Perspectiva de Astoria
"¡¿En qué carajo estás pensando?! ¿Te has vuelto loca? ¿Cómo rayos vas a ayudar a esa estúpida a planear el cumpleaños de ese bastardo?"- gritaba mi mamá enojada en nuestro vestíbulo.
"Lo siento, madre, pero es mi deber. Seré la madrastra de ese bastardo como tú dices y no debo mostrarme arisca ante Lidia"- le respondí.
"¿Pero es que te has vuelto loca?"- me cuestionó mi hermana interrumpiendo en la discusión
"Daphne, es lo que debo hacer. ¿Ustedes quieren sus lujos? Bueno, entonces debo llevarme bien con Lidia para que Draco vea que soy excelente mujer y debe casarse conmigo"- les dije a ambas. Daphne se quedó pensativa pero mi madre estaba furiosa.
"Si tú lo arruinas será tu culpa que nosotras vivamos en la miseria. ¿Es que no entiendes? Tu matrimonio es la salvación de esta familia. ¿Tienes idea de lo que eso significa?"- me preguntaba mi madre nerviosa pero alzando la voz.
"Madre, sé lo que hago"- le replique.
"¡No lo sabes! ¡Eres una niña estúpida jugando con gasolina y fósforos! Si Draco se vuelve a enamorar de ella…"- intento decir mi madre.
"¡Él no se enamorará de nadie! ¡Y ella no tiene segundas intenciones con él! La enfrente en su casa y ella me respondió todo"- le respondí.
"¡¿Y tú le creíste?! ¡Por Merlín! Lidia es la chica más linda que había en Hogwarts y se puso mejor, y tu prometido no tiene buena famita"- dijo mi hermana sarcásticamente.
"Entonces, haremos algo. Si lo que estoy haciendo no resulta, entonces haremos todo a tu manera, madre"- le dije abruptamente- "Ahora, si me disculpan debo ir a ver a mi prometido y decirle que le ayudaré a planear esa estúpida fiesta"
Me levante del sillón y las deje solas, ellas me siguieron con la vista, cerré la puerta a mis espaldas y me fui. ¿Estaré jugando con fuego? Lidia era la chica más linda de Hogwarts y Draco moría por ella… pero… ¿se volvería a enamorar de él? ¡Tonterías!
Me dirigí a la casa de Draco en la tarde, me puse lo más linda que pude y fui. Dominique me abrió la puerta con una reverencia y yo sólo le sonreí, justo en ese momento venía bajando las escaleras Draco.
"¡Astoria!"- exclamo sorprendido
"Hola, amor. ¿Cómo estás?"- le salude. Posé mis labios sobre los suyos, me separe de él y le sonreí.
"Em, bien ¿y tú, amor?"- me pregunto.
"Bien. ¡Ay, amor! Tengo una grandiosa idea. Me amarás más cuando te la diga"- le dije emocionada quitándome los guantes.
"¿Si? A ver, dímela"- me pidió con curiosidad
"Decidí ayudar a Lidia con el cumpleaños!"- exclame casi saltando fingiendo emoción- "¿No es perfecto?"- le pregunte emocionada, él se mostró dudoso.
"¿Qué?"- me pregunto sorprendido.
"¡Sí! ¡Será el mejor cumpleaños que cualquier niño podría tener! ¡Ay tantas cosas! ¿No te emociona?"- volví a preguntarle sonriéndole de oreja a oreja, él alzó una ceja.
"Bueno, tengo que preguntarle a Lidia"- me respondió
"Ella no se va a negar, ¿o sí? Digo, seré tu esposa y tenemos que llevarnos bien todos, ¿no?"- le pregunte con curiosidad.
"No, no lo sé… tengo que hablar con ella primero y preguntarle"- volvió a dudar y se rascó la cabeza.
"¿Que no eras tú el que dijo que debemos llevarnos bien todos por el bien de Scorpius? Si ella se negara entonces no quiere cooperar con tu futura esposa"- le dije
"Está bien. Tienes razón, le ayudarás si eso te hace contenta"- me dijo al fin dándome un beso en la frente, se separó de mí y me sonrió- "¿Comemos?"
