Perspectiva de Lidia

Draco y yo fuimos caminando tomados de la mano a la Torre de Astronomía, sentía una presión en mi pecho, tenía que decirle. Mi corazón latía con fuerza y rapidez, pensé que me iba a escuchar y sospecharía que algo me pasaba. Cuando llegamos al balcón de la torre, nos apoyamos en el barandal y el viento azotó nuestros rostros, era frío y estaba oscureciendo.

Draco tomó mi mano derecha, lo mire directamente a los ojos y él me sonrió seductoramente, besó mi mano y me guiñó un ojo. Tomó mi rostro y se acercó lo suficiente plantándome un beso tímido en los labios, se lo respondí. Pude sentir que era un beso como de culpa, como que había hecho algo que me ocultaba, incluso sentí que ese beso podría ser el último que me daría.

"Te he extrañado todo este tiempo"- le dije y pude notar que mi voz era melancólica, desvié la mirada hacia lo lejos del paisaje. Draco tomó mi rostro con su mano haciendo que lo mirara nuevamente, me tope con esos ojos grises penetrantes.

"¿De qué hablas? He estado contigo todo este tiempo"- me aseguró, pero era mentira.

"No, no lo has estado y te he necesitado como nunca especialmente ahora pero tú ya no estas ahí como antes. Ahora que Astoria llegó he pasado a segundo plano y ya no me hablas ni me miras ni me buscas como antes"- le dije con la voz apagada.

"Lidia, te aseguro que sólo es una amiga…"- me dijo pero lo interrumpí, los celos me ganaron.

"Sí fuera una amiga tú no le tendrías que dar explicaciones sobre con quién estas y que te vas a tardar"- le reclamé- "los noto raros a ustedes dos, tú sólo te portabas así conmigo… no sé qué pensar la verdad"

"¿Qué pensar? No hay nada que pensar sobre esto. Escucha, ella es sólo una amiga con la que me llevo bien y nada más"- me explico- "Tú eres el amor de vida, a la que amo y punto. Ambas son cosas totalmente diferente, yo no te digo nada a ti sobre Potter ni Weasley"

"Pero desconfiaste de mi con Seamus y sabías que no lo amaba"- le respondí, él no contestó. Se hizo un silencio incómodo entre los dos durante un rato.

"Mira, yo te amo. ¿Está bien?"- me dijo rompiendo el hielo- "No tengo ojos para más nadie que no seas tú y eso lo deberías saber. Discúlpame por el daño que te hice en el pasado, por favor"- me pidió dándome un beso en los labios.

La noche llegó y así mismo llegó el toque de queda para entrar a nuestro nuevo cuarto, el antiguo salón de Defensas Contra las Artes Oscuras. Draco se fue a su sala común pero me acompañó hasta el salón ese, se despidió de mi con un rápido beso en los labios.

"No te metas en problemas está noche"- me dijo esbozando una sonrisa seductora.

"Lo intentaré"- le respondí riendo.

Abrí la puerta del salón y ya estaban casi todos los alumnos que ocupamos ese lugar para descansar un rato. Me puse a jugar con Ginny ajedrez mágico, Seamus estaba a nuestro lado leyendo una revista de quidditch, Luna se trenzaba el cabello mientras tarareaba tranquila y Neville nos miraba jugar ajedrez mágico. En fin, todos los estudiantes estábamos ocupados haciendo alguna tontería.

De repente escuchamos una voz que nos llamaba a lo lejos, decía algo como "Escuchen", era una vocecita muy dulce, casi apagada. Miré a todos lados pero no escuchaba de dónde provenía esa vocecita.

"Shh"- mandé a callar a los que estaban a mi alrededor- "¿No escuchan eso?"

Mis amigos hicieron silencio para escuchar mejor pero era casi imposible.

"Creo que escucho algo"- dijo Neville- "¡HEY, CALLEN TODOS!"- ordenó a todo el salón y todos inmediatamente dejaron de hablar.

"¡Escuchen! ¡Por aquí!"- volvió a decir esa vocecita dulce- "¡Aquí!"

"¡Miren! ¡Es la chica del cuadro!"- exclamó un chico de primero de la casa de Hufflepuff apuntando al cuadro.

