Perspectiva de Lidia

Pasaron los días, con el tiempo vino el funeral de mis padres. Estaba destrozada, encerrada en la antigua habitación de mis padres de nuestra mansión en Inglaterra. Era la habitación más amplia de toda la casa, decorada estilo Luis XVI parecido al castillo de Versalles donde dormía la reina Maria Antonieta. Sus paredes decoradas con papel azul celeste y detalles en dorado; la enorme cama matrimonial era digna de un rey, madera dorada y dosel bordado con detalles en dorado, perlas y diamantes; tenía una pequeña salita con sillones acogedores y exquisitos azul celeste con cojines de colores y bordados; en esa salita habían dos cuadros que mostraban a mis abuelos.

En un cuadro estaba mi abuelo y mi abuela por parte de padre, mi abuelo su rostro serio con cejas pobladas negras, anteojos delgados y sus ojos verdes y muy oscuros, estaba vestido con su capa negra, mi abuela era delgada y de tez muy blanca, labios rojos y delgados, su expresión era de superioridad y sus ojos miel no mostraban bondad. Mis abuelos por parte de madre eran diferentes, mi abuela salía a un lado de mi abuelo sonriendo con ternura, sus ojos almendrados color miel, sus cejas negras muy definidas y sus labios rosa delgados, tenía pecas en las mejillas y tenía puesto el traje español tradicional, mi abuelo era regordete y alto, tez algo morena, cabello chocolate rojizo, y una expresión paternal.

Miraba a los cuadros de mis ancestros con lágrimas en los ojos, recordando a mis padres y lo mucho que se parecían. De repente, tocaron a la puerta y me incorpore en la cama.

"Pase"- dije sin ánimos, secándome las lágrimas rápidamente.

"Hola"- era Hermione con su vestido de seda negro y mangas cortas, tenía una especie de cinturón delgado alrededor de su estrecha cintura con pedrería plateada, llevaba unos zapatos negros de tacón alto y su cabello lacio.

"Hola"- le salude.

Hermione me miró con tristeza y se sentó junto a mi, me rodeo con sus brazos y permitió que llorara en sus hombros. Me acarició el cabello mientras lloraba y pude sentir que ella se encontraba triste también.

"Oh, Hermione… yo no puedo con esto"- le dije separándome de ella y secándome las lágrimas de mis ojos.

"Lidia, soy tu amiga y te voy a apoyar en todo lo que necesites"- me dijo poniendo su delgada mano en mi pequeño bulto de mi abdomen que apenas sobresalía- "pero no entiendo por qué no le dijiste a Malfoy"

"Es que… es que… yo no puedo amarrarlo de esta manera"- dije llorando y ella me miro con tristeza- "él está interesado en otra persona, él no va a cambiar nunca y yo no puedo estar con un bebé y un padre que probablemente haga sufrirnos a los dos"- le explique mirando al suelo.

"Es Malfoy… él siempre estará interesado en ti y en otras más. Eso lo sabías desde el inicio y todos te lo advertimos"- me comenzó a decir, la mire con lágrimas en los ojos y ella se retracto- "oh, lo siento… no debí…"

"No, está bien… tienes toda la razón. Fui una ciega"- le respondí- "Fui una tonta, Hermione… y tienes toda la razón. Siempre supe que él nunca cambiaría."

"¡Pero nos tienes a nosotros tres!"- exclamó Hermione

"¡Ellos no saben!"-respondí- "¡No sé como decirles!"

"Oh, no seas boba…Harry te entenderá y Ron… bueno… Ron es… ya sabes"- me dijo

"Sí, se enoja al principio pero luego lo acepta"- le respondí

"Exacto"- me contesto-"Ahora, ven que tienes que vestirte. Todo el ministerio y el ministro de magia de España vendrán a la ceremonia y no debes verte horrible… además, aparecerá en El Profeta"- me dijo tirando de mi brazo.

Entramos a mi habitación y de inmediato Hermione se metió en mi closet y comenzó a buscar la ropa adecuada para este horrible y triste día.