"Sí, pero hoy tengo ganas de otra cosita"- le dije, me acerqué a él rozando nuestros labios y toqué su virilidad, él se estremeció.
"¡Astoria!"- exclamó nervioso.
"¿Qué? ¿Te harás el santurrón conmigo?"- le pregunte susurrando en su oído.
Me separé de él y lo tomé de la mano, tire de ella y subí las escaleras, tengo que hacer bien mi trabajo. Abrí la puerta de su recamara, entramos y cerré la puerta a mis espaldas, él se giró y me miro asombrado al ser yo quien tomaba la iniciativa. Saque mi varita y con un movimiento quede completamente desnuda, él se sorprendió.
"¿Te gusta lo que ves?"- le pregunte con una sonrisa de medio lado- "Tenemos tiempo que no lo hacemos, asique pensé que es hora de darnos un gusto"- le dije mientras me acercaba a él peligrosamente.
Perspectiva de Draco
¡Por Merlín! ¿Pero qué hace? Estaba completamente desnuda en mi recamara y ahora frotaba mi pene con su mano. Ella no es así, siempre fue tímida, especialmente al momento de hacer el amor. Me quitó los pantalones lo más rápido que pudo y me sonrió de rodillas de manera pícara.
"¿Listo para tu regalito por ser buen prometido?"- me pregunto seductoramente, no tuve opción más que asentir.
Me tomo por las nalgas con ambas manos y se introdujo mi pene en su boca. ¡Merlín! ¡No puedo ni pensar! Me sostuve con el borde de madera de la cama para no caerme, ella hacía esto con tal fuerza que sentí que me dejaría seco. Coloque mi mano sobre su cabeza pero ella seguía como si quisiera sacarme el cerebro por ahí.
De repente no lo pude controlar más y lo deje salir, ella siguió succionando como si nada, se limpió los labios con su lengua y se levantó. Me empujó hacia la cama y caí como una almohada, ella se puso sobre mí abrazando con sus piernas mis caderas y me sonrió seductoramente.
"¿Te gusta lo que hago?"- me pregunto
"S-s-s-sí"- dije con dificultad y con voz ronca, ella soltó una risita y me besó.
Me beso con tal frenesí que pensé que arrancaría mis labios con sus dientes, la tome por el cabello y le tire un poco. Esta vez me puse sobre ella y jadeamos ambos, la bese y me uní a ella. Astoria soltó un gemido de satisfacción, comencé a moverme profundamente dentro de ella y cada vez que lo hacía, ella gemía.
"Oh, Draco… sigue, sigue"- gritaba ella de satisfacción.
Yo seguí sus órdenes. Ella me buscaba los labios para besarme pero yo la ignoraba y le quitaba el rostro pero continué penetrándola. El movimiento cada vez acrecentó su profundidad y rapidez, ella gemía escandalosamente hasta que termine. Caí rendido a un lado de ella intentando recobrar el aliento, ella jadeaba y ambos sudábamos profusamente. Astoria se giró y me miraba examinando mi expresión pero yo no le preste atención, solo pensaba en Lidia.
"Draco, hicimos el amor. ¿No te gusto?"- me pregunto
"Claro, cariño"- le mentí fingiendo una sonrisa. No me malinterpreten, si me gusto… digo, soy hombre y claro que me gusta pero hubiera preferido que fuera Lidia en vez de Astoria.
Le sonreí un poco y ella a mí.
"Ven, pon tu cabeza aquí"- le dije señalando mi pecho, ella se acercó y puso su cabeza sobre mi pecho suspirando.
"Te amo"- me dijo, yo solo le besé su cabello.
"Mañana arreglo todo con Lidia para que la ayudes"- le dije
Al día siguiente, Astoria regreso a casa de sus padres pero nos tomamos la mañana para desayunar. Hoy Lidia no trabajaba asique decidí ir a verla a la casa y le llevaba un regalo a Scorpius. Despedí a Astoria y me encamine a la casa de Lidia.
Aparecí en su mansión, llame a la puerta y espere a que la señora Tate abriera. La puerta se abrió y era Lidia, ella estaba algo despistada y me miro sorprendida.
"Oh, Draco"- dijo sorprendida.
"Hola, hermosa"- le dije guiñándole un ojo, ella miro a ambos lados preocupada.
