"Mi mami dice que me tenía en su pancita cuando peleo por todos en la guerra"- volvió a responder Scorpius con naturalidad mientras se llevaba una cucharada de helado a su boquita.

Draco sintió como si una venda gruesa atada en sus ojos se cayera. Le miro con dolor a Lidia, no podía creerlo. Todas sus preguntas fueron respondidas, todo quedo claro. Él era suyo.

A Lidia se le llenaron los ojos de lágrimas y comenzaron a salir espesamente. Este secreto al fin había salido a la luz. Ella no podía mirarle. Se llevo una mano a su boca para ahogar un sollozo. Draco tragó saliva y le tomo por la quijada para alzarle su vista.

"¿Es mío, verdad?"- le pregunto con dolor. Pero Draco no podía ocultar lo que sentía por ella, sus ojos despedían amor. Incluso pudo sentir un rayito de esperanza en su corazón.

"S-s-s-sí"-le respondió Lidia mientras sus lágrimas salían de sus ojos- "Draco, aquí no debemos hablar"

"Entonces vayamos a mi casa"- le respondió Draco de manera fría.

Lidia no sabía si negarse e irse de ahí con Scorpius de vuelta a casa o aceptar la propuesta de Draco y hablar al respecto. Ella levanto la vista y le vio una expresión de dolor en el rostro, era notable que le había roto su corazón después de 5 años viviendo en una mentira. Ella se había equivocado, todo lo que Draco le lastimó no tenía comparación con el gran secreto que ella callo durante cinco largos años, cinco años viviendo en una mentira.

Draco le quito la mirada y miró a su hijo, quien comía su helado sin darse cuenta de lo que sucedía. Examinó cada centímetro de rostro y era notable los rasgos Malfoy en la cara de ese pequeño, era hermosa la combinación de Draco con Lidia. El rubio estaba molesto, dolido y muy decepcionado de Lidia, jamás pensó que ella le haría algo así. Él sabía que cometió muchos errores pero no para que lo pagara de esa manera.

"Scorpius"- dijo Lidia con la voz temblorosa acercándose a su hijo, él la miro y vio que los ojos de su mamá estaban rojos llenándose de espesas lágrimas - "El joven nos invito a su casa para que juegues. ¿Quieres ir?"- le pregunto con dificultad, tragándose esas lágrimas.

Scorpius miró al extraño que vio el día anterior y volvió a mirar a su mamá, el pequeño estaba algo confundido puesto que nunca había visto a su madre llorar. ¿Ese señor era el que había lastimado a su mamá?

"Está bien"- le respondió su hijo asintiendo sin ánimos. Dejó a un lado su helado sin terminar.

"Tengo más helado en la casa"- le dijo Draco a su hijo, la voz se le quebraba un poco pero le miro con dulzura. Al niño se le iluminó el rostro y Lidia le miro sorprendida pero él no la miro, mantuvo la mirada fija a su hijo.

"¡Sí!"- respondió Scorpius levantándose de su silla con emoción, tomo la mano de Lidia y le sonrió a Draco, él intento responderle con una sonrisa débil.

Salieron de la heladería y se dirigieron al Caldero Chorreante. Mientras caminaban, Lidia sentía un nudo en la garganta, se le hizo largo caminar detrás de Draco. ¿Cómo le iba a explicar esto? ¿Cómo iba a reaccionar? Y lo que más temía era haber lastimado a la persona que más amo en su vida.

Un carro mágico del tamaño de una limusina negra los esperaba en la entrada del Caldero Chorreante y junto a él estaba el chofer de los Malfoy, un hombre de estatura baja y corpulenta de unos 50 años. El chofer hizo un ademán como saludo hacia Draco, abrió la puerta del auto para que entraran.

"Entren"- dijo Draco a Lidia y a su hijo pero no la miró, ella se sintió miserable y bajo la mirada resignándose.

"¿Vamos a ir en eso, mami?"- pregunto emocionado Scorpius, ella le sonrió fingidamente y asintió.

Scorpius fue el primero en subirse al automóvil encantado casi saltando, luego le siguió Lidia dudosa, era obvio que estaba nerviosa, y por último Draco. Durante el viaje hacia la mansión Malfoy estuvieron callados todo el tiempo, Lidia dudaba en mirar a Draco pero lo hizo de reojo y le vio que mantenía su mirada en Scorpius. Él examinaba a su hijo y pensaba que el parecido era notable, sólo que tenía la mirada de su amada Lidia, la que le rompió el corazón y desapareció de su vida por 5 largos años.

