Perspectiva de Draco

Al día siguiente, desperté con los rayos del sol que brillaban sobre mi rostro, parpadee varias veces hasta acostumbrarme a la luz y poco a poco fui recobrando la vista. Sentí un leve aroma a vainilla y vi a mi lado abrazándome a Lidia con la sábana que sólo le cubría su cadera dejando a la exposición sus hermosos y delicados senos. No podía creerlo. ¡De verdad sucedió!

Sonreí al verla dormir tan pacíficamente a mi lado con una mano sobre mi pecho y desnuda por completo. Acaricie su cabello y ella se acomodó más sobre mí, abrió sus enormes ojos miel y me miro, sonrió dulcemente al verme a su lado. Se incorporó un poco.

"Buenos días, amor"- le salude con la voz un poco ronca y le acaricie su espalda.

"Buenos días"- me respondió de forma dulce pero con la voz algo ronca acomodándose el cabello detrás de su oreja.

Miro hacia abajo y noto que no tenía sábana, abrió sus ojos como platos y se cubrió asustada.

"¡Por Merlín! ¡Me he quedado dormida!"- exclamo asustada. La tome de su mano y la pose sobre mis labios para tranquilizarla.

"Tenemos todo el día"- le dije sonriéndole.

De repente las puertas de su recamara se abrieron de par en par. Ambos miramos asustados.

"¡Mami! ¡Mami!"- exclamó Scorpius corriendo emocionado, ella se cubrió más con la sábana. Scorpius se detuvo en seco- "¿Papi?"- pregunto confundido.

Nos miramos mutuamente, ella me fulmino con la mirada y salió de la cama con la sábana enredada en su cuerpo y yo me cubrí con el cobertor para no exponerme.

"Todo está bien, todo está bien"- dijo Lidia tomando a Scorpius de la mano nerviosa.

"¿Pero por qué papi está en tu cama? ¿Y desnudo? ¿Y tú también mami?"-dijo Scorpius apuntándome y luego mirándola confundido.

"Em, pues… verás… papá no tenía donde quedarse asique quiso venir con mami a…"- intento inventar ella nerviosa.

"Una pijamada. Papi y mami tienen una pijamada"- interrumpí para ayudarla.

"¿Y por qué no tienen ropa?"- pregunto Scorpius

"Bueno… ¡Ya! ¡Muchas preguntas!"- le regaño Lidia- "Ve donde la señora Tate a desayunar. Bajamos en seguida pero ni una sola palabra o… o… ¡o te castigo!"- amenazó Lidia. Yo quería reír pero me contuve.

"¿Se van a casar?"- pregunto Scorpius emocionado.

"¡No!"- respondió Lidia de golpe- "Ahora ve y en unos instantes te acompaño"

Scorpius salió de la recamara cabizbajo, ella cerró la puerta a su espalda. Cuando la puerta se cerró, rompí a carcajadas y ella me miro feo.

"¿Qué es tan gracioso?"- me pregunto enojada acercándose con la sábana enredada en su delgado cuerpo. Yo seguía retorciéndome de la risa, no podía ni hablar.

"¿Tienes idea de lo que esto significa?"- comenzó a decir y me calme- "¡Estamos arruinados! ¡Ahora él piensa que tú y yo nos casaremos! ¡Fuimos muy irresponsables!"- dijo mientras se ponía la ropa que estaba regada en el suelo.

Me levante de la cama dejando mi cuerpo descubierto y me acerqué a ella lentamente mientras ella danzaba bajo su sabana para que no la viera cambiarse de ropa.

"¡Todo compromiso que teníamos! ¡¿Ahora qué haremos?! ¡Esto no puede suceder más!"- exclamaba desesperada.

Tome su sábana que le cubría el cuerpo y la tire dejándola descubierta, sólo llevaba su ropa interior y su blusa sin sostén, se incorporó de golpe al ver que la sábana cayo. La tome de la muñeca y tire de ella acercándola a mi cuerpo desnudo. Ella miró hacia abajo, hacia mi virilidad y se mordió su labio inferior, reí.

