Perspectiva de Lidia:
Al día siguiente, después de mi visita a Sortilegios Weasley, regresé a casa para descansar un poco y jugar con Scorpius. Él estaba en su recamara jugando con un rompecabezas de Dumbledore, lo armaba como un profesional. El rompecabezas tenía la fotografía en movimiento de Dumbledore, sonreía y luego guiñaba un ojo de manera amigable.
"Hola, bebé"- le salude cerrando la puerta a mis espaldas. Scorpius alzo la mirada y me sonrio.
"¡Mami!"- exclamó. Me acerqué a él y le di un beso, me senté junto a él.
"¿Te ayudo?"- le pregunte
"Sólo pásame las piezas pero yo te digo cuales"- me indicó
"Oh, si tú eres el profesional en esto"- le dije jugando- "¿Cómo te fue ayer en casa de mi amigo?"
"¡Súper! Me tenía muchísimos regalos, me dio un cuarto para mi solito"- me dijo emocionado mientras estudiaba su rompecabezas.
"¡Vaya! ¿Un cuarto para ti solo?"- le dije algo extrañada
"Sí. ¿Me pasas esa?"- me dijo indicándome con su dedo índice, tome la pieza y se la di, él la colocó en diferentes posiciones.
"¿Y qué hicieron?"- le volví a preguntar con curiosidad.
"Jugamos mucho y conversamos de cosas"- me respondió naturalmente.
"¿Si? ¿Cómo qué cosas?"- le pregunte
"Hablamos de los tíos Harry y Ron, también de la tía Hermy y la tía Ginny. Me pregunto cosas"- me contestó.
"¿Qué cosas te preguntó?"- le volví a preguntar.
"Cosas de ti y de novios"- me respondió- "Pásame aquella"- me pidió, le di la otra pieza.
"¿De mi y de novios? Pero yo no tengo novios"- le dije asombrada.
"Yo le dije que no tenías. También me conto cosas de ustedes"- me dijo mirándome a los ojos
"¿Cosas de nosotros? ¿Qué cosas?"- le pregunte nuevamente. ¿Qué cosas le anda diciendo a mi hijo sin mi permiso? ¿Cómo se atreve?
"Dice que tú y él eran amigos pero le dije que no entiendo por qué pelean tanto y me dijo que es porque a veces los adultos cometen errores tontos o grandes y se alejan y que yo no hiciera lo mismo que él y que eres un tesoro"- me respondió.
¿Dijo que soy un tesoro? ¿Pregunto si veo otros hombres? Sentí mariposas en mi estómago, jamás pensé que él hablaría así de mí. ¿Será que le intereso y aún me quiere? ¡Sí, claro! ¡Se va a casar! ¿Cómo se me ocurren esas cosas? ¡Qué tonta!
"Parece que la pasaste bien"- le dije sonriendo, le di un leve beso en su frente y me levante del suelo- "Iré al despacho, ahora te llamo para que bajes a comer"
Estuve en el despacho revisando algunas cuentas del hogar, cuentas de proveedores y contratos a punto de expirar. No lograba concentrarme en esto. ¿Qué me pasa? Digo, Draco se va a casar y eso es inevitable pero también es inevitable que deje de pensar en él. Me siento como una adolescente de nuevo, pensando en ese amor imposible que no te mira y prefiere a otra.
El jueves en la tarde debía ir nuevamente a Sortilegios Weasley, tenía una reunión con Ron y George para discutir algunas cosas que quizás debían descontinuarse y pensar en algunos productos nuevos en los que George ha estado trabajando. Decidí ir al Caldero Chorreante para ir a Hogsmeade así me distraía un poco y paseaba por el mundo muggle antes de llegar.
Al llegar al Caldero Chorreante, me dirigí al fondo, toque los ladrillos correctos y el camino se despejo. Camine entre las personas, el viento azoto mi rostro y vi al cielo, estaba nublado como si fuera a llover muy fuerte. Acomode mi abrigo para mantenerme caliente, de repente algo choco contra mi hombro.
