Perspectiva de Lidia
Estaba increíblemente nerviosa, empalementepensar que en sólo unas cuantas horas podre conocer finalmente a mi bebé, podré sostenerlo entre mis brazos y verle su hermosa carita. Me sentía emocionada y ansiosa, algo preocupada porque en el mundo mágico no existe tal cosa como una operación. ¿Qué tal si me muero? ¿O si siento algo cuando me cortan? ¿O si dejan algo ahí dentro? ¿O si lastiman a mi pequeño bebé? ¡Oh! ¡Boba! ¡Deja de pensar tonterías! La gente sobrevive... al menos eso dice Hermione.
Luego, una sensación de soledad me invadió como una ráfaga de viento frío. Me senté sobre la cama dejando una de mis blusas a un lado, era una sensación de soledad y miedo porque jamás pensé que tendría que salir de esto sola, siempre supuse que de algún modo Draco y yo terminaríamos juntos, tendríamos una linda casa y una familia.
"¿Estás lista?"- me pregunto Ron asomando su cabeza por la puerta, alcé la mirada y le sonreí forzadamente- "¿Qué paso?"- volvió a preguntar acercándose, se sentó junto a mi y me rodeo con un brazo los hombros.
"Nada, sólo pensaba"- le respondí con la voz apagada.
"Puedes confiar en mí"- me dijo Ron sonriendo
"Es… es sólo que no pensé que tendría que pasar por esto ¿sabes?"- le dije alzando la mirada para mirarlo a los ojos- "Nunca pensé que pasaría por esto… sola"
"Pero no lo estas"- me respondió estrechándome contra su pecho- "nos tienes a todos nosotros y siempre te apoyaremos. Al pequeño Scorpius jamás le faltará nada, ya lo verás"
"Gracias, Ron. No sé qué haría sin ustedes"- le dije abrazándolo- "pero igual siento un enorme vacío por dentro, como que algo no está bien"
"¿Es por Malfoy?"- me pregunto
"Sí, creo que sí"- le respondí suspirando con nostalgia. El oir su nombre me hace entristecer de forma inmediata.
"Sabes que Hermione justamente me hablaba al respecto en una carta"- me dijo Ron- "ella tiene miedo que pensaras de esta manera algún día"
"¿En serio?"- le pregunte asombrada.
"Sí"- me respondió con la voz apagada.
"No le digas nada a Hermione… no quiero preocuparla"- le pedí
"No te preocupes, no diré nada… esto queda entre tú y yo"- me dijo dándome una palmadita en el muslo- "Ahora, tenemos que terminar con tu maleta para el hospital porque Harry no debe tardar"
Nos levantamos y comenzó a ayudarme a hacer la maleta, en verdad yo empaque y él solo criticaba y se quejó de las miles de cosas que yo llevaba. El doctor nos dijo que pasaré tres días hospitalizada por ser cesárea, asique empacamos pijamas cómodas para mi y algo de ropa para el bebé cuando salga del hospital.
"El carro está listo ¿nos vamos?"- me pregunto Harry sonriente.
Ron cargaba mi maleta y Harry me ayudaba a salir de mi apartamento, tomamos el elevador y salimos al estacionamiento. Harry desactivo la alarma del auto de Hermione y nos subimos directo hacia el hospital. Ron y yo nos bajamos en la entrada y nos despedimos de Harry porque se fue a buscar a Hermione y Ginny a la estación.
La enfermera nos condujo a Ron y a mí a la habitación, la pedí privada para que mis excéntricos amigos se sientan cómodos y no se les salga ningún término mágico. Ron se sentó en un sillón encendiendo el televisor y se quedo embobado con la programación, era una película de acción, y yo acomodaba mi ropa en el armario del cuarto de hospital. Gracias a que mis padres me dejaron una gran fortuna puedo permitirme ciertos lujos, aún participo en las inversiones de mis padres y en ciertas negociaciones del mundo mágico.