"¿Quieres ver que si sucederá otra vez?"- le pregunte al oído, sentí como ella se estremeció con el roce de mis labios en su oreja.

"Es- es- esto no- no- no está bien"- intento decir con los ojos cerrados desviando su rostro antes de que posara mis labios sobre los suyos.

"Sólo déjate llevar"- dije respirando sobre su cuello, ella tembló con el contacto de mi aliento- "Por favor"

"Tengo que hacerle de comer a Scorpius"- dijo empujándome por el pecho con ambas manos.

Se fue a seguir poniendo ropa, yo me senté sobre la cama desnudo. Ella se miró en el espejo, me miro con dolor y se fue cerrando la puerta detrás de su espalda. Quede solo en el cuarto pensando en lo que hicimos, cerré los ojos y las imágenes comenzaron a saltar en mi mente, cada centímetro de su piel, cada gemido que ella soltaba, cuando me clavaba sus uñas en mis hombros y las veces que gemía mi nombre.

Me levante de la cama, me vestí pensando en ella… la necesito. Baje las escaleras cuando termine, me dirigí al comedor. Ahí estaban, Scorpius comiendo tranquilamente su tostada francesa y Lidia mirándolo como si fuera la cosa más preciosa que existiera… y lo es, después de ella.

"¡Papi!"- exclamo Scorpius con la boca llena, le sonreí. Ella se giró para mirarme asombrada.

"Buenos días"- les salude con una sonrisa.

"¿Vas a comer? Mami hizo tostada fancesa"- dijo Scorpius con la boca llena.

"Scorpius, no se habla con la boca llena"- le corrigió dulcemente Lidia, él cerró su boquita y trago.

"Bueno, si tu madre me lo permite"- dije mirando a Lidia, ella me miro asombrada.

"¡C-claro! Siéntate, por favor"- dijo ella levantándose de la mesa- "Voy por más"- volvió a decir, me senté frente a Scorpius.

"Hazle caso a todo lo que te diga tu madre, siempre tiene la razón"- le dije guiñándole un ojo, él me sonrió y ella se sonrojo.

Ella se fue por un rato y cuando regresó, coloco la mesa para mí. Nos sentamos a desayunar juntos amenamente. Ella no menciono nada de lo que paso y Scorpius me preguntaba cómo era su madre en Hogwarts, respondí a todas sus preguntas.

Al terminar de desayunar me despedí de Scorpius para ir a casa, Lidia me siguió hasta la puerta. Me giré para quedar cara a cara, ella dio un paso para atrás pero se lo impedí rodeándola con un brazo su cintura atrayéndola hacia mi cuerpo, le respire el cuello y ella se estremeció.

"Volveré. Espérame"- le dije al oído.

"No, esto no está bien. Estamos jugando con fuego"- me dijo intentando separarse de mí.

"Sí, y me encanta"- le volví a decir.

Pose mis labios sobre los suyos, hundí mi mano en su cabello negro brillante, acaricie sus labios de forma tierna y ella me respondió pero sentí que peleaba en su mente sobre lo que estaba bien o mal. Invadí su boca con mi lengua para distraerla y se soltó más, se relajó y me acariciaba mi lengua con la suya. Me separe de ella y la mire, aún tenía los ojos cerrados y los labios hinchados, la examine mejor y tenía un chupete rojo en su cuello, sonreí.

Me fui a mi casa, desaparecí y aparecí de vuelta en mi recamara. Me desnude y fui directo a ducharme. Al salir de la ducha, me seque rápido y rodee mi cintura con la toalla. Mire mi espalda en el espejo y tenía leves rasguños de anoche, recordé por qué y sonreí.

