Perspectiva de Lidia

Al enterarme que Harry, Ron y Hermione habían sido vistos y escaparon con bien fue un gran alivio para mí, como si pudiera respirar nuevamente. Pero lo único malo es que los problemas comenzaron a empeorar con los hermano Carrow al mando de la disciplina en Hogwarts, a tal punto que tenían acceso libre a todas las salas comunes de todas las casas, ya no había privacidad ni horas de esparcimiento para nosotros. Si había un solo estudiante fuera de la cama a las 8:00 p.m. era reprendido de la peor manera inimaginable.

Era miércoles por la tarde, estaba sola y me dirigí al Gran Comedor a almorzar algo porque la comida era pésima pero había que tener algo en el estómago. Me senté, saludé a Luna desde lejos y me serví un poco de lo que parecía una crema de hongos pero muy mal hecha, me lleve la cuchara a la boca y la probé, sabía a tierra pero no había opción. Levante la vista hacia la mesa de Slytherin y vi a Draco sentándose junto a una chica de su casa menor que nosotros, estaban conversando amenamente, ella reía y él también, bajé la mirada inmediatamente.

Sentí un retorcijón en el estómago al ver esto, Draco estaba coqueteando con otra, luego pensé y recordé que ella había coqueteado con Draco el primer día de clases, era Greengrass… algo Greengrass la hermana de Daphne. Volví a alzar la mirada y la chica acarició el brazo de Draco de manera extraña y continuaron riendo, Draco desvió la mirada hacia mi mesa y me miró, se asombró al verme sentada viéndolo. Dejó de reír con la chica Greengrass, vi que se iba a levantar de su mesa pero me levanté primero, salí corriendo del comedor.

¡Lo sabía! ¡Él no cambiaría esa personalidad de coqueto! Cuando una chica se interesa en él, lo primero que hace es ir a buscarla y sentirse orgulloso de su nueva conquista. ¡Es un estúpido! ¡Pero más estúpida soy yo creyéndole todo!

Me tropecé con Ginny, mientras huía de ahí y vi que Draco se detuvo más atrás.

"Lo s-s-siento"- le dije a Ginny.

"No, está bien"- respondió, desvió su mirada a Draco y me tomo de la mano- "ven, salgamos de aquí"

Ginny y yo nos fuimos, dejamos a Draco paralizado en la puerta del comedor, mis ojos estaban inundados en lágrimas. Nos dirigimos hacia el baño de las chicas, cerramos la puerta y comencé a llorar, Ginny mi acariciaba el cabello mientras me desahogaba.

"Yo sabía… yo sabia que no cambiaría"- dije entre sollozos- "estaba coqueteando con la chica Greengrass"

"¿Daphne? Lo dudo"- me respondió Ginny incrédula.

"N-n-noo, no es Daphne… es, es la otra"- le respondí secándome las lágrimas mientras me miraba en el espejo.

"Oh, Astoria"- dijo Ginny- "ella es totalmente diferente a Daphne, pero creo que deberían hablar y si él quiere seguir en el coqueteo pues lo mejor es… terminarlo"

"¿Después de todo lo que hemos pasado?"- le pregunté casi sin voz.

"Lidia, él te hace daño todo el tiempo y no merece tu cariño ni tus lágrimas"- me respondió- "eres una chica muy guapa, muchos de aquí están interesados en ti pero no te dicen nada porque Malfoy te trata como si fueras su propiedad… mira a Seamus"

"¿Seamus? Él solo es un buen amigo"- le respondí con dificultad

"Sí, pero él está muy interesado en ti"- me dijo esbozando una sonrisa

"No, no es lo correcto"- dije desviando la mirada hacia el piso, luego la mire- "Yo no siento nada por él más que amistad"

"Bueno, habla con Malfoy. Investiga qué sucede entre él y la Greengrass esa"- me dijo seria, me tomo por los hombros- "No dejes que se te vaya tan rápido después de todo lo que has pasado con él"

Asentí, tenía razón. Voy a hablar con Draco pero por mientras lo ignoraré cuando se me acerque y lo trataré con indiferencia hasta ver qué le digo.

Las vacaciones estaban cerca, teníamos que regresar a casa, a esa casa vacía sin la presencia de mis padres como la vez pasa que pase todo un verano con Draco cuidándome. Ese día pensé que iría con mis amigos a su compartimento pero Draco se me acercó antes de abordarlo.

"Hola, hermosa"- me saludo como siempre, no le respondí solo lo mire- "¿nos sentamos juntos?"

