EL CALIZ DE FUEGO.
Bueno continuamos. Pero Harry y yo nos reservamos el derecho de mantener en la intimidad "como" se rompió su maldición…después de todo, es un tema estrictamente personal…
El regreso a Hogwarts después de un verano tan intenso fue un poco…tenso. Harry había pasado el resto del verano compartiendo secretos, risas y estudios, muchos estudios con Draco, o trabajando en el laboratorio bajo la atenta supervisión de su Maestro, a veces con Draco, otros a solas. También tuvo tranquilos momentos en la biblioteca, muchos de ellos con Remus, y largos paseos por la playa con Sirius; intensas sesiones de entrenamiento con Lucius, y estudios de política y etiqueta con Narcisa… todo eso y mucho más. En raras ocasiones, cuando los recuerdos le abrumaban, siempre había cerca alguien que le ayudaba a olvidar. Pese a que después de los mundiales había perdido su virginidad de una forma un tanto…anómala…el moreno no recordaba haber sido tan feliz en toda su vida…había sido el mejor verano de su corta vida. Sus primeras vacaciones en familia. Porque todos ellos eran su familia, de un modo u otro.
Sin embargo, apenas puso un pie en el andén 9 y ¾, el resto del mundo mágico le enseñó su fea cara. Verle en el mismo compartimento del tren que a Draco Malfoy era algo inesperado; sus compañeros de Griffindor parecían desconfiar de él. La prensa había publicado fotos y artículos especulativos sobre los Malfoy, Severus y Harry en el Mundial y no todos lo entendieron tan bien como Hermione, y además Harry estaba frustrado porque en el colegio no podía estar siempre con Severus. Se había acostumbrado a la rutina del hombre, y aunque este no era muy locuaz, su mera presencia en la habitación bastaba para hacerle compañía. Calladas sesiones de estudio, prácticas de pociones, comidas regulares, simples y tranquilas, visitas el fin de semana del resto de la familia… Harry ya añoraba lo que había disfrutado durante el verano…y aun no habían bajado del tren.
El anuncio del Torneo de los tres magos había dejado un tanto indiferente al muchacho…después de todo, no podía participar. No dejaba de ser una mera actividad lúdica extraescolar para él, una diversión sin trascendencia… Aunque se quedaban sin Quidditch…La única y agradable sorpresa de la cena de bienvenida fue la presencia de Viktor Krum entre los alumnos de Drumstrang. El joven búlgaro le saludó con una cortés inclinación de cabeza antes de sentarse junto a Draco en Slytherin y al día siguiente le detuvo en los pasillos, para preguntarle alguna cosa e invitarle a almorzar más tarde con él, haciéndole sonrojarse ante la atención, levantando los celos de Ron y los rumores entre el resto de alumnos.
La siguiente noche, después de la cena, comenzó la elección de los tres participantes en el Torneo, Harry estaba sentado con Hermione en un rincón de la mesa de Griffindor, cerca de la puerta de entrada. El joven esperaba que Viktor fuese el elegido por Drumstrang, pero no tenia favoritos para el resto. No conocía a ninguno de los alumnos de Beauxbatons y no estaba seguro de quien se había presentado por Hogwarts... El resto de los Leones le miraba aun con desconfianza, especialmente Ron. Hermione se había decantado finalmente por su lado en la guerra desatada entre los miembros de Griffindor sobre si Harry se había pasado al enemigo…a los Slytherin, dada su nueva amistad con Draco. Su amistad estaba un poco tensa, pero Hermione había optado por él. Para la castaña, los estudios eran lo primero, y ver la calidad de sus deberes de verano había sido suficiente para convencer a la chica de que Harry hacía lo correcto. La versión pública seguía siendo que Sirius había encomendado tutorías privadas para él, y que Severus le había estado tutelando junto con Draco durante el verano. De hecho, sus horas libres por las tardes durante el curso debían ser pasadas en lecciones privadas con el Slytherin, que continuaba siendo su tutor privado en todas las asignaturas.
Harry aplaudió con verdadero entusiasmo cuando el cáliz escupió el pergamino chamuscado con el nombre de Viktor, y este le saludo en silencio con una levísima inclinación de cabeza antes de desaparecer por la puerta lateral. Le siguió Fleur Delacourt y Cedric Diggory, cuyo nombre leyó con cara consternada el anciano mago, y Harry aplaudió educadamente por ambos. El Torneo era un concurso peligroso, y todos los participantes merecían respeto y admiración. El director comenzó a hablar sobre la unidad histórica de las tres escuelas, pese a que representaban tres estilos por completo diferentes de magia : Drumstrang enseñaba las denominadas Artes Oscuras, como parte del curiculum escolar, pero había perdido el enfoque de los viejos valores morales detrás de ellas; Beauxbatons enseñaba aun una gran parte de las antiguas tradiciones, las mas asimilables, y ofrecía fuera de programa cursillos adicionales para los alumnos que desearan profundizar en las materias; y Hogwarts solo ofrecía Defensa Contra las Artes Oscuras. En realidad, la escuela Francesa era la que mantenía una postura más realista y neutral. Harry había comparado los temarios de las tres escuelas durante el verano, como parte de una de sus búsquedas de información. Entonces el cáliz comenzó a chisporrotear de nuevo, sus llamas emitiendo relámpagos y chispas, hasta que un nuevo trozo de pergamino fue escupido en una bola de fuego, yendo a caer lentamente, flotando, dejando un reguero de ceniza en el aire, hasta los dedos del Director, que había detenido sus palabras.