Entre al closet, saque mi ropa y me la puse, peine mi cabello de la manera usual y baje las escaleras hacia mi despacho. Encontré mi escritorio lleno de cartas de Astoria. ¡Cierto! ¡Astoria! Solté un bufido de enojo. ¿Cómo pude olvidarla? Tome la más reciente y la abrí, se quejaba de que no le había respondido ninguna carta de ayer, sí estaba bien o qué, que le respondiera de inmediato o vendría para acá. ¡No! ¡Eso nunca! Tome el primer pergamino que encontré, me senté de una vez en mi silla y comencé a escribir de prisa.

Querida Astoria,

Todo está bien acá en casa, no te preocupes. Estaba ocupadísimo en la oficina con unas reuniones y tras eso, Blaise me necesitaba en un embrollo en el que se metió con una chica y algo de prueba de paternidad. Ya sabes cómo es él de irresponsable.

Amor, te extraño muchísimo. Espero tu madre no te esté dando lata y si lo hace, piérdete por ahí y vete de compras sin que te vea.

Te amo,

D.M.

Al terminar de escribir la carta, fui a la lechucería de mi mansión, tome la primera que vi y le entregue la carta, ella partió de inmediato. Mande otra lechuza al ministerio con una excusa que me encontraba mal y no podía asistir en los próximos 3 días. Conozco alguien en San Mungo que me hará una más formal con algo grave que no haya podido ir en 4 días.

En la noche, espere que fueran las 12:00 A.M. La hora en que Lidia debe estar en cama dormida, haré lo que antes cuando estábamos en Hogwarts y la sorprendía.

Aparecí en su recamara, ella estaba dormida con un libro sobre su pecho, la sábana debajo de ella, sus pies desnudos y delicados, les pase mi dedo índice acariciándolos y ella los movió un poco sin despertar. Llevaba un delicado y sexy camisón negro de seda y encaje por encima de la rodilla, su cabello largo sobre la almohada.

Me senté sobre la cama a un lado de ella, acaricie su rostro delicado y ella despertó, abrió y cerró los ojos varias veces hasta ver que era yo. Me sonrió dulcemente y puso una mano sobre mi muslo.

"Hola"- me saludo con la voz ronca.

Tome su libro y lo puse en el suelo, me incline sobre ella y la bese dulcemente, ella me respondió. Acariciamos nuestros labios de manera tierna por unos momentos, me separe de ella y la admire, la amo.

"¿Cómo estás, preciosa?"- le pregunte sonriendo.

"Bien"- me respondió estirándose- "¿Qué haces aquí?"

"Te dije que volvería"- le respondí.

Me volví a inclinar sobre ella y le besé pero esta vez invadí su boca con mi lengua, la acaricie con frenesí y ella me respondía. Con mis manos abrí sus piernas y me coloqué en medio de ellas, baje su prenda interior con delicadeza y la tiré al suelo, ella dejo de besarme al sentir mi movimiento. Comencé a bajar, besando su abdomen hasta llegar a sus muslos, arqueo su espalda y soltó un leve gemido. Hundí mi rostro en su sexo que se encontraba ya húmedo y lo lamí, nunca le había hecho eso en Hogwarts asique para ella fue una impresión muy grande, comenzó casi a gritar de la satisfacción. Ella colocó su mano sobre mi cabello haciendo que me hundiera más, me lo tiraba porque no aguantaba pero seguí, no me detuve hasta probarla.

Cuando ella termino, lamí mis labios y la mire con malicia, ella estaba sorprendida y algo apenada. Tire de su camisón y baje mis pantalones lo más rápido que pude, ella me ayudo con mi camisa. Nos besamos con frenesí mientras ella me desabotonaba la camisa.

"¿Sabes… sabes que… que esto no está bien?"- me pregunto haciendo pausas mientras me besaba.

"Sí"- le respondí sin dejar de besarla.

