Perspectiva de Draco:

Llegué al ministerio para otro día de trabajo, caminaba perdido en mis pensamientos sin darme cuenta que las personas a mi alrededor me miraban y murmuraban. Alcé la mirada para ver el alboroto pero todos me miraban a mi y murmuraban, tenían El Profeta en sus manos, algunos se cubrían el rostro con el periódico para murmurar mejor. Les di una mirada dura porque no entendía qué era lo que sucedía.

Entré al elevador y coloque mi mano para sostenerme mientras subía a mi destino. Salí del elevador y vi a Florence distraída en su escritorio, alzo la mirada asustada y me sonrio algo nerviosa, se levanto del escritorio.

"¡Señor!"- exclamo asustada como si la hubiera pillado haciendo algo indebido.

"Florence, te noto rara. ¿Qué hiciste?"- le pregunte extrañado.

"¡Nada!"- me respondió pero note su expresión nerviosa. Ella respiro profundo y salió de su puesto para ponerse frente a mi acercándose- "Oh, señor… esto no le gustará. Será mejor que entremos a la oficina"

La mire con curiosidad, le di el paso para que caminara delante de mí, le sostuve la puerta mientras entraba y luego la cerré a mis espaldas. Colgué mi abrigo y me senté en el escritorio, ella seguía de pie mirándome nerviosa.

"¿Y bien?"- le pregunte para que hablara.

"Ay, señor. Esta noticia no le gustará para nada. Quizás son solo rumores que esa Rita Skeeter inventó porque usted no me ha mencionada…"- comenzó a decir como distrayéndome

"¡Florence!"- exclame para sacarla de sus enredo, ella volvió y me miro- "Dime ya qué es lo que pasa porque me estas asustando"

"Es mejor que lo lea usted mismo"- dijo dándome El Profeta. Lo tome y lo abrí justo en el medio dónde ella lo había separado. Quedé paralizado. Era una foto mía junto a Lidia cuando teníamos 17 años en Hogwarts, nos dábamos un beso en los labios y nos mirábamos fijamente con mucho amor. Más abajo salían otras dos fotos, una como tipo paparazzi que nos tomaron a Lidia, Scorpius y yo en el jardín delantero de la mansión de ella, Lidia tiene en brazos a Scorpius y yo voy a su lado entrando a la mansión y cierro la puerta a mis espaldas. La tercera foto es de Astoria siendo acosada en Hogsmeade con su madre, ambas intentan cubrirse el rostro y no están muy contentas.

¿papá después de 5 años? ¡Malfoy aparece!

Después de 5 años de preguntarnos ¿quién era el misterioso papá del bebé de lidia barcasnegras? Ahora la pregunta tiene respuesta: Draco Malfoy. ¿Quién lo diría?

Supongo que ninguno de los que asistimos al anuncio del compromiso entre Hermione y ron weasley se tragó el cuento de que el niño era de un muggle que misteriosamente murió en un accidente automovilístico.

El misterio del padre fue resuelto. Fuentes cercanas me confirmaron que Draco Malfoy volvió a aparecer en la vida de lidia barcasnegras para hacerse cargo de lo que una vez decidió dejar atrás. Como todo Malfoy es un cobarde y en esta situación no fue la excepción.

¿Qué opinará su delgada prometida, astoria greengrass ahora que lidia está de vuelta en la vida de su amado y cobarde Draco Malfoy? Supongo que no debe estar muy contenta. Intentamos comunicarnos con la distinguida familia pero se rehusaron en dar declaración.

¿Se habrá terminado el compromiso?

Tiré con rabia el periódico y solté un bufido furioso, no quise leer más, Florence se encogió en hombros asustada cuando lo hice. Hundí mi rostro en mis manos desesperado porque sé qué significa ese chisme regado ahora en todo el mundo mágico de Inglaterra. Los padres de Astoria jamás me lo perdonarán y le pueden llenar la cabeza de tonterías. Florence se puso a mi lado y colocó su mano sobre mi hombro para confortarme.