Al llegar a la mansión Malfoy, las puertas de hierro negras se abrieron de par en par permitiendo la entrada del automóvil encantado. Scorpius miraba a su alrededor fascinado con el verdor del paisaje. El automóvil se detuvo al fin frente a la suntuosa mansión, Draco abrió la puerta y la sostuvo mientras Lidia y su hijo salían del auto.

"Gracias"- susurró Lidia casi sin voz con la mirada en el suelo pero él se limitó a no responder.

Siguieron caminando y las puertas de la mansión se abrieron por arte de magia, Draco fue el primero en entrar para enseñarles por dónde ir. Ellos le siguieron sin dudarlo. Llegaron a la sala de estar y Draco se detuvo, giró sobre si mismo para dirigirse a Lidia.

"La ama de llaves está por venir, ella cuidará de Scorpius y le atenderá"- dijo arrastrando las palabras y sin mirarla, luego miró a Scorpius y le sonrió dulcemente- "La señora Dominique vendrá y te dará lo que pidas. No le tengas pena, ella es muy dulce"- le dijo a Scorpius

"¿Me dará helado?"- pregunto inocentemente Scorpius. Draco soltó una risa elegante.

"Claro, lo que quieras"- le respondió.

La ama de llaves entro a la sala de estar, ella era esposa del chofer de Draco. Era mucho más baja de estatura pero igual de robusta que su marido, tenía el cabello canoso pero se veía que era marrón y tenía una mirada noble.

"Señor, Draco"- dijo el ama de llaves.

"Dominique, atiende al niño y complácelo en lo que pida"- le ordenó Draco. La señora asintió.

"Ve"- le ordeno dulcemente Lidia a Scorpius, él asintió y tomó de la mano a la señora.

Lidia no quería que Scorpius se fuera, tenía miedo de lo que estaba por suceder, no quería enfrentar el largo cuestionamiento que se avecinaba. Draco giró sobre si mismo para tener cara a cara a Lidia, ella alzó la mirada para verle pero con el corazón en la mano, él la miró fríamente. Se quedaron mirándose el uno al otro por unos momentos en silencio, mirándose a los ojos, ella estaba arrepentida y él se mostro duro ante ella.

Ella aún le amaba, aún sentía mariposas en su estómago y aún sentía ese amor incondicional por él, sus ojos se llenaron de lágrimas y salieron sin poder contenerse. Él sentía lo mismo, todavía la amaba y su corazón palpitaba aceleradamente cuando la tenía cerca pero ella le hizo daño, su piel aun se erizaba al recordar todas esas noches en la que la hizo suya pero sabía que no debía quebrarse ante ella por la gran decepción que le ocasionó.

"¿Dónde estuviste todo este tiempo?"- le pregunto al fin Draco arrastrando las palabras.

"Estuve… estuve viviendo en el mundo muggle hasta que Scorpius nació"- respondió Lidia con dificultad.

Un silencio incómodo se hizo en la sala. Él le miraba con dolor.

"¿Por qué lo hiciste?"- le pregunto con dolor a Lidia, se podía notar algo de resentimiento. Ella no respondió, sólo quito la mirada y sus lágrimas salieron- "¡Responde! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Por qué desapareciste?! ¡¿Por qué nunca me dijiste nada?!"- comenzó a gritar Draco desesperado.

Los ojos de Lidia se abrieron como platos, pero no era de extrañarse esa reacción de él.

"¡Porque tú no eras feliz conmigo! ¡Porque tú no querías esta vida conmigo!"- le respondió gritando y sollozando- "¡Tenías planes con otra a mis espaldas! ¡En mis propias narices lo hiciste todo! ¡Me mentiste y me ilusionaste! ¿Crees que fue fácil para mí? ¿Crees que no quise decírtelo? ¡Por supuesto que quería decírtelo! ¡Necesitaba decírtelo, pero el niño estaba muy ocupado en los brazos de otra!"

"¡Esa no es excusa!"- le respondió Draco gritando

"¡No lo es! ¡Pero yo no quería que Scorpius viviera con alguien como tú!"- exclamó Lidia mientras lloraba desesperada. Se secó las lágrimas con rabia de su rostro- "¡¿Un padre ausente que se revuelca con zorras y una madre infeliz llorando todas las noches por ti?! ¡Jamás! Era por el bien de mi hijo, porque lo amo más que a nadie en este mundo. Él es mi vida y por él sobreviví a mucho. ¡Me salvo la vida!"

Draco le dio la espalda a Lidia abruptamente, camino hacia la ventana y miro al horizonte para intentar calmarse. Ella tenía razón de todas esas acusaciones, había sido un tonto al dejarse llevar y engañarle tantas veces. Era doloroso ver cómo sus errores habían hecho que ella pensara así de él, pero no debió alejarlo de su hijo. De una u otra forma, eso no era excusa para ocultar a su hijo durante 5 años.

