Capítulo 8
-Papi, viniste -exclamo Yuuichi contento moviendo su silla de rueda al ver a un hombre con una elegante etiqueta gris unos guantes negros, el cabello negro en puntas, una enorme sonrisa y una maleta negra correr hacia ellos.
-Yuu-chan -dejó caer Toramaru la maleta inclinándose a abrazar a su hijo mayor con fuerza–. No me perdería este campamento de padres e hijos por nada. Lamento llegar tarde, mi vuelo desde Inglaterra se retrasó y casi no llego para la escala -le sonrió enderezándose mirando ahora a Tobitaka y sonrojándose.
Tobitaka estaba muy guapo, ya no llevaba el cabello tan extravagante aunque aún seguía teniendo un toque muy de él y vestía una sencilla camisa roja con jean. Al lado de Tobitaka estaba Tsurugi, su hijo pequeño, con los brazos cruzados y una mueca de fastidio. Toramaru no era tonto, sabía que su hijo desde hacía un par de años estaba enfadado con él por su abandono. No podía culparlo, Tsurugi tenía un carácter más fuerte que Yuuichi y estaba en la temible y rebelde adolescencia.
Tsurugi -le sonrió de todas formas abrazándolo y besando sus mejillas. Su hijo menor no correspondió al gesto, pero no lo rechazó. Eso era al menos algo-. Tobi -sonrió ahora a su primer amor. Tobitaka le devolvió la sonrisa y le abrió los brazos, Toramaru no dudó en lanzarse a ellos y abrasarlo con fuerza, Tobitaka seguía siendo más alto que él.
-Me alegró que pudieras llegar -le dijo Tobitaka con una sonrisa. La madures le había sentado bien al de ojos negros.
-Yo me alegro de que me invitaran. Estoy muy entusiasmado. Será nuestro primer campamento como familia los cuatro -sonrió.
-No sería nuestra primera actividad como familia, si no vivieras al otro lado del mar -le dijo Tsurugi cortante.
-Tsurugi -le llamó la atención Tobitaka-, ya hemos hablado de eso. No quiero escuchar una palabra más al respeto -le advirtió.
-Está bien, no pasa nada -se obligó a sonreír Toramaru. No quería que la reunión se arruinara-. Aún falta media hora para abordar -sonrió tomando su maleta- y os traje algunas cosas de Inglaterra, por banda va otra maleta con más cosas, y os traje un balón firmado por todo el equipo -les comentó.
-A ver, a ver -pidió Yuuichi-. En tu último partido ese gol contra México fue impresionante, papi -le dijo con entusiasmo.
-Gracias, te dije que metería un gol en ese partido para ustedes -le sonrió Toramaru mientras se sentaba los cuatro juntos en la sala de espera, era bueno que al menos uno de sus hijos no se la viviera enfadado con él, Yuuichi tiene el buen carácter de Tobitaka, pero siempre lo había tenido aun desde bebé.
-o-o-o-
-¿Tienes todo, Tenma? -le preguntó Natsumi a su hijo.
-Sí, mamá -asintió el castaño mirando a la puerta con ansias, su papá estaba montando las maletas en la limosina. Natsumi se inclinó y le arregló el abrigo.
-Pórtate bien, hazle caso en todo a tu padre y disfruten el campamento -le sonrió a su hijo besando su frente.
-Sí, mama -sonrió besando su mejilla y saliendo corriendo detrás de Endou.
-Hikaru -exclamó saltando dentro de la limosina de los Kidou y abrasando al niño genio- Hola, tío Yuuto -saludó sonriente antes de empezar a hablar a millas por segundo con su amigo.
Endou entró por la última de las maletas suya y de su hijo y se despidió de Natsumi como lo haría de cualquier otro amigo. Desde la concepción de Tenma su matrimonio no había cambiado en nada, eran dos desconocidos unidos por un hijo nada más, si algo había cambiado era que tal vez Endou ya no estaba tan dolido aunque no amaba a Natsumi ni siquiera un poco.
-Cualquier cosa que necesites, llama a tu padre o a Aki -le recordó.
