incorporándome, lo rodee con mis brazos y le bese el hombro- "Yo te amo a ti a pesar de todos tus errores y de lo que hayas o no hecho en el pasado. Amar es perdonar aunque nunca lo voy a olvidar"

"A eso me refiero"- me dijo volviendo su mirada al piso- "Tengo miedo que me hagas lo que yo te hice a ti… sé que suena raro y mal pero es la verdad. Yo te hice mucho daño y…"

"Shhh."- le dije poniendo mi dedo en sus labios, él se calló y me miro a los ojos- "Te amo"- le dije y lo besé con pasión para que sepa que yo no soy así, yo lo amo más que a cualquier persona en el mundo.

Nos acariciamos los labios por unos minutos, dejamos que esos traviesos jueguen un rato, para que se perdonen y se unan. Draco giro sobre sí mismo sentado para besarme mejor, metió su mano por detrás de mi cuello y me atrajo más hacia él, le acaricie sus cabellos rubios platinados, nuestras lenguas se unieron una vez más. Me acosté en la cama y Draco se puso sobre mí, besándonos, acariciaba mis piernas con una mano y con la otra se apoyaba para no aplastarme.

Se levanto pero arrodillado sobre mí, se quito su camisa y la tiró al piso, tire de mi camisón de seda negro y también lo imite tirándolo al piso, me volvió a besar con pasión y deseo. Nos hicimos uno solo una vez más, gemí al sentirlo dentro de mí.

"Oh, Draco"- gemí en su oído, él se estremeció- "Te amo"

"Y yo a ti, hermosa"- me respondió.

Hicimos el amor toda la noche, esta vez fue diferente, había algo en la manera en como lo hicimos que lo hizo especial, delicioso, satisfactorio pero sobre todo sentí el amor que nos invadía el uno al otro. La manera tan especial en que nos unimos, había algo que era diferente.

Al día siguiente busque con mi mano su cuerpo pero no estaba, me levante de golpe y estaba desnuda cubierta con mi sábana pero Draco ya no estaba. Mis ojos se llenaron de lágrimas, se había ido sin despedirse, ahora solo falta ver si lo veré antes de irnos a Hogwarts. Recordé cada minuto de lo ocurrido anoche, sus besos en mi cuello, mi estómago, en mis piernas, su lengua que hacia camino de mi ombligo hasta mis labios, su manera de acariciarme el cabello cuando nos uníamos, todo. Sonreí como una tonta, seque mis lágrimas.

Me bañe temprano para ir a desayunar, era la boda del hermano de Ron pero no podía ir. Mi madre me vigila como halcón y no puedo desaparecer simplemente. Termine de ducharme y me mire al espejo una manchita rara en mi hombro, era como morada. ¿Es eso un chupete? ¡Por Merlín! ¡Draco! Vaya regalito me dio para recordarlo todo el verano. Seguí mirándome el cuerpo y vi una en mi cuello. Ahora sí, ese Draco cuando lo vuelva a ver me las pagará. Agarre mi maquillaje y lo cubrí lo mejor que pude, un poco de polvo y listo. Como nueva, no hay rastro ni sombra de nada.

"¡Lidia! ¡Lidia!"- me llamo mi madre. Salí del baño y la vi en mi dormitorio- "¡Aquí estás! ¡Recibí una carta!"

Me la entrego, era de mi padre. Al fin noticias de él.

"Tengo que irme"- me dijo desesperada

"¿A dónde?"- le pregunte con curiosidad.

"Tengo que ir a la casa de los Malfoy"- dijo mi madre con esfuerzo, eso sólo significa una cosa… quiere que mi madre sea una de ellos.

"¿Por qué? ¿Pero qué pasó?"- le pregunte con nerviosismo

"No, no es nada. No te preocupes. Regresaré cuando pueda"-dijo mi madre, me abrazo fuerte y me dio un beso en la frente- "Todo saldrá bien"- sonrió con dificultad y ¡PLAC! Desapareció.

