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Roulette

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Escena XIII
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Se escuchaban tambores y trompetas, universitarios corrían por las calles con los rostros pintados en añil y amarillo. Gajeel tuvo que tocar el claxon varias veces antes de poder llegar al estacionamiento.

— ¡Dios mío! No recordaba que la universidad fuera así de conflictiva — Juvia comenzó a desabrocharse el cinturón de seguridad mientras Gajeel terminaba de estacionarse.

— Te dije que no es el lugar más adecuado para una embarazada —las puertas comenzaron a emitir un pitido en cuanto Gajeel quitó los seguros—. Fullbuster es un genio a la hora de planear citas.

Juvia, aún en el asiento de copiloto, levantó los brazos para empezar a sacarse el suéter, dejando ver una remera en los mismos colores que ilustraban el rostro de muchos. Gajeel la miró con un alto grado de desconcierto.

— ¿Tienes idea de lo ridícula que luces?

— Flare me la regaló, no puedo creer que te ofendas de que trate de hacer buenas migas con tu novia.

— No, no tendremos esa discusión de nuevo, Juvia, pero te he dicho al cansancio que Flare no es mi novia.

Ambos bajaron el auto.

El ruido se acrecentaba conforme más cerca estaban del estadio. Gajeel formaba una especie de cerco con los brazos, alrededor de Juvia que iba delante suyo, para que la multitud no le hiciera daño, aunque a su hermana parecía no importarle la horda de jóvenes saltando y gritando. Temía que en cualquier momento Juvia, con la adrenalina a tope, comenzara a dar vueltas de carro entre tanta gente.

— ¡No me divertía tanto en años! —la peliazul tuvo que gritarle, porque apenas podía escucharse a sí misma.

— ¡Pues disfrútalo porque no se va a repetir! —por fin llegaban a la puerta del estadio, donde Gajeel entregó a un hombre en la entrada un par de boletos arrugados. Cuando lograron pasar la valla de seguridad, la multitud disminuía al ir colocándose en las gradas.

— ¡Mira, allá está Gray!

Fullbuster, de pie, hacía señas con los brazos para llamar su atención. Gajeel rodeó con la mirada el lugar, hasta que distinguió a una chica rubia brincando y animando con una gran corneta. Incitó a Juvia a subir para llegar donde Gray estaba.

— Gajeel, ¿te quedarás con nosotros?

Miró de soslayo dos gradas más arriba, donde se encontraba Levy. Ella lo notó y le saludó con la mano.

— No, quedé de verme con unos alumnos. ¿Te molestaría llevarla a casa, Fullbuster?

— No te preocupes, estará ahí sin falta.

Gajeel le agradeció con un gesto. Juvia le besó la mejilla y miró alejarse entre los asientos, hasta llegar a Levy Mcgarden.

Un fuerte silbatazo la hizo reaccionar una tormenta de malos presentimientos.


Cana notó que Gajeel se acercaba.

— ¿Era en serio lo de Redfox?

Levy ignoró su pregunta mientras quitaba su abrigo del asiento a su izquierda.

— ¡Hey! —Lucy se dejó caer de un brinco en su asiento, librando al chico que estaba sentado entre ella y Cana—, ¿Ese que viene hacia nosotras es Gajeel Redfox?

— ¿Quién mierda es Gajeel Redfox? —Bacchus, sentado entre Cana y Lucy, interfirió en la plática.

— Es mi profesor —respondió Levy, sin mirar a nadie—, y mi amigo.

— Aunque ambos quieren algo más—Cana le confesó a Bacchus, más bajo. Él rio del comentario.

— Buenas noches —Gajeel saludó al tiempo que pasaba frente a todos. Se detuvo al llegar a Levy—. Hola, Levy.

— Hola, Gajeel.

Se escuchó un silbatazo en el campo, con lo que ciertas ovaciones se acrecentaron. Lucy volvió a prisa a su puesto de vítores. Gajeel permanecía inamovible, frente a Levy.

— ¡Ea, tórtolos! —Bacchus les gritó desde su asiento—, sentaros, que el partido está a punto de comenzar.

La banda de la Universidad comenzó a tocar con mayor enjundia, mientras una enorme botarga de un gato azul alado salió desde el fondo del campo, brincando, lo que hizo que el público enardeciera aún más. Gajeel reconoció al animal de las estampas y fotografías que Flare solía tener en su móvil.

Apenas el gato terminó de dar vueltas por el campo, un grupo de chicas con faldas en exceso cortas, apareció animando con pompones en ambas manos, todo en tonos añil y amarillo. Detrás de ellas, usando el mismo uniforme, apareció Flare.

— ¡Dios santo! —Cana se llevó ambas manos a las mejillas, dándose una palmada a modo de burla—. ¡El uniforme de Flare se encogió! ¡Su blusa explotará en cualquier momento!

Bacchus rio, mientras Levy le daba un codazo como reprimenda a la castaña. Gajeel ignoró el comentario.