-Sí, claro, no te preocupes y cuida bien de Tenma -le dijo la pelirroja aunque era innecesario sabía que la vida y la cordura de Mamoru era Tenma-. Diviértanse.
-Y tú también, usa este tiempo para mimarte y relajarte -se despidió Endou con la mano y una sonrisa echando la última mochila al baúl y entrando al auto.
-Listo -indicó Kidou al chofer que los llevara al aeropuerto donde esperaba su avión privado-. Un campamento de futbol padres e hijos… ¿Crees que sobrevivamos a esto? -preguntó Kidou con humor al ver el entusiasmo y la ilusión con la que el delantero de la Royal Academy, su propio hijo y Tenma Matsukaze, medio campista y capitán de Raimon, hablaba del campamento.
-Creo que por primera vez vamos a empezar a sentir nuestra edad -bromeó Endou dado que aún eran jóvenes ambos- ¿Goenji nos alcanzará en el aeropuerto?
-Dilo por ti, yo estoy en la flor de la vida y sí, ya está allá -asintió-. Cómo Shiro venía con Yukimura él y Taiyou estaban impacientes por verse, así que llegó al aeropuerto más temprano para recibir el vuelo de Hokaido -le respondió el genio.
-Oh, entonces Shiro también viene con nosotros -sonrió Mamoru. Kidou asintió- ¿Aún siguen sin hablarse? -preguntó en voz más baja para que los niños no escucharan.
-Si no es de Taiyou y de Yukimura no intercambian ni media palabra -suspiró Kidou.
-A lo mejor en este campamento ellos…
-A lo mejor, buena falta que les haría. Los gemelos deben estar juntos, se extrañan mucho siempre que estén separados -comentó Kidou asintiendo. Taiyou era uno de los delanteros de Raimon, Yukimura lo era del instituto Alpino.
-O-O-O-
Goenji se movió para intentar detener a su hijo, pero fue tarde, Taiyou ya había salido disparado corriendo hacia donde venía su hermano caminando con Shiro cada uno arrastrando una maleta de mano.
-¡Yuki! -gritó Taiyou escandalosamente.
-¡Taiyou! -exclamó Yukimura al ver a su hermano corriendo a abrazarlo con fuerza. Los dos teatrales chicos se abrazaban como si no se hubiesen visto en años en lugar de sólo hacia un par de semanas, en las últimas vacaciones largas que tuvieron cuando Goenji dejó ir a Taiyou con Shiro y Yukimura.
-Papi -corrió Taiyou a abrazar a Shiro que lo abrazó besando su rostro mientras Yukimura se arrojaba como una bala de propulsión sobre él.
-Papá -sonrió el peliazul.
-Yuki -sonrió Goenji abrazándolo. Había extrañado a su hijo-. Has crecido un par de centímetros -notó de inmediato con una sonrisa mientras su hijo asentía entusiasmado sin soltarlo.
-Shuuya -saludó Shiro acercándose de la mano con Taiyou.
-Shiro -le devolvió el saludo Goenji mirándolo de arriba abajo, Shiro seguía igual de precioso como había sido siempre. Entre los dos, sobre todo él, habían cagado su relación, pero eso no significaba que no extrañara a Shiro y a Yukimura cada día con cada parte de su ser- ¿Qué tal estuvo el vuelo?
-Muy tranquilo -asintió Shiro con una sonrisa-. En avión es un trayecto relativamente corto de aquí a Hokaido -le quitó importancia- ¿Vamos por las maletas? No me gustaría que Mamoru-kun y Yuuto-kun tuvieran que esperar por nosotros -comentó.
-Claro, recojamos tu maleta y la de Yuki -asintió Goenji de acuerdo, acompañándolos mientras sus hijos iban agarrados de la mano hablando a una velocidad impresionante, poniéndose al día como si no hablaran todos los días por teléfono para diversión de sus padres.
Continuará…
makoxichi -Me hubieses gustado saber que te parecia la historia si te gustaba y que te gustaba algo mas que simplemente me pidieras poner conti pero de todos modos gracias.^ ^
IchiBerryz -Muchas gracias me alegro que te guste la historia ojala te guste la conti ^^
Bako Kiyama -Si todos se van a reencontrar en ese campamento ^^