Tiro de mi camisa y la aventó al suelo, tomo mi rostro con ambas manos tirando de él, caí sobre ella pero me apoye con mis brazos sobre el colchón. Tome una de sus piernas y la coloque a un lado de mi cintura, me uní a ella. Gimió al sentirme dentro de ella, con una mano me tiro un poco el cabello y gemía desesperada. Me moví con fuerza dentro de ella para que me sintiera lo mucho que me excita, clavo sus uñas en mi espalda y me rasguño, eso me excito aún más y la penetre con fuerza.

Cambiamos de posición, ella se colocó sobre mí y yo la tome por su trasero con ambas manos. Se movía al principio con timidez pero con mis manos la guiaba a cómo debía hacerlo hasta que se fue dejando llevar, se arqueaba con cada movimiento, yo sentía que iba a explotar, tengo que aguantar. Acaricie sus pechos con una mano y ella se movía más y más aún, su cabello saltaba con cada movimiento que ella daba.

De repente no lo pude controlar más, termine con ella. Ambos soltamos el más sonoro gemido al terminar juntos, ella cayo sobre mí rendida, sudada y yo estaba igual o peor. Reímos a carcajadas al vernos y se puso a un lado mio en la cama.

"Estamos… muy… mal"- dijo ella mientras reía.

"Síii"- le respondí riendo.

Dejamos de reírnos poco a poco y ella me miro con dulzura.

"Ojalá no estuvieras comprometido"- me dijo con dolor, lo note en sus ojos por más que ella quiso ocultarlo.

"Pero yo te amo"- le respondí girándome para darle la cara, le acaricie el rostro retirando un cabello de ella.

"Yo también a ti. Pero no podemos seguir así"- me dijo con la voz apagada y bajando la mirada- "No es justo para nadie. Ni para ellos ni para nosotros"

"¡Pero yo quiero estar contigo!"- exclame.

"¿En serio? ¿Vas a dejar a Astoria por mí? ¿Terminar un compromiso por mí? ¡Por Merlín Draco! ¡Escúchate nada más!"- exclamo desesperada.

"Lidia, por favor. Acabamos de hacer algo hermoso… por favor. ¿Tienes idea de cuántas veces soñé con esto?"- le dije cerrando los ojos.

"¡Yo también soñé con esto! Pero tenemos que entender que estamos mal, estamos mal. No podemos hacernos daño"- me respondió tomando mi mano.

"¿Entonces qué quieres que hagamos si no podemos estar separados?"- le pregunte.

"No lo sé. Quizás esto llegue a algo con el tiempo o quizás no"- me respondió confundida.

"¡Estoy harto!"- exclame dándole un golpe al colchón ella se estremeció y me miro asustada, me incorpore de golpe y ella igual- "¡Esto no va a terminar! ¡Esto nunca va a terminar! ¡Me rehúso a no estar contigo! ¡Así me tenga que casar con ella y venir a buscarte cuando pueda o escaparnos para vernos no me importa! ¡No me importa! ¡Tú eres mía!"- le grite, sus ojos se inundaron en lágrimas. Me derrito cuando llora.

"Draco…" - susurro mientras se cubría el rostro con ambas manos.

Me acerque a ella y le retire las manos de su rostro, le alcé la mirada tomando su barbilla y le sequé sus lágrimas.

"Me rehúso. Si tengo que escapar de mi casa todas las noches para hacerte mía lo haré. No me importa si se divorcia de mi, te amo y yo no voy a permitir esto más"- le dije.

"¿Pero yo si debo esperarte para que tú vengas después de cumplirle a ella en la cama?"- me pregunto con dolor.

"Yo también debo aguantar lo mismo"- le respondí.

"¿Entonces será como una aventura?"- me pregunto.

"Digamos que será un amor prohibido"- le respondí sonriendo, ella se relajó.

Nos volvimos a tumbar en la cama, la arrope con la sábana y ella me sonrió.

"¿Cómoda?"- le pregunte mientras le acomodaba la sábana.

"Sí"- me respondió.

