Perspectiva de Lidia

Los Carrow y Filch nos escoltaron a Luna, Cho, Neville, Seamus, Ginny y yo hasta el despacho de Snape quien nos esperaba sentado en la silla de Dumbledore, me causa una repulsión verlo ocupando un lugar que no merece ese traidor. Snape nos miro con enojo cuando llegamos.

"¡Aquí están los traidores!"- exclamo Alecto.

"¿Cómo osan en entrar a mi despacho y robarse la espada?"-gritó Snape levantándose de golpe de su silla- "¿para qué querían usarla? ¡Respondan!"

Ninguno de nosotros respondió, todos teníamos las miradas fijas en el piso.

"¡Qué vergüenza debes ser para tus padres!"- volvió a gritarme refiriéndose a mi, cerré los puños con rabia. -"ellos eligiendo el bando correcto ¿y tú? ¡Tú traicionas!"- volvió a gritar dándole un golpe con su puño cerrado al escritorio, mis amigos me voltearon a ver asombrados. Ellos no saben nada de mis padres asique tendré que explicarles luego.

"¿Tus padres son…?"- intento preguntarme Seamus con cara de repulsión.

"¡SILENCIO, FINNIGAN!"- gritó Snape y Seamus no dijo nada.-"¡¿Para qué quieren la espada?"

"Nunca hablaremos"- le reto Neville enojado, todos lo miramos perplejos. ¿Neville retando a Snape? ¡Vaya cambio!

"¿Cómo dijo, Longbottom? ¿No hablarán?"- pregunto Snape burlándose de Neville, él se enojo más- "¡Llévenlos a las mazmorras! ¡Saben que hacer!"- exclamó ordenándoles a los Carrow y a Filch.

Nos arrastraron hasta el calabozo, teníamos miedo pero nos paramos firmes esperando el castigo que nos darían.

"Bueno hermana, a divertirnos un poco"- dijo Amycus riendo.-"primero las damas"

"Así es, primero las damas… empezaremos con… ah… ya se"-dijo Alecto riendo- "la noviecita de Potter… Chang"- señaló con su dedo a Cho quien se encontraba temerosa a mi lado, vi que la expresión de Ginny cambio a una de enojo.

"¡Ella no es su novia!"- interrumpió Ginny, todos la miramos y estaba enojada- "su novia soy yo"- dijo con orgullo. Los hermanos Carrow rompieron en carcajadas.

"Bueno, entonces tú"- dijo Alecto entre risas.

Pensé que el castigo sería una bobería, no sé, algo tonto que hacían en la época de antes en Hogwarts, pero no… me equivoque.

"Cruccio"- exclamo Alecto dándole a Ginny, ella se retorció del dolor.

"¡Detente! ¡Detente!"- grite con todas mis fuerzas al ver a Ginny retorciéndose de dolor y gritando. Alecto paró por un momento viendo a Ginny sufrir y riendo con su hermano- "¡Yo tomaré su castigo!"

"Lidia, no"- dijo Seamus interrumpiendo

"¡Yo tomaré su castigo! ¡El de ella y el mío!"- exclamé, tenía que cumplir mi promesa ante Harry, Amycus rio junto con su hermana.

"¿Tú tomarás el castigo de ella y el tuyo? Son tres maldiciones por cada chica y cuatro por cada chico"- dijo entre risas Alecto

"Sí, las tomaré… no importa"- le dije

"Yo tomaré las de Luna"- dijo Neville molesto, Luna lo miró y suspiró ante su valiente príncipe.

"¡Basta!"- gritó Amycus enojado- "¡ninguno tomará las de ninguno! ¡Todos recibirán su merecido! ¡Es todo!"

Los hermanos Carrow nos torturaron, reían de gozo al vernos sufrir. Alecto nos torturó a Luna, Ginny, Cho y yo; ella reía al vernos en el suelo retorciéndonos de dolor, gritando de agonía. Amycus se encargó de Seamus y Neville, pero ellos como chicos valientes intentaron no gritar, se aguantaron las maldiciones apretando sus dientes, especialmente Neville que no dejó ni un solo grito escapar para demostrarles que él era fuerte.

