Perspectiva de Draco

Una tarde fresca me encontraba en el despacho de mi padre caminando de un lado para otro, me sentía como león enjaulado, era desesperante. El aire era espeso, me sentía molesto e inquieto por alguna razón ajena a mi conocimiento, o al menos eso me decía a mí mismo.

"¡No aguanto más!"- exclame para mi mismo con los puños cerrados- "Necesito verla"

"¿A quién?"- me pregunto una voz por detrás.

"¡Maldición, Blaise! ¡Me asustaste!"- exclame girándome para ver quién era- "¿No te enseñaron modales en tu casa?"

"Oh, lo siento pero estaba preocupado por ti"- me respondió mientras se tumbaba en el sillón de piel de dragón- "Entonces, ¿a quién necesitas ver?"- dijo nuevamente colocando sus pies sobre la mesa y cruzándolos.

"No es de tu importancia"- le respondí regresando al escritorio y me senté en la silla.

"¿Es Astoria?"- me pregunto curiosamente- "Es un trofeo esa chica"

"¡No!"- le respondí dando un golpe al escritorio.

"¡Cielos! ¿Pero por qué el enojo?"- me pregunto sorprendido, luego hizo una mueca cayendo en cuenta de quién hablaba- "Ah, ya sé… ¿Lidia? Viejo, olvídate de ella. Te dejo en plena batalla"

"Tú no sabes nada"- le respondí molesto.

"Draco, no nos hagamos los estúpido. Sabes dónde vive y no has ido"- me dijo- "Si quisieras hablar con ella de verdad hace rato hubieras ido a su casa pero no has ido aún"

"Porque no quiere verme"- le respondí

"Tú no sabes porque no has escrito ni visitado"-me respondió en tono burlón- "viejo, deja de inventar excusas. Busca a la tipa si no te acepta te largas y te vas con Astoria. Esa chica es divina, sangre pura y excelente cuerpo"

"No hables así de ella"- le dije fríamente y molesto. No permito que hablen así de Astoria en mi presencia porque ella es una niña aún.

"¿Te gusta? ¡Esa chica te gusta!"- me dijo burlonamente- "No me lo niegues"

"No te niego nada, yo no sé qué siento por ella, no estoy seguro"- le respondí- "Ella es todo lo que dices y es una chica dulce pero no es Lidia… nadie es Lidia y nadie nunca será Lidia"

"¡Vaya!"- exclamo sorprendido

"¿Vaya qué?"- le reclame

"Aun amas a Lidia asique ve a verla. No tenemos nada que hacer"- me dijo poniendo los pies sobre el sillón, lo mire con desprecio.

"Quizás tengas razón"- le respondí.

"Ve a verla"- me respondió, luego se levanto- "mientras, yo me voy que tengo una cita con una linda chica de Slytherin. Nos vemos"

Blaise se fue. Pensándolo bien, tiene razón… yo no he ido a verla por cobarde. Tengo miedo a lo que me llegará a decir. ¡Soy un maldito cobarde! Siempre me voy por lo seguro y por lo que no me exponga a una humillación.

Me levante de la silla de mi padre y caminé afuera de la casa de forma apresurada, casi arrollé a la ama de llaves. Abrí la puerta de la entrada y la azoté a mis espaldas, me concentre y desaparecí.

Aparecí en la entrada de la mansión de los Barcasnegras, vi un automóvil mágico estacionado en la entrada. Caminé hacia la entrada, suspire nervioso y llame a la puerta

Se abrió la puerta, era Granger.

"¿Qué demonios haces aquí?"- me pregunto, salió de la mansión y cerro la puerta detrás de ella.

"No vine a hablar contigo, Granger"- le dije desafiante

"Lo sé pero no debiste venir"- me dijo preocupada- "debes irte"

"No me iré hasta que tu subas a ese maldito cuarto y le digas que estoy afuera esperándola"- le amenace.

"¡No! ¡Debes irte ya!"- dijo empujándome con las manos

"¡Quita tus manos de encima!"- le dije, ella lo hizo sorprendida y luego me fulmino con la mirada.

"¡Ron! ¡Harry!"- comenzó a gritar

"¿Qué rayos haces?"- le pregunte enojado- "¿Por qué llamas a tus guardaespaldas?"

