Perspectiva de Lidia:
Era sábado en la mañana, Scorpius me despertó como suele hacer saltando sobre mi cama y llenándome de besos. Mientras lo bañaba en la tina y él jugaba con unos barquitos de madera, recordé que Draco había quedado en venir a buscarlo. Scorpius no sabe nada de esto, incluso yo misma quise bloquear ese día de mi mente. Sólo espero que cumpla nuestro pacto de comunicarnos por intermediarios.
Sequé a Scorpius y le puse su batita de baño, fuimos a su recamara y continúe secándolo para luego vestirlo.
"Bebé, hoy no estarás con mami"- le dije mientras le peinaba su cabellito
"¿Por qué?"- me pregunto sorprendido.
"Porque hoy irás a visitar a alguien que quiere conocerte más"- le dije dejando el cepillo a un lado mirando sus ojos enormes llenos de preguntas- "¿Recuerdas el joven rubio que visitamos la semana pasada?"- le pregunte y el asintió- "Bueno, él quiere que vayas a jugar en su casa"
"¿Y quién es el?"- me pregunto bajando su mirada al suelo.
"Bueno, es un amigo de mami que no ha visto en muchos años"- le intente explicar. Tome su rostro con una mano para que me mirara- "Mi amor, no pongas esas carita. Sólo será por hoy, si no te gusta ir entonces veremos qué hacemos ¿Vale?"
"A mi no me gusta estar sin ti"- me respondió triste. Reí un poco al ver lo tierno y hermoso que es, lo abrace.
"Oh, mi amor. Le haces las cosas muy difíciles a mami"- le dije mientras lo abrazaba- "Pero mi sol, a ti te gusto estar con Dominique"
"Sí pero no conozco a ese señor"- me respondió.
Me incorpore y fui al closet, abrí las puertas y mire la ropa de mi hijo. ¿Qué sería bueno ponerle? Dejaré que decida él.
"¿Qué quieres usar hoy?"- le pregunte mirándolo. Él seguía de pie junto a su cama jugando con el lazo de su batita sin mirarme.
"Lo que tu quieras"- me respondió
"Scorpius, no seas así. Es hora de que empieces a hacer tus propias decisiones"- le dije de manera seria, él me miro y se le dibujo una sonrisa traviesa en sus labios. Igual que su padre- "¡Pero! En lo que yo crea que debas tomar decisiones. Las demás cosas yo decidiré por ti"- le advertí
"¿Por qué?"- me pregunto borrando su sonrisa
"Porque soy tu mamá… por eso"- le dije - "Ahora ven y busca tu ropa. Nada raro, por favor"
Scorpius se acercó arrastrando sus piecitos, se puso junto a mi miro su ropa.
"No me gusta mi ropa, mami"- me dijo
"¿Por qué no?"- le pregunte asombrada y haciendo como si estuviera ofendida pero era broma- "Yo tengo buen gusto"
"Es que parezco tonto"- me respondió- "Me gusta como se viste ese señor"
Lo que temí. Los mismos gustos que su padre, ropa negra y elegante pero como si fueran a un velorio.
"Tú no tienes edad para vestir como si alguien hubiera muerto"- le dije.
Tomé de su closet unos vaqueros oscuros, una camisa tipo polo de rayas horizontales blanco y azul marino, y sus zapatillas. Parecía todo un marinerito cuando se lo puse y sonreí al ver mi creación, él se miro en el espejo y puso una expresión desanimada.
"No te vayas a ensuciar que vendrán por ti en unos minutos"- le ordené.
Salí de su recamara y fui corriendo a la mía. ¿Qué me pondré? Tengo que verme divina porque ese imbécil no puede verme fea ni deprimida, si viene su intermediario no quiero que le diga que me veo espantosa. Me puse un vestido celeste pastel de seda, tipo halter en la parte de arriba, la falda era tipo A y unos tacones altos color piel. Me maquille natural pero con rubor rosado pálido en mis mejillas, mucho rímel y acomodé mi cabello. Me mire en el espejo y me veía bastante bien.
