Perspectiva de Draco:
Al terminar de almorzar con Astoria, ella se fue feliz, no sospechaba nada de lo que me sucedía ni de lo que tenía que contarle esta noche, sólo espero que no me juzgue o me de la espalda. Le di un beso de despedida en los labios y se fue, la vi irse unos momentos hasta que la perdí de vista.
Regresé a la oficina cabizbajo, no podía sacar de mi mente a Lidia y a Scorpius. ¿Papá? ¿Yo? ¿Quién lo diría? Ese niño me robó el corazón desde el primer momento que le vi y ella me quitó la respiración, como siempre que le veía. Llegue a mi oficina y Florence me esperaba con una sonrisa que se desvaneció al verme.
"Señor Malfoy, le veo mal. ¿Está bien?"- me pregunto preocupada levantándose de su escritorio y se acercó a mi.
"No te preocupes, estoy bien"- le mentí en tono cansado.
"Señor, me preocupa. Le veo pálido y como si algo le preocupara"- me volvió a insistir- "¿Es la señorita Greengrass?"
"No, para nada. Ella es increíble, sólo son otras cosas que no tienen nada que ver… asuntos delicados y personales. Cosas privadas"-le respondí. Ella se dio cuenta que no debía seguir indagando asique retrocedió
"Pero no te preocupes yo estoy bien. Por cierto, espero hayas ordenado lo que te dije"- le dije para cambiar de tema, ella bajo la mirada apenada.
"Sí, lo hice. Muchas gracias, señor, es usted muy generoso"- me agradeció apenada.
"Eso fue por haberte quitado tu hora de almuerzo. No te acostumbres"- le dije bromeando, ella rio- "Ahora, necesito el archivo N°238970 antes de que te vayas a casa"
"Sí, señor"- me respondió.
Entre a mi oficina y cerré la puerta a mis espaldas, solté un bufido de cansancio y me tumbe en el sillón. Saqué mi varita.
"Accio whisky de fuego"- dije con voz firme. La botella de cristal voló hacia mi, la tome y simplemente le di un sorbo sin necesidad de vaso. Estoy agotado.
Al finalizar la jornada de trabajo, salí del ministerio y fui directo a mi casa para ducharme, prepararme para esta noche y pensar bien lo que le diré. Le ordené a Dominique que hiciera algo especial para Astoria y a Jean que fuera en la limosina encantada por ella a su casa.
Fui directo al baño, me desnude lo más rápido que pude y entré cerrando la puerta transparente de la ducha. Abrí el grifo de agua caliente y fría hasta tener la temperatura perfecta. Entre en el agua y deje que me pegara directo en la cabeza hasta mi espalda. Respire hondo y apoye la cabeza contra la pared para pensar.
Termine de ducharme y salí del baño con mi bata verde esmeralda y el escudo de los Malfoy bordado a un lado, me seque el cabello con la toalla y la tire a un lado de la cama. Busque algo elegante para esta noche, me lo puse y me peine. Vi el reloj de pared y era hora de bajar para recibirla, no tardaba en llegar.
Baje las escaleras pero ella ya me estaba esperando en la sala de estar, me sonrió ampliamente apenas me vio. Se ve bonita con ese vestido blanco arriba de las rodillas, ajustado al cuerpo y mangas largas, su cabello le caía elegante en ondas.
"Te ves bonita"- le dije al oído, me despegué para verla y estaba sonrojada- "Ahora te ves más bonita"
"Oh, Draco… basta. Me haces sonrojar"- dijo cubriendo sus mejillas con ambas manos.
"Ven, le pedí a Dominique que te hiciera algo especial. Hay que ponerle algo de carne a esos huesitos"- le dije bromeando y ella rio.
"¡No digas eso!"- me reclamó riendo- "Tengo que lucir hermosa"
"Hermosa pero no así, amor. Tienes que comer"- le regañe.
Caminamos hacia el comedor que estaba arreglado elegantemente. El candelabro en el medio del techo resplandecía, las velas flotantes en la mesa en forma de flores, la vajilla de plata. Todo estaba perfecto. Le saque la silla para luego acomodársela y luego me senté yo en la cabecera.