"No me llames así"- susurro molesta
"¿Por qué? ¿Quién nos puede escuchar?"- le dije tomándola de la cintura, ella retiro mis brazos.
"Basta"- me dijo zafándose de mis brazos.
"¿Qué? ¿Ahora estas arisca conmigo?"- le dije alzando una ceja, ella sonrió apenada- "Vamos, Lidia. Después que he visto cada centímetro de tu cuerpo durante estos días no puedes decirme que no te llame así ni que te suelte"
"¿Puedes ser más molesto y egocéntrico?"- me dijo riendo
"¿Yo? ¿Egocéntrico?"- dije fingiendo que estaba ofendido, ella rio.
"Vamos, entra"- me dijo al fin.
Entre a su casa, ella cerró la puerta y se paró en el pie de la escalera.
"¡Scorpius! ¡Llego papá!"- grito a su hijo, luego me miro- "Está jugando"- me dijo en voz baja.
"Oh, bueno recuérdame el sábado llevarlo de compras porque ese vestuario que le tienes es espantoso"- le dije sarcásticamente.
"¿Qué?"- me dijo ofendida- "O sea que me visto mal"
"No, tú te vistes bien pero no tienes gusto para ropa de hombre"- le dije, ella rio.
Scorpius bajo las escaleras corriendo y aterrizo en mis brazos, lo levante y le bese el cabello, lo puse nuevamente en el piso.
"¿Cómo estás?"- le dije
"Muy bien, papá"- me respondió- "¿Te quedarás?"
"No por mucho. Tengo que hablar con tu mamá sobre un día especial y no puedes escuchar asique te traje ese libro que mi madre me leía cuando tenía tu edad para que tu mamá te lo lea"- le dije entregándole un libro con la pasta dorada y algo gastada.
"Wow"- exclamo Scorpius cuando lo tomo.
"Te va a encantar. Ahora tu mamá y yo debemos discutir sobre algo que tú no puedes oír"- le dije guiñándole un ojo.
"¿Es sobre mi tumpleaños?"- me pregunto emocionado.
"No te diremos"- le dijo Lidia- "Sube y no corras"
"Ahora subo y lo leemos juntos, ¿te parece?"- le propuse, él sonrió ampliamente y asintió. Salió corriendo hacia su cuarto.
Nos dirigimos hacia la sala de estar a hablar mejor, estaba algo nervioso por lo que tenía que proponerle. Ella se sentó en su pequeña salita y yo la imite.
"Oh, té"- dijo levantándose. Busco una bandeja de plata y la coloco sobre la mesa, comenzó a servir el té.
"¿Aún con costumbres muggles?"- le pregunte, ella se limitó a reír tímidamente.
Me levante del sillón y la abrace por la espalda, ella se sobresaltó un poco y se giró, quedamos rozando nuestros labios, podía sentir su respiración agitada. Casi podía oír su corazón hablarme. Examine su expresión, ella me miraba asombrada, acaricie su cabello negro largo que llegaba hasta su pecho.
Acerque mi rostro a su cuello, retire su cabello y lo olí, me encanta ese suave perfume dulce que usa, deposite un beso en su cuello y ella se estremeció. Luego, acerque mis labios a los suyos y los bese con dulzura, como si el tiempo fuera eterno y ella me siguió. Pude sentir como ella se entregaba a mis brazos. Lidia puso su mano sobre mi pecho y se separó un poco de mí, deje de besarla.
"¿Qué?"- le pregunte
"Dime a qué viniste"- me pidió con la voz ronca, me aclare la garganta y nos separamos.
Me senté junto a ella, le di un sorbo a mi té y suspire.
"Está bueno"- le felicite sonriendo y ella me sonrió de vuelta- "A lo que venía. Esto no te gustara"- le dije
"Ya dime"- me pidió
"Astoria quiere ayudarte con el cumpleaños"- le dije, ella abrió la boca para protestar pero hable antes- "Antes que me digas algo, accedí porque no tenía opción"
"¿Pero por qué?"- protesto
"¡Porque no tuve opción! Ella estaba necia con eso y pues, me sentí culpable por lo que pasó asique accedí"- le dije- "Ella tiene buenas intenciones"
"¿Por lo que paso? ¿Te refieres a nosotros?"- me pregunto con la voz apagada.