"Señorita, se debe vestir y acomodarse en su cama, por favor"- me anuncio la enfermera asomando su cabeza por la puerta.
"Emm… sí, no hay problema"- le respondí con los nervios de punta.
La enfermera entro a la habitación y traía en sus manos una bata con lunares, miro a Ron con desaprobación.
"Disculpe, señorito"- le dijo la enfermera a Ron pero él la ignoro, estaba hipnotizado, la enfermera bufo- "¿señorito?"- pregunto alzando un poco la voz, esta vez Ron la miro.
"D-disculpe"- dijo Ron balbuceando. En parte la enfermera me recordaba a la señora Molly, sólo que tenía el cabello rubio.
"Le pido que se retire para darle algo de privacidad a la señorita, a menos que sea el padre por supuesto"- dijo la enfermera de forma demandante.
"Ah, no, él no es el padre. ¿Ron nos permites? Ahora la enfermera te dice que entres cuando esté decente"- le dije a Ron de manera dulce
"Sí"- dijo Ron levantándose del sillón y se fue de la habitación.
La enfermera me ayudo a desnudarme, me colocó la bata con lunares y la amarro por la espalda.
"Listo, señorita. Ahora acuéstese y no puede levantarse. El doctor Spencer estará aquí a las 2:00P.M. y la alistaremos para entrar al quirófano a las 2:30P.M."- me anuncio la enfermera, yo asentí.
La enfermera salió y al rato entro Ron directo a sumergirse en el sillón y mirar la televisión por un millón de años más. Tome El Profeta y lo comencé a leer un rato para informarme sobre mi mundo al que una vez pertenecí pero no había nada importante.
De repente la puerta se abrió y entro Harry sonriente.
"Te tengo tu sorpresa"- me anuncio. Deje el periódico a un lado sonriente y lo mire.
"¡Lidia!"- apareció Hermione sonriendo, casi lloraba de la alegría. Detrás de ella estaba Ginny igual de contenta y cerró la puerta detrás de ella.
"Oh, chicas"- exclame contenta. Hermione me abrazó y le dio un tierno beso a mi enorme estómago-
"¡No puedo creer lo enorme que está!"- exclamo Hermione
"¡Lo sé!"- le respondí emocionada dándole unas palmaditas a mi enorme panza.
"¿Te duele?"- me pregunto Ginny acariciando mi estómago.
"No, espero que tampoco me duela cuando lo saquen"- les dije algo nerviosa.
Nos quedamos platicando, ellas me entretenían un poco con chismes de Hogwarts, parejas separadas y formadas. Luna y Neville iban bien, Cho estaba saliendo con un chico muggle de Ravenclaw, por supuesto que fue Ginny la que dijo aquello para que Harry escuchara pero él está muy enamorado de ella que sólo la mira como si fuera el diamante más precioso jamás visto.
Ron no le quitaba las manos de encima a Hermione, se robaban besos tímidos, se acariciaban tiernamente, se abrazaban y conversaban. Me gustaba verlos tan felices.
"Hola ¿Qué tal?"- saludo el doctor Spencer asomando la cabeza por la puerta con su sonrisa de galán. Ginny lo miro sorprendida y miro a Hermione, Hermione asintió como diciendo "Lo sé, está guapísimo".
"Hola, doctor"- le salude.
"Bueno, es hora de prepararte para entrar"- me dijo sonriendo, entro la enfermera.
Comenzaron a ponerme diferentes tubos y agujas, inyecciones. Eran algo dolorosas pero no era nada con lo que tuve que soportar en mis años de travesura en Hogwarts.
"¿Alguien entrará contigo?"- me pregunto
Mire a mis amigos buscando una respuesta.
"Yo entraré"- dijo Hermione adelantándose, le sonreí de inmediato- "si quieres…"- volvió a decir algo apenada al ver que se había precipitado.
"¿En serio?"- le pregunte sonriendo de oreja a oreja.