"Señor, yo no creo que usted sea un cobarde"- me dijo con su voz dulce. Alcé la mirada y se dibujo una sonrisa forzada en mis labios.

"Gracias, Florence"- le dije intentando sonar lo más natural que pude pero mi voz se quería quebrar.

"Mire, a pesar de las malas lenguas y lo que diga la gente de usted, yo tengo un concepto diferente. Mi esposo está ansioso en conocerle porque sabe lo bondadoso que es usted conmigo, me deja salir temprano si tengo una urgencia e incluso nos ayudo con las pociones para el tratamiento de mi marido"- comenzó a decir con un poco de pena, le mire asombrado. ¿Ella piensa eso de mí? ¿Ella y su esposo?- "Esa Rita sólo quiere vender periódicos y habla mal de la gente cuando le conviene. No se deje rendir, sea ese señor elegante y seguro que conozco… salga de la oficina con su cabeza en alto, no repare en comentarios y murmullos. Sea ejemplo para su hijo"

"Tienes razón"- le dije pensativo- "Tienes toda la razón. Un Malfoy no se quiebra ante nadie"- dije levantándome de golpe con la cabeza en alto-"Gracias, Florence. Recuérdame darte un aumento"

"Oh, señor, no sea impulsivo"- me dijo apenada. Ella supo que debía irse y dejarme solo asique lo hizo.

No pasaron ni 20 minutos cuando la puerta se abrió de golpe, miré molesto a esa dirección y rodé los ojos al ver quién era.

"¡Hermano! ¡Está en todos lados!"- exclamo Blaise entrando presuroso a mi oficina, se sentó frente a mi escritorio- "¡Todos hablan de esto! ¿Cómo harás?"

"Blaise, te agradecería enormemente que no entres de ese modo a mi oficina o algún día me dará un infarto del susto"- le dije con naturalidad mientras firmaba un documento- "Lo sé, acabo de leer El Profeta y supongo que todos hablan de eso"

"¿Qué te pasa? Yo me estaría arrancando los pelos de las pelotas y tú estás como si nada. ¿No te importa que Astoria te deje? ¿Cancele la boda?"-comenzó a llenarme de preguntas preocupado.

"Sí me importa pero ella lo sabe, le conté sobre Scorpius y se puso histérica pero se calmo"- le respondí mirándolo- "Ella y yo estamos bien"

"A sus padres no les gustará esto, Draco. ¡Lo sabes!"- me dijo preocupado

"Yo sé que no les gustará pero ella no se separará de mí. Nadie puede"-le dije en tono arrogante.

"Alguien pudo… Lidia"- me respondió riendo- "Draco, no te la cagues. Habla con los padres de Astoria y calma la situación, es más yo tú hablo con ella ahora"

"Si sus padres tienen alguna duda que me lo digan. Yo no tengo que hablar con nadie asique cambio de tema… ¿Cómo van los trámites del cambio de apellido?"- le pregunte

"Oh, sólo necesito la firma de Lidia y listo, un Malfoy más"- me respondió

"Perfecto. El sábado iré por Scorpius, planeamos hablar con él y explicarle algunas cosas sobre mí, que soy su papá y eso"- le anuncie

"¿Ya sabes qué le dirás?"- me pregunto asombrado.

"Sí, asique mañana me traes esos papeles. Ahora vete que estoy ocupado"- le dije molesto

"¡Qué genio!"- exclamo levantándose de la silla, se paro junto a la puerta y giró- "Debe ser que estás arrancándote los pelos de tus pelotas pero a tu manera"- me dijo riendo y cerró la puerta antes que le dijera algo de vuelta.

Perspectiva de Lidia

"¿Estás saliendo con Seamus Finnigan?"- me pregunto con curiosidad Hermione.

"Sí, es oficial"- le respondí mientras sorbía un poco de té.