"Sí"- le respondí sin comentar más, lo acompañé al compartimento y nos sentamos juntos. Mire por la ventana durante media hora de viaje y podía sentir su mirada clavada en mi.

"¿Te sucede algo?"- me pregunto, lo mire.

"No lo sé, dime tú"- le dije mirándolo con enojo, él sonrió seductoramente.

"Ya, dime ¿qué pasa?"- me pidió tocándome la barbilla pero aleje mi rostro con desaprobación, él retiro su mano.

"¿Qué tienes con Astoria Greengrass?"- le pregunte cruzándome de brazos y enojadísima, él soltó una leve risita- "No te rías porque no es gracioso. ¿Volvemos a lo mismo? ¿La coqueteadera con la gente?"

"Lidia, no es para tanto… es solo una amiga"- me respondió riendo y sin importancia.

"Pues contigo uno nunca sabe si es una amiga o una conquista"- le dije enojada, vi que su expresión cambio poco a poco como a una de culpa. Decidí no pensar mucho al respecto y desvié la mirada a la ventana, enojada por supuesto.

Llegamos a la estación y el señor Tate nos esperaba en la plataforma, se quito el sombrero de copa como bienvenida. Cuando llegamos a la casa se encontraba vacía, Draco dejó su abrigo con el señor Tate y me quitó el mío para dárselo también.

"Veo que no hay nadie"- le comente a Draco mirando alrededor.

"No, debe ser que están ocupados"- me respondió

"Sí, bueno te veo"- le dije apresurándome a subir las escaleras para ir a mi dormitorio.

Draco se quedó ahí parado, supongo que pensaba que lo iba a invitar a seguirme o compartir más tiempo y hacerme ver amorosa.

En la noche bajé a cenar, pensé que Draco estaba en su habitación o en la sala de estar pero lo vi ahí sentado en la cabeza de la mesa bebiendo una copa, alzó la mirada y se levanto de la silla por caballerosidad. Me acerqué a la mesa y me senté, él me acomodó la silla pero decidí no decirle nada hasta que él lo hiciera.

"Pensé que no bajarías, te vi tan enojada"- dijo burlonamente

"Pues yo pensé que estarías ocupado encerrado en tu habitación escribiendo alguna cartita para cierta señorita"- le respondí sarcásticamente sirviéndome de comer.

"¿Celosa?"- me pregunto esbozando una sonrisa pícara.

"Para nada"- le respondí, su rostro cambió y se veía molesto. Le di donde más le duele, su ego.- "¿Debería?"

"No, porque es una amiga"- me respondió- "la única chica en Hogwarts que me importa es una que se enoja con facilidad ¿la conoces? Se llama Lidia"- dijo riendo, desafortunadamente es un galán y me sacó una sonrisa- "Ves, sabía que te sacaría una sonrisa. Eso significa que te gusto"- volvió a decir dándole un sorbo a su copa.

Cenamos con tranquilidad, hablamos de ciertas cosas y reímos mucho. Uno que otro beso me robó durante la cena, parecíamos una pareja recién casada. Al terminar de cenar nos dirigimos a nuestras habitaciones, pero él quería algo más.

"¿No me invitas a pasar?"- me pregunto seductoramente

"¿Por qué debería hacerlo?"- le pregunte lo más sexy que pude, aunque a veces me siento media ridícula siéndolo.

"Bueno, porque eres mi novia"- me respondió acariciándome el hombro derecho con su dedo, me estremecí.

Draco se me acerco a darme un beso en los labios, se lo respondí. Me tomó por la cintura delicadamente y yo lo rodee con mis brazos, nuestros labios se acariciaron con ternura por unos momentos. El tono se fue subiendo cuando Draco invadió mi boca con su lengua, acarició la mía con deliciosos movimientos y me fui entregando poco a poco. Mientras nos besábamos, fuimos adentrándonos a la habitación para unirnos una vez más en el más delicioso placer que me puede dar.

Nos tumbamos en la cama, las caricias por todo mi cuerpo comenzaron, me estremecía con el contacto cálido de la yema de sus dedos por mi abdomen. Algunas veces me tenía que separar de sus labios para tomar un poco de aire. Le desabroche su camisa negra con rápidos movimientos, toque su pecho desnudo y perfecto, él me desvistió y admiró mi cuerpo por un momento.

Perspectiva de Draco

Ahí estaba ella, perfecta, mirándome con esos ojos de excitación y ternura al mismo tiempo, a veces se ve un poco niña con esa mirada y siento que debo ir a Azkabán por abusar de una menor. Pero cuando veo su cuerpo desnudo, es toda una mujer, sus pechos pronunciados y perfectos, su abdomen delgado, sus caderas hermosas y sus piernas divinas. Puedo perderme en ella.

