Perspectiva de Lidia
Mientras corría por los pasillos para llegar al Gran Comedor, pude escuchar los pasos de Draco corriendo detrás de mí pero no me detuve. Entre al comedor y vi a las personas saliendo asombrados, puse la bandeja con vendas a un lado y busque entre las personas que se empujaban y murmuraban a Hermione.
"¿Está muerto?"- escuche a Parvati comentar con Cho quien tenía una cara de horror.
De repente me encontré con una melena roja, supuse inmediatamente los Weasley. Me acerqué a la melena roja y era Ron junto a Hermione quien tenía una cara de dolor. Comencé a pensar lo peor… no lo logró.
"¿Qué sucede?"- le pregunte a Hermione, ella me miró horrorizada.
"Es-s-s-stá afuera con Harry"- me respondió con un hilo de voz.
"Vamos"- dijo Ron seriamente.
Salimos corriendo Hermione, Ron y yo a ver qué sucedía con Harry al patio frontal de Hogwarts. Cuando salimos vimos a Hagrid llorando espesamente con una multitud de mortifagos a sus espaldas, lo tenían atado por el cuello con dos enormes y largas cuerdas que dos mortifagos sostenían, Hagrid llevaba en sus brazos al cuerpo de Harry inconsciente. Luego recordé lo que escuche de Parvati. Voldemort iba a un lado de Hagrid sonriendo malévolamente.
Entre los mortifagos reconocí algunas caras, entre ellas vi a Bellatrix y a Greyback riendo juntos. Seguí mirando y pude ver al padre de Draco con una expresión de tormento, su esposa Narcissa sin expresión alguna mirando al suelo y justamente a un lado de ella estaba mi pobre madre y mi padre. Sentí un retorcijón en el estómago, ellos me miraron y su expresión fue de dolor, lágrimas corrieron por las mejillas de mi madre al verme.
No podía creer lo que veía. Mis padres, ambos en el bando de Voldemort y Harry ¿muerto? Demasiados sentimientos por un solo día, esto era demasiado. Sentí una mano tomando la mía, alcé la mirada y vi a Draco junto a mi mirando a Harry, me miró y me sonrió pero yo no a él.
"Como podrán ver Harry Potter ha muerto"- dijo Voldemort con su voz tétrica, todos los estudiantes soltaron un grito ahogado o de asombro al escuchar esto.
Fue como si me tiraran un balde de agua fría. ¿Harry muerto? Hermione quien estaba a mi lado comenzó a llorar y Ron la rodeó con un brazo. Me lleve una mano a la boca cubriéndola del asombro y mis ojos comenzaron a inundarse con lágrimas. Habíamos perdido, tanto sacrificio y habíamos perdido. Vi a mi alrededor y todos los estudiantes, profesores, miembros de la orden y muchas más personas del mundo mágico que se habían unido a la batalla tenían la misma expresión de desesperanza.
"Les propongo que se unan a mi y yo los recibiré con los brazos abiertos"- comenzó a decir Voldemort examinándonos a cada uno con la mirada, su mirada llego a la de Draco- "Ah, Draco, muchacho… ven con tu amo"- dijo Voldemort estirando su asquerosa mano para que Draco se le uniera.
Draco dudó, se quedo parado junto a mí. Podía ver la lucha en su rostro entre hacer lo correcto o unirse a ellos.
"Vamos, Draco"- le dijo su madre desesperada.
Alcé la mirada para ver a Draco y él me miro.
"Lidia, dame una razón para quedarme contigo"- me dijo murmurando. Me quedé callada pero recordé una vez más lo que vi entre él y Astoria.
Cuando uno ama debe dejar ir, debes darte cuenta de que si la persona que tu más amas resulta que ama a otra persona, debes dejarlo ser feliz. Yo amo a Draco más que a mi propia vida, pero al ver que yo no lo hacía feliz pero Astoria sí debía dejarle su futuro a ella y a él intactos. Además, Draco no desea esto, él ama a sus padres y ellos no deben morir por una tonta frase que me haga retenerlo conmigo.
Eran tantas cosas en juego en este momento. Lo amo, lo adoro y por eso debo hacerlo feliz y no truncare su futuro.