"¡Oh, pero qué felicidad! ¡Ay, amiga, estoy tan feliz por ti!"- dijo Ginny saltando del sillón y abrazándome.

"Él es excelente hombre, elegiste bien amiga. Tanto que te ofreció y se lo negaste por mucho tiempo, ahora aparece y ¡presto! Finalmente fuiste razonable y le aceptaste"- dijo Hermione sarcásticamente.

"¿Qué pasa si mato a una embarazada?"- le pregunte a Ginny riendo.

"Harry te mete a Azkabán"- me respondió aguantando la risa.

"Oh, que mal"- dije sarcásticamente.

"Por cierto, tengo algo que decirles"- dijo Ginny en tono triste

"¿Qué? ¿Qué paso?"- pregunto Hermione dejando su taza en la mesita ratón asustada.

"¿Está todo bien con Harry?"- le pregunte preocupada.

"Bueno, no es él, sino yo"- dijo de nuevo con su voz triste.

"¡Habla! ¡Me matas de la intriga!"-exclamé.

"Pues… ¡ESTOY EMBARAZADA!"- exclamo sonriendo y brillando como un sol.

Hermione y yo gritamos como dos cotorras y Ginny se nos unió a la celebración. Nos abrazamos y reímos.

"¡Nos asustaste!"- le reclamo después Hermione

"Oh, era para darle intriga a la cosa"- dijo Ginny riendo

"¿Y cuánto tiempo tienes?"- le pregunte

"Tengo 4 meses. ¿Pueden creerlo? Yo ni me di cuenta, sólo porque comencé como a engordar un poco y de repente me daban unos antojos extraños pero tenía mi periodo como si nada"- nos comenzó a decir- "Harry ya lo sabe y está que no cabe en el pellejo"

"Entonces, la pequeña Rose tendrá un primo compañero de juegos"- dijo Hermione acariciando su vientre.

"Con razón se llevo a Scorpius"- comente pensativa- "Bueno, así practica"

"Sí, pero créeme que Harry no es tan despistado como Ron"- dijo Hermione. Nos comenzamos a reír.

"Lidia, tengo curiosidad puesto que te noto muy tranquila"- dijo Ginny mirándome seriamente- "¿Has leído el periódico hoy?"

"Sí, lo leí y sí lo vi pero no me importa"- conteste de forma natural. El que tiene tienda que la atienda asique que ahora él y su prometida asuman las consecuencias.

"¿Por qué no?"- me pregunto Hermione asombrada.

"Digo, me da lástima por lo que dicen de Draco pero él no es un santo y su prometida tampoco. Si no fuera por lo que me hicieron no tendrían que vivir esto"- les explique haciéndome la fuerte

"Pero Malfoy se está esforzando. Ama a Scorpius y está interesado en él"- dijo Hermione- "¿No crees que deberías defenderlo ante Rita Skeeter? ¿Hacer una declaración en su defensa o algo?"

"Lo ama y seguro será un buen padre pero yo no daré la cara por nadie. Si su prometida le deja pues le dejó, significa que no era buena y le abandonaría por cualquier problema"- le respondí- "Cuando uno decide casarse es estar con esa persona en las muy buenas y en las muy malas"

"Eso es cierto, Hermione"- le dijo Ginny seriamente- "Además, ya tú estás haciendo tu vida con Seamus"

"Así es"- afirme. Yo no tengo nada que ver con la vida de pareja entre él y Astoria. Está mal las declaraciones de Rita Skeeter pero yo no planeo defender a nadie, ya está grandecito para eso.

"¿Qué te ha dicho Seamus?"- me pregunto Hermione.

"Él y yo estamos bien, me apoya en todo. Leyó el periódico y vino a verme inmediatamente porque pensaba que me afectaría pero le dije que después de 5 años nada me afecta"- le respondí intentando sonar convincente pero la verdad es que sí me afecta.

