Perspectiva de Lidia

Llegamos a la antigua mansión de mis padres para la fiesta de graduación de Hermione. Baje del carro mágico con mi bebé en brazos, había llorado todo el trayecto a casa. Entramos a la mansión junto con la familia Weasley y los Granger para empezar a recibir a los invitados, yo no estaba de ánimos y tenía los ojos rojos e hinchados.

"Querida"- me llamo la señora Weasley con dulzura, me miro el rostro y me sonrió con pena- "Sube, yo me quedo con él. No te preocupes por la fiesta, necesitas tiempo para ti"- dijo poniendo una mano sobre mi hombro.

Le sonreí con muchísima dificultad, fue un alivio escuchar eso asique le di al bebé que estaba dormido como un angelito, ella lo tomo con cuidado.

"Oh, venga pequeñito. Ya, ya, ya… a dormir principito"- decía la señora Weasley mientras tomaba a Scorpius en sus brazos y se movía un poco intentando acomodarse.

"G-gracias"- le dije en un hilo de voz.

Subí las escaleras corriendo casi sin fuerzas pero con mucha rapidez, cerré la puerta y le puse un hechizo para que nadie la abriera. Me fui directo a la cama, me quite los zapatos y hundí mi rostro en las almohadas, me puse a llorar. Las lágrimas calientes brotaban de mis ojos, mi corazón estaba roto… completamente roto con cada sollozo que daba.

Las imágenes de Astoria y Draco comenzaron a llover en mi mente, sus manos entrelazadas y su delgado dedo con un anillo de compromiso. Recordé sus palabras anunciando su compromiso, no podía creerlo. Lloré con más intensidad al recordar esto, lo peor fue cuando Scorpius le tiro los bracitos para que él lo sostuviera, era como si reconociera a su padre. ¿Por qué me pasa esto?

Me incorporé como un rayo, no puedo seguir así. Yo decidí vivir sin él, yo decidí alejarme de él para que sea feliz con ella, me duele y siento que el mundo se me va pero debo aceptarlo.

Fui hacia el baño, me lave la cara con agua fría y me la seque con la toalla, mire al espejo y examine mi rostro. Mis ojos están tan apagados como los de él. ¿Será que no es feliz? ¿Será que ella no es lo que él quería? ¿Será que me extraña?

Negué con la cabeza. ¡Imposible! Si él no fuera feliz con ella no se hubiera comprometido, no le hubiese pedido matrimonio. ¡Que tonta! Aún tengo la esperanza que aparecerá en mi puerta y me dirá "Te amo, por favor regresa". ¡Que absurda soy! Debo bajar a la fiesta por Hermione.

Baje las escaleras, en el último peldaño suspire profundamente y puse mi mejor cara, sonreí para mí.

"¡Hey! ¡Lidia!"- me llamo Cho emocionada sosteniendo una copa- "¡Está precioso! Y muy grande"

"Hola, sí grandísimo y divino. Se porta muy bien"- le dije con mi sonrisa falsa.

Caminamos juntas hacia el jardín que estaba decorado con sillas y mesas, floreros en medio de las mesas, manteles rosa pálido, guirnaldas por doquier, velas flotantes y una pista para bailar. Muchas parejas bailaban música movida, vi a varios de Hogwarts quienes estaban sorprendidos por mi bebé, las hermanas Parvati sobre todo quienes según Ginny no la dejaron en paz preguntando quién era el padre.

"Obvio les mentí"- dijo Ginny mientras Luna, Cho, Hermione y yo le escuchábamos sentadas en la mesa en honor a Hermione y comíamos- "Dije que era de un muggle español pero que murió"

"¿Y de qué les dijiste que murió?"- pregunto Hermione

"Pues, de un accidente automovilístico y que por eso aún estas afectada"- respondió Ginny dándole un sorbo al champagne que los padres de Hermione trajeron de Francia- "Les dije que no comentaran nada frente a ti, ni pusieran cara de pendejas"

"¡Oh, nadie se creerá eso!"- exclamo Hermione- "¡Ellas son lo más chismoso que hay en el mundo mágico!"

"No, está bien. Es mejor que piensen eso y lo divulguen a que sepan que es de ya saben"- respondí con la voz apagada.

"Lo que importa es que Scorpius está lleno de amor y todos se lo demostramos"- comento Luna con su voz soñadora.

"Es lo más lindo que hay. Se porta tan bien, no lloro en toda la ceremonia"- dijo Ginny sonriendo- "¡Le robo el corazón a mis padres! Mi madre está emocionada porque ya nazca el de Bill y cuando vio a Scorpius se volvió como loca"

Seguimos conversando de temas como las pocas aventuras que tuvieron en Hogwarts y de las cuales me perdí todo este año. El romance entre Luna y Neville terminó unas semanas antes de graduarse porque ella quiere viajar por el mundo y encontrar yo no sé cual otra criatura imaginaria que no existe pero según ella sí, y Neville desea estudiar Herbología unos años en otro país europeo.

