Perspectiva de Lidia

Al día siguiente, me levante temprano y me vestí. Aun extrañaba que mi madre asomara la cabeza por la puerta para levantarme temprano como todos los días que tenía vacaciones. Baje a desayunar y me encontré con mis cuatro amigos quienes me esperaban en el comedor, al verme me dedicaron una amplia sonrisa.

Harry y Ginny eran pareja, apenas termino la guerra él le declaro el gran amor que sentía por ella por tanto tiempo y ella le correspondió. Ron y Hermione no se quedaban atrás, luego del beso en la Cámara de los Secretos se hicieron novios inmediatamente durante la guerra, sus sentimientos se exponían sin vergüenza alguna. Luego, estaba yo sola con mi bebé en camino pero tenía el apoyo de mis grandes amigos, eso me consolaba un poco.

"Buenos días"- salude a mis amigos

"Buenos días"- me respondieron a coro.

"¿Cuándo vamos a San Mungo?"- pregunto Hermione llevándose a la boca un bollo dulce- "tienes que ir a tus visitas médicas"

"Ah, si. Lo olvidaba"- respondí sin ánimos- "No pienso ir a San Mungo"

"¡¿Qué?!"- exclamaron todos atónitos

"¿Cómo que no vas a ir a San Mungo?"- me pregunto Harry incrédulo

"¡Lidia! ¿Estás demente?"- comento Ron

"¡Es necesario que vayas!"- exclamo Ginny

"Chicos, es solo que…no quiero que nadie se entere"- intente explicar

"¿Y que le pase algo malo al bebé?"- pregunto Hermione enojadísima- "¡Por Merlín! ¡Déjate de estupideces! ¡Tienes que ir!"- grito golpeando la mesa, todos la miramos asombrados.

"Cielos, me encanta cuando te pones así"- comento Ron

"¡Cállate, Ronald! ¡Esto es serio!"- le regaño Hermione, Ron bajo la vista

"Lo siento, cariño"- se disculpo.

"Si me voy a revisar pero no en San Mungo"- les dije, sus expresiones se volvieron más tranquilas- "Necesito que me lleves a un hospital muggle. No quiero que nadie en el mundo mágico además de ustedes y otros tantos se enteren"

"O sea que… ¿planeas retirarte de este mundo?"- me pregunto Harry

"No retirarme para siempre… sólo un tiempo pero aún no decido cuanto"- le respondí- "no creo que sea buena idea andar por ahí embarazada"

"¿Entonces no vas a regresar a Hogwarts?"- me pregunto Ginny

"No"- le respondí- "De eso hablaré con la profesora Mconaghall esta tarde"

"Nosotros también queremos decirles algo"- anuncio Harry mirando a Ron, él asintió- "Tampoco vamos a regresar"

"¡¿QUÉ?!"- grito Hermione horrorizada.

"¡Ustedes no están embarazados! ¿Cómo demonios no van a regresar? ¡Si mi mamá se entera, Ron!"- exclamó Ginny molesta.

"Nos ofrecieron una carrera como aurores"- dijo Harry- "pensamos que sería buena idea empezarla desde ya"

"Sí, muy prometedora"-dijo Ron guiñándole un ojo a su novia pero ella soltó un bufido de desaprobación.

"Bueno, debo irme chicos"- les dije- "tengo una cita con la profesora Mconaghall y aun no sé qué decirle ni cómo decírselo"

"Suerte"- dijo Hermione.

Ambas parejas se quedaron ahí peleando un rato sobre el porqué de la decisión de Ron y Harry, una sabe cuando debe retirarse y no estar de fisgona. Subí a mi habitación, me puse unos jeaggins oscuros, una blusón gris perfecto para esconder el bulto que ahora tengo, unas ballerinas de gamuza negra, me maquille natural y desaparecí lista para hablar con la nueva directora de Hogwarts.