Luego me arrope yo y la abracé por detrás, le bese su cabeza y la abracé más fuerte tipo cucharita.

"No tengo sueño"- me dijo al cabo de un rato.

"Yo tampoco"- le respondí mientras la abrazaba- "¿De qué quieres hablar?"

"El cumpleaños de Scorpius se acerca y pues, deberíamos hacerle una linda fiesta"- me respondió- "Y comprarle algo especial"

"Yo le cambiaré ese guardarropa"- dije entre risas.

"¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?"- me pregunto reclamándome.

"Parece niño tonto. Tiene que ser elegante, como su padre"- le respondí.

"¿Cómo si fuera un hombre de 23 años a la moda? ¡Es un niño!"- se quejo

"Pero debe vestirse igual que yo"- le dije.

Decidí regresar a trabajar al día siguiente para no levantar sospechas de nuestro romance. Me vestí rápido, baje a tomar un café y partí a la oficina. Llegué al ministerio, camine a paso apresurado y llegue, Florence me sonrió al verme.

"Señor, pensé que no vendría"- me dijo levantándose de su puesto- "Hay muchos documentos que debe firmar y revisar"

"Florence, tranquila. Cuando los tengas me los traes a la oficina"- le dije poniendo una mano sobre su hombro, ella respiro- "Me pasas todos los mensajes sin excepción"

"Está bien"- me respondió.

"Ahora, regresa a tu puesto y tranquilízate"- le volví a decir sonriéndole.

Entre a la oficina y cerré la puerta a mis espaldas, tome asiento en mi escritorio y revise algunas propuestas de proyectos de negocios en el mundo mágico esperando por licencia para operar. Tome el primer cartapacio y me dispuse a leerlo para revisar cada detalle.

Toda la mañana hice lo mismo, leer, revisar y aprobar o desaprobar propuestas, firmar documentos y atender a mucha gente. No dejaba de mirar el reloj para regresar a casa de Lidia, pasar tiempo con Scorpius y hacerle el amor a Lidia como nunca.

Ya era la hora de finalización de jornada de trabajo, Florence ya se había ido pero yo me quede a revisar una cosa más. Termine de hacerlo y me levante del escritorio, tome mi saco y me lo puse.

"¡Amor!"- exclamo una voz mientras se abría la puerta.

"Ho-ho-hola, Astoria"- salude sin habla y muy sorprendido.

"¡Te extrañe!"- dijo abalanzándose a mi y estrechándome entre sus delgados brazos- "¿Tu no me extrañaste?"- me pregunto separándose de mi al ver que no le abrace de vuelta.

"Em, sí, claro"- le respondí dudoso y abrazándola de vuelta.

Me beso los labios de manera dulce, yo le respondí el beso sólo acariciándonos nuestros labios y luego me separé de ella.

"Llegaste antes"- le dije sorprendido.

"Sí, decidí venir antes. Es que te extrañaba demasiado y no podía estar sin ti"- me dijo con voz infantil y haciendo un puchero.

"Sí, yo tampoco"- le dije nervioso- "¿Quieres ir a cenar?"

"No, quiero ir a casa y cenamos allá. Así te pongo al tanto de todo"- me dijo.

Nos encaminamos hacia la casa, Dominique preparó una cena especial para Astoria y le pedí discreción sobre que no pase la noche ahí por dos días. Me refresque antes de bajar a cenar mientras que Astoria se cambiaba de ropa.

Bajamos a cenar al comedor, le saque la silla y ella me sonrió agradecida, se sentó y se la acomode. Comenzamos a cenar y ella hablaba de su viaje a París en búsqueda del vestido perfecto para nuestra boda.

"Mi mamá no me dejo en paz todo el viaje. Fue mala idea haber ido con ella, no dejaba de criticar cada cosa o movimiento que daba"- se quejo dejando los cubiertos a un lado, le tome la mano y le sonreí para confortarla.

