Perspectiva de Lidia

Abrí los ojos y Seamus seguía aferrado a mi cuerpo, estábamos en el jardín de mi casa, me separé de él lo más rápido que pude dándole un leve empujón. Estaba toda despeinada, me dolía el labio y Seamus tenía horribles hematomas en el rostro.

"Tengo que llevarte a tu casa"- le dije a secas tocándome con mi dedo índice el labio inferior, lo vi y tenía sangre.

"¡Estas herida!"- dijo Seamus examinando mi labio- "Espera, déjame limpiarte"- volvió a decir buscando entre sus bolsillos un pañuelo, lo sacó y me limpio el labio. No dije nada, dejé que me limpiara mirándolo a los ojos pero él estaba concentrado en mi labio roto.- "Ahí te lo limpie pero deberías ponerte algo"

"Estoy bien. Gracias"- le dije intentando sonreír.

"Vamos a mi casa y te daré algo para que te limpies mejor eso"- dijo señalando mi labio.

"Está bien"- le respondí.

Le di la mano para irnos pero él se me acerco para abrazarme, no tuve opción y lo abracé. Cerré los ojos y me concentré, volví a abrir mis ojos y estábamos parados frente a una casa de dos pisos, sencilla. Caminamos hacia la puerta, Seamus tocó y al rato nos abrió una señora regordeta con pecas, su rostro era de una mujer muy hermosa, ojos enormes y verdes y tenía la misma sonrisa que Seamus.

"¡Estás bien!"- exclamo la señora abrazando a su hijo y sonriendo. Se separo y me miro sonriéndome.

"Mamá, ella es Lidia"- dijo Seamus presentándome, la señora me sonrió.- "ella me trajo aquí"

"Hola, mi hijo ha hablado todo el tiempo de ti"- dijo la señora Finnigan- "Gracias por traerlo"

"Hola, es un placer"- respondí estrechando su mano.

"Pasen, pasen"- dijo la señora Finnigan, entramos a la sala-"traeré el botiquín para curarte, ese hermoso rostro no debe dañarse con horribles cicatrices"- me dijo

Seamus se sentó en el sillón de tela de su casa, tenía una cosa frente a su sala, una caja negra con un vidrio. Él tomó una cosa pequeña, negra y cuadrada con números, apretó un botón y la cosa negra comenzó a hablar, vi que eran personas dentro de esa cosa.

"¿Qué es eso?"- le pregunte con curiosidad

"Es una televisión, es entretenido para no aburrirnos. Dan programas en los que salen actores y son graciosos o de drama o cosas así"- me explicó.

Al rato apareció la mamá de Seamus con un cofrecito blanco, se sentó frente a mí y con un algodón me puso una poción para curar heridas, cerrarlas y no dejar cicatriz. Inmediatamente sentí escozor, me toqué el labio cuando me alivie y vi que ya no había rastro de sangre en mi dedo.

"Listo, querida"- dijo la señora esbozando una sonrisa- "¿Te quedas a cenar?"

"No, lo siento. Debo irme pero muchas gracias"- dije levantándome del sillón, Seamus me imitó.

"Gracias a ti por traer a mi Seamus sano y salvo"- dijo la señora Finnigan dándome un abrazo, se lo respondí. Nos separamos y Seamus me guio hacia la puerta.

Seamus y yo salimos de la casa, él cerró la puerta.