Las porristas comenzaron a hacer una serie de acrobacias al compás de la música. Flare las observaba desde un lateral, al tiempo que recorría con la mirada a los asistentes. Al llegar a la altura donde ellos se encontraban, detuvo la vista en Gajeel. Una sonrisa enorme le iluminó el rostro y lo saludó con efusividad lanzándole un beso con la mano.

Cana giró la vista a Gajeel. Tanto él como Levy estaban pasmados, el primero por la vergüenza ya que ella no era la única que lo miraba y la segunda, por el coraje que le llenaba el cuerpo.

Un aullido agudo hizo que todos brincaran en sus asientos: Era Lucy. Natsu estaba saliendo al campo.


— Fue una noche muy divertida —Juvia entró encendiendo luces, dejó su bolso en la mesa de la cocina y se sacó los zapatos, empezando a andar descalza—. Hace mucho tiempo que no veía un partido de la universidad. Más tiempo del que quisiera admitir.

Gray, sentado frente a la mesa, la observó abrir el refrigerador y sacar la jarra de limonada para servir dos vasos.

— ¿Así de ruidosa era tu universidad?

— No, yo estudié en Oak Town. Mi padre siempre fue bastante condescendiente conmigo, mis gustos y mis aspiraciones a futuro. Si continuara con vida, el último lugar en el que yo estaría sería Magnolia, escuchando sus reproches con respecto a mi embarazo.

El moreno deslizó la mano por sobre la mesa de la cocina para tomar la de Juvia y oprimirla de manera cariñosa. Ella se llevó a la boca el vaso de limonada y bebió un poco, antes de volver a depositar el vaso en la mesa.

— Pero no está aquí. Las personas que te rodeamos, te amamos.

Juvia sonrió, acentuando lo acuoso de sus ojos. Se acercó a Gray y le besó la frente, lo que él aprovechó para abrazarla por la cintura y colocarla entre sus piernas. Le devolvió el beso, esta vez en los labios.

Dudando un poco de su reacción, Gray se decidió a crear un camino de besos que iba desde la comisura de sus labios, bajando en arco hasta el lóbulo de su oreja. A pesar del ligero estremecimiento en el cuerpo de ella, se permitió deslizar con calma las manos hasta posarlas en sus glúteos. Bajó con sus besos un poco más, hasta comenzar a dar pequeños mordiscos en su cuello.

—Gray, ¿quieres quedarte a dormir?

Detuvo sus labios, volvió las manos a su cintura. La alejó un poco, para mirarla fijamente. Tenía los labios rosados y las mejillas acaloradas de tal forma que podías ver la sangre correr por debajo de su piel.

— ¿Estás segura?

Se inclinó hasta que sus frentes se toparon.

— Es probable que Gajeel no llegue a dormir.

Volvieron a unirse en un beso apasionado.

Cuando caminaron hacia la habitación, el jersey deportivo de Juvia quedó sobre el suelo de la cocina.


Levy golpeaba sus talones entre sí, causando que las suelas de sus zapatos soltaran pequeñas gotitas de agua que habían retenido de la lluvia. Gajeel estaba a su lado, con las manos refugiadas en los bolsillos de su chaqueta.

— ¡Hey! ¿Van a ir a cenar con nosotros?

Natsu les gritaba desde unos metros a la derecha, donde estaba aparcado su auto. Lucy estaba sentada sobre el capó del carro, con las piernas cruzadas. Cana y Bacchus estaban sentados sobre el maletero del auto propio, justo aun lado de Gajeel.

— ¡Nosotros nos anotamos! —la castaña levantó la mano, para darse a notar—. Si hay alcohol, nos anotamos doble.

Se giró para verificar la ubicación de Levy. Ella lo notó y asintió.

— Estamos esperando a Flare.

Hubo un silencio un poco incómodo cuando Levy lo mencionó. Cana y Lucy intercambiaron miradas de desagrado. Lucy bajó del auto y se metió en el mismo en el asiento del copiloto.

Flare salió por detrás de los vestidores. Tenía aún la falda y las zapatillas del uniforme de porrista, una sudadera un par de tallas más grande y el pelo recogido en una coleta. Antes que a todos se acercó a Natsu, lo saludó y felicitó por haber ganado el partido.

— Perdonen la tardanza, estoy lista.

— Y pensé que la rubia tenía poca ropa —Bacchus se acercó al oído de Cana para susurrarle—, ¿crees que se pueda ir con nosotros?

Cana lo miró y puso los ojos en blanco. Entraron también en su auto.

Gajeel abrió las dos puertas del lado derecho. Dudaron un segundo, pero Levy subió adelante y Flare detrás. Natsu los miró, justo antes de arrancar.

— No te imaginas cómo agradezco no ser Gajeel ahora mismo.

Lucy no pudo evitar reírse.

