Perspectiva de Astoria:
Estaba en el hotel con mi madre en la ciudad de París, habíamos recién llegado a nuestra lujosa recamara tras un largo y extenuante viaje, cuando viajas con mi madre sabrás de lo que hablo. Las puertas se abrieron de par en par y quedamos boquiabiertas, lujo y esplendor por donde yo mirara. Estaba decorado exquisitamente tipo Louis XVI, elegantes sillones y muebles de madera, cortinas de las más finas telas, jarrones pintados a mano y hermosas rosas blancas, un candelabro en la sala, tenía dos cuartos majestuosos y cada uno con su baño, un comedor finísimo y un balcón espectacular.
"Vaya, es hermoso"- le dije a mi madre pero ella seguía con su mirada arrogante.
"Bueno, lo mereces"- me respondió con aires de grandeza- "¿Te dio dinero para el botones?"- me pregunto mirándome por encima del hombro.
"Sí"- le respondí enojada rodando mis ojos- "Él me da todo lo que pido, incluso me da todo lo que pidas y ha pagado por todo lo que traes puesto"- le regañe y ella me fulmino con la mirada.
"No frente a la servidumbre"- murmuro enojada y ofendida arrastrando las palabras. Solté un bufido en desaprobación.
Camine hacia el botones quien nos acomodaba las maletas en los cuartos, se paró frente a la puerta y me hizo una reverencia.
"Listo, señorita Greengrass. ¿Algo más?"- me pregunto amablemente.
"No, es todo. Gracias, aquí tienes"- le dije tendiéndole la mano con 30 galeones, me sonrió y los tomo.
"Es muy amable"- me dijo haciendo una reverencia y se fue cerrando la puerta.
Cuando el botones se fue, me dirigí a mi cuarto para descansar un poco. En medio de la enorme y majestuosa cama había una rosa roja con una nota a un costado, me acerqué y olí la rosa. Tome la note y me dispuse a leerla.
Espero hayas tenido un excelente viaje y tu madre no te haya dado problemas… al menos no tantos. Recuerda, gasta lo que quieras que todo está cubierto.
Te amo,
Draco Malfoy.
Sonreí al terminar de leer la carta que mi prometido me dejo y la abracé suspirando como una niña tonta. Tocaron a la puerta y me gire para ver quién era.
"¡Me asustaste!"- exclame al ver a mi madre parada debajo del marco de la puerta.
"Tenemos cita en la boutique. Sabes que no me gusta llegar tarde a ningún lado"- me dijo de forma arrogante.
"Ya voy"- le respondí. Deje la rosa en la cama y la acompañe.
Draco había arreglado todo con el transporte y fuimos en una elegante limosina encantada negra hacia la boutique más exclusiva del mundo mágico francés. El viaje hacia la boutique fue incómodo, mi madre se la pasó hablando de cómo la Pansy Parkinson se casó con un sangre limpia que le es infiel con toda mujer que tenga piernas y camine, y cómo ella le es infiel de igual manera.
Al llegar a la elegante boutique de vestidos de novias, nos recibió una elegante mujer delgada, blanca como la cal, cabello rubio y lo llevaba en un peinado alto y elaborado, ojos azul ciego y facciones muy delicadas. Vestía muy elegante toda de negro y nos recibió con una gran sonrisa, como si nos esperaban de hace años.
"¡Bienvenidas!"- exclamo al vernos- "Las recibiremos con champagne, el mejor de la campiña francesa, y algunos macaroons"
"Muchas gracias, champagne para ambas pero no macaroons para ella. Está a dieta"- respondió mi madre mientras se quitaba los guantes de sus manos.
"Oh, pero no lo necesita. Está delgada y divina, como toda novia de primavera"- dijo intentando ser amable- "Síganme. Monsieur Malfoy nos avisó que vendrían y hemos apartado los mejores vestidos de toda la boutique… espero sean de tu agrado"- volvió a decir dirigiéndose a mí, sonreí tímidamente.
"Perfecto"- respondió mi madre mientras caminábamos detrás de la joven.
Entramos a un salón amplio, finamente decorado con piso de mármol rosado pálido, las paredes estaban pintadas a mano en colores malvas y hermosos estampados color oro. En el medio había un pequeño círculo que hacia como de una tarima en la cual en pocos minutos me subiría para enseñar mi vestido para ser admirada y le hagan los respectivos arreglos con la varita.
Al fondo habían dos vestidores amplios con hermosas cortinas de organza, uno de ellos se encontraba repleto de vestidos, y alrededor habían espejos de madera dorada que nos rodeaba para admirar el vestido con más detalle.
Inmediatamente mi madre miraba los vestidos seleccionando el que a ella le gustara, la vendedora nos observaba con detenimiento y comenzó a hablar en francés con mi madre supongo que del vestido. Me acerque tímidamente a ver los vestidos y comencé a tocarlos con los dedos para sentir la tela.
"¿Y cómo vas con Draco?"- me pregunto sin despegar la mirada de los vestidos.
"Estamos bien"- le respondí con la voz apagada, intentando concentrarme en los vestidos.
"¿Y ese niño? Su hijo ¿Te da problemas?"- me volvió a preguntar.
"No, para nada"- le volví a responder esta vez fulminándola con la mirada.
"Querida, debes tener cuidado con esa… esa Lidia. Sabes que tuvieron un pasado muy fuerte y puedo intuir que ambos sienten algo"- me dijo deteniéndose en seco y mirándome.