Las chicas y yo continuamos conversando de nuestras relaciones, todo iba viento en popa y parecía prometedor. No quise hablar mucho de Seamus porque soy algo supersticiosa y no vaya a ser que se me dañe esto. En la tarde Scorpius regreso junto con Harry, Ron y para mi sorpresa con Seamus.

"¡Fue espantoso! ¡No tienen idea de lo que nos acosaron en el Callejón Diagon!"- exclamo Ron molesto.

"Intentaron meterse en Sortilegios Weasley pero George bloqueo la entrada con un hechizo y les amenace con llevarlos a juicio si invadían propiedad privada"- nos dijo Harry serio.

"¿Pero están bien?"- les pregunto Hermione mientras rodeaba con un brazo la espalda baja de Ron y él le colocaba un brazo sobre sus hombros.

"Sí, por suerte"- respondió Seamus- "No tocaron a Scorpius ni nada pero lo intentaron. Creo que debes hablar con el ministerio para que hagan algo"

"No te preocupes, amor"- le respondí dándole un beso en su hombro y le acaricie su brazo, él me sonrió.

"Pero es que me preocupa que te puedan hacer algo o entren aquí"- me respondió preocupado.

"Estaremos bien"- le volví a decir.

"Bueno, será mejor que nos vayamos para que acuesten a Scorpius y hagan lo que tengan que hacer"- dijo Ginny riendo dándole un codazo a Harry, él rio divertido.

"¡Ginny!"- le regaño Ron

"¿Qué?"- le pregunto haciéndose la inocentona.

Nos despedimos de esas dos parejas de embarazados, solamente quedamos Seamus y yo con Scorpius que estaba dormido en mis piernas muy agotado. Estábamos sentados en la sala de estar, yo acariciaba el cabello rubio de mi hijo y Seamus me miraba, alcé la mirada y le pille mirándome. Reí apenada.

"¿Qué?"- le pregunte apenada pero riendo.

"Nada, sólo te miro lo hermosa que eres"- me respondió sonriendo.

"Creo que debemos acostarlo"- le dije y él asintió.

Seamus se levanto del sillón y se acercó a nosotros, cargo a Scorpius para acomodarlo y me levanté después. Subimos las escaleras y llegamos a su recamara, Seamus lo acostó en la camita y yo le saque sus zapatitos, metí sus piecitos y lo cubrí con su sabana. Me incline y le di un beso en su frente. Nos salimos del cuarto y cerré la puerta detrás de nosotros. Pasamos frente a mi habitación y Seamus se detuvo sonriéndome de manera traviesa.

"¿Quieres entrar?"- le pregunte alzando una ceja.

"Bueno, si tu no quieres no"- me respondió acercándose peligrosamente a mi, me tomo por la cintura y me pego hacia él.

Reí un poco, me separe de sus brazos y lo tome de la mano, caminamos adentrándonos a mi recamara y él cerró la puerta. Se acercó a mi y me atrajo hacia él por la cintura, bajo un poco su rostro y me beso. Mis ojos se cerraron y nos fundimos en un delicioso, apasionado y exquisito beso. Su lengua exploro la mía y se acariciaron haciendo que el beso se tornara subidito de tono. Le quite la camisa que llevaba de botones lo más rápido que pude sin dejar de besarle, nos separamos un poco dejando que nuestros labios se rozaran y reimos al ver que casi no podía desabotonarla.

Cuando al fin logre desabotonarla, él se la saco presuroso y la tiro al suelo. Nos volvimos a unir besándonos, me tomo el rostro con ambas manos y comencé a desabotonar su pantalón, se le bajo dejándolo solamente en su ropa interior. Él me sacó la blusa delicada que llevaba y yo alcé los brazos para ayudarle, miro mis pechos como si estuviera admirando una escultura o algo por el estilo, me sentí algo apenada pero a la vez halaga, no me había desnudado frente a otro hombre.

"Siempre soñé con esto"- me confeso dulcemente, le sonreí y le bese.