Con ojos tensos y movimiento cautelosos, como si el pequeño pedazo de pergamino fuese una peligrosa víbora venenosa, el anciano desdobló el mismo, entre los murmullos de sorpresa y expectación de los alumnos y las miradas desconcertadas de algunos profesores. Tras mirar una y otra vez el pedazo de pergamino, Albus exclamó:
-¡Harry! ¡Harry Potter!
Los murmullos y cuchicheos se extendieron por todo el comedor y Harry se tensó en su banco. ¡Él no había puesto su nombre en el cáliz!. Unos ojos negros le miraron por un instante, y el chico mantuvo su escrutinio. El director volvió a llamarle y Hermione, de un codazo, le sacó de su inmovilidad, empujándole a moverse hacia donde el hombre le esperaba con aire serio y algo enojado. Cuando Harry entró en la sala donde los restantes campeones aguardaban, solo un par de ojos negros bajo unas cejas muy pobladas le miraron con amabilidad. Incluso cuando le preguntaron si tenía algo que decirles, Harry permaneció en silencio, aun impactado. La entrada momentos después de Albus, discutiendo acaloradamente con Karkarov y Madame Máxime, aclaró la situación. Con gesto airado, apretándole fuertemente el brazo, el Director exclamó:
-¡Que has hecho Harry! El Torneo solo tiene tres participantes…
Mientras todos gritaban y armaban escándalo a su alrededor, Albus arrastró al chico contra un rincón y murmuró, sin soltarle un instante:
-Estas en un buen lio, Harry…así que vas a contarme ahora mismo como lo has hecho… Me has avergonzado ante toda la escuela...
Harry estaba mudo, incapaz de articular palabra, y tan solo denegó. Minerva se unió a las demandas, abofeteándole secamente, y amenazando con remover privilegios. Y entonces, en medio del caos, una voz se dejó oír, fría, demandante y grave:
-Albus, agradecería que soltaras en este instante a mi alumno…
Sorprendido, el Director se giró para encarar al inesperado visitante y las voces se calmaron en la habitación, tan solo la respiración agitada de Harry resonando suavemente en el fondo. El hombre frunció el ceño, y murmuró, con aire de falso desconcierto, pero sin soltar la férrea presa en el brazo del chico:
-Perdóname Severus, pero Potter es alumno de Minerva, no tuyo. No deberías estar aquí…
El hombre avanzó un par de pasos más e ignorando a los demás, preguntó con suavidad, haciendo apartarse a Minerva:
-¿Esta Ud bien, Potter?
-Si Profesor.
Girando los negros ojos hacia el Director, Severus Snape añadió suavemente, pero con un aire helado en el rostro:
-Repito que debe soltar a mi alumno, Director. Su padrino será informado de este maltrato, se lo aseguro. Continúo siendo su tutor privado, y en ausencia de Black…responsable directo del muchacho.
Albus Dumbledore soltó a Harry como si quemara y este avanzó y se situó junto a Severus, que le ladeó levemente el rostro, estudiando la marca que los dedos de Minerva McGonagall habían dejado en su mejilla. No era nada grave, pero su mirada hacia la mujer dejó claro que jamás volviera a poner las manos sobre aquel muchacho. Con serenidad, y deslizando una mano sobre los hombros de Harry, el hombre se inclinó ante él y preguntó con suavidad:
-¿Pusiste tu nombre en el cáliz? ¿O le pediste a alguien que lo hiciera por ti?
-No, Profesor. Yo no lo he hecho.
Severus asintió y se situó de nuevo a su lado, su mano sobre el hombro de Harry.
-En ese caso, el Sr. Potter no competirá. Hogwarts tiene otro campeón para representar a la escuela. Y en todo caso, en el sorteo solo debieran haberse elegido tres candidatos de todas formas…
Desde el fondo de la habitación, Barty Crouch murmuró:
-El tema es muy delicado…al depositar su nombre en el cáliz, los participantes establecen un contrato mágico…vinculante…
Ojo Loco Moody gruñó, mirando a Karkarov que palideció y reculó levemente:
-Alguien ha podido hechizar el cáliz, para lograr meterle en el Torneo, alguien que te quiere mal Potter…
La discusión se reanudó, todos hablando a la vez, hasta que Crouch finalmente, exclamó retorciéndose las manos, sudoroso y nervioso, mirando al joven e inesperado cuarto participante:
-Me temo que el Sr Potter no tiene elección…no importa cómo, una vez elegido por el cáliz, debe competir…hasta el final…la primera prueba será a ciegas, es una prueba de valor…donde las tengo… ah sí, aquí están…
El hombre dejó de rebuscar en sus bolsillos y tendió una nota a cada Director y una adicional para Severus que leyó suavemente en voz alta:
"La primera prueba se llevara a cabo el veinticuatro de noviembre, ante los demás estudiantes y el tribunal.
A los campeones no les está permitido solicitar ni aceptar ayuda de ningún tipo de sus profesores para llevar a cabo las pruebas del Torneo. Harán frente al primero de los retos armados sólo con su varita. Cuando la primera prueba haya dado fin, recibirán información sobre la segunda. Debido a que el Torneo exige una gran dedicación a los campeones, estos quedarán exentos de los exámenes de fin de año."