Besé cada centímetro de su cuerpo haciéndola gemir de placer, empecé con sus labios tan dulces y suaves que me provocan comérmelos cada vez que los pruebo. Fui hasta su cuello, largo y delgado, lo bese con mis labios y ella me apretó un poco el cabello. Me abrí camino hasta sus pechos, hermosos y redondos, los besé y los mordí haciéndola que se arquera de placer al sentirme. Fui bajando hasta su abdomen plano y delgado con una cinturita tan pequeña, alzaba la vista y la veía agitada. Bese sus piernas, hermosas y suaves.

Volví a subir hacia su rostro para besarle los labios una vez más, la embestí. Ella gimió de placer tirando de mi cabello un poco, ella sabe que eso me vuelve loco. Nos unimos una vez más en un delicioso vaivén, fue exquisito. Me dedicaba algunos "te amo" mientras nos uníamos en este delicioso frenesí, con su vocecita tan hermosa. Lo hicimos hasta que no pude más y termine dentro de ella haciendo que ambos soltáramos un grito ahogado de placer, quede rendido dentro de ella.

A la mañana siguiente desperté sobre ella, nuestros cuerpos desnudos seguían unidos. Me levante con cuidado esperando no haberle roto algo por mi peso en ese cuerpecito tan pequeño. Le besé la frente y sonreí al verle dormida. Me coloque unos vaqueros y fui a su balcón a ver la mañana, hoy tenía planeado pasarla con ella todo el día. Ella es el amor de mi vida, no sé cómo pude ser tan tonto al desviarme un poco con Astoria.

Entre nuevamente a la habitación y la vi estirándose, esos delgados y pequeños brazos salían de la sabana espesa. Me acerqué a ella y la vi con sus enormes ojos abiertos, aunque tenía su cara de sueño, me sonrió.

"Buenos días, hermosa"- le dije dándole un beso rápido en sus labios.

"Buenos días"- me dijo con voz ronca- "¿cómo amaneciste?"

"Con un hambre voraz"- le dije riendo- "después de lo de anoche tengo que recobrar energías".

Ella soltó una leve risita. Salí del cuarto para darle privacidad y para arreglarme, no me gusta estar desaliñado mucho tiempo. Me cepille los dientes dos veces, fui al baño a hacer mis necesidades y me di una ducha caliente, me vestí cómodo con unos vaqueros y una camisa cuello de tortuga negro y manga larga. Baje al comedor para esperar a mi princesa y desayunar.

Ella bajo brillando como un sol hermoso, me sonrió al verme. Pasó a mi lado y despedía ese aroma tan típico de ella a vainilla, me encanta ese olor. Se sentó a mi lado y nos dispusimos a desayunar. Al terminar el desayuno, el señor Table venía con un sobre en una bandeja de plata.

"Señor Malfoy"- dijo acercándose- "para usted"

Tomé el sobre y le agradecí, lo abrí. Era de mi madre, Lidia me miró.

"¿Es importante?"- me pregunto con curiosidad, mi expresión valía más que mil palabras. Mi madre requería de mi presencia lo antes posible y no debía decir una palabra a Lidia.

"No, no te preocupes"- le mentí mientras colocaba el sobre en mi bolsillo- "Tengo que irme, regreso en la noche"

Ella asintió pero sabe que algo ocurre. Le besé los labios una vez más, le esbocé una sonrisa y me fui de ahí.

Aparecí en la mansión de mis padres, me adentre a la sala de estar y estaban mis padres con la loca de mi tía y los padres de Lidia.

"Necesitamos de tu ayuda"- dijo la madre de Lidia

"¡Tú! ¡Hazlos pasar!"- ordeno mi tía Bellatrix.

A la habitación entraron los carroñeros con los tres amigos de Lidia, los reconocí inmediatamente, aunque Potter estaba desfigurado.

"Bellatrix, tenemos que asegurarnos que es él"- dijo mi padre nervioso- "si lo hacemos venir en vano, podría ser mortal"

Mi tía dudo, me miro.

"Draco, míralos"- me ordeno- "este no es el amigo de Potter?"

"Emmm"- dije nervioso- "No- no lo sé. Puede ser"

"Oh, vamos hijo. Ese es el Weasley"- dijo mi padre- "sé que lo es"

"Supongo que esta es la sangre sucia"-dijo Bellatrix, vi a Greyback lamiéndose los labios- "¿Verdad, Draco?"

"Emmmm… sí, tal vez… no sé"- dije nervioso mirando a Granger.

"¡Este!"- dijo mi tía arrastrándolo-"¿Es Potter?"