"Lidia, por favor"- le dije
"No, está bien. Entiendo"- volvió a decir con la voz apagada- "Como quieras pero esto no me gusta. Es muy peligroso, es decir, será tu esposa y nosotros ¿jugando? Simplemente creo que debemos terminar"
"¿Terminar?"- le dije sorprendido.
"¡No podemos acostarnos más!"- exclamo desesperada.
"Pero yo quiero y sé que tú también"- le dije casi rogándole- "¡Tú no puedes terminar nada!
"¡¿Qué?!"- exclamo
"¡Tú no puedes terminar nada porque esto nunca acabará!"- exclame, la traje hacia mí por los hombros y la besé con pasión, para que se dé cuenta que esto no se termina nunca.
Perspectiva de Lidia
"¡¿Qué?!"- exclamo Hermione impresionada con los ojos abiertos como platos mientras sostenía a Rose en sus brazos
Ginny comenzó a toser al ahogarse de la impresión con té y le di palmaditas en su espalda, Hermione la miro pero no le tomó importancia.
"¿Cómo que esa te va a ayudar? Es que no lo entiendo"- dijo Hermione confundida.
"No tuve opción, no quiero ser maleducada con él. ¡Me sacó la carta de que tenemos que llevarnos bien por el bien de Scorpius!"- exclame enojada recordándolo.
"Esto me huele mal, muy mal"- dijo Ginny con dificultad- "Es que es raro, ¿no lo creen? ¿Ella de pronto queriendo ayudar? Algo se trae"
"Sí, concuerdo con Ginny. Algo se trae Astoria y no me gusta para nada"- apoyo Hermione a Ginny.
"¿Pero qué querrá?"- dije en voz alta, me lo pregunte a mi misma pero ellas me escucharon.
Hermione y Ginny se miraron entre ellas pensativas, luego me miraron a mí y se encogieron en hombros.
Seamus regresaba hoy, preparé la casa para él. Hace unos días habíamos decidido que sería buena idea vivir juntos, digo Draco con Astoria, yo con Seamus. Le pedí a la señora Tate que hiciera pavo en honor a su llegada con algo de puré de papas y gravy, es lo que más le gusta comer a él. Por medio de las lechuzas le había contado de la gran idea de Draco y su futura mujer, no le gusto pero me aconsejó a salir de eso con la frente en alto y que no me dejara intimidar de ella.
Me arreglé bonita en mi recamara, escuche la puerta y supuse que era él. Di un último vistazo a mi apariencia en el espejo y baje las escaleras corriendo pero la señora Tate se me adelanto asique ella le abrió la puerta. Él asomo su rostro algo cansado pero luego cambio a uno más alegre, me sonrió ampliamente y yo a él.
"¡Hola!"- exclame sonriendo.
Seamus abrió sus brazos y me estrecho en ellos.
"¿Me extrañaste?"- me pregunto abrazándome fuerte, me separe un poco de él para mirarle.
"¡Claro!"- le respondí.
Acerco su rostro al mío y me beso despacio, sólo acariciando nuestros labios dulcemente. Nos separamos un poco, solo rozando nuestras frentes y sonreímos.
"¡Seamus!"- grito Scorpius corriendo.
Nosotros nos separamos y él se arrodillo para estrecharlo entre sus brazos, lo cargó sonriendo.
"¿Te portaste bien?"- le pregunto Seamus
"Sí, muy bien"- le respondió
"¿Cuidaste de mi novia mientras no estaba?"- le pregunto, sentí un nudo en la garganta. ¡Por favor, Merlín, que no diga nada!
"Sí"- respondió entusiasmado.
"Entonces ya eres el hombre de la casa"- le dijo Seamus poniéndolo en el suelo.
"¿Me trajiste algo?"- le pregunto Scorpius con curiosidad mirando su baúl en el recibidor.
"Oh, eso es una sorpresa. Tendrás que esperar a tu cumpleaños"- le respondió.
"Pero falta una semana"- se quejó Scorpius, nosotros reímos.
"Scorpius"- le corregí dulcemente.
"Está bien"- dijo desanimado.
"La señora Tate te preparó tu favorito"- le dije a Seamus dulcemente, él me sonrió.