"¡Ay!"- exclame quejándome.
"¡Oh, lo siento!"- exclamo una voz masculina- "¿Lidia?"
"¿Seamus?"- pregunte sorprendida. ¡Vaya! Estos 5 años fueron para mejor.
"¿Cómo estas?"- me saludo abrazándome, le respondí el abrazo.
"Bien, ¿y tú?"- le pregunte riendo.
"Bien, estoy de vacaciones por un mes que me deben de hace un tiempo y pues andaba de paseo"- me respondió- "¡Y tú! ¡Mírate nada más! Eso de ser madre te sentó muy bien"
"Oh, no digas tonterías"- le dije apenada, pude sentís mis mejillas calientes lo que significa que están rojas- "Bueno, soy madre trabajadora"
"Sí, eso escuche. Estas haciendo negocios con los Weasley, ¿cierto?"- me pregunto
"Sí, pues es rentable, no es lo mío pero uno gana bastante"- le respondí- "Justo ahora voy camino a una reunión"
"Oh, te iba a invitar a almorzar para conversar sobre Scorpius y otras cosas. Es una pena"- dijo Seamus decepcionado.
"Bueno no demorare. ¿Te parece si en una hora me buscas allá?"- le propuse esperanzada que dijera que sí. Necesito una distracción.
"¿En serio? ¡Perfecto! En una hora entonces"- me dijo emocionado.
"En una hora"- le respondí sonriendo.
Entre al local de los Weasley para nuestra reunión que tendría lugar en una oficina espaciosa en la parte de arriba. Ron y yo nos sentamos juntos, George estaba de pie al fondo del escritorio enseñándonos diferentes diapositivas con la situación de la empresa, los productos que más se venden.
"¡Vaya, Ron! La poción de amor es la más vendida. ¿Quién lo diría?"- dije sarcásticamente.
"Graciosa, muy graciosa. Esa poción es peligrosa, hay que descontinuarla"- dijo Ron molesto.
"¡Jamás! Esa poción es la más poderosa y famosa de Sortilegios Weasley. Además, yo soy el dueño"- dijo George a Ron riendo.
"Bueno, debo irme chicos que voy tarde"- les dije levantándome de mi asiento. Le di un abrazo a George y otro a Ron.
"Me saludas a Scorpius, le dices que tío Georgie le tiene buenos chicles para que solo se los de a Malfoy"- dijo George riendo.
"Créeme que yo misma se los doy"- le respondí sarcásticamente. Rompimos a risas.
Baje las escaleras y vi a Seamus mirando los chicles que producen vomito al que lo coma. Miraba con asco la figura de un hombre vomitando algo verde.
"Esta escultura me da asco. ¿Cómo puedes mirarla como si nada?"- me pregunto con asco.
"Te acostumbras a lo excéntrico que es George"- le respondí- "Estaba pensando en almorzar en mi casa. ¿Te parece?"
"Claro, así veo a Scorpius"- me respondió.
Caminamos hacia fuera del local, uno a lado del otro. Coqueteamos un poco, risitas tontas y cumplidos físicos. Las personas nos miraban con curiosidad, tenía años que no salía con alguien después de Draco.
Al llegar a la casa, la señora Tate nos abrió la puerta, miro asombrada a Seamus pero no dijo nada.
"Scorpius, mami llego"- exclame. Oí pasitos presurosos bajando las escaleras y le vi, venía corriendo hacia mi encuentro pero se detuvo en seco al ver a Seamus a mi lado.
"¿Mami, quién es él?"- me pregunto abrazando mi pierna y mirando a Seamus con detenimiento.
"Él es Seamus, te cargó cuando eras así de pequeño. Estudio conmigo en Hogwarts"- le respondí.