Escuche el timbre, debe ser su intermediario. Salí de la recamara para buscar a Scorpius, tome su mochila con algunas meriendas que le gustan, sus juguetes y bajamos juntos las escaleras. El ama de llaves nos esperaba al pie de la escalera.
"Señorita, la esperan en el vestíbulo"- me anuncio
"Gracias, señora Tate"- le agradecí. Camine hacia el vestíbulo relajada, seguro mando a Blaise para recoger a Scorpius.
Abrí la puerta del vestíbulo y vaya, para mi sorpresa no era Blaise.
"¿Qué haces aquí?"- le pregunte algo molesta, pero por dentro estaba increíblemente nerviosa. De haber sabido que era él me hubiera vestido mucho mejor.
"Hola, estoy bien. ¿Y tú?"- me respondió en tono burlón. Solté un bufido en desaprobación.
"Te pedí que no vinieras"- le reclame.
"Yo no necesito intermediarios ni nada. Puedo hacer mis cosas solo, Lidia"- me respondió molesto acercándose a nosotros.
"Raro en ti"- le respondí sarcásticamente- "Scorpius, saluda al señor Malfoy"
"Hola, señor"- le saludo Scorpius educadamente. Draco me fulmino con la mirada y luego miro dulcemente a Scorpius.
"Hola, pequeño. ¿Me das un abrazo?"- le pidió.
Scorpius me miro para mi aprobación, rodé los ojos.
"Está bien, dáselo"- le dije a Scorpius.
Scorpius fue corriendo donde Draco, él se arrodillo para abrazarlo, luego se incorporó y le sonrió.
"¿Listo para un día lleno de sorpresas?"- le pregunto Draco emocionado.
"¡Sí!"- le respondió emocionado. Al parecer eso de dejarme sólo duro unos minutos porque está muy contento ahora.
"Nos vamos. Despídete de tu madre"- le ordenó Draco.
Scorpius se acercó y me abrazo las piernas, me agache un poco para abrazarlo y le di un beso en su mejilla.
"Pórtate bien"- le ordene, él me sonrió ampliamente- "Te amo"
"Y yo te amo más, mami"- me respondió, me dio un rápido beso en mis labios y tomo de la mano a Draco. Él nos miro algo melancólico.
"Cuídalo. Lo traes antes de las 7:00P.M."- le ordene a Draco sin mirarlo a los ojos pero vi como su sonrisa de medio lado se dibujaba en sus labios, lo ignoré y le di la espalda caminando hacia la puerta principal.
Vi a Scorpius irse en el automóvil encantado de los Malfoy, bajo su ventanita y saco su manita para despedirse.
"Adiós, mami, adiós"- gritaba desde su ventana. Me quedé de pie junto a la puerta viéndolos desaparecer.
Entre a la casa, me sentía horrible pero lo único bueno de esto es que al menos le veía por eso decidí no pelear con él, aunque fuera un segundo le pude ver, aunque no sea mío me conformo con que toque a mi puerta y ver su hermoso rostro. Camine hacia mi recamara, abrí las puertas de cristal del balcón, me apoye en el barandal y recordé su sonrisa de medio lado que siempre ponía cuando se le ocurría alguna idea o le gustaba verme enojada o feliz.
Perspectiva de Draco:
Mientras íbamos en el carro, Scorpius no dejaba de mirar por la ventana el paisaje que estaba bajo nosotros, le prohibí abrir la ventana para evitar algún accidente. Recordé a Lidia en ese vestido, se veía tan hermosa. A pesar de la situación, tenía unas ganas horribles de estrecharla entre mis brazos, robarle miles de besos y oler su cuello con ese delicioso aroma a vainilla que usaba. ¡No! ¡No puedo pensar en ella! Debo concentrarme en lo importante.
"¿Y cómo te trata tu mamá?"- le pregunte a Scorpius para romper el hielo.