"¿Qué apellido tiene?"- pregunto fríamente intentando ocultar su dolor y respirando profundamente.

"El… el mío"- le respondió Lidia con la voz débil.

"Mañana comenzare el papeleo para que tenga el mío"- le respondió Draco con la mirada fija en el horizonte- "A partir de mañana me haré cargo de él económicamente"

"Está bien. Puedes visitarlo los fines de semana"- le respondió Lidia fríamente- "Pero él no convivirá con ella ¿está claro?"

"¡Pero ella será mi esposa!"- exclamo Draco dando un puñetazo al marco de la ventana y girando sobre sí mismo.

Lidia le miro con dolor, pudo sentir como su corazón se quebró y tuvo miedo de que él pudiera escucharlo romperse. ¿Su esposa? La defendía. Él la amaba, amaba a Astoria. Eso le causó un dolor profundo dentro de ella y las lágrimas volvieron a aparecer corriendo por sus mejillas. Draco le miro, por un momento sintió debilidad por ella.

"No quiero que Scorpius se encariñe con tus mujeres y luego las cambies. Debemos irnos"- le dijo Lidia con rabia- "El próximo sábado vendrás por él y pasaran el día juntos, lo traerás a las 6:00P.M. No quiero contacto contigo, asique si necesitas algo lo haces con un intermediario"

Ella giró y se fue directo a la cocina en busca de Scorpius, Draco le seguía presurosamente detrás de ella, tuvo esa sensación familiar de tomarla por el brazo, obligarla a girarse y besarla apasionadamente pero no lo hizo, se limitó a seguirla sin decir nada. Al llegar a la cocina, su hijo conversaba con el ama de llaves amenamente, ella reía de las ocurrencias del pequeño.

"Scorpius"- le llamo su madre- "Despídete que nos vamos. El sábado vendrás"

"Está bien, mami"- le respondió su hijo. Miro a Dominique- "Gracias, señora Domi. Adiós"

"Despídete del señor también"- le ordeno su madre mirando fijamente a Draco.

"Adiós, señor"- se despidió Scorpius haciendo un ademán con su manito mientras que con la otra tomaba la de su madre.

"¿Me das… me das un abrazo?"- le pregunto Draco arrodillándose para estar a su altura.

Lidia se detuvo en seco y le fulminó con la mirada. Scorpius se acercó a su padre y le abrazo el cuello, Draco le abrazó y estuvo a punto de quebrarse, por unos momentos estuvo a punto de llorar. Lidia no pudo más y se le salió una lágrima traicionera de su ojo derecho, Draco alzó la mirada para verla y se dio cuenta que era igual de difícil para ella.

Scorpius y Draco se separaron, su padre le miro con dulzura y le sonrió. Draco se levantó, los rostros de él y Lidia estuvieron muy pegados, ella se estremeció al sentir su respiración. Scorpius lo miro con curiosidad.

"¿Vas a besar a mi mami?"- le pregunto con inocencia pero casi reclamándole.

Lidia y Draco regresaron a la realidad separándose con timidez.

"Yo soy el único que besa a mi mami"- le dijo molesto cruzándose de brazos.

Lidia no pudo contenerse y soltó una risa, Draco la imitó. Se miraron el uno al otro y siguieron riéndose. Se extrañaban, pero ella agito su cabeza y se recupero de la risa, su rostro volvió a ser triste y rencoroso.

"Nos tenemos que ir"- le dijo a Draco.

Tomo la mano de su hijo y le dieron la espalda a Draco. Él los siguió para encaminarlos a la salida. El automóvil encantado los esperaba.

"Les ofrezco mi auto"- le dijo Draco a Lidia

"No creo que sea buena idea…"- intento decir Lidia pero fue interrumpida.

"¡Sí! Dale, mami di que sí"- le pidió su hijo. Ella le fulminó con la mirada y no tuvo opción.

"Gracias"- le dijo a Draco.

Se metieron en el auto pero Draco se quedo en su mansión, los vio desaparecer en el cielo.

Esa noche daba vueltas en su cama, no podía dejar de pensar en ella ni en su hijo que apareció después de 5 años de no saber su existencia. Ella seguía hermosa, aún le amaba pero él estaba a punto de casarse con Astoria. ¡Cierto! ¡Astoria! ¿Cómo le dirá que tuvo un hijo con Lidia y no sabía nada?


Gracias a todas ustedes por seguir leyendo y comentando en mi fic. Me hacen sonreir.

Crean en ustedes mismas, sean originales y nunca jamás dejen que otra persona diga que no pueden hacer cosas.

Besos,

Emma