Continuamos acariciando nuestros labios con frenesí. Me tumbo en la cama y sus labios comenzaron a viajar de mis labios a mi cuello haciendo que soltara un leve gemido, luego paso a mis pechos probándolos con sus labios, arquee mi espalda de la excitación, era fantástico. Me despojo de lo último que me quedaba de ropa, me acomode en el centro de la cama y él se puso sobre mí pero evitando aplastarme con su cuerpo, me miro.

"¿Lista?"- me pregunto.

"S-s-sí"- respondí nerviosa. Tenía la respiración agitada.

Se unió conmigo, nos hicimos uno y fue delicioso, solté un gemido. Pude sentir que mis manos temblaban mientras el se movía dentro de mi.

"Mírame"- le pedí.

Él y yo nos miramos a los ojos mientras lo hacíamos, a veces me sonreía y otras sólo nos mirábamos con lujuria. Nos besamos una vez más y él hundió su rostro en la almohada mientras seguíamos en ese vaivén, le abracé y le besé los hombros, les daba leves mordidas por al excitación y él de repente gemía un poco. Después de casi una hora terminamos juntos, se tumbo a un lado mío y caímos rendidos en un delicioso sueño. Me aprisiono con sus brazos, me sentía amada por primera vez en 5 años.

El sábado en la mañana desperté muy temprano, casi no podía dormir por los nervios de volver a ver a Draco, ni siquiera podía desayunar. El que sí estaba emocionado era Scorpius, se levanto tempranísimo y se cepillo los dientes solo sin mi ayuda, incluso me pidió que le enviara una lechuza a Draco para ver si iba a venir siempre pero le aseguré que lo haría.

Otro que no estaba feliz era Seamus, se sentía como inseguro de que Draco y yo nos quedáramos solos hablando con Scorpius sobre esto. Le asegure que no siento nada por él, todo quedo en el pasado pero él seguía dudoso.

"Amor, yo no siento nada por él. Te lo juro"- le dije abrazándolo por su cadera pero él no a mí. No me quería ni ver a la cara y estaba molesto. "¡Seamus! Ya para, esto no está bien. Es como que no confiaras en mí"

"No confío en él"- me dijo molesto mirándome. Le sonreí.

"¿Tienes celos?"- le pregunte burlonamente, él soltó un bufido y desvió la mirada- "¡Tienes celos! ¡Estás celoso! ¡Estás celoso!"- comencé a cantar de forma burlona y logre sacarle una sonrisa.

"No estoy celoso"- me respondió con pena mientras reía.

"Ay, no seas tonto. Tienes que entender que tenemos un hijo en común, le tengo que ver quiera o no para saber cosas y hablar de cosas"- le explique- "Hoy es un día muy importante porque le vamos a decir"

"Yo sé, pero es que él te mira raro. Como si lo de ustedes no se hubiera acabado"- me respondió

"¿Dónde viste eso?"- le pregunte confundida. Él nunca nos ha visto juntos desde Hogwarts.

"Las fotos, Lidia. No soy ciego, vi El Profeta y fue más que suficiente"- me respondió enojado.

"Seamus, deja la cosa que él a mi no me gusta"- le dije molesta.

"Eso espero"- me respondió- "Recuerda que tú eres mía y esta vez nadie se interpondrá"- me volvió a decir seriamente.

"Bueno, ya. Debes irte porque no hemos hablado de lo de nosotros"- le dije.

Nos dimos un beso en los labios, se separó de mí y me beso la mano, abrió la puerta y se fue. Tengo que prepararme.

Subí las escaleras lo más rápido que pude, entre a mi cuarto desesperada y me adentré en mi closet. Saque unos skinny jeans oscuros, unos pumps turquesa y una blusa blanca. Me mire en el espejo y me acomode el cabello. Escuche la puerta y la señora Tate la abrió, mi corazón dio un vuelco. Salí de mi recamara y fui a la de Scorpius pero la puerta se abrió rápido y él salió corriendo bajando las escaleras para encontrarse con Draco.