"Hola, Scorpius"- dijo Seamus inclinándose un poco y le extendió su mano, Scorpius le tomo la mano y se las estrecharon- "¡Vaya, eres fuerte!"
"¿Nos acompañas a comer?"- le preguntó Scorpius a Seamus.
"¡Claro!"- le respondió.
Almorzamos de manera amena. Seamus le contó todo sobre Scorpius, la primera Navidad de él y su primer Año Nuevo, lo emocionada que yo estaba de tenerlo y de lo lindo que era en el hospital.
"Tu mamá te ama, hizo de todo por cuidarte"- le dijo Seamus a Scorpius.
"¿Mamá y tú fueron novios?"- le pregunto. Seamus se rio y yo casi me ahogo con el jugo de arándanos.
"Sí, lo fuimos por un tiempo. Mucho antes que tú nacieras"- le respondió riendo.
Al terminar de almorzar, Seamus y Scorpius decidieron ir al jardín para jugar un poco con las escobas de juguetes. Me senté en la pequeña sala que tenía en mi jardín a beber té y verlos jugar un rato. Scorpius gritaba emocionado y Seamus le seguía. Por suerte las escobas de juguetes no vuelan muy alto.
Cayo el atardecer y Scorpius estaba cansado, se le notaba en sus ojos y al bostezar, no dejaba de tallarse sus ojitos del sueño.
"Señora Tate"- llame a la ama de llaves, ella apareció- "Lleve a Scorpius a su siesta"
"Sí, señorita"- asintió la señora Tate. Seamus se levanto y cargó a Scorpius, se lo dio a la señora Tate y ella se fue.
"Gracias, señora Tate"- le agradecí.
"Es un niño lleno de energía y educado. Hiciste un buen trabajo"- me dijo Seamus sentándose a mi lado.
"Sí, no fue fácil pero lo hice"- le respondí suspirando.
"Y pensar que te propuse ayudarte pero creo que lo hiciste perfecto"- me dijo mirándome, le mire apenada y él bajo la mirada- "Me hubiera gustado ayudarte"
"Tú tenías que terminar de estudiar y hacer una carrera"- le dije tomando su mano, él me miro-"Yo tenía que correr con mi responsabilidad sola y ver después qué pasa"
"Sabes, es extraño que hoy que te encontré estaba pensando en ti justo en ese momento"- me dijo sonriendo
"¿En serio?"- le pregunté
"Sí. Quizás eso que me dijiste en Navidad era cierto… sólo el tiempo lo diría"- me respondió- "Me gustaría seguir viéndonos… ya sabes, tener citas… si quieres"
"Sí, me gustaría"-le respondí sonriendo.
Seamus me miro a los ojos, luego ellos se desviaron a mis labios, los mordí nerviosa, no sabía qué hacer. Tenía años que un chico no me miraba de esta manera, no me había sentido deseada en mucho tiempo. Él comenzó a acercar su rostro al mío y cerró sus ojos, le imité y nos fundimos en un beso apenado. Había timidez en el beso al principio, me tomo con su mano el rostro y eso intensifico el beso. Me estremecí, no había besado a nadie y tenía miedo haber perdido la práctica.
Fue un beso tierno y dulce, como de dos niños adolescentes. Nuestros labios se acariciaban en una danza lenta y tierna, en donde el tiempo era nuestro amigo. Una de sus manos se poso sobre la mía, las alzamos un poco y entrelazamos nuestros dedos, dejamos de besarnos pero rozábamos nuestros labios sintiendo nuestra respiración.
"Me gustaría seguir saliendo contigo, Seamus"- le volví a decir, él me sonrió con los ojos cerrados y volvimos a besarnos.
Yo también tengo derecho a una nueva vida.
Gracias a todas por comentar. Se que ha pasado un larguisimo tiempo pero con el trabajo llego muerta a la casa y no he podido conectarme a la laptop.
Espero no defraudarlas y sigan leyendo y comentando.
Las amo.
Emma