"Necesitamos algo que esconda un poco tu barriguita"- me dijo desde el interior de mi closet- "Como estás tan delgada, se te nota el bulto"

"¿En serio?"- le pregunte incrédula- "¿Fue así como te diste cuenta?"

"¡No! ¡Créeme que no!"-me respondió saliendo con un vestido en su mano y unos zapatos- "Me di cuenta porque cambiaste, estas delgadísima pero tu piel no se veía cetrina como la de los demás… ¡estabas radiante! Además, Luna me dijo lo que sucedió y vi que sospechaba de lo mismo que yo y de una vez lo supe… aunque no lo creas, Luna no está tan fuera de órbita ni aérea"

"Eso lo se"- le conteste.

Cuando termine de vestirme me mire en el espejo. La elección de Hermione era parecida a la que mi madre me hubiera escogido. Era un vestido negro, ceñido en la parte de arriba hasta la cintura y un poquitito suelto en la parte del abdomen hasta las rodillas donde se abre en forma de A. Los zapatos eran peep toes de gamuza negra y con una esmeralda en la parte frontal.

Al llegar a la ceremonia que era en una carpa que los Weasley habían instalado en la parte trasera de mi jardín, estaban todos los invitados. Mi madre hubiera amado a la señora Weasley, especialmente si supiera todo lo que ella hizo por mí. Todos los invitados me miraron cuando llegue, pero Hermione iba conmigo tomada de mi brazo, la mire y ella me esbozo una sonrisa de ánimo.

Me senté en la parte frontal de las sillas junto a Harry y Ron quienes me sonreían con ternura al verme triste. La ceremonia inicio con unas palabras del ministro de magia de España, fueron algunos familiares y amigos apegados a mis padres de nuestro hogar, alumnos y profesores de Hogwarts, miembros del E. D. y la Orden del Fénix.

La carpa estaba decorada exquisitamente con flores blancas como rosas, margaritas, tulipanes y alcatraces. Había velas flotantes en todo el lugar, la fotografía de mis padres que se movía sonriendo a las personas y luego dándose un leve beso en los labios, separándose y sonriéndose el uno al otro.

Al terminar la ceremonia, todos los invitados comenzaron a darme el pésame uno a uno. Me sentía abrumada con tanta gente que conocía y no conocía, pero mi cuello se estiraba entre la multitud buscando solamente un rostro que quería y necesitaba ver… Draco. Entristecí cuando caí en cuenta que él no vendría, recordé a Astoria y su romance.

"Espero verla en Hogwarts, señorita Lidia"- me dijo la profesora Mconaghall haciendo que volviera a la realidad.

"Ah, sí… bueno, tengo que hablar con usted al respecto pero ahora mismo no es el momento profesora"-le dije.

"¿Por qué? ¿Sucede algo?"- me pregunto preocupada.

"Prefiero que lo hablemos en privado si no le molesta. ¿Mañana tal vez?"- le pregunte

"Por supuesto. Pensamos abrir Hogwarts dentro de 6 meses debido a muchas restauraciones que haremos"-me dijo- "La espero mañana a las 2:00 P.M. Tomaremos té"

La profesora se retiro y vino el ministro de magia de España.

"Siento mucho su pérdida, señorita Barcasnegras"- dijo con su voz ronca- "pero debo agradecerle a usted y a sus amigos por haber luchado contra Voldemort. Han traído paz a todo el mundo mágico. Son unos héroes y como ministro de magia de España es un honor darles a cada uno una medalla"- nos dijo sacando unas pequeñas cajitas de gamuza azul oscuro con nuestros nombres impresos en dorado.

Harry, Ron, Hermione y yo las tomamos y las abrimos. Dentro había una medalla circular de oro blanco con un grabado delicado que decía: En honor a Lidia Barcasnegras por demostrar valentía al defender al Mundo Mágico en la batalla contra el Señor Oscuro.