Baje las escaleras con cuidado, no debo tropezarme y causar buena impresión. Scorpius estaba en los brazos de Draco riendo y saludándose, yo lo mire sin importancia y él me miro de arriba hacia abajo. Soltó a Scorpius y me siguió mirando, me sonroje.

"Hola"- le salude apenada.

"Hola, ¿cómo estas?"- me pregunto

"Bien, ¿y tú?"- le pregunte otra vez apenada.

"Bien, bastante bien"- me respondió.

"¡Wow, mami! ¡Te ves hermosa!"- exclamo Scorpius.

"Oh, gracias mi cielo"- le agradecí a mi hijo.

"¿Verdad que mami se ve hermosa?"- le pregunto a Draco.

Draco me miro directo a los ojos, le sostuve la mirada pero por dentro sentía que moría, sentía como una electricidad, algo que simplemente no puedo describir.

"Sí, te ves hermosa"- me dijo al fin. Sonreí con vergüenza.

"¡Mami está roja! Le dio pena"- dijo Scorpius apuntándome con su dedo, lo fulmine con la mirada.

"¡Scorpius!"- le regañe y él bajo su mirada.

"Lo siento"- me respondió con su vocecita triste.

"No te preocupes, todas son iguales"- le dijo Draco sonriendo de medio lado- "Siempre tuve ese efecto en tu madre"

"¡Ja! ¡Quisieras!"- le dije ofendida y sarcásticamente- "Bueno, a lo que venías"

"Ah, sí. Scorpius, tenemos que hablar contigo sobre algo delicado"- le dijo Draco mirándolo, él asintió.

"Vamos al comedor"- les dije.

Caminamos al comedor. Me senté en la silla principal, a mi lado se sentó Draco y frente a él se sentó Scorpius. Draco se aclaró la garganta y Scorpius lo miraba con atención.

"Scorpius, quiero que me prometas algo"- le pidió Draco seriamente, él asintió- "Quiero que escuches con atención y por ningún motivo te enojes ni conmigo ni con tu mami"

"Está bien"- respondió dulcemente.

"Bebé. ¿Recuerdas que mami te dijo que Draco y yo éramos amigos en la escuela?"- le pregunté y él asintió- "Bueno, mami y Draco eran más que amigos, éramos noviecitos en el colegio. Nos queríamos muchísimo y vivimos muchas cosas pero siempre estuvimos juntos en todo momento…"- dije intentando que mi voz no se quebrara. Respire profundo y Draco me tomo la mano, lo mire y me sonrió.

"Yo quise mucho a tu mamá, la ame con toda mi alma. De ese amor salió un hermoso tesoro que eres tú"- le dijo Draco a Scorpius. Mis lágrimas amenazaban con salir- "Yo soy tu papi"

Trague saliva al escuchar lo que él dijo.

"¿Tú eres mi papi?"- le pregunto Scorpius confundido.

"Sí, soy tu papá"- le respondió.

"¿Y por qué no estabas con nosotros?"-le pregunto. Draco me miró a mi y yo a él nerviosa.

"Lo que pasa, bebé, es que tu papá no sabía que estabas aquí"- le intente explicar- "Tuvimos un mal entendido, nos peleamos y nos separamos…"

"Tienes que entender que tu mamá no sabía qué hacer. Ella lo hizo por amor a mí, no quería que yo dejara el estudio, quería que yo estudiara y trabajara de lo que yo quisiera"- le respondió Draco, le mire asombrada porque pensé que tendría que decirle que yo no le dije nada porque simplemente no quise. Le sonreí aliviada.

"¿Eso es cierto, mami?"- me pregunto Scorpius.

"Sí, algún entenderás las razones pero ahora no porque eres muy pequeño"- le respondí- "Tu papá te ama y está feliz de tenerte en su vida, tienes que aceptarlo y responderle con ese amor"

"¿Entonces se van a casar para que vivamos juntos?"- nos pregunto.

