Perspectiva de Lidia
Estaba camino a mi última cita con el guapísimo Dr. Spencer, esta vez iba a ir con Harry y Ron porque tenían el día libre. Harry había sacado su licencia de conducir muggle, Ron intentó sacarla pero había fracasado como 4 veces seguidas. Usábamos el auto de Hermione porque ella se lo había dado a Ron para que practicara.
Al llegar al enorme hospital, caminamos los tres juntos un poco despacio debido a mi condición hacia el área de los consultorios. Estoy muy grande y eso le preocupaba a Harry, mi barriga crecía velozmente cada vez más pero yo no crecía, soy muy baja de estatura y de contextura delgada.
Llegamos al consultorio del Dr. Spencer, para mi suerte no había nadie delante de mi y llegamos a tiempo pero estaban atendiendo a otra chica.
"Buenos días, soy la señorita Barcasnegras y vengo a mi cita"- le dije a la recepcionista que me sonrió ampliamente.
"El Dr. Spencer está ocupado con otra paciente pero yo le aviso cuando termine"- me respondió amablemente.
"Vamos chicos, sentémonos"- les dije a Harry y Ron.
"¿Por qué estas revistas no tienen movimiento?"- me pregunto Ron ojeando una revista de maternidad.
"Porque son muggles"- le dije en voz baja- "y ya no estés tocando cosas dentro de un hospital, es antihigiénico"
"Pues, son muy aburridas"- me respondió aventando la revista en la mesita del consultorio.
Esperamos durante 15 minutos, la puerta del Dr. Spencer se abrió y salió una señora de unos 40 años regordeta, pago la cuenta donde la recepcionista y se fue.
"Ya puede pasar, señorita"- me anuncio la recepcionista.
Me levante con la ayuda de Harry y Ron, ellos esperaron sentados mientras yo entraba al consultorio. Abrí la puerta y vi al doctor sacando mi archivo de su librero y al verme me dedico una linda sonrisa.
"Lidia, que bueno verte"- me saludo- "pasa adelante y siéntate por favor"
"Hola"- le saludé, me senté en la silla para examinar.
"Te veo muy grande"- me dijo
"Sí, vine con mis dos amigos y uno de ellos está muy preocupado al respecto"- le explique de forma divertida.
"¿Has tenido contracciones?"- me pregunto mientras palpaba mi enorme barriga.
"No, la verdad no. Sólo me molesta mucho caminar y me paso todo el día en la cama"-le dije
"Déjame hacerte un último ultrasonido"- me dijo un poco preocupado.
Me acostó en una camilla, me unto el gel frío en mi estómago y puso su cachivache para ver al bebé por su pantalla.
"Te explico"- me dijo en tono serio- "tiene razón tu amigo, tu estómago crece pero tú no. Eres muy pequeña para esta barriga y puede causarte daño. Sé que querías tenerlo natural pero el bebé no ha bajado y no está en posición, además de su tamaño podría rasgarte algo"
"¿Qué quiere decir con eso? Me está asustando"- le dije asustada.
"No hay porque asustarse, estarás bien"- me dijo tocando mi mano y la comenzó a acariciar para calmarme- "Tranquila Lidia. Yo te prometo que tú y tu bebé saldrán perfectos pero…"
"¿Pero qué? ¡Ay doctor déjese de rodeos!"- exclame asustada y nerviosa, sentía que el corazón se me saldría por la boca.
"Bueno, tendré que hacerte una cesárea"- me dijo- "sé que no querías eso pero no puedo arriesgarlos"
"¿Para cuando la programamos?"- le pregunte preocupada.
"Lo antes posible"- me respondió- "¿para hoy?"
"¡¿Qué?! ¡N-n-no! ¡Hoy no!"- exclamé asombradísima- "¡Hermione y Ginny deben estar aquí conmigo! ¡Necesito a mi amiga! ¡Yo no tengo a nadie! Y Harry y Ron son…"
"Bueno, no te precipites. Tranquila"- me dijo acariciando mi brazo delicadamente para calmarme, lo mire y comencé a respirar profundo para tranquilizarme- "Eso es, respira profundo y lento. Hagamos algo, te puedo internar mañana en la mañana y en la tarde la podremos hacer ¿Estarás cómoda con eso?"- me pregunto mientras yo hacía mis ejercicios de respiración y asentí.