"Me doy una ducha rápida y cenamos"- me dijo.
Cuando Seamus terminó de ducharse, nos sentamos en el comedor los tres a cenar lo que preparó la señora Tate. Hablamos de temas variados, de la bebé de Hermione, la familia de Seamus, el cumpleaños de Scorpius y lo mucho que le molesta tener que ver a Draco. Terminamos de cenar y jugamos con Scorpius en su recamara, luego le di un baño y lo acostamos a dormir. Seamus le dio un beso en su cabeza y yo se lo di en su mejilla, cerramos la puerta detrás de nosotros.
Caminamos a mi recamara que ahora es nuestra recamara. Me desnude frente a él con algo de pena pero se me tiene que quitar, sentía su mirada clavada en mi nuca pero intente no prestarle atención. Me puse un camisón de seda negro y él se puso su pijama. Acomodamos la cama y nos metimos en ella, yo saque una revista y él un libro, al cabo de un rato lo cerró.
"¿No me darás mi bienvenida?"- me pregunto sonriendo.
"¿Qué?"- pregunte como atontada.
Seamus se acercó a mi peligrosamente y me abrazo, me beso el cuello y luego la oreja.
"Quiero mi bienvenida"- me susurro en el oído. Solté una leve risita.
"Eres malo, Finnigan"- le dije en tono burlón- "Por cierto, a mi no me has dado nada"
"Oh, señorita impaciente"- dijo riendo- "Igual a su hijo, impacientes los dos"
"Y tú qué hablas si me andas pidiendo bienvenidas"- le dije haciendo énfasis en la última palabra.
"Bueno, usted se espera"- me dijo, luego con un movimiento brusco se puso sobre mí con sus manos apoyadas en el colchón, yo reí- "Mientras tanto, quiero mi bienvenida… Barcasnegras"
Seamus me beso pero esta vez fue algo subidito de tono la cosa. Acaricio mis labios con los suyos, pero de repente sentí su lengua abriéndose paso entre mis labios e invadiendo mi boca, acaricie su lengua como respuesta. Acaricio mi hombro con sus dedos y dejo caer una de mis tiras del camisón, dejo de besarme y comenzó a besar mi cuello hasta llegar a mi hombro.
Bajo un poco más mi tira y dejo expuesto mi seno, sonrió complacido y yo me sonroje. Beso mi seno con dulzura, nada de mordidas ni nada brusco, solo lo besaba delicadamente y yo gemí un poco. Hicimos el amor, él es tan diferente a Draco, es más dulce y delicado, quizás él sea el indicado para mí y deba dejar a Draco a un lado con sus juegos mentales. Sí, eso debo hacer.
Al día siguiente desayunamos juntos amenamente cuando de repente sonó el timbre, la señora Tate atendió la puerta. Ella vino al comedor.
"Es la señorita Astoria"- anuncio.
Seamus y yo nos miramos, yo no quería verla pero él me sonrió para confortarme y me tomo la mano.
"Que pase"- le dije.
La señora Tate se fue por Astoria mientras nosotros nos quedamos solos en silencio, luego apareció con Astoria a un lado vestida elegantemente con un vestido rojo, su túnica negra y sus zapatos de punta negros, me sonrió un poco al verme.
"Buenos días"- nos saludó.
"Buenos días"- le respondimos.
"Oh, no sabía que se levantaban tarde"- dijo Astoria mirando nuestro desayuno.
"Sí, es que llegue anoche y tuvimos una pequeña celebración"- dijo Seamus, le fulmine con la mirada pero él me sonrió.
"Ah, me alegra"- respondió Astoria- "Scorpius, ¿cómo estás?"
"Bien, tía Astoria"- le respondió Scorpius sonriendo.
"Siéntate"- le dije a Astoria- "Hay té y tostadas"- le ofrecí.
"Muchas gracias"- dijo sentándose en una silla a mi lado, la señora Tate le sirvió té pero ella no le agradeció- "Asique, tenemos que hablar de muchas cosas sobre el viernes"
"Ah, sí"- asentí.
"Bueno, los hombres nos retiramos"- dijo Seamus levantándose de la mesa al ver el incómodo silencio que había- "Vamos, Scorpius"
Los dos se fueron y nos quedamos solas en el comedor. No quiero hablar con esta tipa.