"Tengo que hablar contigo"- le dije- "Es algo muy importante que tenemos que hacer este año"

"Sí, cuenta conmigo"- me respondió

"Tenemos que reunir a todos los del E.D. que puedan asistir este año a Hogwarts"- le explique en voz baja viendo que nadie nos escuchara-"tenemos que hacer todo lo posible e imposible por robarnos la espada de Gryffindor y enviársela a Harry"

"Robarla es fácil pero enviarla…"- dijo Seamus dudando- "eso es casi imposible, Lidia… digo, no sabemos dónde está Harry"

"No te preocupes, yo me encargo de averiguarlo"- le dije -"tu misión es ayudarme con robar la espada y reunir a todos los del E.D. que vayan a Hogwarts este año"

"Listo. No hay problema"- me respondió con una gran sonrisa-"Ya quiero ir a Hogwarts y meternos en problemillas"- dijo riendo

"Hay otra cosa"- le dije dudando- "Tengo que mantenerme cerca de Draco cuanto me sea posible este año, no podré viajar con ustedes en el tren porque él no puede sospechar que estamos tramando algo"

"Lo que sea necesario"- respondió pero no muy contento con lo último que le dije.

"Bueno, será mejor que me vaya"- le dije

"Ah, sí. Gracias"- me respondió.

"De nada. Te veré en Hogwarts"- le dije dándole la espalda. Desaparecí.

Aparecí en mi casa, estaba desierta. Subí a mi dormitorio pensando en mis amigos, ojalá estén bien. Esta será una de las pruebas más difíciles que tendré que enfrentar sola, sin ellos y prácticamente sin Draco.

Era el regreso a Hogwarts, el padre de Draco fue liberado de Azkabán al igual que varios mortifagos, mataron a Scrimgeour y los mortifagos tomaron el ministerio. Los Carrow estaban a cargo de Hogwarts y Snape era el nuevo director.

"¿Estás lista?"- pregunto Draco abriendo la puerta de mi dormitorio. Draco y yo vivíamos juntos, nuestros padres ya no venían a la casa asique mi madre pidió a Draco que me cuidara mientras ella no está. Ella era uno de ellos.

"Sí"- le respondí nerviosa.

Tenía una misión, ayudar a Harry a recuperar la espada de Gryffindor. Eso me pone nerviosa porque sé que pongo en riesgo a mi familia pero es necesario para acabar con Voldemort.

Llegamos a la estación tomados de las manos, sentía nauseas esa mañana, no pude ni desayunar de la ansiedad. Entramos al tren y vi a Ginny hablando con Seamus, Neville, Luna y Cho, Dean no estaba. Ellos me miraron pero saben que debo fingir portarme bien con Draco para no levantar sospechas de nuestra misión, me sonrieron al verme pasar y yo a ellos. Tenía muchas ganas de sentarme junto a ellos para preguntarles si han tenido noticias.

Nos sentamos en un compartimento solos, los hermanos Carrow habían bajado a varios estudiantes muggles a la fuerza. Esto se estaba poniendo cada vez peor.

"¿Estás bien?"- me pregunto Draco tocándome la frente-"Pareces enferma"

"Sí, estoy bien. Es sólo un poco de nervios… es todo"- le respondí. Me perdí mirando el paisaje hacia Hogwarts, no me sentía nada bien.

"No tienes porqué estar nerviosa, yo te protegeré"- dijo Draco dándome un beso en la mejilla, se sentía tan bien tenerlo cerca.

Durante estos días que estuvo conmigo la pasé tranquila en parte, me sentía protegida. Recosté mi cabeza en el hombro de Draco y él me rodeo con un brazo para tranquilizarme, esboce una sonrisa.

Cuando llegamos a Hogwarts, los Carrow hicieron que formáramos una fila. Draco y yo estábamos tomados de la mano en la fila, cuando llegamos de primeros los hermanos Carrow nos miraron extraño.

"¿Qué creen que hacen?"- pregunto Alecto sorprendido- "¡Suéltense! ¡Un Slytherin y una Gryffindor no deben estar juntos!"