"Verás, papá tiene su vida. Papá tiene novia y es muy simpática, seguro te caerá bien"- le respondí. Mire a Draco devolviéndole el favor. Me cuesta hablar de esa.

"Pero si ustedes me tienen a mi deben casarse. Así como tía Hermione y tío Ron"- nos respondió.

"No podemos. Papá tiene su vida y es libre de hacer lo que quiera y nosotros debemos aceptarla"- le respondí. Las lágrimas me salieron profusamente, casi no podía respirar. Era imposible para mí permanecer como si nada.

Me levante de la mesa de golpe y ambos me miraron extrañados.

"Es hora de que te vayas con tu padre."- le dije a Scorpius seriamente- "Lo regresas a las 7:00P.M."

"¿Mami, qué…?"- intento preguntar Scorpius pero me fui no podía más.

Me dirigí a mi recamara y azote la puerta. Puse mi espalda contra la puerta llorando y caí en mis rodillas, cubrí mi rostro con ambas manos y llore desesperada. Saque mi varita y puse un hechizo silenciador para que nadie me escuchara.

Perspectiva de Draco:

"Creo que debemos irnos"- le dije a Scorpius, le tendí mi mano para que la tomara y lo hizo. Caminamos hacia la entrada.

"¿Pero y mami?"- me pregunto preocupado.

"Ella necesita descansar, es un tema delicado para ella pero estará bien"- le dije mientras mi chofer nos abría la puerta y entramos - "Si quieres podemos comprarle algo que la haga sentir mejor. ¿Te gustaría?"

"Oh, sí. Sería buena idea, a ella le gustan los chotolates"- me respondió

"¿Chotolates?"- le dije riendo.

"Sí, chotolates rellenos de vino de sauco"- me respondió.

"Oh, ya sé cuales. Los finos que venden en Honeyduke"- le respondí.

Pasamos por Hogsmeade y fuimos a Honeyduke. Scorpius tomo todos los caramelos inimaginables que encontró y los echo en su caldero, le advertí que sólo podía llevar algunos a su casa y que los demás los comeríamos en la mía porque Lidia podría tener un ataque.

Cuando terminamos de comprar los dulces de Lidia y Scorpius, nos fuimos directo a mi casa. Él venía desenvolviendo una rana de chocolate y saltó a mi pierna, di un brinco del susto.

"¡WOW! ¡Saltan!"- exclamó emocionado- "¡Atrápala, papá!"

"Oh, sí."- dije dudoso, la tome con ambas manos y ya estaba sin moverse- "Ellas solo dan un salto y no se mueven más"

"¡Mira! ¡Mami en la tarjeta!"- me dijo mirando a su mamá. Tome la tarjeta y en el reverso salía una historia breve de cómo salvo al mundo, al final decía que tenía un hijo llamado Scorpius con el mago Draco Malfoy.

"Tu nombre también sale"- le dije y se lo mostré.

Llegamos a la casa y él seguía comiéndose su rana de chocolate. Bajamos tomados de las manos y en la otra llevaba su caldero lleno de las cosas que compramos y la caja de chocolates envueltos en un papel de regalo para Lidia.

La puerta se abrió y salió Astoria de la casa sonriendo.

"¡Hola! Asique tú debes ser Scorpius. Draco me ha hablado mucho de ti"- le dijo Astoria sonriendo, extendió sus brazos para abrazarlo pero él se apartó.

"¿Quién es ella?"- me pregunto.

"Ella es mi novia, Astoria"- le respondí- "No seas grosero y dale un abrazo"

Scorpius le abrazo pero se apartó de una vez, debe ser difícil para él. Ella no le dio importancia y me dio un beso en los labios.

"Vengan, hice de comer. Supe que te gusta mucho la pasta con queso"- le dijo Astoria.

"Sí, me gusta"- le respondió Scorpius.

"Bueno, no debe saber a la que te hace tu mamá pero hice mi mejor esfuerzo"- le volvió a decir dulcemente Astoria a Scorpius.