Los miembros del E.D. nos levantamos inmediatamente, Neville a la cabeza se dirigió al cuadro de una hermosa chica con la mirada perdida y dulce, con pasos largos y apresurados. Todos los demás lo seguimos y miramos con curiosidad.

"Hola"- saludo Neville con curiosidad- "¿Quién eres?"

"Soy Ariana Dumbledore"- contestó con su melodiosa voz- "Tengo unas noticias para ustedes. Aberford necesita que alguno de ustedes vaya inmediatamente al restaurante"

Neville nos miró a todos y luego se volvió hacia ella.

"Yo iré"- respondió con autoridad.

Neville tomó su varita con fuerza, Ariana se hizo a un lado del cuadro y se abrió. Escaló hacia el hueco donde se encontraba el cuadro, nos dedico una sonrisa y se fue. El cuadro se volvió a cerrar y vimos las espaldas tanto de Ariana como la de Neville desaparecer. Es un trayecto largo hasta el restaurante de Aberford, nos toma como 20 minutos llegar hasta él y 20 minutos regresar nuevamente.

"¿Qué crees que sea?"- me pregunto Seamus

"Ni idea, como puede que sea algo bueno como puede que sea algo muy malo"- le respondí.

"Espero que sea bueno, muy bueno"- me dijo, le sonreí.

"Tengo un leve presentimiento que será ambos"- comentó Luna con típica voz soñadora y con la mirada perdida, después siguió trenzando su larga cabellera oro platinado.

Pasaban los minutos y no había noticias de Neville, estábamos pensando lo peor. O lo apresaron y le iban a castigar o estaba en perfecto estado y se quedo con Aberford a conversar y comer un rato.

"Ya ha pasado mucho tiempo ¿no creen?"- pregunto Seamus preocupado

"Sí, ojalá no haya pasado nada"- respondió Cho nerviosa- "ojalá no lo hayan atrapado"

"Si lo hubieran atrapado, créeme que ya nos hubiéramos enterado"- le respondió Ginny bruscamente, Cho desvió la mirada y no le hizo caso a su comentario.

De repente escuchamos al cuadro de la chica abrirse rechinando estruendosamente en todo el salón. Todos nos levantamos de nuestros lugares, hicimos silencio y nosotros nos apresuramos a acercarnos al cuadro rodeándolo. Salió Neville sonriendo con su varita en la mano.

"¡Hey, chicos!"-exclamó a todos- "¡Les tengo una sorpresa!"

Neville bajó del cuadro y detrás de él salió de la oscuridad un rostro conocido, todo el salón se sorprendió al verlo y comenzaron a estallar en aplausos. Era Harry, muy seguido de Ron y Hermione.

"¡Es Harry Potter!"- exclamó Colin Creevy.

"¡Harry!"- exclame abalanzándome hacia él, me dio un gran abrazo y me besó la mejilla, mis lágrimas corrían por mis mejillas- "Oh, Harry… me hiciste mucha falta"

"Te dije que vendría"-me respondió sonriendo ampliamente, nos volvimos a abrazar.

Luego vi a Ron y a mi querida amiga Hermione, si supiera lo mucho que necesite de ella para llorar, para hablar y desahogarme. La extrañe demasiado. Corrí hacia ella y ella lloraba de la emoción al verme.

"¡Hermione! ¡Ron!"-exclame y los abracé a ambos y ellos a mi.

"Veo que reuniste a todos, no debiste"- dijo Ron riendo

De repente escuche unos pasos corriendo que gritaba "Permiso". Vi una melena roja abriéndose paso entre la multitud, era Ginny. Harry y ella hicieron contacto visual, pude sentir lo que ellos sentían porque una vez lo experimenté con Draco, el tiempo se les detuvo y solo eran ellos dos.

"Harry"- le llamó Ginny.

Harry y ella corrieron a su encuentro y se abrazaron fuertemente por un largo tiempo. Hermione y yo nos miramos con una expresión de "que lindos" en cambio Ron solo bufo y rodo sus ojos.

"Soy su hermano y no me ha saludado"- reclamó Ron molesto- "tengo meses sin regresar"

"Ron, no arruines el momento por favor"- le pedí.