Aparecí en el jardín frontal del ostentoso colegio, había magos y elfos ayudando en la restauración del colegio. Algunos trabajaban con las plantas y otros en la misma edificación, me miraron con detenimiento y me esbozaban enormes sonrisas, otros magos me hacían reverencias y yo sólo les sonreía incomoda. No estoy acostumbrada a este tipo de atenciones.

Entre al colegio y me encontré con la profesora Trelawney, ella me esbozo una gran sonrisa y apresuró el paso al verme. Tenía su varita en la mano dando órdenes a diferentes plumeros que sacudían del polvo a los cuadros de la entrada.

"¡Lidia!"- exclamo sonriente apresurando el paso a mi encuentro y me abrazó- "¿Cómo estas?"

"Profesora Trelawney"-dije abrazándola- "bastante bien, gracias y usted"

"He estado mejor… algo cansada con la restauración. He agotado todas mis fuerzas en mi salón de adivinación pero me quedo hermoso, cuando regreses verás los cambios que le hice"- me dijo emocionada mientras me acompañaba- "Pero las clases inician en 6 meses ¿Qué haces aquí?"

"Bueno, tengo que hablar con la profesora Mconaghall sobre ese tema del regreso a clases"- le respondi

"No me digas que dejaras la escuela igual que los holgazanes de Harry y Ron"- dijo la profesora horrorizada- "No me malinterpretes, querida, es sólo que pienso que deberían regresar para continuar con sus estudios"

"Lo mismo pienso. Bueno, no podré regresar por una causa mayor"- le dije, a pesar que es profesora de Adivinación, no es muy buena con las profecías ni prediciendo el futuro… aunque sólo dijo 2 en su vida que fueron ciertas.

"Ah"- dijo pensativa, luego extendió su mano en mi cabeza y cerro los ojos- "Ammmm…. Veo algo, sí…veo que algo te sucederá"- comenzó a decir, la mire raro- "Veo que no estarás sola por mucho tiempo, una luz llegará a tu vida e iluminará tu camino hacia la felicidad, te enseñara que el amor existe a pesar de tantos inconvenientes que llegues a pasar y todo tu destino cambiará"-

Cuando termino de decir esto sentí una gran felicidad, sonreí para mis adentras por un segundo y pensé en mi bebé.

"Gracias por su predicción profesora"- le dije sonriendo- "creo que tiene razón"

"Bueno, no te quito más tu tiempo que Minerva debe estar esperándote"- me respondió.

Fui directo a la estatua que da al despacho de la nueva directora, tiene una contraseña y normalmente cuando vivía Dumbledore eran los dulces favoritos del mismo pero luego recordé el gran amor que sentía la profesora por Dumbledore.

"Dumbledore"- dije y la gárgola comenzó a elevarse. Supuse que no la cambiaria.

Subi las escaleras y vi a la profesora sentada en detrás de su escritorio, alzo la mirada para ver quién era y sonrio al verme, se levanto para recibirme.

"Querida, llegaste justo a tiempo"- dijo dándome un abrazo, se lo respondi.

"Hola, profesora"- le salude y luego me separé de ella- "Le sienta bien lo de directora"

"¿Tú crees? A veces me temo no hacer un papel como el que hizo Dumbledore"- me respondio con nostalgia mirando al cuadro del antiguo director que nos miraba sonriente- "pero hago mi mejor esfuerzo"

"Pienso que lo hace de maravilla, el colegio esta casi listo"- le dije elogiándola.

"Sí, casi listo. Ven siéntate"- me dijo señalando una salita con dos sillones de madera dorada y de tela color morado con bordado dorado. En el medio de la salita había una mesita ratón de madera dorada en forma de una sirena que sostenía un vidrio.

"Entonces, cuéntame. ¿A qué se debe esta reunión?"- me pregunto mientras me servía un poco de té de naranja en mi tacita.

"Pues, debo advertirle que es un tema muy delicado y confidencial"- le dije, ella me miro con atención llevándose su taza a la boca para sorber un poco- "Esto no puede salir de este salón"

"Tu secreto esta a salvo conmigo, querida"- me dijo colocando una mano en mi rodilla y luego la retiro para acomodar su taza en su lugar.