"No te preocupes. Cuando te cases conmigo no tendrás que verla si no quieres"- le dije sonriendo.

"Gracias. Te amo tanto"- me dijo nostálgica, yo me limite a sonreír.

"Entonces, no me has dicho si encontraste el vestido"- le dije cambiándole de tema y volviendo a cortar mi bistec.

"Oh, sí. Lo encontré y te encantará, hasta zapatos compre"- me respondió emocionada.

Seguimos hablando de tonterías de la boda durante toda la cena. Cuando terminamos de comer, subimos a la habitación para descansar un poco. Ella se sentó en la cama y se colocaba crema en sus brazos, yo leía un libro a su lado.

"¿Y Scorpius?"- me pregunto

"Él está bien, pronto será su cumpleaños y Lidia planea hacerle algo especial"- le respondí intentando sonar natural.

"¿Hablaron ustedes dos?"- me pregunto con curiosidad.

"Sí, hemos hablado durante estos días"- le dije, tengo que decir la verdad a medias- "Amor, es lo mejor para mi hijo. Pensamos que eso de no llevarnos bien no es sano y por eso hemos decidido ser amigos"

"¿Qué?"- me pregunto molesta y sorprendida- "¿Cómo que amigos?"- pregunto haciendo énfasis al final.

"Sí, queremos ser amigos y llevarnos bien. Hablar de nuestro hijo, tomar decisiones juntos sobre él y la ayudaré a hacer el cumpleaños"- le respondí-"Quiero que tenga el mejor cumpleaños que haya tenido"

"Sí, muy lindo todo. ¿Pero no te has preguntado que sería incómodo para mí que hables con ella?"- me cuestiono.

"Astoria, ya hemos hablado sobre esto"- le dije molesto.

"¿Pero y yo? ¿No piensas en mi comodidad?"- me pregunto enojada.

"¿Por qué eres tan egoísta? ¿Por qué todo tiene que ser sobre tú comodidad? ¡Entiende! ¡Lo mejor para mi hijo es que ella y yo seamos amigos! ¡Él es primero!"- le dije levantándome de la cama tirando al suelo el libro, ella abrió sus ojos como platos.

"N-no, yo no soy ego-egoísta… amor… no fue lo que quise decir"- balbuceo nerviosa gateando en la cama hasta llegar donde mí que la veía con desaprobación.

"¡Lo único que oigo es qué hay de mi! Tienes que entender que tengo un hijo al cual debes aceptar si te quieres casar conmigo"- le dije y ella asentía nerviosa- "¿Tan siquiera te quieres casar conmigo? No creo que estés preparada…"

"¡Sí! ¡Sí quiero! ¡Nos casaremos! ¡He sido una tonta! ¡Tienes toda la razón, Draco! ¡No debí pensar en mí! ¡Por favor, Draco!"- gritaba y me tomó de la mano, la beso y me volvió a mirar con lágrimas en los ojos- "Por favor, Draco. Te amo y no me separaré de ti nunca"

"Tienes que aceptar toda mi vida si te quieres casar conmigo"- le dije molesto, ella asintió desesperada y me volvió a besar la mano.

Me senté en la cama nuevamente, ella me abrazo la espalda y me dio un beso en el cuello.

"Yo amo a Scorpius y discúlpame por pensar así de ti"- me dijo finalmente.

Perspectiva de Lidia:

Era una mañana fría, me coloque unos vaqueros pitillos, unas ballerinas negras con studs alrededor de color plateados, una camisola y encima me puse un jersey negro. Baje al jardín a tomar té y comer tostadas, Scorpius jugaba entre las plantas y yo lo cuidaba.

"¡Soy rápido! ¡Mírame, mami!"-gritaba como loquito mientras corría entre los arbustos.

"Sí, muy rápido"- le respondí riendo-"Ven a tomar té con mamá"

Scorpius vino hacia mí corriendo, le di un beso en la frente y lo senté a mi lado. Prepare su té y le di una galleta mientras lo hacía.

