Sakura.
En todo el camino hacia la preparatoria venia pensando en mi sexy profesor y padrastro, mi amor prohibido. Claro, él no tiene ni idea de que lo amo, ni siquiera sabe que existo o eso creo, si no fuera porque esta con mi madre, no sabría quién soy. Suspire. Odiaba haberme enamorado de la persona equivocada habiendo tantos chicos por donde elegir, inclusive un pelirrojo se me había declarado hace unos días atrás, pero al parecer no tengo ojos para nadie más, maldición.
ー Sakura!, Hey, Sakura!, ¡espérame!
Eh ahí el grito de mi loca amiga rubia, la única que me subía mis ánimos depresivos que había tenido en todo el tiempo que mi madre y Sasuke salían, lo cual era hace un mes, más o menos, da igual, para mi prácticamente había pasado demasiado tiempo como para caer en depresión por un jodido amor.
Voltee mi rostro hacia una cansada Ino, la cual paro un momento para respirar, se acomodaba la falda escolar y volvía a su típico porte de chica millonaria, no lo negaba, Ino tenía dinero, pero no era de aquellas típicas chicas ricas pesadas, Ino era diferente en muchos aspectos, era por eso que la elegí como mi mejor amiga.
ー Hey cerdita no hay problema, no creo que lleguemos tarde, creo que salí a la hora de mi casa.
ー ¡Qué, que!, Sakura vamos veinte minutos atrasadas, venga vamos y dentremos ya, recuerda que nos toca con tu padras. . . Quiero decir, Sasuke.
Fulmine al instante con la mirada a Ino, sabía perfectamente que odiaba que me recordara mi posición con Sasuke, pero siempre se terminaba olvidando de todo. Rodó los ojos.
ー Ya, lo siento, se me olvidaba, Pero ya vamos que esta vez sí que me suspenden!
Con una fuerza innata me tomo del brazo para así adentrarnos al establecimiento. A veces Ino no parecía para nada una chica con clase, reí para mis adentros, si su padre viera cómo se comporta en la preparatoria de seguro la mandarían de monja.
Pasamos varios salones en los cuales se podía divisar a todos estudiando cabeza agacha, no era de esperarse, la preparatoria konoha era una de las más prestigiosas. Ino tenía razón, íbamos tarde. Pero cuando por fin estábamos por llegar a nuestro salón tropecé torpemente con mi propio pie, algo típico en mi pensé al momento en el que caí de lleno en el suelo, haciendo un espantoso ruido ante el choque de mis rodillas y la fría cerámica. quería ponerme de pie, pero mi rodilla dolía bastante, como siempre hacer el ridículo era lo mío.
ー ¡Hay frentona! no quise que cayeras por la velocidad. Venga te ayudo.
Ino estaba a punto de tomarme la mano, su rostro se hallaba preocupado, pero le sonreí como siempre hacia para tranquilizarla. De pronto pude ver una sombra impotente tras de mi amiga, al instante reconocí aquella silueta.
ー Señorita Ino, Sakura, ¿Se puede saber por qué no están dentro del salón?
Se dejo ver mi tan apreciado amor, mis ojos se llenaron de lágrimas no visibles, quizás solo eran unas pocas que no querían salir de mis ojos, no sabía si era por la rodilla la cual me dolía bastante o el saber de qué Sasuke pudo haberme visto caer.
ー ¡Sasuke! . . . Digo, profesor, este Sakura se cayó y pues. . . este. .
Ino como siempre intentaba salvarse el cuello, dejándome a mi sola en el suelo nuevamente, maldita cerda me las pagaras pensé.
No contaba con que mi pelinegro apartara a Ino y me ayudara a levantarme, con dificultad me puse de pie, cojeando prácticamente, Sasuke me rodeo la cintura, dejando mi brazo sobre su hombro. En aquel momento contuve la respiración, sentir aquel fuerte brazo apretar mi cintura me llevaba a un sin fin de fantasías en mi cabeza, jamás pensé estar así de cerca de Sasuke, aunque me molestaba bastante su indiferencia, al parecer no le parecía alguien agraciada.
ー Señorita Ino la quiero ver en su cubículo a mi regreso, pídale a algún compañero que le diga la actividad que estábamos realizando.
ー ¡Si profesor!, pero. . . ¿Sakura?
ー La llevare a la enfermería.