"Decidí que el próximo curso no podre asistir al colegio"- le dije y ella me miro preocupada- "porque estoy embarazada"

"¡Por Merlín!"- exclamó- "P-p-pero si eres muy joven"

"Lo sé, profesora, créame que lo sé"- le respondí- "pero es lo mejor y he decidido que esta información no la sepa nadie mas que mis amigos y usted. Le pido mucha discreción al respecto"

"Claro que sí, yo no le diré nada a nadie pero me duele pensar que dejarás la escuela"- me dijo triste- "Eres joven pero siempre vi que eras muy madura para tu edad. Tu madre me lo dijo una vez que vino a hablar conmigo antes que entraras"

"¿Mi mamá hablo con usted?"- le pregunte asombrada

"Oh, sí. Tu fuiste un caso raro, nadie entra a Hogwarts en cuarto año pero ella y tu padre vinieron a hablar conmigo y con Dumbledore"- me dijo- "Tuve mis dudas pero al ver como hablaba de ti acepte de inmediato y no me defraudaste"- volvió a decir dando un sorbo a su té, la imite.- "¿Te puedo preguntar algo?"- me pregunto con curiosidad.

"Sí, lo que sea"- le respondí

"Disculpa el atrevimiento pero ¿quién es el padre?"- me pregunto con pena.

"Su padre es Draco Malfoy pero no estamos juntos, él no lo sabe y decidí que esto quede así para protegerlo"- le respondí

"El si regresará el próximo año"- me respondió.

"Sí, y por eso y otras cosas más decidí no decir una palabra y usted tampoco puede"- le pedí- "Esto es muy delicado. Además, planeo tenerlo en un hospital muggle y no estar aquí por un tiempo hasta que sea seguro"

"Confío en que sabes lo que haces"- me respondió- "Sólo asegúrate que el niño o niña asista a Hogwarts"

"Lo hará"- le respondí sonriendo.

Terminamos la tarde amena, conversamos bastante. Le explique detalladamente lo sucedido entre Draco y yo para que no quede en duda sobre la importancia de guardar este secreto. Le pedí que no diga una palabra a Draco si pregunta por mi ausencia.

A la semana siguiente Hermione y yo teníamos la primera cita en un sanador muggle, ella me dijo el nombre, era algo como ginecólogo o algo parecido que atiende. Me aliste temprano en la mañana, me puse algo cómodo para la cita, baje las escaleras y ella ya me esperaba en el recibidor mirando su reloj molesta.

"Lista"- le dije esbozando una sonrisa, ella me fulmino con la mirada.

"En el mundo muggle es de mala educación hacer esperar a las personas"- me reclamo- "además, nos pueden cobrar el doble por hacer esperar al doctor"

"¿Doctor?"- le pregunte

"Sí, doctor. Así se le llama a los sanadores en el mundo muggle"- me respondió molesta- "¿nos vamos?"

"Sí, oh, Hermione no te enojes"- le pedí.

Salimos de la mansión de mis padres y vi un auto mágico estacionado en la entrada. Mis padres no tenían uno, eran muy tradicionalistas y preferían la aparición a usar uno de estos aparatos nuevos.

"¿Eso es un automóvil mágico?"- le pregunte asombrada.

"No, es un auto muggle. Iremos a la manera normal"- me dijo- "saqué mi licencia de conducir a los 16 años, ya tengo 18 asique ahora puedo manejar donde quiera y cuanto quiera sin adultos".

Me subí al auto muggle, Hermione lo encendió y nos fuimos. Ella manejaba cautelosamente, algo lento diría yo. Hermione prendió una radio muy moderna que tenía el auto muggle y escuchamos música de su mundo, ella comenzó a cantarla y no estaba nada mal la canción.

"¿Quiénes son?"- le pregunte a Hermione sobre los cantantes.