Entristecí en seguida, mi madre una de ellos. Esa cosa prometió que mi madre estaba fuera de esto pero en esa cosa no se puede confiar. Sequé mis lágrimas con rabia, me dirigí desesperadamente a mi armario, saqué un vestido corto fucsia ceñido en la parte de arriba, strapless, y la falda era de tul. Cepille mi cabello corto, me maquille lo más rápido que pude y me puse el vestido, saque unos zapatos de escarcha dorada y bordes rosados, me los puse. Cerré mis ojos y me concentre.

Abrí los ojos y aparecí por primera vez en la madriguera, la casa de los Weasley. Estaba decorada especialmente para la boda, no era fea la casa, humilde pero acogedora. Camine hacia la puerta de la casa y la toque, esperé un rato y me abrió la puerta la señora Weasley.

"Hola, soy Lidia"- le dije saludándola

"¡Aaaaaaaaaaaah! ¡Lidia! ¡Al fin de conozco!"- exclamo la señora abrazándome, se separó de mi- "Que linda eres… Ron no te hace justicia cuando habla de tu belleza"- solté una leve risita por vergüenza, la señora me tiro del brazo- "Ven, pasa"

Me adentre a la casa de Ron.

"¡Ron! ¡Harry! ¡Hermione!"- grito la señora Weasley- "No te preocupes, querida, por ahí deben venir"- me dijo con ternura- "¡RON!"- volvió a gritar.

Escuche pasos apresurados bajando las escaleras y salieron mis tres amigos arreglados para el gran evento. Sus rostros se les iluminaron en seguida, y yo esboce una gran sonrisa hacia ellos. Hermione corrió y me abrazó, yo le respondí el abrazo.

"¡Lidia! ¡Te extrañé!"- exclamo Hermione abrazándome.

"Y yo a ti"- le respondí, nos separamos.

"¡Viniste!"- exclamo Harry dándome un fuerte abrazo.

"Sí, decidí venir"- le dije sonriéndole mientras me separaba de él.

"Nos hiciste falta en nuestra última misión"- dijo Ron abrazándome y yo a él.

"Sí, bueno tuve unos pequeños inconvenientes. Tengo una madre que vigila todos mis movimientos"- le dije bromeando.

"La mía parece cangrejo, sus ojos se mueven cada vez que alguien mueve tan siquiera un dedo"- me dijo Ron bajando la voz.

"¡Oí eso, Ronald!"- dijo su madre con enojo. Reímos a carcajadas.

La ceremonia fue hermosa, Fleur se veía fantástica como siempre y Bill guapo a pesar de las cicatrices en su rostro, las mamás de ambos lloraban y los padres estaban orgullosos. Ginny no se veía muy contenta pero no hizo comentarios al respecto. Llego la hora de la fiesta, me senté con mis amigos y vi a lo lejos a Seamus pero inmediatamente desvié la mirada antes que me viera.

"Tienen suerte de haber encontrado esa persona"- comento Hermione soñadora

"¿Qué persona?"- pregunto Ron

"Esa persona… ya sabes… que te ame"- dijo Hermione haciendo énfasis en la última parte

"Con quien pasar el resto de tu vida y casarte"- comente antes que Ron dijera algo estúpido que enfureciera a Hermione.

A lo lejos vi a Viktor Krum que se acercaba a nuestra mesa mirando a Hermione.

"¡Bailemos!"- dijo Ron tirando a Hermione del brazo. Caí en cuenta qué era lo que sucedía, igual Viktor se acercó y comenzó a hablar con Harry sobre algún tema que no preste atención. Me levante de la mesa para tomar un poco de alhelí. Me serví en una copa y me la llevé a los labios para tomar un poco.

"Hola"- escuché detrás de mi. Voltee inmediatamente y vi que era Seamus.

"Hola. ¿Qué tal?"- dije nerviosa, mire hacia Harry que continuaba hablando con Viktor y no logré captar su atención para que me salve.

"¿Quieres bailar?"- me pregunto esbozando una sonrisa.

"Seamus… creo que no es buena idea"- le dije intentando no herirlo.

"Insisto… como amigos"- me dijo con esperanza.