"Mi mami es genial"- me respondió mirándome a los ojos- "Ella me compra todo lo que quiero y siempre me da besitos. Me hace el desayuno todos los domingos"
"¿Si?"- le pregunte
"Sí, me hace panqueques con sirope"- me respondió.
"Los panqueques de manzana y canela que hace son exquisitos"- le dije recordando cuando por primera vez me cocinó para animarme.
"¿Cómo lo sabes?"- me pregunto sorprendido.
"Bueno, tu madre y yo éramos muy buenos amigos"- le respondí
"¿Y por qué ya no?"- me pregunto con curiosidad.
"Pues… dejamos de vernos y las cosas se complicaron un poco"- le contesté. No creo que sea buena idea decirle todo lo que sucedió.
"¿Cómo qué cosas?"- me volvió a preguntar
"Cosas que tú no entenderías"- le respondí.
Llegamos a la mansión, mi chofer nos abrió la puerta y Scorpius salió saltando del automóvil. Dominique nos esperaba en la puerta.
"¡Domi!"- exclamó Scorpius corriendo hacia Dominique, ella le extendió los brazos y él la abrazo.
"Niño, Malfoy"- le dijo Dominique. Abri los ojos como platos y le negué con la cabeza
"Yo no soy Malfoy, soy Scorpius ¿Te olvidaste de mi nombre?"- le reclamo dulcemente Scorpius
"Oh, no, no. Es que… bueno, soy vieja y se me olvidan las cosas"- se excuso nerviosa Dominique. Scorpius me miro confundido.
"Luego te explico"- le dije a Scorpius.
Entramos a la mansión y lo tome de la mano para subir las escaleras.
"Te tengo una sorpresa"- le dije, él me sonrió.
"¡Me gustan las sorpresas! ¿Qué es? ¿Qué es?"- dijo emocionado.
"Para eso tenemos que subir y lo descubrirás"- le dije guiñándole un ojo. Scorpius me soltó de la mano y subió corriendo las escaleras, reí un poco al ver la inocencia en él.
"¡Vamos! No te quedes atrás"- exclamo deteniéndose en medio de la escalera
"No corras o te caerás"- le advertí. Subí las escaleras y le tome de la mano, fuimos a un cuarto y abrí la puerta- "Es tu cuarto para cuando vengas acá"- le dije.
"¡Vaya!"- exclamo Scorpius entrando a su nueva recamara.
Tenía todos los juguetes que pude comprar en el mundo mágico, habían avioncitos de madera volando por todo el techo, una pista de automóviles de juguetes encantados y los carritos volaban y otros rodaban, peluches de todos los animales mágicos y no mágicos, una enorme cama en el fondo con sábanas azules oscuras, las paredes eran azules celeste, piso de madera oscura, posters de diferentes equipos de quidditch, mande a enmarcar mi uniforme de quidditch.
"¿Es tuyo?"- me pregunto admirándolo.
"Sí, de cuando tu madre y yo estudiamos en Hogwarts. Yo era buscador"- le respondí.
"¡Vaya!"- exclamo Scorpius asombrado- "No sabía que mami y tú habían ido juntos a la escuela"
"Oh, sí. Éramos amigos, muy buenos amigos"- le respondí.
"¿Jugamos con los carritos?"- me pregunto.
"¡Claro!"- le respondí.
Scorpius se sentó en el suelo junto a la pista de autos encantados, le imité con algo de duda puesto que nunca me había sentado en el piso.
"Tú eres el verde y yo el rojo"- me dijo tomando el carrito verde y dándomelo, le sonreí y lo agarre.
Jugábamos sin parar, cada juguete que veía lo quería probar o me decía que en su casa tiene uno igual que su madre le regaló. Cuando terminamos de jugar fuimos a almorzar al comedor y conversamos un poco de su vida sin mi.