"¡Ella es mi novia!"- dijo Draco amenazador arrastrando las palabras, se levanto de golpe y se acercó a Alecto de forma desafiante- "Si tienes algún problemita con eso avísamelo. Recuerda que el señor Oscuro me tiene en un pedestal y ella es hija de uno de los nuestros"

Alecto me miró con desaprobación, soltó un bufido y nos dejo pasar a los carruajes. Draco me ayudo a subir y se sentó junto a mí, frente a nosotros estaba Blaise, Goyle, Crabbe, Daphne Greengrass y su hermana Astoria que miraba a Draco detenidamente. La mirada de Astoria pasó de Draco hacia nuestras manos que seguían unidas.

"No sabía que eran pareja"- comentó la chica menor que nosotros- "que combinación tan extraña, un Slytherin y una Gryffindor"- dijo pero de manera dulce.

"Sí, nos lo dicen mucho"- bromeo Draco, la chica soltó una risita tonta.

No dije nada durante todo el trayecto, mi mente vagaba en mis amigos. Tenía unas horribles ganas de saber de ellos, si estaban bien, entonces tuve una idea.

Llegamos al castillo, fuimos directamente al comedor. Me senté con Seamus, Ginny y Neville en la mesa de nuestra casa. Snape dio un breve discurso amenazador sobre los diferentes castigos que se nos impondrán, los hermanos Carrow están autorizados a hacer lo que quieran con nosotros. En la mesa de profesores veíamos a todos los que estaban antes con expresiones vacías y de dolor. El colegio se notaba vacío, la mayoría de los estudiantes que estábamos presentes éramos sangre pura o mestizos pero todos los muggles habían decidido no ir o tuvieron otra suerte terrible.

Termino la cena que para todas las casas fue asquerosa, y en la mesa de los Slytherin habían manjares. Pensé en Ron y las quejas que haría si viera esto, reí para mis adentros. Nos levantamos para dirigirnos a la Sala Común de Gryffindor. Ginny y yo nos sentamos juntas en el sillón cerca de chimenea, estaba triste.

"¿Extrañas a Harry?"- le pregunte al ver su expresión

"Sí, me preocupa no saber si está bien"- me respondió sin quitar la mirada del fuego, sus ojos se inundaron en lágrimas.

"Harry sabe lo que hace"- le dije intentando confortarla- "Tenemos que confiar en él y mientras sólo podemos ayudarlo en lo más que podamos. Él confía en ti mucho y de seguro también debe preguntarse por cómo estas. Él te ama."

"Tienes razón"- dijo secándose las lágrimas con las manos y esbozando una gran sonrisa- "Entonces, ¿cuándo robamos esa espada?"

Esboce una gran sonrisa, había cumplido una de mis misiones que Harry me había asignado. Estar con Ginny y confortarla lo más que me sea posible. La abracé y ella a mi.

"Bueno, tenemos que reunir a todos y de eso se está encargando Seamus"- le respondí- "mañana nos reuniremos todos en la biblioteca para discutir más sobre eso"

Subimos a nuestros dormitorios para dormir un poco. Mañana será un ajetreado día.

Al día siguiente desperté con un fuerte dolor de cabeza, no estaba nerviosa ni nada. Que raro. Intenté levantarme de la cama pero sentí que el piso me lo movían, estaba mareada, debe ser por tanta presión que traemos encima. Me duche y salí del dormitorio para desayunar, en el comedor estaba Draco con su desayuno intacto, levantó la mirada y me sonrió. Vi que se levanto y traía consigo una bolsa, se me acerco.

"Hola, vaya que aspecto"- me dijo al verme.

"Es que no me siento bien"- le respondí con un hilo de voz.

"Bueno, cualquiera lo estaría con la cenita que les dieron. Por mi que se las den a todos pero a ti no asique te traje algo para que desayunes"- me dijo esbozando una sonrisa seductora.

"Gracias"- le respondí.

Caminamos al jardín interno de Hogwarts, nos sentamos debajo de un árbol y abrí a bolsa que me dio. Dentro había un bollo dulce, una salchicha y una botellita de jugo de manzana con canela. No tenía ganas de salchicha, me dio asco verla asique solo tome el bollo dulce y el jugo.