Al terminar con la horrible tortura, nos dejaron ir, estábamos todos amoratados y cortados en distintas partes del cuerpo. Salimos de las mazmorras y nos encontramos con los de la casa de Slytherin que iban entrando a su sala común después de la cena. Vi a mi hermoso Draco hablando con Blaise, él me miro y su rostro se tensó, dejó a Blaise hablando sólo y se dirigió hacia mí luchando contra multitud que le impedía el paso.

"¿Qué pasó?"- me pregunto preocupado, noté en su rostro que también estaba molesto.

"Los Carrow"- le dije en voz baja- "nos castigaron"

"¿Pero qué demonios hiciste? Algo tuviste que haber hecho para que ellos te- te hicieran esto"- exclamo molesto tomando mi rostro con ambas manos y examinándolo.

"Nada, estoy bien"- le dije intentando convencerlo

"¿Cómo que nada? Lidia, dime ahora… ¿qué fue lo que paso?"-volvió a preguntar molesto.

"Robamos la espada de Gryffindor"- dije en voz baja para que no me oyera, pero alce la mirada y vi que sus ojos se abrieron como platos.

"¡¿Que hiciste qué? ¡¿Cómo rayos vas a hacer eso? ¡¿Para qué?"- me pregunto casi gritándome- "¿por qué te sigues empeñando en buscarte problemas? ¡Tanto que trabajo para que no te hagan nada y mira lo que haces!"

"Draco, tú no entiendes"- le dije molesta- "tú no sabes qué es lo que está pasando"

"Sí sé qué sucede, créeme que lo sé y muy bien… estas ayudando a Potter, ¿cierto?"- me pregunto enojado pero no respondí.

"¡Responde!"- exigió una vez más Draco.

"No te puedo decir nada, lo siento"- le respondí de manera fría, Draco hizo una mueca de disgusto pero volvió a ver mis heridas y su rostro cambió a uno de preocupación.

"Vamos con la señora Pomfrey"- dijo tomándome de la mano.

Fuimos en silencio a la enfermería, no estaba de ánimos para hablar y mucho menos para que empiece a interrogarme. Llegamos a la enfermería y ahí estaban mis nuevos amigos saliendo, nos miraron y se retiraron, sé que tengo mucho que explicarles. La señora Pompfrey se nos acercó, nos miro raro.

"¿Usted también está herido, señorito Malfoy?"- pregunto con disgusto ante Draco.

"No"- respondió cortante.

"Entonces, retírese"- le ordenó la enfermera, Draco la fulminó con la mirada, me dio un beso en la frente y susurró algo como: No te metas en problemas mientras no estoy,y se fue.

"Los tiempos han cambiado definitivamente"- comentó la señora Pomfrey mientras curaba mis heridas, sentía un leve cosquilleo y eso significa que se estaban cerrando- "Si Dumbledore estuviera vivo esto no estaría pasando"

"Tiene razón"- le respondí casi suspirando.

"Dime algo"- dijo, echo un hechizo silenciador y se volvió hacia mi, se sentó a borde de la cama- "¿sabes algo de él? ¿Están bien?".

Supe inmediatamente a quiénes se refería, a mis queridos amigos.

"No"- le respondí triste- "desafortunadamente no".

"Tenía esperanza de saber si están bien… son sólo unos niños"- comento la señora Pomfrey, se deshizo del hechizo y me dijo- "ya puedes retirarte"- con una leve sonrisa.

Me despedí de la enfermera, usualmente era muy estricta pero conmigo esta vez fue diferente. Subí a la Torre de Gryffindor, atravesé el cuadro y ahí estaban esperándome frente a la chimenea con las miradas perdidas. Me miraron al ver mi presencia.

"Hola, tengo que hablar con ustedes"- dije dirigiéndome a Seamus, Neville y Ginny.

"Y nosotros tenemos preguntas"- dijo Seamus algo molesto-"¿tus padres son mortifagos?"