"Como seguía diciendo. Arregle una cita con el decorador, vendrá hoy a las 3:00P.M. para ver el jardín porque Draco me dijo que quieres hacerlo aquí y no en un salón"- comenzó a decir sacando su varita de su bolso, la tomo y dio unos toques a su bolso. De él salieron una pluma y una libreta, igual que Rita Skeeter- "También hable con el representante de los Duendes Cantores y confirmaron su presentación"
"¿Duendes Cantores?"- pregunte confundida
"Sí, la banda de música infantil"- me dijo como si fuera algo obvio. Yo no sé de eso, Scorpius odia esa música.
"A Scorpius no le gusta ese tipo de música"- le dije
"¿Por qué no?"- me pregunto
"Pues, no sé. Simplemente no le gusta"- le respondí.
"Oh, bueno cada quien"- dijo y su pluma tacho algo en su libreta- "Estaba pensando en hacerlo temático, ¿qué tema has pensado?"
"¿Temático?"- pregunte, eran demasiadas cosas.
"Sí, temático"- me dijo algo molesta- "¿Qué le gusta a tu hijo?"
"Le gustan los elefantes, el mar, leer libros y los carritos"- respondí.
"¿Qué es un elefante?"- me pregunto
"Un animal enorme, es muggle"- le respondí.
"Ah, descartado. Entonces lo haremos de ¿quidditch?"- me pregunto
"Sí, perfecto. Quidditch"- le respondí- "Le gustan Las Arpías de Holyhead porque Ginny es buscadora"
"Ah, bueno podríamos poner más equipos… mundiales y eso"- dijo Astoria mientras que su pluma anotaba.
"Sí."-respondí
"La comida, encontré el mejor chef…"- dijo Astoria pero la interrumpí.
"La comida la hará la señora Weasley"- interrumpí, ella se quedó asombrada- "Ella se ofreció y amamos su comida… es la mejor"
"Pero Draco conoce a Jean-Louis, el mejor chef del mundo mágico"- se quejó.
"Nosotros queremos a la señora Weasley"- le corregí- "y los dulces serán de Honey Dukes. Ellos nos ofrecieron ser los que llenen las bolsitas para los niños de dulces"
"Pero…"- intento decir
"Astoria, esto es una fiesta de niños y no de adultos"- le dije desafiándola- "Esto es lo que tenemos pensado hacer y se hará"
"Draco tiene que autorizarlo. No eres la única con dinero"- me dijo enojada. ¿Única con dinero? ¿Qué se cree?
"Te aseguro que Draco no se negara"- le dije sonriendo- "La decoración será por Sortilegios Weasley, soy inversionista en esa empresa"
"¿Sortilegios Weasley?"- pregunto asombrada- "Los hermanos Weasley no tienen buena reputación, esos juguetes son peligrosos"
"George y Ron tienen una excelente reputación, ellos jamás me darían un juguete que pusiera en peligro la vida de mi hijo ni de los suyos"- le respondí enojada- "George sólo hace bromas a personas de PÉSIMA reputación"
Astoria me fulmino con la mirada pero yo se la sostuve.
"¿Algo más?"- le pregunte
"N-n-no, es todo"- me dijo levantándose de su silla- "Gracias por el té"
Astoria se fue y yo descanse, odio tenerla aquí.
Perpestiva de Astoria
"¡Esa perra! ¡¿Cómo se atreve a tratarme así?!"- exclame enojada caminando de un lado a otro en la sala de la casa de mis padres.
"Esa fiesta será un asco"- dijo mi hermana burlonamente
"Oh, creeme que lo será. ¿Comida de los Weasleys? ¿Dulces de Honey Dukes? ¿Sortilegios Weasley?"- comencé a quejarme, mi madre y mi hermana reían.
"Podrías decirle a Draco sobre cómo te trato. Dile que te rechazo absolutamente toda la ayuda"- me dijo Daphne
"Pero eso no será suficiente, necesitamos algo más"- dijo mi madre
"Sí, pero qué"- dije
"Por ahí pensaremos qué"- respondió mi madre pensativa- "pero esa zorra no se sale con la suya"