"L-lo-lo siento"- le murmure sin poder mirarlo a los ojos- "No te amo"
Cuando dije esta última frase sentí que me quemaba la garganta y la boca, no podía creer que lo dije para que él sea libre y viva bien, para salvar a su familia y a su nueva chica. Me quite de su lado y me puse de lado de Cho y Luna quienes seguían tristes y asombradas por lo sucedido con Harry.
Draco camino hacia su madre quien lo esperaba con la mano estirada, ella sonrió al verlo esperanzada y lo abrazo pero Draco no le respondió.
"Ah, perfecto, perfecto. ¿Alguien más?"- pregunto Voldemort.
Narcissa y Lucious tomaron a su hijo de los brazos arrastrándolo casi y se lo llevaron, Draco me miro con dolor pero desvié la mirada. No podía verlo.
"Lidia"- me llamo mi padre, lo mire pero no me puedo unir a ellos asique negué con la cabeza mientras las lágrimas corrían por mis mejillas.
Luna y Cho me tomaron de la mano y me sonrieron para confortarme. Vi que mi madre comenzó a llorar y mi padre la rodeo con sus brazos. Luego, Neville salió del montón y todos lo miramos sorprendidos.
"Bueno, esperaba algo mejor"- dijo Voldemort riendo, todos los mortifagos excepto mis padres rompieron en risas- "no importa, serás bienvenido"
"Yo sólo quiero decir algo"- dijo Neville mientras cojeaba
"¿Qué quieres decir, hijo?"- pregunto Voldemor a Neville con curiosidad.
Neville trago saliva nerviosamente
"¡Me uniré a usted cuando el infierno se congele por completo! ¡Ejercito de Dumbledore!"- gritó Neville, todos gritamos emocionados apoyando a Neville y Voldemort se enojo.
"Bueno… si esa es su decisión"- dijo amenazante.
De repente, el cuerpo de Harry saltó de los brazos de Hagrid y todos sorprendidos soltamos un grito ahogado. Voldemort miró a Harry sorprendido, no se lo esperaba.
La batalla comenzó nuevamente.
Los mortifagos se abalanzaron contra nosotros y nosotros contra ellos con nuestras varitas en alto y gritamos eufóricos. Entre a Hogwarts mientras luchaba contra un mortifago cuyo rostro no reconocí, me estaba ganando pero no me dejaba. Chorros de luz rosada salían de mi varita con determinación y furia, el mortifago no se detenía y contratacaba todos mis movimientos.
Vi cuchillos y tenedores tirados a mí alrededor.
"¡Oppugno!"- exclame, todos los tenedores y cubiertos que tenía a mis pies atacaron al mortifago, intento esquivarlos con sus brazos pero se le enterraron y cayo al piso golpeándose la cabeza fuertemente con el piso.
Vi a Hermione y Ron quienes eran perseguidos por Nagini, ambos tropezaron y cayeron al suelo. Ron puso su cuerpo para salvar a Hermione, vi a la asquerosa culebra que se iba a abalanzar contra ellos con la boca abierta lista para morder la espalda de Ron.
"¡Ron! ¡Nooooo!"- grite corriendo hacia él pero un brillo me detuvo.
La culebra fue cortada a la mitad con la espada de Gryffindor, mire y vi a Neville sosteniéndola. Ambos miramos a la pareja quienes nos veían asombrados y sonriendo del alivio, se besaron.
"Vaya, era hora"- le dije a Neville riendo y él comenzó a reir.
"¡Vamos! Hay que seguir"- dijo Hermione arrastrando a Ron por el brazo.
Nos unimos a la batalla nuevamente. Mire al suelo y vi a Kreacher, el elfo doméstico de la casa de los Black fiel seguidor de Regulus Black quien siempre peleo por el derecho de los elfos, junto con muchos elfos de Hogwarts y Blinky.
"¡Vamos! ¡Al ataque!"- grito Kreacher.
Blinky y los demás elfos comenzaron a picar con cuchillos y tenedores de cocina los tobillos de los mortifagos quienes gritaban de dolor desconcentrándose de la batalla.
Escuche un rugido característico de Greyback, alcé la mirada y lo vi. Tome mi varita con determinación pero Ron y Neville se me pusieron en frente y comenzaron a pelear con él. Vi a Ginny peleando con Bellatrix, me uní a ella y comenzamos a atacarla pero era muy fuerte y experimentada para nosotras dos. Cada movimiento que hacíamos, ella se movía como si pudiera leernos la mente. Luna y Hermione se nos unieron pero fue imposible, esa mujer sí que pelea.