Al escuchar aquello mis ojos se agrandaron un tanto por la sorpresa, estaba a punto de desmallarme, Sasuke jamás me había hablado, inclusive las veces que iba a mi casa me ignoraba, por lo que yo siempre intentaba salir durante todo el día y volvía a la noche solo a descansar y escuchar los estúpidos gemidos de mi madre, claro a causa de Sasuke.
Mire a Ino y le pedí ayuda con los ojos, ella me miro a modo de disculpa por lo que supuse no podría hacer nada, esta despareció por la puerta del salón. Mi pelinegro comenzó a llevarme tal y como había dicho a la enfermería. El pesado silencio era palpable en el ambiente, sentía que en cualquier momento me caería de lleno al suelo nuevamente por mi torpeza.
Él no me hablaba. Una sonrisa totalmente triste se posó en mis labios, ¿Tan malo era socializar conmigo? Ah, no, ahora lo recuerdo, soy la hija de su novia y además me superaba en edad, pero vamos, eso a quien rayos le importa hoy en día.
No cabi en cuenta el momento en el que llegamos a la enfermería, Sasuke me llevo hacia la camilla que se encontraba en el lugar y me sentó. Pude observar que ninguna enfermera se encontraba en aquel momento, el lugar parecía desierto y nuevamente creí que el silencio nos inundaría, pero Sasuke hablo.
ー Tsk, donde rayos se metieron estas enfermeras. Sakura, ahora dime por que venían tarde a mi clase. Si me das una buena explicación no te suspenderé a ti, ni a la señorita Yamanaka.
Mis mejillas al instante enrojecieron a causa de la mirada profunda de Sasuke, porque rayos debía tener unos ojos negros de ensueño, además de aquel traje negro que lo hacía ver bastante esbelto, podía imaginarme como se vería debajo de aquella ropa.
Desvíe la mirada, comenzaba a irme por otro rumbo, aquello no era bueno, no era que fuera tímida pero no podía sostenerle la mirada a ese hombre, si lo hacía temía decirle cuanto lo amaba y deseaba con todo mi ser, decirle las ganas tremendas que tengo de estar siendo embestida bajo el y rayos nuevamente mis jodidos pensamientos me llevaban por otra dirección. Simplemente solté las primeras palabras que se me vinieron a la cabeza.
ー Ino necesitaba condones y los fuimos a comprar, por eso la demora.
Rayos. Indudablemente, Rayos. Me hundí en un abismo yo misma al decir aquello. No quería mirar a Sasuke, ahora si había pasado la vergüenza más grande de toda mi vida, ¡Porque mi cabeza me jugaba malas pasadas!, dios.
ー Acaso sabes lo que me estás diciendo, ¿No?, si fue por eso creo que debo mandarte suspendida a ti y a tu amiga.
Al instante voltee la mirada hacia Sasuke, ¿No podía ser más suave?, estaba totalmente avergonzada por mis múltiples torpezas y andaba totalmente sensible.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, sabia la causa, era la vergüenza, la rabia y la impotencia, no quería verme cono una chica débil frente a Sasuke, no quería.
Fruncí el ceño y lo mire esta vez a los ojos fijamente, claro su mismo gesto imperturbable de siempre, ya no podía fingir ser la señorita amable solo porque estaba enamorada de él, si quería que Sasuke se fijara en mi tendría que ser yo misma.
ー Sabes que, no me interesa, puedes mandarme las veces que quieras suspendida o mejor aún, porque no le dices a mi madre que soy una cualquiera por andar comprando condones, he.
Las cejas de Sasuke se alzaron al instante en sorpresa, justo en el momento una de las enfermeras había entrado por la puerta, encontrándome con los ojos totalmente en lágrimas.
ー Profesor Sasuke, ¿sucede algo?
Sasuke siguió con su mirada fija en mi a pesar de haberse dado cuenta de la enfermera, teníamos una batalla, jade contra negro, parecía que tenía algo que decirme, pero cerro la boca con un bufido y salió fuera de la enfermería.
ー Vaya, al parecer están de malas los profesores hoy. Pero dime jovencita, que ocurrió aquí con tu pierna.
Hice caso omiso de la enfermera y apreté los puños, Sasuke me había ignorado, odiaba que la primera vez que hablara con el fuera así, siempre fantaseaba con que cuando le hablara el me respondería de una manera dulce, cuan equivocada estaba. Pero ya vería, si yo sufría por su causa él no se libraría y tenía un plan que no fallaría.
Continuará.