"Gracias, amor"- le agradecí dándole un beso en los labios- "¿Cómo se dice, Scorpius?"

"Gracias"- le respondió dudoso.

Pasamos al comedor y Scorpius se comió su chocolate lo más rápido que pudo para almorzar. Ella y yo comimos otra cosa pero él comió su pasta con queso. Comida de niños pero nunca había oído de esa comida.

"Es comida muggle, amor"- me comento por lo bajito Astoria.

"Ah"- dije. Se me olvidaba que él convivio muchos años en el mundo muggle y con muggles.

"Veo que compraron muchas golosinas"- dijo Astoria mirando a Scorpius- "Oh, esos son chocolates rellenos de…"

"Sí"- respondió Scorpius sin mirarla.

"¿Son para mí?"- le pregunto

"No, son para mi mami. Mi papi se las compro porque está desanimada"- le respondió. Astoria me miro enojada.

"Ah, se las compraste a su mami"- me dijo molesta.

"Después te explico"- le respondí molesto.

Al terminar de comer, Astoria y yo nos pusimos en el jardín a llenar algunas invitaciones a mano y reparas la lista mientras que Scorpius jugaba con su pista de autos encantados.

"Quiero hacer pipí"- me dijo poniéndose frente a mi, palidecí.

"Ok, bueno ve al baño"- le respondí.

"Mi mami siempre me acompaña porque a veces me dan ganas de otra cosa" - me respondió.

"¿Q-q-qué otra cosa?"- le pregunte espantado. Yo no voy a limpiarle eso.

Astoria dejo las invitaciones a un lado y me fulmino con la mirada. Tomo la mano de Scorpius.

"Ven, yo te llevo. Tu padre es muy delicado"- le dijo burlonamente. Scorpius rio.

Cuando regresaron ella no volvió a las invitaciones. Se concentró en Scorpius, incluso me ignoró toda la distancia. Él la estaba aceptando poco a poco y ella cada vez se enamoraba más y más de él.

Al terminar el día lo llevé a su casa, me abrió la señora Tate y me dijo que Lidia estaba algo indispuesta, que no había salido de su recamara ni para almorzar. Me preocupe asique decidí subir las escaleras a zancadas. Intenté abrir la puerta pero estaba trancada asique la derribe con mi hombro. Ella se despertó de su sueño y estaba con los ojos hinchados.

"¿Qué?"- me pregunto ida.

"Sólo me aseguraba que estuvieras bien"- le dije molesto- "Me preocupaste"

Ella se calzó sus zapatillas de noche y se acomodó su camisón de seda negro, se acercó a mi.

"No debes preocuparte por nada"- me dijo con la voz apagada.

La abracé y ella se echo a llorar en mi pecho. Fue como si volviera a la época en que la consolaba cuando se desesperaba, le acaricie el cabello mientras ella sacaba todo de su sistema.

"Está bien, está bien"- le dije mientras ella lloraba. Me rodeo con sus brazos por la cintura y quede petrificado, sentí un cosquilleo en mi estómago.

"Es que no pensé que le dijeras eso... pensé que tendría que decirle todo y me odiaría"- dijo llorando.

La aparte de mi pecho y la tome por la quijada para que levantara la mirada, sus hermosos ojos almendrados me miraron vidriosos llenos de lágrimas, le sonreí y le sequé las lágrimas.

"No tienes de qué preocuparte"- le respondí- "Somos sus padres y debemos apoyarnos. Ese niño te adora, ahora baja y mira la sorpresa que te trajo"- le dije.

Ella me sonrio y se acomodó el cabello un poco. Bajo las escaleras y yo la seguí por detrás, Scorpius estaba en la sala con la señora Tate mostrandole todo lo que compramos y riendo. Él alzó la mirada y vio a su madre que se acercaba a él. Ella le beso su frente y él le enseñaba todo lo que compró.

Lidia me miro a los ojos y me sonrió. Me fui antes de que pasara algo.