"¡A mi hija no, perra!"- exclamo la señora Weasley uniéndose a nosotras- "¡Hacia atrás!"- nos ordenó.
Nos hicimos hacia atrás, ambas brujas peleaban a muerte.
"¿Qué les pasaría a tus hijos cuando te mate?"- le pregunto Bellatrix peleando y riendo como una loca- "¿Cuándo mami se muera igual que Freddie?"
Esto hizo enojar a la señora Weasley.
"Tú- nunca- tocarás- a - mis- hijos- otra- vez"- dijo la señora Weasley dando un hechizo por palabra. De repente Bellatrix se desintegro y murió.
Todos rompimos en aplausos y gritos de victoria al ver el gran espectáculo que nos dio la señora Weasley. ¡Fue increíble! Definitivamente la mejor pelea que haya visto en años.
Me gire para buscar quién más necesitaba ayuda, vi a una mortifago peleando con Cho, la tenía acorralada. Corrí para ayudarla.
"¡Protego!"- exclame creando una barra de protección a Cho justamente cuando la mortifago le había conjurado la maldición imperdonable.
La mortifago me miro, era Alecto, y se echó a reir.
"¡Me las pagarás!"- exclamó- "¡Avada Kedavra!"
Un chorro de luz verde emanó de la varita de Alecto Carrow en mi dirección, me tomó por sorpresa y no pude defenderme de vuelta. Mi único reflejo fue cubrirme con el brazo derecho y vi mi vida correr ante mis ojos.
Todos esos recuerdos que atesoro en mi corazón. Cuando mi padre, como el más dulce de los padres me enseñó a subirme en mi escoba de juguete, tenía 6 años y reía en el enorme jardín de nuestra mansión en la campiña de España, mi madre nos aplaudía mientras mi padre sostenía de mi espalda con una mano.
La primera vez que vi a Draco en su jardín, yo sentada con mi madre y Narcissa, él como un niño tímido parado en un rincón examinándome con cautela. Cuando conocí a mis mejores amigos, lo mejor que me pudo haber sucedido en todo el mundo, con ellos tuve lo que nunca soñé tener en mi vida, amistad pura y fiel.
Mi primera vez con Draco, esa noche mágica en la que mi corazón palpitaba a mil, mis manos temblaban y no podía casi no moverme porque no sabía qué hacer. Todas esas noches especiales que compartí con él, escaparnos en medio de la madrugada para estar juntos en la Sala de Menesteres y demostrarle el amor profundo que le tenía y aún le tengo. Amé por primera vez en mi vida, nunca quise que terminara y siempre soñé con que él estaría a mi lado haciendo nuestra vida juntos como tanto la habíamos planeado.
Cuando mi madre me abrazó por primera vez porque ambas nos necesitábamos más que nunca en nuestra vida y nos abrimos la una a la otra, esa sensación de amor profundo que una madre y una hija se pueden tener.
Y lo mejor que me haya podido pasar en mi vida… estar embarazada. Fue la noticia más difícil y más hermosa que esa sanadora, Claire, me haya podido dar. Atesoraba sentir sus pequeñas manos, sus pequeños pies, la sonrisa exactamente igual a la de su guapísimo padre, su cabello negro como el mío y esos hermosos ojos grises típicos de un Malfoy. Siempre lo imaginé así, pero ahora podría ser solo un sueño.
Me di cuenta que nada me sucedió, abrí los ojos con cautela y retire mi brazo. Entonces vi lo que más temí en toda la guerra.
"¡Mami!"- grite a todo pulmón horrorizada. Alecto había matado a mi madre.- "¡Mami! ¡Noo! ¡Noooo!"- grite sollozando.
Me tire al suelo sujetando el cuerpo inerte de mi madre y la abracé, grité de dolor con todas mis fuerzas y mis lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas como cascadas. ¿Qué otra desgracia me podría pasar?