"¿De qué hablas?"- le pregunté confundida- "Él me prometió que todo está bien y que ella no le ha dicho nada ni insinuado nada"
"Astoria, no seas tan inocente. Tienes que aprender a cómo retener a ese hombre, es una presa que toda cazadora quiere"- me dijo molesta casi regañandome- "¡Eres muy tonta para esto! Quizás tu hermana tenga razón"
"Madre, sabes que estás jugando con fuego"- le advertí molesta.
"¡Tienes que asegurar tu futuro! ¡No seas insolente!"- me alzó la voz mirando para ambos lados- "Y no me alces la voz en público"
"¡Tú futuro, querrás decir!"- le respondí enojadísima- "¡Tú me metiste en esto! Por si no lo recuerdas, él ha pagado por mis estudios, tus caprichos e incluso los caprichos de mi hermana. ¿Se te olvida? Gracias a él ustedes pagan sus deudas"
"¡Pero tu padre nos dejó demasiadas deudas!"- me gritó- "¿No lo entiendes? Si esa trepadora de Lidia se entromete entre Draco y tú, nuestro futuro, nuestro dinero y nuestra familia se irá a la ruina. ¡Busca la manera para que esa estúpida y su mocoso no se entrometan!"
"¡Scorpius no tiene la culpa!"- le respondí enojada- "¡Amo a Draco! ¡Y su hijo no tiene la culpa!"
"No lo vuelvo a repetir. No me falles"- me amenazó tomándome del brazo violentamente.
De repente las puertas del salón se abrieron y entró la encargada, mi madre me soltó.
"¿Listas para medirse vestidos?"- nos preguntó sonriendo. Mi madre la miro y le sonrió fingiendo.
"Claro"- le respondió.
Perspectiva de Lidia
Me encontraba sentada en mi despacho cuando la puerta se abrió, alcé la mirada y era Seamus con un ramo de tulipanes rosados en sus manos. Me sonreía de forma infantil, con una chispa en sus ojos que nunca había visto. Se acercó a mí y me tomo de las manos. Puso el ramo a un lado del escritorio.
"¿Qué? ¿Qué pasa, amor?"- le pregunte sorprendida y sonriendo.
De repente, me obligó a ponerme de pie y me tomo de la cintura haciendo que mi cuerpo estuviera completamente pegado al suyo, examino mis ojos sonriendo dulcemente y me besó. Me dejé llevar por su beso tan dulce y delicado, nos acariciamos los labios por unos momentos, hundió su mano en mi cabello detrás de la nuca y con la otra mano me sostenía la cintura. Nos separamos para recobrar el aliento y solté una risita tonta.
"¿Qué, amor?"- le volví a preguntar.
"Pues, tengo que darte una noticia"- me dijo pero su rostro cambió- "No estaré en Inglaterra por 5 días, voy a Irlanda pero prometo que te daré una gran sorpresa cuando llegue"
"¿Y por qué te vas?"- le pregunte con curiosidad mientras tomaba mis flores y las olí.
"Porque tengo que ir a resolver un asunto del ministerio y aprovecharé para visitar a mi madre. De hecho me quedaré en casa de mis padres mientras estoy allá"- me respondió.
"¿Me escribirás?"- le pregunte
"¡Claro! Todos los días te enviaré mi lechuza"- me respondió dándome otro beso en los labios.
"¿Qué hacen?"- pregunto una vocecita detrás de nosotros. Giré la cabeza y era Scorpius.
"¡Qué asco! ¡Busquen cuarto!"- exclamó Ron a su lado.
"¡Ron! ¡No hables así frente al niño!"- le regañé. Seamus comenzó a reír- "¿Qué haces aquí?"- le pregunte.
"¡Oh, es cierto! ¡Vengan, rápido! ¡Es Hermione, dio a luz!"- exclamó feliz.
"¡Oh, por Merlín!"- exclame de la emoción y corrí a abrazarlo, me abalancé a él y le abracé.
"Felicidades, amigo"- le felicitó Seamus estrechando su mano y dándole un leve abrazo.
"Bueno, ella te está esperando. ¡Es hermosa!"- exclamó.
Nos dirigimos al hospital muggle. Los padres de Hermione nos recibieron emocionados, estaban todos los Weasleys y la pareja de los Potter, Ginny tenía su ropita de maternidad. En la cama estaba Hermione con Rose en brazos, alzó la mirada y me sonrió, le respondí la sonrisa y le besé la frente.
Sostenía a ese hermoso repollito de mejillas rosadas y cabello naciente rojo. Definitivamente había heredado el gen Weasley, pero los ojos color café eran definitivamente de Hermione. Suspiré al ver que el tiempo había pasado tan rápido y habíamos vivido tantas cosas. De solo pensar que yo pase por esto pero las circunstancias fueron diferentes.
"¡Oh, es hermosa!"- exclame mientras tenía a Scorpius tomado de la mano.
El pequeño Scor se paro en puntitas para ver mejor a la bebe y su tía Hermione.
"Tía Hermione. ¿Ella es mi novia?"- le pregunto apenas vio a Rose. Todos rieron con el comentario inocente.
"Vaya, a ella si la va a querer de novia y a mí como me rechazo"- dijo Ginny riendo.
"Eres muy pequeño para pensar en novias"- le dije en voz baja.
"¡Pero tú tienes uno! Y se dan besos apasionados y todo"- dijo en voz alta, me sonrojé de inmediato.
"¡Scorpius!"- le tire de la mano regañandolo.
"Sí, yo soy testigo de esos besos"- dijo Ron con cara de asco.
"¡Por Merlín! ¡Cállate, Ron!"- lo regañó Hermione.
"¿Qué?"- dijo Ron, Hermione soltó un bufido.
Todos reían. Era vergonzoso.