"Sí"- respondí nerviosa, Seamus soltó un bufido de desaprobación- "pero puedo explicarles"- les dije apresuradamente antes que dijeran algo.

"Bueno, entonces habla"- dijo Seamus enojado

"Harry lo sabe, él confía en mi… se lo conté"- dije nerviosa y recordando esa noche que me enteré que mi padre era uno de ellos. Les expliqué todo con lujo de detalles, ellos escucharon atentos y no dijeron una sola palabra. Cuando termine de relatarles todo, me miraron con preocupación.

"Te ayudaremos"- dijo Neville rompiendo el silencio, se acercó a mí y me tomo de las manos para que me sintiera bien, le sonreí un poco.

"Debiste decirme antes"- reclamo Seamus levantándose del sillón y paseándose frente a la chimenea- "soy tu amigo, debiste haberme dicho y yo te hubiera ayudado"

"Seamus, nadie puede ayudarme más que yo misma y que ustedes hagan su parte con el E.D."- le respondí- "lo único que necesito es que entiendan y sepan que pueden confiar en mi. Es todo"

"Yo confío en ti"-me respondió Ginny- "gracias por haber intentado salvarme de los Carrow, eso da mucho que decir… eres una gran amiga"-ella me dio un leve abrazó y se lo respondí.

Perspectiva de Draco:

Estaba furioso, al ver a mi Lidia toda lastimada sólo pensaba en una cosa… Snape. Ese traidor sabe como hacerme hervir la sangre, sabe que ella es intocable. Salí de la enfermería, caminé apresuradamente pensando en ella y en lo mucho que me duele verle así por culpa de ese estúpido Potter. Llegué a la gárgola que esconde las escaleras para el despacho del director, dije la contraseña "Dumbledore" y la gárgola subió apareciendo las escaleras, me subí en ellas para escalar hasta el despacho.

Llegué y ahí estaba el narizón grasiento ese, estaba viendo hacia la ventana y me miró al sentir mi presencia. Caminé hacia el apresuradamente y muy enojado.

"¡¿Cómo te atreves?"- le grite- "¡Sabes muy bien que ella es intocable! ¡La próxima vez que le pongan una mano encima haré de todo para que el señor Oscuro te mate! ¡O lo hago yo mismo!"

"No te atreverías a matar a una mosca"- respondió Snape mirándome como si fuera algo insignificante, a mi nadie me mira así- "eres tan cobarde como tu padre"

"¡Sabes que no!"- le grité apretando los puños- "¡A ti no te tengo el mínimo respeto como se lo tengo al verdadero dueño de este despacho!"

"¿Por eso no lo mataste?"- dijo sarcásticamente

Me abalancé contra él y lo tome por la capa.

"Mira, maldito narizón"- dije amenazadoramente, Snape cambió su rostro a uno de asombro- "la toca uno de tus asquerosos sirvientes o tú mismo y te mato, te lo juro"

Lo solté y él solo me miro asombrado. Le di la espalda y me fui enojadísimo, es un maldito grasiento y narizón. Atropellé a algunos estudiantes mientras caminaba presuroso a la sala común pero nadie me dijo nada, la mayoría de los estudiantes se retiraban inmediatamente al verme pasar, saben que soy uno de ellos y los intimido.

Bajé a mi sala común, me encontré con Daphne y Astoria Greengrass quienes discutían sobre algo. Me senté en uno de los sillones a perderme en mis pensamientos pero vi que Daphne se levanto de la silla y Astoria comenzó a llorar, recordé cuando Lidia lloraba y lo mal que me hacía sentir. No sé por qué me acerqué a ella y me senté a su lado.

"¿Qué te pasa? ¿te puedo ayudar en algo?"- le pregunte pero la chica seguía con su rostro cubierto por sus manos y lloraba. De repente se hundió en mi pecho y siguió llorando, no la toque simplemente me quede paralizado mientras ella lloraba sobre mi, no sabía qué hacer.

Le coloqué un brazo casi abrazándola para que ella se calmara, alzó la mirada y me miró con su rostro lleno de lágrimas.