"Toma tú la salchicha no se me apetece"- le dije con cara de asco.

"¿No? Pero a ti te gustan las salchichas"- me dijo extrañado.

"No sé, no tengo ganas"- le dije sonriendo y tomando un sorbo de mi jugo.

Termine mi desayuno junto a Draco, me encanta estar con él, con sus caricias hacía que todos mis males se me fueran aunque sea un rato. Nos levantamos para ir a nuestra primera clase de Pociones, estábamos juntos por supuesto y no sentábamos juntos. Bajamos al calabozo donde está el salón, vi a Seamus y Neville hablando en voz baja me miraron cuando pase a su lado. Seamus fulminó con la mirada a Draco y él me rodeo los hombros con su brazo y me dio un beso rápido en la cabeza, alcé la mirada para ver su rostro y estaba sonriendo con malicia. Chicos.

Nos sentamos y el profesor Slughorn llego detrás de nosotros, los demás estudiantes llegaron y se acomodaron en sus respectivas sillas. El profesor tenía una expresión totalmente diferente al del año pasado, estaba como ¿atemorizado? Comenzó la clase con la voz temblorosa, miró a las sillas vacías al fondo de la clase, supongo que pensó en Harry, Ron y Hermione, y todos aquellos muggles que no pudieron venir este año o que sufrieron algo peor… la muerte.

Los de Slytherin hacían lo que les daba la gana, hablaban entre ellos, contaban chistes, reían en voz alta o incluso hacían comentarios estúpidos acerca de mis amigos que no pudieron venir. Pero el profesor Slughorn no tenía más remedio que ignorar a todos los estudiantes de Slytherin y hacer como si nada hubiera pasado.

"Apuesto 10 galeones a que los atrapan en 5 días"- exclamó Pansy riendo de la nada- "Esos ineptos no durarán mucho"

El profesor Slughorn hizo una mueca de desaprobación pero ignoró su comentarios hasta que…

"¡Cállate, cara de bulldog!"- exclamó Neville levantándose de su silla enojado- "¡Tu asqueroso amo será vencido por Harry y tu y tus tontos padres se pudrirán en Azkabán! ¡Apuesto mil galeones!"

"Profesor, Longbottom me está insultando ¿no va a reprenderlo?"- reclamo Pansy, me iba a levantar para defenderlo pero Draco me tomo del brazo, lo miré y negó con la cabeza. Me volví a sentar.

El profesor Slughorn miró a Neville con dolor, negó con la cabeza como peleando consigo mismo.

"¡Profesor, debe ser reprendido! ¡Lo exijo o Snape sabrá de la falta de educación que usted les está dando!"- volvió a exigir Pansy con voz chillona.

"L-l-lo si-siento Longbottom"- dijo el profesor con dolor- "tienes que ir con Alecto al final del día"

Todos sabíamos que eso significaba, tortura.

Al terminar la clase tenía que reunirme con los del E.D. Estaba decidido, íbamos a robar esa maldita espada. Al final del día me separé de Draco y le mentí diciéndole que tenía tareas de Runas Antiguas. Me vi con Luna, Ginny y Cho y nos fuimos a la biblioteca para encontrarnos con los demás que ya nos esperaban al fondo en una mesa. Seamus y Neville tenían libros simulando leer y pergaminos para simular escribir. Me senté a un lado de Seamus, Neville estaba frente a mi, retiro su libro de la cara y tenía una cortada en la ceja sin cerrar.

"¡Por Merlín! ¿Qué te paso?"- le pregunté horrorizada. Luna que estaba sentada a su lado lo examinó y su rostro se torno a uno de preocupación.

"Fueron los Carrow, están torturando a todos aquellos que se atrevan a desafiarlos"- explico sin preocupación.