"¡Vaya! ¡Nunca pensé que me darían algo así!"- exclamó Ron al examinarla.

El ministro se despidió haciéndonos una reverencia, me sentí extraña al ver esto porque no estoy acostumbrada a este tipo de atención. Luego recordé que tengo una charla con mis amigos pendiente.

"Tengo que hablar con ustedes"- le dije a Ron y Harry, ellos me miraron extrañados.

"Claro"- respondió Harry

"En privado"- le respondí

Ambos asintieron, me siguieron hasta el despacho de padre. Ellos entraron y yo entré de última cerrando la puerta a mis espaldas, Hermione me acompañaba para darme ánimos.

"¿Qué pasa?"- me pregunto Harry, sentí un nudo en la garganta…. No podía hablar

"Vamos, Lidia, tengo hambre y me estas matando con este misterio"- me reclamo Ron, Hermione lo fulminó con la mirada.

"¡¿Qué no ves que es importante, Ronald?!"- exclamó Hermione enojada.

"Los siento, cariño"-se disculpo Ron.

"Chicos… Hermione ya lo sabe y bueno… yo… no se como decirles"- intente decir pero no podía.

"Lidia, dinos… nada debe ser tan grave"- me dijo Harry tomándome de la mano y esbozando una sonrisa para tranquilizarme.

Respire profundo y lo solté.

"¡Estoy embarazada!"-exclame con los ojos cerrados y el corazón latiendo a mil.

Abrí un ojo y luego el otro, mire a Ron y Harry. Ron tenía la boca muy abierta y los ojos como platos del asombro, Harry sólo me miro asombrado.

"Es de Draco pero… él está con Astoria y …"- balbucee

"¡ESE INFELIZ!"- grito Ron enojado- "¡¿TE ABANDONO?! ¡¿TE ABANDONO ESE COBARDE INFELIZ?!"

"No, no… no fue así"-lo interrumpí preocupada.

"¿Es por eso que te termino?"- me pregunto Harry en un tono serio.

"¡No! ¡Por Merlin! ¡No! Yo lo termine a él"- intente explicar

"¡No entiendo! ¿Cómo que tu lo terminaste?"- pregunto Ron enojado.

"Calma, Ron"- intento calmarlo Hermione tomándolo por un brazo y acariciándolo, él soltó un bufido.

"¡Escuchen! Yo termine con Draco Malfoy. ¡Sí! ¡Fue por mi bebé! ¡Por el bien de mi bebé! Pero porque él estaba teniendo un romance con Astoria Greengrass y no pretendo que mi bebé tenga un padre infiel y mujeriego que nos decepcione a ambos ni que nos abandone a cada momento por otra mujer"- comencé a desahogarme.

Harry me miro con tristeza y Ron también.

"Todos vamos a apoyarla y vamos a darle a ese bebé lo que se merece"- dijo Hermione a Harry y Ron.

"Tu bebé no tendrá un padre ausente"- me dijo Harry tomándome de las manos- "Tendrá dos padres y dos madres"- dijo esbozando una sonrisa.

"¡Si! ¡Será todo un Weasley mezclado con Potter!"- dijo Ron sonriendo orgulloso.

"¡También tendrá algo de nosotras!"- reclamo Hermione- "Yo me encargare de sus estudios y de que ingrese a Hogwarts"

"Yo le enseñare a conquistar chicas y Harry a jugar quidditch"- dijo Ron

"¿En serio, chicos?"-dije emocionada. Mis ojos se llenaron de lágrimas y comencé a reír.

"¡Claro!"- me respondió Harry.

"¡Abrazo grupal!"-exclamo Ron.

Los tres me abrazaron. Hermione y yo llorábamos de la felicidad. Cuando te sientes atrapado siempre tendrás personas maravillosas a tu alrededor que están dispuestos a esto y más por ti. Sonreí y llore de la felicidad gracias a ellos tres, sé que mi bebé y yo estaremos bien. Ahora solo falta hablar con la profesora.