No tuve opción, tome su mano y nos dirigimos a la pista de baile que en ese momento tenían una canción romántica. Él me rodeo con sus brazos la cintura, intentó pegarme hacia su cuerpo pero me aleje un poco y lo miré con desaprobación.

"Perdón"- me dijo con timidez.

Puse mis manos sobre sus hombros manteniendo cierta distancia entre nosotros. Estuvimos bailando en silencio hasta que por fin me atreví a preguntar.

"¿Irás a Hogwarts este año?"- le pregunte.

"Sí, mi madre no quiere pero sé que algo grande sucederá asique debo estar allí. ¿Y tú?"- respondió

"Bueno, también iré. Creo."- le contesté.

"Te ves linda con ese vestido"- me dijo sonriendo

"Gracias"- le conteste desviando la mirada hacia Harry que ahora se encontraba hablando con el papá de Luna.

"¿Has sabido algo de Malfoy?"- me pregunto con curiosidad.

"Sí, está bien pero no pudo venir."- le respondí molesta.

"¿Le da vergüenza dar la cara?"- me pregunto burlándose y note algo de enojo en su voz. Paré de bailar con él y retiré mis manos de sus hombros.

"Si insinúas que Draco tuvo algo que ver con la muerte de Dumbledore, pues te equivocas ¿está claro? Draco no pudo hacerlo, él respeta a Dumbledore y a su memoria"- le dije enojada- "Pero por la culpa de insolentes como tú, tiene una mala reputación. Detrás de las cosas siempre hay algo, por eso nadie debe juzgar"- terminé de decir, di media vuelta y me fui rápido.

"Lidia espera…"- lo oí decir a lo lejos pero no me importo. Caminé hasta Harry que se encontraba sentado solo, me senté a su lado porque tenía que hablar con él.

"Harry, pasó algo en casa"- le dije- "¿Sabes por qué pude venir?"

"No"- me respondió preocupado.

"Porque mi madre fue llamada a la mansión Malfoy por Voldemort"- susurré el nombre de esa cosa porque la gente le teme

"¿Pero tu papá no hizo un trato con…?"- intentó preguntarme pero le interrumpí

"Sí, pero lo quebró y ahora la llamo. Draco ya no me visita, mi padre ya no llega a la casa a dormir, no lo he visto en todo el verano y sólo recibimos una miserable carta de él hoy pidiéndole a mi mamá que fuera"-le respondí preocupada, me acerqué más a él para que nadie nos oyera- "Temo que Voldemort este armando un ejercito y eso no es nada bueno"- le susurre.

De repente una luz destellante salió de la nada, era un Patronus. Todos los invitados rodearon el patronus, Harry y yo nos levantamos de la mesa para escuchar lo que decía. Cuando vi el patronus supe de quién era.

"Kingsley"- le susurre a Harry.

"El ministerio ha caído. El Ministro ha muerto. Ya vienen"- dijo el patronus en forma de lince y desapareció.

De repente enormes figuras rodeadas por humo negro aparecieron en la recepción tirando hechizos por doquier, se formo un caos total. Harry intentó tomarme de la mano pero por el caos nos soltamos.

"¡Harryyy!"-grite intentando alcanzarlo, vi como él se intentaba zafar de la gente pero no podía intento tomarme de la mano pero fue inútil.

Caí al piso y me raspé las rodillas, intente incorporarme pero no pude, la gente me pisaba o me empujaban forzándome a quedarme en el suelo. Una mano me tomó por la cintura cargándome como si pesara nada, voltee para ver quién era…era Seamus.

Mire a otro lado y vi a Ron tomando a Hermione por el brazo buscando supongo a Harry desesperados.

"¡Vamos!"- exclamo tirando de mi mano para escapar. Un hechizo casi le da pero lo tire al suelo y yo con él.

Nos incorporamos una vez más y vi a Harry con Hermione y Ron. Los tres me miraron por última vez, les sonreí con tristeza y ellos a mí. Desaparecieron. Sabía que no los volvería a ver por un largo tiempo.

"¡Lidia! ¡Vamos!"- volvió a decir Seamus tirándome del brazo.

"¡Cierra los ojos!"- le dije.

Desaparecimos.