"Se llaman Savage Garden"- me dijo- "es un grupo de dos muchachos guapos, la canción se llama I knew I love you"

"Es muy bonita, la letra es divina"- le comente.

"Sí, yo amo esa canción. Es tan romántica"- me respondió.

"Deberías usarla en tu boda con Ron"- le comente bromeando.

"Ron no creo que quiera casarse"- me dijo con un tono desanimado- "es un poco inmaduro y no creo que esté en sus planes. Si le costó mucho trabajo decir lo que sentía por mi… tantos años y no nunca pensé que él estuviera enamorado de mi"

"Hermione, tú tampoco le habías dicho nada"- le respondí- "siempre te mostraste algo antipática con él, lo criticabas demasiado"

"Es que él siempre estuvo interesado en otras"- me respondió.

"Y tú en otros"- le contesté, ella quito los ojos del camino por unos segundos y me miro, luego volvió a concentrarse en el camino y cayó en cuenta de lo que sucedió entre ellos- "Hermione, todo se dio de manera perfecta. Ambos han madurado y estuvieron juntos en las buenas y en las malas. Aprovecha al máximo que están juntos"

Ella sonrió y se sonrojó.

Llegamos a la ruidosa ciudad de Londres, era mi primera vez visitando esa gran ciudad. Habían autos por todos lados, gente caminando, edificios altos, almacenes, restaurantes, gente enojada, gente feliz, personas peleándose desde los autos y otras riendo. Era totalmente diferente al mundo mágico. Al fondo vimos un enorme edificio, pulcro, blanco y con enormes ventanales de vidrio oscuro en el cual se podía reflejar el carro.

Pasamos una garita, le dieron un papel a Hermione y estaciono el auto con muchos más a su alrededor, nos bajamos y entramos a la enorme edificación. Miraba a todos lados asombrada de lo limpio que era ese hospital y tan lleno de luz. Nos acercamos a un elevador y Hermione presiono el botón 4, se abrieron las puertas y vimos un escritorio con dos jóvenes enfermeras.

"Buenos días, busco al doctor Spencer"- dijo Hermione a una de las enfermeras.

"Claro, espere un momento"- le respondió amablemente, levantó una cosa que se puso al oído, la mire raro.

Hermione y yo nos sentamos en unos sillones que estaban en el consultorio.

"¿Qué es eso?"- susurré a Hermione.

"Es un teléfono, acá no se usan lechuzas para comunicarse. Con el teléfono llamas a la persona y puedes hablar en tiempo real con ella sin verla"- me explico

"Ah"- le respondí.

"Ya pueden pasar"- nos anuncio la joven enfermera.

Hermione y yo abrimos la puerta de uno de los consultorios que tenía una plaquita color dorado en la puerta de madera que decía "Dr. Spencer. Ginecólogo". Entramos y sentado en un escritorio estaba el guapísimo Dr. Spencer, ambas nos miramos incrédulas.

"Ya veo por qué a mi mamá le gusta venir"- me susurró Hermione.

El doctor era alto, cuerpo atlético, tenia el cabello negro y lacio muy brillante y hermoso, la nariz pronunciada y recta, tez blanca y cejas gruesas negras pero bien definidas, su rostro joven como de unos 28 años. Era guapísimo.

"Buenos días, tu debes ser la pequeña Hermione"- le dijo con una DIVINA sonrisa en el rostro, Hermione le sonrió como tonta- "bueno ni tan pequeña"

"Si"- le respondió Hermione como boba.

"Vengan siéntense"- nos dijo señalándonos unas sillas frente a su escritorio, luego él se sentó- "¿Quién viene por la consulta?"

"Y-y-yo"- le respondí nerviosa- "Soy Lidia Barcasnegras"

"¿Es tu primera vez en un ginecólogo?"- me pregunto mientras anotaba en una hoja.

"Sí"- le respondí.

Comenzó a preguntarme datos personales y algunos muy personales.

