Love Live Sunshine!
DiaMaru
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Para mi niña hermosa.
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Las jornadas diarias en la comisión de trabajo comenzaban muy temprano en la mañana, cuando el sol ni siquiera había salido y tenía que madrugar para conseguir un desayuno decente. A diferencia de las ocasiones anteriores, estaba sufriendo bastante ya que en lugar de que mi padre me enviara a una ciudad a cerrar un trato importante, me había enviado a un pueblo perdido en medio de la nada. De acuerdo, no era en medio de la nada, pero parecía así.
Era un pueblo rural cerca de una gran ciudad, pero parecían dos mundos diferentes. El paisaje semiárido y la sequedad del ambiente le daban un toque del viejo oeste y no dudó encontrarme un vaquero en algún momento en el camino al restaurante o al trabajo. En realidad eso había sucedido un par de veces.
Lo único rescatable de esas mañanas era el hecho de que podía llamar a Hanamaru y escuchar su voz somnolienta cuando la despertaba. Era tierno oír su intento para sonar como si estuviera completamente despejada y despierta pero aún arrastraba las palabras y bostezaba cada tanto. Eso era lo que me daba el fuel suficiente para comenzar el día e ir a batallar en el trabajo.
Aunque quería poder llamarle cada hora para saber cómo estaba mi niña, la verdad es que el trabajo era tan absorbente que a veces perdía la noción del tiempo hasta que un local llegaba a decirme que era tiempo de ir a comer.
Lamentablemente entre el bullicio y el convivir con el cliente, en ese momento que debía ser de relax, en realidad era una carrera contra el tiempo para comer y volver a regresar al trabajo. Al menos intentaba enviarle un saludo para leer su respuesta más tarde y obtener otro empujón para terminar el día.
Y de nuevo me enfrascaba en el trabajo y de pronto llegaba el tiempo de salir. Aunque si por mi fuera me quedaba más tiempo para apurar todo y terminar antes para poder irme y regresar al lado de mi pequeña castaña lo más pronto posible. Sin embargo, los locales debían descansar y me obligaban a cortar mi carrera para ir a dormir.
De nuevo cuando regresaba al hotel donde me hospedaba era tan tarde que la noche ya se había abierto paso y apenas cenaba para apresurarme a volver al cuarto y llamar a Hanamaru para acompañarla hasta que se durmiera.
Así era la rutina diaria con la que tenía que lidiar. Extrañar y añorar estar en brazos de mi niña y poder oler su rico aroma, sentir su calor y la sensación de sus besos. No habían pasado más de tres días y aún quedaba semana y media más hasta que pudiera volver con ella. Solo espero que acabe pronto y regresar a su lado.
La extraño.