"¡Vaya! ¡Está hermoso!"- exclamó- "Y todo se ve delicioso"
"Es la cena de muchas que tendremos aquí"- le dije dándole un beso en la mejilla.
Empezamos a comer pacíficamente, le dio muchos cumplidos a la comida de Dominique, ella estaba feliz. Reímos de muchas cosas que hicimos durante todos estos años, las veces que Daphne se enojaba y se ponía como loca cuando la molestaba o hacía algún comentario de su conquista frente a sus padres, Astoria reía con eso, algunas veces me pateaba bajo la mesa cuando hacía eso.
"¿Subimos?"- me pregunto insinuándose mientras me acariciaba el brazo. Le sonreí de medio lado.
"Claro"- le respondí.
Subimos las escaleras, ella iba detrás de mi tomados de las manos. Llegamos a la recamara y cerre la puerta detrás de mi, ella estaba sentada al borde de la cama sonriéndome seductoramente. Me acerqué a ella lentamente y se puso de pie. La rodee con mis brazos su cintura, ella a mi el cuello y le bese lentamente los labios pero apasionadamente. Nuestros labios se acariciaron con pasión, era un beso tierno pero lujurioso.
Mis manos fueron bajando de su cintura hasta llegar a su trasero firme pero pequeño. La tome de ahí y la subí a mi cintura, ella me rodeo con sus piernas y me despeino con sus delgadas manos, esta vez invadí su boca con mi lengua y ella me respondió. La tumbe en la cama y la desvestí, pase mi lengua por desde su escote hasta su rinconcito entre sus piernas que numerosas veces probé, ella se arqueaba en la cama y jadeaba, gemía de placer.
"¡Draco, me matas!"- exclamo gimiendo. Terminó asique reí para mis adentros, era hora de hacer otra cosa.
Me subí encima de ella y le besé los labios con frenesí, llegue a su interior y ella se arqueo una vez más rodeándome con sus brazos el cuello al sentirme dentro de ella. Continuamos así por varios minutos, algunas veces me mordia el hombro. Cuando terminé ella cayo a un lado mío y le sonreí al verla agitada.
"¿Cansada?"- le pregunte casi sin aliento.
"Sí"- me respondió riendo- "Eres un bandido"
"¿Y tú no?"- le pregunte riendo.
Cuando terminamos de hacer el amor, ella se vistió con una bata de seda roja, se levanto de la cama y regreso con unos pergaminos. Se sentó en la cama a un lado mío y puso los pergaminos en la cama, se colocó sus lentes de lectura. Nos arropamos con las sábanas de mi cama, la mire y ella me miró a mi detenidamente.
"Tenemos que hacer la lista oficial"- me dijo sonriéndome, yo rode los ojos- "¡Draco! Hay que hacerlo"
"Está bien"- le respondi cansado. Me incorporé.
"Estos son de parte mía y estos de parte mía. ¿Tienes a algún otro invitado? Porque yo agregue a 10 que se me habían olvidado"- me dijo mirando los pergaminos.
Era hora.
"Astoria, tengo que hablar contigo"- le dije en un tono serio, ella me miro con curiosidad.
"Dime"- me respondió pero note algo de preocupación en su voz.
"Mira, es algo difícil de explicarte y sólo te pido que no juzgues ni me des la espalda"- le dije
"Draco, yo jamás te daré la espalda. Te amo"- me respondió acariciándome el rostro.
"Es que lo que estoy a punto de decirte es algo delicado y necesito que comprendas"- le pedí, ella bajo su mano lentamente y mirándome con atención- "Hoy que me dijiste que Lidia regresó, te mentí… yo lo sabía. Le vi el sábado en el callejón Diagón"
"Oh, Draco… no habrás…"- me dijo incorporándose preocupada
"¡No! ¡No! No paso nada"- le dije antes que pensara otra cosa- "Pero resulta que ella no iba sola. Estaba en la heladería con un niño de 5 años, rubio, tenía los ojos de ella. Le cuestione sobre el niño en privado y me confesó que es mío, que me lo oculto todo este tiempo porque vio que tú y yo teníamos un romance, no quiso amarrarme ni obligarme a nada con ella por el niño. Peleamos un poco, investigué sobre el niño y resulta que sí, es mio"
Astoria se llevo las manos a su boca mientras oía todo lo que le decía.