"Mi tía Hermy me enseño a leer, ella me regala libros pero a veces son algo aburridos. Mi tío Ron se burla de ella porque siempre dice que en la escuela la conocían como ratón de biblioteca"- me comenzó a decir mientras tomaba su vaso con ambas manos de jugo de calabaza. Recuerdo que yo me burlaba de ella así.- "Mi tío Harry y mi tía Ginny me enseñaron a volar escoba"
"¿En serio? ¿Sabes volar?"- le pregunte asombrado.
"Sí pero mi mami no me deja volar solo y no vuelo muy alto porque dice que aún no tengo edad para tener una escoba de verdad"- me dijo
"Pues, tiene razón. Eres muy pequeño para volar solo y aún no puedes tener una escoba de verdad. Cuando cumplas 8 años te regalo una"- le prometí. Scorpius me miro emocionado y me sonrió.
"¿De verás?"- me pregunto sonriendo.
"¡Claro! Te regalaré la mejor"- le prometí.
"¡Yupi!"- exclamo, reí al verlo emocionado, es un niño gracioso. Tiene la personalidad de Lidia.
"¿Oye, y sólo ellos visitan a tu mamá?"- le pregunte con curiosidad
"Sí, aunque a veces sus otras amigas también lo hacen, Luna y Cho"- me respondió naturalmente mientras partía un pedazo de pan.
"Ah, ¿pero no tiene novio?"- le volví a preguntar.
"No, su novio soy yo"- me respondió negando con su cabecita. Reí sonoramente.
"Sí, tu serás su novio para toda la vida pero eres su bebé. Me refiero a románticamente, si tiene pareja o algún hombre la visita"- le explique
"¿Qué es románticamente?"- me preguntó.
"Te explico… tú eres su hijo y su bebé para siempre pero no puedes ser su novio porque tú algún día tendrás una novia muy guapa y te casarás, tendrás hijos y eso"- le explique y él me escuchaba con atención-"Pero tu mamá debe tener un esposo"
"¿Cómo mi papi?"- me pregunto
"Sí, como tu papi"- le respondí
"Pero yo no tengo papi"- me dijo
"Sí, tienes papi"- le respondí rápidamente
"Yo no lo he visto"- me respondió
"Bueno, pregúntale por qué"- le conteste atropelladamente y algo molesto porque me desviaba el tema. Él bajo la mirada triste, supongo que nadie le había tratado de esta manera antes. Respire profundo- "Lo siento. Algún día entenderás todo"
Scorpius alzo su mirada, me miró directamente a los ojos.
"Mamá dice que tú y ella eran buenos amigos. ¿Por qué pelean?"- me pregunto con la voz apagada. Trague saliva nervioso.
"Bueno, verás… a veces los amigos se pelean por tonterías y otras veces por cosas muy serias, entonces se dejan de hablar por un tiempo"- le intenté explicar y él me miraba con mucha atención- "No vayas a cometer el mismo error que yo porque podrías perder algo muy valioso"
"Mami es valiosa"- me respondió sonriendo poniendo su mano sobre la mía.
Recordé a mi padre, una vez le tome la mano y me la quito bruscamente. Ese día estaba triste porque mi abuela había muerto, tenía 5 años y él estaba en su despacho con los ojos vidriosos, me acerque y pose mi mano sobre la suya para consolarlo. Me miro pero su rostro se volvió a uno de desprecio y quito su abruptamente, me regaño diciendo que un Malfoy nunca muestra sus sentimientos ni se muestra débil.
Le sonreí a Scorpius y le apreté su manita, yo no soy como mi padre, seré lo que siempre quise y necesité en mi vida. Siempre quise que mi padre me abrazara, me dijera te amo o me secara las lágrimas, ni mi madre lo hacía por ordenes de él. Recordé el rostro de Lidia, cómo me secaba las lágrimas cuando la necesitaba en las noches que Voldemort me amenazaba con matar a mi madre o a ella. Lidia fue la única que me dio ese amor.
"Tu madre es un tesoro"- le respondí sonriendo
El tiempo pasó volando y era hora de llevarlo a su casa. Le acompañe a su nueva recamara para recoger sus cosas y las metimos en su maletita.