"Chico, Harry necesita nuestra ayuda"- dijo Neville, todos nos quedamos callados para escuchar a Harry.

"Sí, necesito de su ayuda. Tengo que encontrar un objeto que haya pertenecido a Ravenclaw"- explicó Harry.

"¿Qué es?"- le preguntó Seamus.

"La verdad es que no lo sé y será muy difícil. Tiene que ser algo que haya pertenecido a Ravenclaw o que sea importante"- dijó Harry.

"La diadema perdida de Ravenclaw"- dijo Luna con su voz soñadora y su mirada perdida.

"Ay, no"- dijo Ron murmurándonos- "Aquí vamos de nuevo"

"¿No saben de la diadema perdida de Ravenclaw?"- pregunto Luna a todos.

"Pues, sí pero está perdida, Luna. Nadie la ha visto ni saben dónde está"- le respondió Cho.

"¿Qué es una diadema?"- le preguntó Harry

"Verás la leyenda dice que Rowina Ravenclaw tenía una diadema que es algo así como una corona y esta se perdió. Nadie nunca la volvió a ver"- respondió Luna.

"Ah, pero hay una estatua y ella sale con la diadema. Si quieres te puedo llevar"- contestó Cho inocentemente.

"Perfecto, vamos."- dijo Harry acercándose a Cho para irse juntos.

"¡Un momento!"- exclamo Ginny molesta.

"Viene el ataque de celos"- murmuró Ron divertido, yo reí.

Harry y Cho giraron sobre sí mismos y miraron a Ginny quien estaba muy enojadísima.

"No vas a ir con ella. Vas a ir con Luna"- ordenó Ginny a Harry, éste se sorprendió y Cho se sonrojó como un tomate.

Harry y Luna se apresuraron y salieron del salón con la capa de invisibilidad. Nosotros nos quedamos para decidir qué plan idearíamos para la guerra. Habíamos decidido que saldríamos todos con Harry de manera ordenada. Les conseguimos uniforme a Harry, Ron y Hermione para que lo usen hoy en la cena y se pierdan con los demás.

Pasó una hora y media, regresaron Harry y Luna agitados de la sala común de Ravenclaw. Todos los rodeamos para saber qué averiguaron.

"Ya la vi"- dijo Harry- "Sé cómo es, el problema es encontrarla"

Fuimos nerviosos en una alineación hacia el gran comedor para la cena. Harry iba a lado de Ginny tomados de la mano, yo iba con Hermione y Ron detrás de ellos. Cuando llegamos al Gran Comedor todas las mesas habían desaparecido y todas las casas estaban formadas. Snape estaba con los Carrow y algunos profesores rodeaban el comedor temerosos.

"He escuchado rumores de que Harry Potter está aquí"- dijo Snape, todo el comedor comenzó a murmurar.

"¡Silencio!"- gritó Snape y todos se callaron inmediatamente- "El que sepa dónde está Harry Potter y sus secuaces que hable ahora"- dijo Snape en voz amenazadora pero nadie respondió, todos desviamos las miradas al piso y nadie dijo nada.

"Bueno, el que no diga nada será castigado como traidor…"- comenzó a amenazar

"¡Aquí estoy!"- saltó Harry de entre la multitud interrumpiendo la amenaza de Snape, él casi se cae de la impresión.

Harry sacó su varita lista para cualquier ataque y Snape levantó la suya pero la profesora Mconaghall saltó a su defensa y comenzó a atacar a Snape. Chorros de luces de diferentes colores salían de sus varitas atacándose el uno al otro sin dudar. La profesora se mostró dura y desafiante hacia Snape, y él se mostró cobarde e intentando proteger su pellejo en todo momento. De repente la profesora lo desarmó y Snape calló al piso, al verse derrotado por la profesora decidió huir.

"¡Cobarde!"- gritó Mconaghall a Snape.