"¿Cuántos de azúcar?"- le pregunte.

"Mucho, mami"- me respondió, reí.

"No, no mucho. Sólo te pondré tres cubos y no más"- le dije- "Sopla el té que te puedes quemar"- le ordené y él lo hizo.

"¿Papi vendrá a quedarse a dormir?"- me pregunto repentinamente. Trague saliva.

"No, y no debes decir nada al respecto porque su novia se pondrá enojada y Seamus también"- le respondí molesta- "Tu papá no podía regresar tan tarde ese día a casa, es muy peligroso, pero no puedes decir nada al respecto. ¿Está claro?"

"Sí, mami"- me respondió.

Al medio día, Scorpius jugaba con Victoire y Teddy en casa de Bill y Fleur. Está muy de moda eso de días de juegos entre la sociedad mágica, hoy le tocaba a Fleur cuidarlos en su día de juego. Quise aprovechar para revisar algunas cartas de Seamus y responderlas.

La puerta se abrió, era la señora Tate.

"Señorita, tiene visita"- anuncio.

"Que pase"- le ordene.

La señora Tate se fue y apareció una chica de cabello marrón que caía en hondas suaves sobre sus hombros, muy delgada. Me levante de la silla de golpe sorprendida por la visita.

"¿Qué…?"- dije sorprendida.

"Buenas tardes, Lidia"- saludo la chica.

"Astoria"- dije sorprendida- "Ven, siéntate"- le dije señalando mi salita.

Ella se sentó y me miro molesta.

"No me quedaré mucho tiempo. Sólo vengo a hablarte algo"- me dijo molesta.

"Sí, dime"- le dije nerviosa. ¿Se habrá dado cuenta?

"Draco me dijo que tú y él han hablado durante estos días"- comenzó a decir- "¿Qué te traes con él? Exijo, como su prometida que soy, que me digas qué pretender hacer con él"

"¿De qué estás hablando?"- le pregunte nerviosa.

"Sabes de lo que hablo, Lidia. No quiero que ahora resulte que quieras recuperarlo después de tantos años y promesas que me hizo"- me dijo enojada.

"Astoria, te recuerdo que estas en mi casa para que vengas a hablarme de esa manera"- le respondí seriamente- "Draco y yo hemos hablado últimamente y hemos acordado ser amigos por el bien de nuestro hijo. Te informo que él fue el que lo propuso, no yo porque tenía mis dudas al respecto. Además, yo no quiero recuperar a nadie, tengo pareja y estoy feliz con él. Si quieres ser parte de la vida de Scorpius te pido que no vuelvas a venir de esta manera a mi casa a decirme una sola cosa sobre Draco y tus inseguridades sobre el amor que te tiene"

"¿Le vas a decir que vine?"- me pregunto.

"Sí, le diré la próxima vez que lo vea y espero no se vuelva a repetir. Draco es el padre de mi hijo, sé que no es tu elección pero esta es la realidad. Recuerda que antes que estuviera contigo, estuvo conmigo y de eso salió Scorpius"- le dije enojada poniéndome de pie- "Seguire viendo a Draco porque es el padre de mi hijo y tendremos una relación de amistad. Ahora te pido que te retires porque tengo mucho que hacer".

Astoria se levanto y camino hacia la puerta, giro sobre sus talones y alzo su mirada que la tenía clavada en el piso.

"Discúlpame si te ofendí. Quiero ser parte de la vida de Scorpius porque es el hijo del amor de mi vida"- me dijo con la voz apagada.

"Te he disculpado por cosas peores, lo que hiciste hoy no es nada"- le respondí seriamente y cortante.

"Si necesitas algo para su cumpleaños puedes llamarme"- me dijo mirando al suelo.

"Lo tendré en cuenta. Adiós"- le dije.

"Adiós"- me respondió con la voz apagada y se fue.