"Es Daphne"- dijo entre sollozos- "d-di-dice que de-de-debemos ayudar al señor O-o-oscuro y yo no quiero ser parte de eso. Yo-yo no quiero ser parte de e-e-esta guerra pero ella y Pansy insisten en que de-debo escoger el bando co-co-correcto"

"No te preocupes, todo estará bien y quizás no tengas que ser parte de nada"- le dije consolándola.

"¿Cómo lo sabes?"- me preguntó- "nadie sabe dónde está Potter y sus amigos, hay esperanzas de que estén bien pero no quiero terminar como tu novia"

"¿A qué te refieres con eso?"- le pregunté ofendido retirando mi brazo de sus hombros.

"Pues, sé que sus padres fueron amenazados y por eso ella está mal… ciego el que no ve lo mucho que ella sufre al tener a sus padres y a su novio como mortifago y pues… tener amigos intentando vencer a ya-sabes-quién"-dijo dulcemente y con aire de lástima hacia Lidia.

"¿Cómo sabes eso?"- le pregunte fríamente

"Todos lo dicen, todos en Hogwarts lo saben"- me respondió secándose sus mejillas- "todos saben que ella sufre al tener ideas diferentes aunque yo también las tengo pero me mantengo al margen"

"Y haces bien, no debes participar en esto pero tampoco ayudes y se lo he dicho muchas veces pero no me escucha"- le dije casi desahogándome-"intento cuidarla cada que puedo pero sigue ayudando a Potter y se me hace imposible"

"Ella es afortunada"- me dijo esbozándome una sonrisa, la mire y se la respondí- "bueno creo que eso lo sabes"- dijo bajando la mirada y sonrojándose.

"¿Saber qué?"- le pregunté

"Pues tiene un novio que cualquiera envidiaría… digo, tiene al chico más guapo del colegio y que detrás de esos ojos fríos y esa indiferencia tiene un corazón noble que no todos ven"- me respondió con la mirada clavada en el piso pero sonriendo.

Sentí mariposas en el estómago, me recordó mucho a Lidia. Nadie hablaba de esa manera de mi solamente Lidia y me sorprendió que Astoria también pensara así de mí. Me sonrojé inmediatamente pero recobré mi expresión de indiferencia.

"Disculpa, no debí decir eso… tienes novia"- dijo levantándose del sillón y desapareciendo en el camino al dormitorio de chicas.

Me quedé ahí sentado pensando en Astoria, era raro que me sintiera sí, siempre pensé en Lidia todo el tiempo pero ahora que hablé con esta chica me sentí… parecido a cuando vi a Lidia pero no igual. Cuando vi a Lidia por primera vez en el jardín de mi casa fue como si el tiempo se detuviera y sólo estábamos ella y yo mirándonos, el eco de las voces de nuestras madres se oía a lo lejos, sólo éramos ella y yo. Sentí mariposas revolotear en mi estómago y mi corazón latía sin parar, estaba acelerado. Regresé a la realidad, no puedo hacerle esto a Lidia.

Pasaron los días y El Profeta cayó en mis manos a la hora del desayuno, la noticia de primera plana era que Potter había sido visto en el Ministerio de Magia. Ese tonto no puede hacer nada bien, pensé para mis adentros. A lo lejos vi a Lidia acercándose a la mesa de su casa con el estúpido de Finnigan y la pobretona de Weasley. Tenía que hacer algo para que no piense en Potter e ir a su rescate.

Me levante de la silla apresuradamente para robármela un momento para que no lea el periódico, además que no hemos estado juntos de hace meses. Ella levanto la vista al verme y el Finnigan me fulmino con la mirada (al igual que todos los de Gryffindor) le sonreí con malicia.

"Hola, hermosa"- le saludé

"Hola"- me respondió con una leve sonrisa.

"¿Quieres dar un paseo?"- le pregunte intentando tomar su mano y ella me la dio.

"Claro"- respondió. Se levanto de la mesa y me siguió, nos topamos con Astoria pero solo me sonrió.