"Claro, eres mi mejor amiga y alguien necesita tomarte la mano"- me dijo sonriendo con lágrimas en los ojos.
"Gracias, Hermy"- le dije llorando de alegría.
Entramos al quirófano, Hermione tenía puesta una bata igual que la del doctor y se puso a mi lado tomándome de la mano. Colocaron una cortina donde nace mi estómago para que no pudiéramos ver lo que sucedía porque nos dijeron que podíamos desmayarnos.
"Aquí vamos a sacar a ese niñote"- dijo el doctor.
Me aferré con fuerza a la mano de Hermione y ella me sonrió ampliamente. Suspiré nerviosa y esperé. Al cabo de unos momentos comencé a sentir una leve presión en mi estómago pero no dolía, miraba a Hermione a mi lado y ella estaba tranquila sonriéndome con dulzura, me daba leves apretones para que calmarme.
"¡Aquí está! ¡Aquí está! ¡Es enorme!"- exclamaba el doctor.
Escuche el llanto de mi bebé, fue lo más maravilloso que mis oídos pudieron escuchar, la melodía que anhelaba oír. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, Hermione reía y lloraba conmigo, juntamos nuestras frentes de la emoción. ¡No podíamos creerlo!
Limpiaron al bebé pero yo quería verlo ya, era una desesperación tan grande. ¡Necesitaba verlo! Quería saltar de la mesa del quirófano y cargar a mi hijo.
La enfermera se acercó con un bultito en sus brazos arropado con una sábana azul celeste, nos lo enseño para que lo viéramos ambas.
"¡Por Dios!"- exclamo Hermione.
"Es- es hermoso"- dije llorando casi sin voz.
Le bese su hermosa y pequeña frente pero se lo llevaron, al rato Hermione también se fue para dar la gran noticia, mientras me terminaban de arreglar el estómago.
Al terminar me llevaron a mi recamara, mis amigos me esperaban felices y emocionados. Mire emocionada cómo habían adornado el cuarto con letreros que decían ¡Es un niño!, peluches, globos en forma de mamaderas y bebés, etc.
"¿Dónde está el bebé?"- me pregunto Ron ansioso mirando a todos lados buscándolo.
"Ron, no seas tan insensible"- le regaño Hermione- "Ahora lo traerán. ¿Por qué no le preguntas cómo le fue?"
"Ah, si. ¿Cómo te fue? ¿Te dolió?"- comenzó a preguntar con curiosidad.
"No, no me dolió"- le respondí mientras me acostaba en mi cama.
Al rato el mismo doctor Spencer entró a la habitación con mi bultito en sus fuertes brazos.
"Aquí está, el hombrecito del momento"- nos dijo en voz baja.
El doctor me lo entrego en mis brazos y pude verle sus hermosos ojos tan llenos de paz. Esos ojos eran míos, eran café oscuro, su cabello tan finito era idéntico al de su padre, su tez blanca y los labios delgaditos.
"Logre que abriera los ojos y quise entregártelo yo mismo"- dijo el doctor.
"Gracias"- dije suspirando. No podía quitarle los ojos de encima a mi bebé.
"¡Oh, Lidia! ¡Es divino!"- exclamo Ginny emocionada.
"Será un gran mag… es decir hombre"- dijo Harry sonriendo al ver que casi dice mago.
"Nosotros nos encargaremos de eso"- comento Ron orgulloso.
"El pequeño Scorpius Billius James Barcasnegras"- dijo Hermione admirándolo.
Sonaba bien, era el nombre perfecto. El nombre que él merece. Mis ojos admiraban su hermoso y pequeñito rostro lleno de paz, me sonrió. Recordé a Draco, y en lo mucho que me hubiera gustado que él estuviera aquí a mi lado mirando a este hermoso retoñito que tuvimos.
Pero recordé, tengo algo mucho mejor. Lo tengo a él y a mis mejores amigos cuyo amor incondicional sigue presente.