Todos los que estábamos presentes en el Gran Comedor estallamos en aplausos y vítores orgullosos de la profesora. Los hermanos Carrow se quedaron petrificados y fueron apresados por otros profesores. De repente la celebración y los abrazos se vieron interrumpidos tras escucharse un grito desgarrador de una chica de primer año que se encontraba tirada en un rincón cubriendo sus oídos, luego Parvati comenzó a gritar horriblemente también y con la mirada de miedo. Después yo también escuche una voz que inmediatamente supe de quién era… Voldemort. Nos amenazó con que tenemos unas horas para entregar a Harry o de lo contrario atacaría Hogwarts sin piedad, recompensaría a todo aquel que lo entregara y castigaría a todo aquel que lo escondiera.

"¡¿Qué esperan?!"-gritó Pansy- "¡Ahí está! ¡Atrápenlo!"

Nosotros rodeamos a Harry protegiéndolo de las miradas penetrantes de los alumnos de Slytherin y algunos pocos de otras casas.

"¡Estudiantes fuera de sus camas! ¡Estudiantes fuera de sus camas!"- grito Filch con la señora Norris en sus brazos.

"Ya lo sé, idiota"- lo regañó la profesora Mconaghall- "Señor Filch, escolte a la señorita Parkinson y a los estudiantes de Slytherin a los calabozos"- dijo y todos los estudiantes de las demás casas comenzamos a aplaudir de la emoción.

"Todos los estudiantes menores de edad deberán regresar a sus hogares inmediatamente, los mayores de edad que deseen quedarse a pelear, pues, háganlo"- ordenó la profesora.

"Harry, Ginny y yo nos iremos al salón a ayudar a evacuar a todos y a esperar a la Orden"- le dije a Harry, él asintió.

"Yo quiero ayudar"- dijo Ginny

"No, tú te irás a casa y ella se asegurará de que lo hagas"- le ordenó Harry a Ginny y ella lo fulminó con la mirada.

"Vámonos"- le dije a Ginny tirando de su brazo.

Las dos nos fuimos al salón que usábamos como refugio junto con los perfectos de las casas y los estudiantes menores de edad. Seamus y Neville se habían ido a poner unas bombas en el puente que da al bosque prohibido.

Al llegar al salón, abrí el cuadro y de ahí salieron uno a uno los miembros de la orden. Entre esos Tonks y Lupin, los padres y hermanos de Ron, Fleur y Bill, Kingsley, entre otros. Cada uno se dirigió a diferentes lugares para ayudar a los profesores a proteger Hogwarts del ataque de los mortifagos. Aberford estaba del otro lado recibiendo a los alumnos menores de edad.

"Oh, Lidia, déjame ayudarte"- me pidió Ginny.

"Bueno, está bien. Quédate conmigo pero apenas te diga que te vayas lo haces. ¿Entendido?"- le dije y ella asintió.

Al cabo de unos minutos comenzaron a llegar estudiantes de Slytherin. Ginny los miró con recelo pero le hice un ademán para que ayudara a evacuarlos lo más que pudiéramos. De repente vi una cabellera rubia platinada a lo lejos de la multitud, alcé mi cuello como jirafa para ver mejor y vi el rostro de Draco que discutía con alguien, miré mejor y vi que era Astoria. Draco empujaba a Astoria del brazo y ella le discutía, paré la oreja para oír mejor.

"¡No, dije que no, Draco!"- replicó Astoria molesta- "¡No quiero dejarte solo!"

"¡Hazme caso!"- le ordenó Draco arrastrando las palabras- "¡Es por tu bien, si te quedas aquí corres mucho peligro y podrías morir!"

"Sólo si vas conmigo"- le pidió Astoria

"Lo siento, no puedo ir contigo"- le contestó Draco arrastrando las palabras- "tengo que quedarme aunque no quiera"

"Por favor, Draco"- le pidió Astoria triste- "¡Te necesito! ¡Necesito saber que estarás bien!"

"Te prometo que estaré bien"- le aseguró Draco sonriéndole.

"Oh, Draco"- dijo Astoria abalanzándose sobre Draco plantándole un beso en los labios y rodeándolo con sus delgados brazos su cuello.

Quedé petrificada, todo quedo en un segundo plano, lo único que mis ojos veían eran a Astoria y a Draco besándose en medio de la gran multitud. Esos segundos para mí fueron largas horas de besuqueo. Sentí que mi mundo se venía encima, esto no estaba sucediendo. Mis ojos se inundaron en lágrimas al ver esta horrible escena.