"Debes intentar contenerte la próxima vez"- dijo Luna

"No te preocupes, soy un hombre fuerte"- dijo Neville con aires de grandeza, vaya que ha cambiado este chico. Antes era temeroso y ahora es ¿valiente y desafiante?

"A lo que vinimos"- dijo Cho- "Tenemos que hacer un plan para obtener a como dé lugar esa espada y entregársela a Harry"

"Pienso que no deberíamos ir todos"- comento Ginny algo molesta por Cho.

"Ginny, necesitamos que todos participen"- le dije- "es necesario que todos lo hagamos para que tengamos éxito"

"¿Pero cómo lo haremos?"- pregunto Seamus- "los Carrow se la pasan vigilándonos y Snape no sale del despacho de Dumbledore"

"Bueno entonces tendremos que sacrificarnos"- les dije.

Empezamos a discutir nuestro plan maestro, Cho y Ginny casi nunca quedaban de acuerdo pero sé que es porque Ginny la quiere fuera de esto por Harry. Al terminar la noche nos dirigimos a nuestras respectivas salas comunes a dormir.

Llego el día de robar la espada, averigüe la contraseña del despacho, Harry una vez menciono que tiene que ver con todo lo que le gustaba a Dumbledore y no cambiaba desde el año pasado. Ginny, Seamus y yo éramos los que íbamos a robar la espada; Luna, Neville y Cho eran los señuelos.

Los hermanos Carrow estaban paseándose frente al despacho del director, Neville llegó corriendo.

"¡PELEA! ¡PELEA!" - grito Neville horrorizado.

"¿Qué hablas, Longbottom?"- pregunto Amycus

"¡Luna y Cho están peleando! ¡Rápido! ¡Rápido!"- exclamo Neville

"Esas tontas"- dijo Alecto molesta- "¡Vamos, hermano!"

Los hermanos Carrow corrieron detrás de Neville para buscar a Cho y Luna quien supuestamente se estaban peleando a muerte. Nosotros tres estábamos detrás de una pared escondidos para que no nos vieran, al irse los enemigos salimos y nos paramos frente a la estatua.

"¿Cuál es la contraseña?"- pregunto Seamus.

"Dumbledore"- respondí. Snape no la había cambiado y la estatua giro subiendo enseñándonos el pasaje, subimos las escaleras lo más rápido que pudimos.

"¡Eres brillante!"- exclamó Ginny.

"Te sorprenderías"- le dije bromeando.

Llegamos al despacho y estaba intacto, aunque el puesto del fénix estaba vacío. Snape no estaba, por suerte.

"¡Ahí!"- dijo Ginny señalando la espada que estaba en una vitrina.

"Tenemos que romperla"- dijo Seamus preocupado.

"¡Ni modo, rómpela!"- le dije, me quité el jersey del colegio y se lo dí a Seamus- "¡Ten, con esto!"

Seamus tomó mi jersey y envolvió su mano con él, le dio un puñetazo a la vitrina con todas sus fuerzas y los vidrios se hicieron añicos.

"¡Ladrones! ¡Ladrones!"- dijo un retrato de un señor- "¿Cómo se atreven, mocosos?"

"¡Cierra la boca!"- le ordeno Seamus

"¡Ladrones! ¡Ladrones!"- volvió a gritar, el retrato del señor se fue gritando eso.

"¡Tenemos que salir de aquí ahora!"- exclamó Ginny preocupada.

Salimos corriendo del despacho con la espada en la mano, no sé cómo demonios vamos a esconder eso corriendo por todo el pasillo. Mientras corríamos nos encontramos con Neville quien nos seguía corriendo, detrás venían Luna y Cho.

"¡Corran! ¡Se dieron cuenta!"- grito Cho.

Filch se puso frente a nosotros cortándonos el paso, giramos y los Carrow estaban del otro lado. No había salida.

"No saben el lío en el que se metieron"- dijo riendo Amycus-"Filch, llévalos a las mazmorras… tenemos un excelente castigo para ellos".