"S-s-sí, a-a-así está bien… supongo"- le respondí un poco más tranquila.
"¡Perfecto!"- exclamo el doctor Spencer con una sonrisa tierna- "Verás que todo saldrá de maravilla. Ahora ve y almuerza pesado porque después de las 6:00P.M. no puedes comer nada ¿Está bien?"- me preguntó.
"Sí"- le dije asintiendo.
El doctor me ayudo a incorporarme de la camilla, acomodé mi ropa y camine directo a la puerta a darles las noticias a mis dos impacientes amigos. No podía creerlo, faltaban semanas para esto y mañana ya lo podré ver.
"¿Cómo te fue?"- me pregunto Ron inquieto y preocupado mientras se levantaba de la silla con Harry.
"Ella está bien, algo perturbada pero no hay de qué preocuparse"- les respondió el doctor Spencer tranquilamente- "Mañana le haremos la cesárea. Tenía razón, señor Potter. Su preocupación fue muy atinada"
"¿Mañana? ¿Pero ella estará bien?"- le pregunto Harry preocupado.
"Claro, sólo me la trae a las 8:00A.M. y la internaremos. Según mis cálculos le haremos la cesárea a eso de las 2:00P.M."- le respondió el doctor- "Ah, y no debe comer nada después de las 6:00P.M. pero de ahí en más todo estará bajo control. No hay de qué preocuparse, se lo aseguro. Los veré mañana para sacar a ese enorme niño de ahí. Hasta luego"
"Gracias, lo veremos"- le respondí.
Nos dirigimos hacia el carro después de que pagué la consulta, la recepcionista me había deseado suerte por el gran día. Una vez entramos en el carro Ron exploto.
"¡Tenemos que avisar a Hogwarts! ¡Hermione debe estar aquí! ¡No podremos hacer esto sin ella!"- comenzó a exclamar de forma agitada.
"Tranquilo, Ron. Pondrás a Lidia más asustada de lo que está"- le regaño Harry- "Ahora que lleguemos al apartamento me apareceré en Hogwarts y hablaré con Mconaghall"
Perspectiva de Hermione:
Todo el día estuvo muy agitado, tuvimos un montón de clases y muchos deberes que entregar pero eso no es problema para mí puesto que todo lo hago con mucho tiempo de anticipación y me queda tiempo libre. Luna, Cho, Ginny y yo fuimos a la biblioteca en la tarde para adelantar algunos proyectos que yo tenía, ayudar a Ginny con Runas Antiguas. Luna y Cho también cumplían con sus deberes.
"¡Oh, Hermione! ¡No sé por qué te hice caso con tomar esta clase!"- se quejó Ginny- "¡Es tan difícil!"
"Ginny, deja de ser tan Ron por un momento"- le regañe sin quitar mis ojos de mi nuevo libro sobre Pociones Medicinales.
"¿Cómo va todo con Ron?"- me pregunto Cho amablemente
"Muy bien. Él está trabajando muy duro y aprendiendo muchísimo en el departamento de aurores, los fines de semana ayuda en el negocio de su hermano"- le respondí gustosa dejando a un lado mi libro.
"¿Se van a casar?"- me pregunto Luna con su típica voz soñadora y delicada.
"No lo sé"- le contesté sonrojándome y clavando mi mirada en el libro.
"Yo espero que sí lo hagan, ya quiero que seas oficialmente parte de nuestra familia"- dijo Ginny feliz.
"Oh, Ginny"- exclamé algo apenada pero muy gustosa. Adoro a Ginny, es una gran amiga, casi como una hermana a la que cuido y aconsejo.
"¿Y cómo sigue Lidia?"- preguntó Cho en voz baja- "¿Ya falta poco?"