Fuimos al Hall, el viento frío azoto mi cara y olí el perfume de Lidia, vainilla, sonreí para mis adentros. Lidia se estremeció del frío, la rodee con mi brazo derecho para darle un poco de calor con mi cuerpo.

"Gracias, se siente bien"- dijo sonriendo y acomodándose en mi cuerpo, me rodeo con sus brazos por mi cadera.- "te extrañaba"

"Y yo a ti, preciosa"- le dije dándole un beso en su cabeza.

"Draco, te noto como distante"- dijo alzando la mirada, en seguida palidecí- "¿está todo bien entre nosotros?"

"Sí, no se a qué te refieres con esa pregunta tan tonta"-le dije intentando ocultar cualquier síntoma de nerviosismo.

"No sé, es que últimamente no te veo y cuando estamos juntos no me hablas mucho"- me dijo mientras nos deteníamos mirando el paisaje de Hogwarts- "quizás tengas razón, son tonterías mías"

"Sí, son tonterías porque yo jamás podría dejar de amar a una princesa"- le respondí tomando su mano izquierda y le di un beso, ella se sonrojo.- "te tengo que cuidar mucho"

"¿Por qué lo dices? ¿No crees que Harry acabe con esta guerra?"- me pregunto

"No es que ame a tus amigos, tú sabes que no pero… no sé, sería bueno que si acaben con esto de una buena vez"- le dije, sí así es. Yo Draco Malfoy estoy de parte del tonto de Potter por el simple hecho que sé que con esta guerra Lidia correrá peligro y viviremos atormentados.

"Gracias por pensar así"- me dijo sonriéndome, le sonreí de vuelta. Ella sabe que esto me costó mucho trabajo pero sé todo lo que puedo perder si Voldemort gana.

Me acerque al rostro de Lidia y la besé con frenesí, con pasión pero sólo acariciando nuestros labios, ella me respondió el beso. La necesitaba y quise plasmarle en este beso lo mucho que la amo y que no dude nunca de mi amor por ella. Ella me rodeo con sus brazos el cuello haciendo que me inclinara más para que pudiera alcanzarme sin esforzarse parándose de puntillas, la tomé por su cintura con ambas manos y ella se acercó más.

"¡Lidia! ¡Lidia!"- escuchamos a lo lejos una voz, nos separamos de golpe y vi que era la estúpida de Cho Chang acompañada de la lunática esa. Nos miraron con asombro por lo que vieron.

"¿Qué paso?"- pregunto Lidia acercándose a ellas.

"¡Es Harry!" - exclamo Cho, me miró con recelo y no dijo más nada.

"¿Qué paso con Harry?"- le pregunto Lidia preocupada.

"Es que… pues..."- intento decir Cho ante mi presencia.

"Ella no se atreve a hablar porque Draco Malfoy está aquí"-respondió la lunática, vaya que sincera, pero no lo dijo de mala manera.

"Ah, no… está bien"- dijo Lidia intentando calmarlas- "él no está de parte de Ya-Saben-Quién"

"Bueno, igual debió haberlo leído"- dijo Cho entregándole El Profeta a Lidia- "Vieron a Harry en el ministerio pero escaparon"

"¡O sea que están bien!"- dijo Lidia emocionada, Chang sonrió ampliamente y asintió- "¡Por Merlín! ¡Están bien!"

"Sí, bueno me retiro"- les dije.

Me fui sin mirar atrás. Era sábado y supongo que ella iría con sus tontos amigos a celebrar que el tonto de Potter está vivo. En parte me alegra que lo esté pero eso significa que estará con el tonto de Finnigan en la sala común. Fui a la sala común de Slytherin, todos ellos estaban en Hogsmeade porque somos los únicos que podemos ir.

Entre pensando en ir a mi dormitorio pero vi a Astoria leyendo un libro, ella alzó la mirada y esbozo una amplia sonrisa al verme. Me detuve para hablar un rato con ella y despejar la mente, no pensar en Finnigan detrás de Lidia… pero luego pensé. ¿Estaré haciendo mal hablando con Astoria teniendo a Lidia?