Alecto se quedo paralizada mirando la escena, había atacado accidentalmente a uno de los suyos y comenzó a dar pasos hacia atrás bajando su varita lentamente. Hermione me tomó por los hombros arrodillándose conmigo, me abrazó mientras yo sostenía el cuerpo de mi madre. De repente, Alecto se chocó contra mi padre quien la miraba furioso, sus ojos llenos de rabia y lágrimas por la muerte de mi madre.
"B-b-bart…"- balbuceó Alecto
"¡Te atreviste a intentar tocar a mi hija!"- grito mi padre furioso con su varita apretada a su mano, Alecto lo miraba con miedo- "¡Y ahora asesinas a mi mujer!"
"N-n-no y-y-yo…"- intento decir Alecto pero antes de que dijera algo.
"¡Avada Kedavra!"- grito mi padre y una luz verde salió de su varita asesinando a Alecto quien cayo con los ojos abiertos al suelo.
Hermione se asusto al ver de lo que era capaz de hacer mi padre pero yo no le temo a él, lo entendí por completo. Mi padre se acercó al cuerpo inerte de mi madre, sonrió forzadamente derramando unas lágrimas que cayeron en la mejilla de mi hermosa y joven madre y le dio un beso tierno en sus labios, se separo de ella y la contemplo con dulzura.
"Te amo"- le dijo a mi madre mientras le retiraba un mechón de cabello de su frente y le acaricio el rostro. Luego, me miró y me sonrió con lágrimas en los ojos- "te amo, hija"- me dijo dándome un beso en la frente y se levanto.
Justamente cuando mi padre se levanto y se giro para continuar peleando se encontró con Amycus quien estaba furioso por la muerte de su hermana. Se miraron el uno al otro con rabia y comenzó la batalla.
"¡Ven! ¡Tenemos que irnos a buscar a Harry!"- exclamó Hermione tirando de mi brazo
"¡No! ¡Tengo que ayudar a mi padre!"- le respondí.
"¡Es peligroso!"- me volvió a decir Hermione- "¡Lidia, esto es entre ellos dos! ¡Es peligroso para ti y para el bebé!"
¿Bebé? ¿Cómo sabe que estoy embarazada? Yo no le he dicho nada. Abrí los ojos como platos cuando ella mencionó eso.
"¿C-c-cómo lo…"- intenté preguntarle
"¡No importa eso ahora! ¡Luego te digo!"- me respondió.
Solté con cuidado el cuerpo de mi madre y le di un último beso en su frente, la mire con ternura y le susurré al oído "te amo, mami". La acosté con cuidado en el suelo y me fui con Hermione a buscar a Harry, detrás de nosotros venían Luna, Ginny y Cho.
Vimos a Voldemort quien luchaba a muerte contra la profesora Mconaghall y el profesor Slughorn.
"¡Miren! ¡Es Harry Potter!"- exclamo un chico de Ravenclaw. Harry se encontraba oculto en su capa de invisibilidad y salió en medio de la multitud. Voldemort dejo de pelear contra nuestros profesores y se dirigió hacia Harry. La batalla comenzó.
Harry peleaba contra Voldemort, cuerpo a cuerpo. De repente notamos que Voldemort no podía ni un poco contra Harry. Miro su varita de sauco y comenzaron a hablar, Harry empezó a decirle cosas pero no podíamos escuchar. De repente la varita de sauco salió disparada de la mano de Voldemort y aterrizó en la mano de Harry, él le sonrió y el rostro de Voldemort se crispó.
"¡La varita de Sauco nunca fue de Snape!"- gritó Harry a Voldemort- "¡Siempre fue de Draco Malfoy porque él desarmo a Dumbledore! ¡Pero yo lo desarmé a él! ¡Asique me pertenece! ¡No lo pensaste muy bien! ¿Verdad, Riddle?"- se burló Harry.
Chorros de diferentes colores emanaron de la varita de Sauco, Voldemort gritó y se desintegro.
Todos rompimos en aplausos y vitores, nos abrazamos en uno al otro felices de lo que había sucedido. Al fin podríamos dormir en paz, no habrían asesinatos, no más tormentos, no más nada.
Al terminar la guerra, los mortifagos que quedaron vivos fueron detenidos por los aurores y llevados inmediatamente a Azkabán. Mis padres fallecieron en la batalla, ambos. Llore porque me quedaba sola, pero mire a mi alrededor y vi a mis amigos… no, yo no estaba sola.