El restaurante estaba cerca del rio de Magnolia. Para cuando Levy, Gajeel y Flare llegaron, ya todos estaban ahí. La cara de Levy reflejaba la incomodidad del viaje.

— Entonces Flare, ¿qué tanto llevas saliendo con Gajeel?

Flare sonrió. Estaba sentada entre Natsu y Bacchus, que ahora la interrogaba y justamente frente a Gajeel. Era obvio lo irritado que él estaba, junto a la vergüenza que Levy pasaba.

— No estamos saliendo. Tan solo he encontrado en Gajeel un buen amigo ¿no es cierto?

Ella levantó su copa de vino hacia Gajeel. Él le correspondió levantando un poco su pinta de cerveza.

— ¡Anda, Gajeel! ¿Nos harán creer que nunca se han acostado?

Natsu por poco escupe el trago de cerveza que acababa de echarse a la boca. Cana advirtió cómo los nudillos de Levy emblanquecían al apretar su vaso de limonada.

Flare le respondió a Bacchus. Casi de inmediato, Levy se puso de pie, se apoyaba con ambas manos en la mesa, mirando hacia abajo.

— Lo lamento, no me di cuenta de la hora. Debo volver a mi casa.

Comenzó a alejarse hasta salir del restaurante. Todos en la mesa quedaron atentos a su ausencia.

—¿Qué demonios estás esperando para ir detrás de ella, Gajeel? —Flare le recriminó, casi en un grito.

El moreno se levantó de un brinco y fue a por ella. Los demás chicos observaron a Flare. Ella les devolvió la mirada con ironía.

— Ajá, ahora resulta que soy la única que sabe de estos dos, ¿no?

Se llevó la copa de vino a los labios y la terminó de un trago.


— ¿Estamos destinados a que vaya detrás de ti?

Levy se detuvo y giró para mirar a Gajeel.

— No tienes que venir detrás de mí ahora.

— No tendría si no salieras huyendo. Anda, sube al auto, te llevo.

— No te preocupes, puedo volver caminando.

De un par de zancadas le alcanzó, la tomó por el brazo y la obligó a voltearse.

— Dijiste que no te tratara como una niña porque no lo eras y ahora actúas de la manera más inmadura posible —frunció el ceño, incluso aumentó la fuerza en el agarre a Levy, lo que parecía notar solo ella. Levy pudo ver detrás de él, cómo Lucy se asomaba por la puerta del restaurante, curiosa de averiguar si se habían ido—, ¿no que no querías que jugaran con tus sentimientos? Pues, adivina, ¡los demás también tenemos sentimientos!

Tiró de su brazo para soltarse del agarre y de inmediato lo masajeó con la otra mano. Verificó a su alrededor y esta vez Lucy salía al portal junto a Natsu, ambos con expresión de preocupación.

— Me pediste tiempo para conocernos, Gajeel. Me lo estoy permitiendo, pero es inútil si a dónde voy está Flare, alguien te habla de Flare, alguien te relaciona con Flare o peor, ¡Flare reconoce que se acuesta contigo!

El asombro se reflejó por un instante en el rostro de Gajeel, antes que lo transformara en una carcajada. La pelizaul se sonrojó con un mohín.

Para estos momentos, ya todos sus amigos estaban fuera del restaurante observando la escena, expectantes.

— ¿Estás celosa, Enana?

Trató de guardar seriedad, mas no pudo. Comenzó a reír también, de lo ridículo que sonaba la situación.

— ¡No te burles de mí, Gajeel Redfox!

Las carcajadas de él aumentaron de volumen. Levy reía también, en una mezcla de gracia y vergüenza. Él comenzó a retomar la compostura, poniéndose las manos en el abdomen.

— Flare —señaló hacia su espalda con el pulgar, sin saber que todos ellos los contemplaban—, es solo una amiga. Sí, me acosté con ella porque son cosas que no puedo y quiero hacer contigo —llevó el dedo índice hasta la frente de Levy y la presionó. A ella la sangre se le subía al rostro con demasiada prisa.

Reaccionando a sus impulsos, apartó su mano y corrió a abrazarlo. Él bajó un poco la cabeza y la besó.

Unos metros más atrás, sus amigos continuaban de espectadores.

— ¿Sabrán que no pueden hacer eso en la calle? —Lucy ladeó un poco la cabeza haciendo una mueca de duda.

— ¡La parejita de allá! ¡Hemos pedido la cena para llevar, les esperamos en la casa Heartfilia! —Cana les gritó, aunque ellos parecieron no prestar atención.


Pasaban de las 3 de la mañana cuando Gajeel entró a su casa. Había llevado a Levy a casa y se aseguró de que Natsu llevara a Flare a la suya. Notó que en el porche seguía el automóvil de Fullbuster.

Y entonces comprobó qué tanto su hermana escuchaba cuando él estaba con Flare.


Después de un largo tiempo he podido actualizar. Gracias por leer, espero sus comentarios.