"¡Atención!"- exclamo el padre de Hermione al que se le acercó su esposa con su copa en la mano- "¡Atención!"- volvió a decir, todos los invitados dejaron de hablar y prestaron atención.

"Creo que debes ir"- le susurré a Hermione.

Ella se levanto de la mesa y fue directo hacia sus padres, se puso a un lado de su madre quien sonreía con mucha emoción y la miraba con amor. Me hizo recordar a mi madre antes de la época oscura, que algunas veces cuando ella pensaba que no la veía me miraba con mucho amor maternal.

"Por favor, no estamos completos. Vengan señores Weasley"- llamo el padre de Hermione haciéndole un ademán a los Weasley sentados en una mesa.

La señora Weasley se emociono y tomo de la mano a su esposo arrastrándolo hacia ellos. Ron también se acercó y rodeo de la cintura a Hermione guiñándole un ojo.

"Quisiera hacer un brindis por mi hija. Estamos muy orgullosos de ti, cariño. Has sido una bendición para nosotros y has llegado muy lejos. Hiciste muchos sacrificios que valieron la pena. Te amamos muchísimo con toda nuestra alma"- dijo el padre de Hermione orgulloso, su madre estaba gimoteando debido a la emoción y Hermione se secó las lágrimas riendo- "También quisiera agradecer a la segunda familia de mi hija, los Weasley. Molly, Arthur muchas gracias por haber acogido a nuestra hija con tanto amor, por haber estado ahí para ella cuando nosotros no pudimos. Ron, gracias por cuidar siempre de nuestra pequeña. ¡Salud!"

Todos alzamos nuestras copas y bebimos de ella un sorbo. De repente, Ron dio un paso al frente.

"Bueno, yo también quisiera decir unas palabras"- dijo Ron apenado, Hermione le miro asombrada. Él nunca habla frente a la gente- "Amm… pues, gracias señores Granger por lo que pudimos hablar hace unos días y darme la bendición para esto"- dijo balbuceando.

Mi amigo pelirrojo y penoso, introdujo su mano en el bolsillo del pantalón y sacó un cofrecito azul, se arrodillo frente a Hermione y ella abrió los ojos como platos. ¡No podía creerlo! Todo el salón soltó un grito ahogado de sorpresa, Hermione no dejaba de mirar el anillo y Ron tenía el rostro tan rojo como su cabello.

"¡Ron!"- exclamo cubriendo su boca con las manos.

"¡Por Merlin!"- exclame mirando a Ginny, ambas sonreíamos.

"Her-hermione, eres la mujer más fantástica e increíble que haya podido conocer en mi vida. Eres inteligente, hermosa, audaz y valiente. Me has cautivado desde el primer día que te vi en Hogwarts y hoy tengo la valentía de preguntarte…. De preguntarte si"- intento decir, respiro profundo cerrando los ojos, trago saliva y los abrió y dijo- "¿Hermione Granger, te casarías conmigo?"

Hermione soltó un gemido, de sus ojos brotaban lágrimas y se retiro las manos de la boca. Sonreía ampliamente.

"¡Por supuesto!"- exclamo riendo y llorando al mismo tiempo.

Ron se levanto emocionado con una sonrisa de oreja a oreja, le coloco el anillo en su delicado dedo con mucha dificultad por los nervios y se besaron. Todos rompimos en aplausos y vítores, muchos nos levantamos de nuestras sillas y aplaudimos con mucha más emoción. Los padres de Hermione se besaron, al igual que los señores Weasley, luego felicitaron a la joven pareja de prometidos.

El jardín estaba lleno de amor y felicidad. Ginny, Luna, Cho y yo corrimos a abrazarlos apenas dejaron de besarse y abrazarse entre ellos. Abracé a Hermione con todas mis fuerzas y ella a mí, comenzó a llorar de la emoción en mi hombro y yo me uní en llanto a ella.

"¡No puedo creerlo! ¡Jamás me lo imagine!"- exclamaba Hermione mientras me abrazaba llorando.

"¡Oh! ¡Hermione!"- exclame mientras me separé de ella, le tome la mano para ver el anillo.

¡Era para morirse! Era un solitario en forma de pera, oro blanco, tamaño decente y el corte que toda chica debe pedir cuando su novio le pida matrimonio, resplandecía dejándote casi ciego. ¡Simplemente perfecto!

Los flashes comenzaron a salir por doquier, desde invitados hasta reporteros de diferentes revistas tomaron fotos del nuevo acontecimiento. Los dos héroes del mundo mágico se comprometían ante los ojos de todo. Fue la propuesta perfecta, el momento perfecto, lo que toda chica sueña con tener.