"¿Puedo llevarme ese dragón?"- me pregunto señalando un peluche en forma de dragón color blanco.
"Claro"- le respondí- "Tómalo pero apresúrate que si llegamos tarde, tu madre se pondrá más enojada"
Bajamos las escaleras y salimos de la mansión, nos metimos en el automóvil encantado y nos dirigimos hacia su casa. Todo el camino hablamos sobre mis aventuras en Hogwarts y los juegos de quidditch que tuve con su tío Harry.
Cuando llegamos a su casa, él se bajo primero y le seguí yo. Para nuestra sorpresa Lidia nos esperaba afuera, su rostro se iluminó al ver a Scorpius.
"¡Mami!"- exclamo corriendo a los brazos de ella. Ella lo atajo y lo cargó, él la lleno de besos en el rostro.
"¿Cómo la pasaste?"- le pregunto sonriendo
"¡Súper!"- le respondió emocionado.
"Oh, pues tienes mucho que contarme"- le dijo, ella me dio la espalda y comenzó a caminar como si yo no existiera. Me quedé ahí parado mirándolos irse hacia dentro de su mansión.
Me aclare la garganta porque odio que me dejen como un tarado ahí de pie. Ella giro sobre si misma y me miro enojada.
"¿Qué?"- me preguntó
"Sólo quería hablar un segundo contigo"- le pedí, ella rodo los ojos.
"Bien, pasa"- me respondió.
Entramos a la mansión y en el vestíbulo soltó a Scorpius.
"Despídete de él y ve a tu recamara. Mami tiene asuntos que atender"- le ordenó a Scorpius dulcemente.
Él corrió hacia mi y me abrazo las piernas. Baje un poco y lo cargue, lo abrace con fuerzas y le di un beso en su cabecita. Lo deje en el piso y él me sonreía.
"Gracias, me encanto todo"- me dijo dulcemente
"De nada. Ve a dormir"- le dije. Scorpius subió las escaleras corriendo y su ama de llaves iba detrás de él.
"Vamos a mi despacho"- me dijo Lidia de manera seria.
La seguí hasta su despacho, ella cerro la puerta detrás de los dos y me guio hasta una pequeña salita delicadamente decorada, nos sentamos uno frente al otro.
"¿Quieres algo de beber?"- me pregunto molesta
"No, sólo quiero hablar algo contigo"- le respondí
"Soy toda oídos"- me dijo sarcásticamente.
"Verás, quisiera que le expliquemos a Scorpius lo antes posible sobre mi. Estuvo haciendo preguntas y…"- comencé a decir pero ella me interrumpió
"¡No!"- me respondió enojada. Respire profundo tratando de calmarme para no gritarle.
"Si no lo haces iremos a juicio"- le amenacé, ella bajo la mirada- "Disculpa, no fue mi intención decirlo así… es que debemos hacerlo. Él es un niño maduro y es lo mejor que sepa la verdad"
"¿Decirle que por mi culpa no te conoció hasta ahora?"- me reclamo con los ojos inundados en lágrimas
"Yo no planeo decirle eso, no te dejaría en feo frente a nuestro hijo. Eres su madre y yo su padre"- le respondí, ella asintió- "Hay otra cosa. Debe conocer a Astoria"- le dije, ella abrió su boca para decir que no y supongo que gritarme pero le interrumpí- "¡No! No he terminado… no digo que ya, sino más adelante, cuando le hayamos explicado todo"
Lidia desvió la mirada, trago saliva.
"¿Te vas a casar con ella siempre?"- me pregunto. Vi rencor en sus ojos.
"Sí"- le respondí
"Como quieras"- me dijo mirándome enojada- "El próximo sábado vendrás pero esta vez hablaremos sobre esto"- me dijo levantándose del sillón, comenzó a caminar hacia la puerta y la abrió- "Puedes retirarte y gracias por regalarle el peluche"
Me levanté del sillón, me acerque a ella y la mire examinando su rostro, ella desvió la mirada. Me muero por ella.