"Vengo a la consulta porque estoy embarazada"- le respondí.

"¡Vaya! ¡Qué joven!"- me dijo sorprendido mirándome incrédulo- "Que bonita mamá va a tener tu bebé"

"G-gr-gracias"- le dije apenada.

"¿Te has revisado? ¿Algún examen médico? ¿algo?"- comenzó a preguntarme pero negué con mi cabeza- "Bueno, será un poco incomodo pero te haremos los primeros que se hacen. Pasemos al cuarto para hacerte tu primer ultrasonido"

"¿La puedo acompañar?"- pregunto Hermione emocionada.

"Claro, si no hay problema con Lidia"- respondió mirándome

"Por supuesto que no hay problema"- respondí, Hermione esbozo una amplia sonrisa.

Me tumbe en una camilla y me colocaron una manta de papel sobre mis piernas, el doctor se acercó a mi para retirar la blusa que me había puesto, me estremecí por lo frías que estaban sus manos.

"Te pondré un gel, estará más frio asique no te asustes"- me dijo sosteniendo un tubo en su mano, me colocó esa sustancia viscosa fría, luego agarro algo y lo froto, esperamos unos minutos.

"Veo que tienes 3 meses y medio, miren a la pantalla para que lo vean"- nos dijo sonriendo y señalando a la pantalla.

Hermione y yo nos asomamos, comencé a llorar. Ella me tomo de la mano y me sonrio con lágrimas en los ojos, le sonreí de vuelta.

"Oh, Lidia"- exclamó Hermione emocionada.

"Lo sé"- le respondí mirando a la pantalla.

"¿Quieren escuchar su corazón?"- nos pregunto el doctor.

"¡Claro!"- le respondimos a coro, nos miramos y reímos.

El doctor Spencer volvió a tocar su aparato y de repente escuchamos un sonido raro, un retumbe sordo. Era maravilloso, era mi bebé, así sonaba mi bebé dentro de mi, esa cosita a la que Draco y yo le dimos vida.

Hermione y yo comenzamos a llorar como dos tontas.

"¿P-po-podemos saber qué es?"- le pregunto Hermione.

"¿Quieres saber qué es?"- me pregunto- "¿No te gustaría que su padre estuviera presente o prefieres decírselo tú?"

Eso fue un golpe bajo, el doctor no tiene la culpa puesto que no sabe lo que sucede. Dude por un momento, no sé qué hacer.

"¡Vamos, Lidia!"- me animo Hermione ignorando el comentario del doctor, supongo que para que no me desanimara- "Tengo que saber qué es"

"Está bien"- le respondí.

"Perfecto, vamos a ver si nos deja ver qué es"- nos dijo sonriendo- "Esperemos que no sea tímido. A ver… no, que pena con ustedes pero el bebé no nos quiere enseñar qué es"- nos respondió un poco desanimado.

"Igual no estaba bien"- comente- "sus dos papás deben estar aquí para que lo sepan"- dije mirando a Hermione, ella me sonrió pero el doctor nos miro extraño.

"Oh, sus papás… bueno… creo que mejor le explicarás tú antes que se espante"- comento Hermione.

"Es que mi bebé no tiene papá, o sea sí tiene pero no presente ¿me explico?"- le pregunte al doctor, él hizo una mueca de entender a qué me refería- "pero mis dos mejores amigos se hacen llamar sus papás. Uno de ellos es su novio."- le dije al doctor señalando a Hermione.

"¡Vaya! Que suerte tienes, Lidia"- me dijo sonriendo- "y que bueno es tu novio, Hermione. Tu madre debe estar orgullosa de tu elección"

"Sí, lo ama"- le respondió Hermione.

Termino la consulta, me sentí emocionada durante el trayecto de regreso a la mansión de mis padres. Ron y Harry no pudieron ir por su entrevista para el puesto de aurores, pero cuando se enteren que ya vimos al bebé se desmayaran. La próxima visita los voy a llevar y espero poder saber qué es.