"Porque si no te vas te meteré en Azkabán y para que sepas son aurores"- me respondió enojada.

El tonto de Potter y la comadreja salieron presurosos, me miraron sorprendidos pero Potter me miro enojado.

"¿Qué quieres?"- me pregunto poniéndose enfrente de Granger y Weasley lo imitó.

"Vine a verla"- le dije desafiante

"¡Ella no está!"- me respondió- "Y dejo ordenes de no darte ningún tipo de información ni mucho menos dejarte pasar pero si nos permitió largarte a patadas si es necesario. Ya has hecho mucho daño, Malfoy"

"¡Sí!"- comento Weasley intentando ser el héroe.

"¡Lidia! ¡Lidia!"- comencé a gritar su nombre- "¡Lidia! ¡Sal, por favor!"

"¡Harry, has algo!"- le dijo Granger preocupada y desesperada

"¡Lárgate!"- me grito Potter empujándome, caí al suelo de espaldas. Me levante como rayo- "¡Si no te largas te condenare a Azkabán y hare que en enjuicien!"

"¡Estúpido de Potter!"- dije pero él me ignoro.

Granger, Weasley y Potter entraron a la mansión y azotaron la puerta. Me quede ahí sin poder hacer nada, sin poder verla y explicarle todo lo que quiero con ella, pero luego recordé aún tengo una oportunidad más… Hogwarts.

Perspectiva de Lidia

Tocaron a la puerta, me asomé por mi balcón y pude ver una melena rubio platinada, sentí que me iba a desmayar. Era él. Era él después de tantos meses de no verlo, mi corazón bombeaba a mil, sentí que el piso me lo habían movido y que iba a caer. Comencé a tener nauseas, caminé desesperada a la recamara sudando de la ansiedad.

"¡Hermione!"- grite entrando a mi recamara corriendo pálida- "¡Her-hermione!"- balbuceé. Hermione entro.

"¿Qué sucede?"- me pregunto preocupada y agitada

"Abre la puerta, es-es-es él"- le dije balbuceando

"¿Quién él?"- me pregunto preocupada, luego cayo en cuenta de quién hablaba- "Malfoy"- susurro.

Ella corrió dejándome sola en mi habitación y oí que cerró la puerta, intenté sostenerme de la pared. Me volví a asomar en el balcón y los vi discutiendo pero no podía escuchar bien lo que decían.

"Lidia, estaba buscando el…"- dijo Ron detrás mio y me gire- "¿Qué sucede?"

Me quede callada por un momento porque no sabía qué decir.

"¡Draco está abajo con Hermione!"- le respondí a Ron- "él… ¡él no puede verme así! ¡Haz algo!"

"¡Harry! ¡Ron!"- escuchamos a Hermione gritar.

"¡Ve! ¡Rápido!"- le dije a Ron.

Ron corrió y seguí asomada por el balcón. Vi que Harry y Ron salieron a ayudar a Hermione. Los vi discutir con Draco, especialmente Harry.

"¡Lidia! ¡Lidia!"- comenzó a gritar Draco, sentí que mi bebé se movió dentro de mi- "¡Lidia! ¡Sal, por favor!"

Esto era una tortura para mi, caí de rodillas al suelo pero intente sostenerme con el barandal del balcón. Mis ojos se comenzaron a llenar de espesas lágrimas, no podía contenerme. Ahogue el llanto con mi mano libre, y comencé a sollozar lo más silenciosamente que podía.

¡Cuanto te extraño, cuanto te amo! ¡Como quisiera poder correr y bajar las escaleras, salir por esa puerta y estrecharte en mis brazos! Quisiera poder sentir cómo me rodeas con esos largos y fuertes brazos como antes, sentir tu delicioso y varonil perfume que tanto me gustaba, poder llorar en tus hombros y que me seques las lágrimas con tus manos. Decirte que estoy esperando un bebé tuyo, algo tan mágico que quizás nos pudiera unir para siempre.

Pero luego recordé… eso nos uniría pero serías infeliz a mi lado.

"Lidia"- dijo Hermione, se tumbo al suelo conmigo y me rodeo con sus brazos- "oh, Lidia"

Harry y Ron estaban parados frente a nosotras, se miraron y nos volvieron a mirar.