"No, no se"- dije nervioso, mis manos temblaban.

"¡Míralo bien, hijo!"- me ordeno mi padre- "no debes equivocarte"

"No, no lo sé"- mentí- "creo que no"

"¡LLEVENLOS AL CALABOZO!"- grito mi tía Bellatrix nerviosa- "pensaremos qué hacer"

Los padres de Lidia, mis padres, Greyback y mi tía Bellatrix estaban discutiendo sobre qué hacer, decidí no meterme en su discusión.

"Ah, tengo una idea… ¡Traigan a la sangre sucia!"- ordeno mi tía Bellatrix.

Trajeron a la chica Granger, se veía demacrada y muy delgada, sus cabellos estaban más rizados y alborotados que años anteriores. La mire con nerviosismo, sé de lo que mi tía es capaz de hacer con tal de que esa sangre sucia suelte la sopa. Mi tía Bellatrix tomó una daga, tiro al suelo a la chica Granger y comenzó a torturarla, vi su rostro llorar y gritar, sufría como nunca. A pesar de ser una sangre sucia sentía pena por ella, no soporto ver esto.

De repente, Potter y Weasley aparecieron en la escena. Intentaron salvar a la chica Granger.

"¡Draco!"- exclamó mi padre- "¡Rápido, haz algo!"

Tuve que defender a mi madre y combatir contra Potter, aunque en mis adentros yo quería apoyarlo. Potter me desarmó, caí al suelo golpeándome la cabeza un poco y escaparon, pero vi a la loca de mi tía tomar la daga y tirársela.

"Draco"- dijo la madre acercándose a mi- "¿estas bien?"

"Sí, gracias"- le respondí.

Me levante del suelo y me acomode mi ropa. La madre de Lidia me tomo de la mano y me llevo a un rincón, miro ambos lados para cerciorarse de que nadie nos oyera.

"Necesito que vayas en este instante a la casa y te quedes con ella"- susurró.

"¿Por qué?"- le pregunté

"Sólo hazlo"- me ordenó- "si algo malo sucede te envío un patronus. Ahora vete"

Me apresuré, salí de la sala de estar casi corriendo. Al cruzar la puerta desaparecí y aparecí en los jardines de la casa de Lidia. Llame a la puerta y ella misma me abrió, vi su hermoso rostro aniñado sonreír al verme, se abalanzó a mis brazos y la abracé con mucha fuerza.

"Te estaba esperando"- dijo mientras me abrazaba con alivio- "no me dejes sola nunca más"

"Claro que no"- le respondí, nos separamos y la besé con fuerza.

Cerré la puerta detrás de nosotros y nos adentramos a la habitación de ella. Lidia se sentó al borde de la cama mirándome mientras yo me sacaba la ropa, quería darme un baño. Me metí a la bañera mientras ella me esperaba en la habitación, no sé cómo explicarle lo que sucedió hoy, mi cabeza daba vueltas. Terminé de bañarme y salí del baño con mi toalla envuelta en mi cadera, ella me seguía esperando sentada.

"¿Qué pasó hoy?"- me pregunto, ella me conoce muy bien.

"¿A qué te refieres con eso?"- le pregunte a la defensiva.

"Te conozco, algo sucedió… dímelo o lo averiguo"- me pidió seria- "¿Por qué te querían tan urgente?"

"Promete que no te exaltarás ni cometerás una locura"- le pedí, ella asintió- "Vi a Potter y sus amiguitos"- le dije, ella abrió la boca y se la tapo con sus delicadas manos- "Están bien, escaparon pero querían que los identificara… no te preocupes, no lo hice"

"¡¿Pero están bien?"- me preguntó con la mirada dilatada y una expresión de preocupación.

"Sí, en perfectas condiciones"- le dije- "Tenían apresados a Luna, su padre, Olivander, a un duende y a ellos pero lograron escapar"

"¿Cómo lo hicieron?"- preguntó asombrada

"Dobby, los salvó"- le respondí

"¡Menos mal!"- dijo. Se me acerco con ternura y me abrazó, es tan pequeña- "Gracias por mentir por ellos"- volvió a decir alzando la mirada a mi rostro, le esbocé una sonrisa- "te amo"

"Hermosa, haría cualquier cosa para que estés a salvo"- le dije con una sonrisa amplia- "si él no tiene éxito todos estamos perdidos"

Terminé de ponerme la ropa y me acosté en su cama a un lado de ella. Lidia se acomodó en mis brazos para dormir, cayó rendida de una vez. Tomé un libro que ella tenía guardado en una gaveta y lo leí.