"Fue una noticia muy difícil y he estado distante contigo por eso. No sé qué hacer y me daba miedo decírtelo, siento que te irás y cancelarás todo"- le dije preocupado.
"¿Es tuyo? ¿Estás seguro que es tuyo?"- me cuestionó enojada y desesperada, sus ojos estaban rojos- "¿No será un juego para tenerte?"
"¡Claro que es mío! ¡Y no es un juego de ella! ¡Ella no es así!"- le respondí alzando la voz -"Le dije que me haré cargo de él económicamente y que le pondré el apellido, Blaise se está encargando de eso. Ella no quiere ningún tipo de contacto conmigo asique no es ningún juego"
"¿Y ese niño sabe que eres su padre?"- me pregunto enojada.
"No, no lo sabe"- le respondí.
"Oh, Draco… ¿Qué has hecho?"- me dijo poniéndose a llorar- "¿Cómo le diré a mis padres? ¿Qué pensarán de ti? ¡Oh, por Merlín! ¿Por qué a mi? ¿Por qué tenía que aparecer está bruja después de milenios? ¿Por qué?"-comenzó gritar mientras lloraba.
Le tome la mano para confortarla pero ella la retiró y me miró con rencor.
"¿Por qué me haces esto, Draco? ¿Por qué"- me comenzó a reclamar llorando- "¿Por qué ahora? ¿Y qué planeas hacer? ¿Cancelar la boda por esa estúpida y el hijo que te quiere enjaretar?"
"¡Astoria!"- exclame con desaprobación- "¿Qué es lo que te pasa? ¡Ella no me quiere enjaretar nada! ¡Eso fue un accidente de cuando éramos unos adolescentes! ¡Ella vivió mucho sin mi! ¡No la apoye! ¡No estuve con ella!"
"¡Ay sí, la mártir! ¡La muy mártir! ¿No?"- dijo levantándose de la cama enojadísima- "¡No estuviste ahí porque ella no quiso! ¡Ella te terminó antes de desaparecer!"
"¡Porque le fui infiel por segunda vez!"- le grité
"¿Ahora yo tengo la culpa?"- me respondió llorando y gritando- "¡Ahora resulta que yo tengo la culpa de la desgracia de ella!"
"¡En parte sí!"- exclame. Ella me miro con dolor y se quedo callada- "Astoria, lo siento"- dije más calmado al darme cuenta que la herí.
"¡NO!"- me grito al ver que me estaba acercando a ella para abrazarla- "¡No te me acerques!"
No le hice caso y la abracé. Ella comenzó a sollozar en mi hombro, lloraba desesperada y me abrazó. Le acaricie el cabello para calmarla un poco.
"Amor, saldremos de esto"- le dije y le bese su cabeza- "Nos vamos a casar y es lo que importa"
"¿Pero y las personas? ¿Qué dirán?"- me pregunto entre gimoteos con su rostro aún pegado en mi hombro.
"Eso no importa"- le respondí.
Ella se separó de mi y se sentó en la cama, puso sus rodillas junto a su pecho y rodeo sus piernas con sus brazos con la mirada perdida.
"¿Cómo se llama?"- me pregunto
"Scorpius"- le respondí
"Supongo que irá a la boda, ¿no?"- me pregunto alzando su mirada para verme.
Me acerque a ella y me senté en la cama, puse una mano en su brazo.
"No lo sé. No he hablado con Lidia sobre esto"- le respondí- "Sabe que me casare contigo pero más nada. Este sábado iré por él y lo traeré aquí"
"¿Puedo venir?"- me pregunto
"No creo que sea buena idea"- le respondí, ella entristeció- "No es que no quiera, pero él no sabe que soy su padre. Hay que ir poco a poco"- tuve que mentir un poco, no le puedo decir que Lidia no quiere ningún contacto entre Astoria y Scorpius.
"Oh, si es así pues, está bien"-me respondió con una sonrisa débil.