"Sí, está muy emocionada"- les respondí susurrando-"Ron me cuenta todo en cada carta, el avance que ha tenido y todas las vivencias…"
"Hermione, ya"- me dijo Luna cambiando su expresión por una más seria y haciéndome ojos para que mirara detrás de mi.
Escuche como si alguien se aclarara la garganta para llamar la atención. Todas miramos y vimos ese rostro pálido y esa melena rubia platinada tan inconfundible.
"Granger"- dijo al fin Malfoy, palidecí. Espero no sospeche o no haya escuchado más allá- "necesito hablarte"
Me levanté de mi silla, necesito averiguar qué tanto sabe o qué tanto escucho. Lo acompañe a otro rincón, yo iba detrás de él de forma cautelosa y algo nerviosa, debo confesar. Él iba con su andar elegante pero le note algo cabizbajo, giró sobre si mismo y al fin me hablo.
"Escuche lo que dijiste de Lidia"- me dijo con la mirada oscura y fría- "¿Por qué está emocionada?"
"Eh, no sé a qué te refieres. ¿Además, no te enseñaron que es de mala educación espiar a las personas?"- le pregunte molesta y nerviosa. Sentí que mi corazón se iba a salir de mi pecho y que él escucharía los latidos y me delataría.
"Mira, Granger, no estoy para tus jueguitos mentales"- me amenazó- "Exijo que me digas a que se refería Weasley con el avance. ¿Avance de qué?"
"¿Eh, avance? N-n-no, y-yo creo que pues…escuchaste mal, escuchaste mal Malfoy"- intente decir, mis manos sudaban a chorros, no sabía qué hacer.
"¡No soy un estúpido!"- me dijo arrastrando las palabras, pego su rostro de manera
intimidante- "Algo escondes y sea lo que sea no me gusta"
"Mira, eso no es de tu incumbencia. Tú estás con la niña Astoria y Lidia ya no tiene nada que ver contigo"- le dije enojada intentando escapar- "yo a ti no te escondo nada, tú no tienes nada que ver con mi amiga. Ella hizo su vida, ahora te toca hacer la tuya y olvídate de ella"
"¡Hermione!"- exclamo Ginny detrás de mi, miro a Malfoy asustada- "Tenemos que irnos, la profesora Mconaghall nos busca… es hora"
¿Es hora? ¡Por Melín! ¿Justo ahora que Malfoy casi nos pilla y ahora anda sospechando de algo?
Mire a Malfoy y él me fulmino con la mirada, se fue abruptamente y nos dejo solas sin decir nada. Me dirigí a mi puesto que compartía con Luna y Cho, ellas me habían hecho el favor de recogerme mis libros y acomodarlos dentro de mi mochila.
"No te preocupes, ya recogimos todo"-dijo Cho
"¿Escucho algo?"- pregunto Luna preocupada.
"No se preocupen, él no sabe nada yo me encargué de eso"- les dije echándome la mochila al hombro.
"Bueno, será mejor que se vayan. Suerte y les mandan saludos a Lidia y pues a ya saben"- dijo Cho emocionada.
"Tomen muchas fotos y nos las enseñan"- me dijo Luna.
"Claro"- respondió Ginny.
Fuimos a la sala común, hicimos una maleta pequeña con ropa para dos días lo más rápido que pudimos, bajamos las escaleras corriendo y nos dirigimos al jardín frontal de Hogwarts. La profesora Mconaghall nos esperaba con un carruaje.
"Niñas, las estaba esperando. El señor Potter vino al mediodía para informarnos que la joven Lidia está lista"- nos informo la profesora- "se irán en estos carruajes directo a la estación de ahí el señor Potter las esperará"
"Gracias, profesora"- le dije amablemente, ella me sonrió.
"Lo que sea por ustedes, les debo todo esto y más"- me respondió con una amplia sonrisa- "le dan mis cariños a Lidia y al bebé. Ansió conocerlo"
"Por supuesto"- le respondí.
Partimos a nuestro destino, a conocer a nuestro hermoso y divino sobrino. Ginny y yo morimos de la emoción y de la ansiedad. Pero mi mente sólo piensa una cosa… ¿Sospechará algo Draco?
