Para los que se preguntan dónde está el impulsivo y loco Sirius… creo que 12 años en Azkaban curan a cualquiera de la irreflexividad, y la influencia del ambiente, ya sabéis...Remus siempre era un factor moderador para los Merodeadores, y ahora, rodeado de Slytherins...Sirius está empleando su talento de Merodeador de manera más eficiente. Respecto a lo de la ayuda de los Fundadores, creo que Hogwarts misma es mucho más que la suma de las cuatro casas... Fawkes vuelve a intervenir, el fenix está distanciado del Director...
Y si...el pequeño discurso de Severus...lo escribí e imagine mil veces, hasta que quedó a mi gusto. Hay por ahí quien ha captado muy bien las intenciones detrás de las palabras, el manejo de su Casa por parte de nuestro Severus...haciéndoles llegar a la conclusión deseada por si mismos...
El papagayo y la carta…Harry fantasea en una ocasión, imaginando a Sirius en un lugar tropical, enviando mensajes con tucanes o pájaros de colores... y a mí me encantan los papagayos... tuve varios, uno era un Jacko gris, el típico loro gris de cola roja, y el otro, era similar al guacamayo, pero más pequeño, verde, azul y rojo, no sé exactamente de qué especie, pero no de esa misma especie, ( El descrito se trata de un ara o guacamayo azul Anodorhyncus Glaucus y son muy raros), pero era precioso. Travieso, curioso y volaba muy bien. Lo soltábamos dentro de la casa y revoloteaba por toda la habitación.
BILLAR A TRES BANDAS
En pocos días, y en medio de la revolución organizada y la clara y patente hostilidad de la mayoría de sus excompañeros, -Madame Pomfrey refunfuñó descontenta, cuando Harry efectúo en pocos días la tercera visita del curso a la enfermería, acompañado de Severus, y con un nuevo ojo morado, cortesía de Ron Weasley- Remus Lupin llegó a la escuela de Hogwarts, acompañado de su inseparable, peludo e hiperactivo Tizón. El castaño, con la correa de seda azul de su canino compañero entre las manos, se deslizó entre las mesas del Gran Comedor, para abrazar a Harry, mientras Tizón ladraba y saltaba, lamiéndole manos y rostro, entusiasmado. Riendo alegremente, dejándose abrazar y acariciando al inquieto perro, Harry se dejó conducir hasta los aposentos privados de Severus.
A solas, su padrino retomó su forma humana y le abrazó hasta hacer crujir sus costillas, sus azules y chispeantes ojos llenos de alegría, revolviéndole furiosamente el pelo. Severus entró por el pasadizo que conducía a su laboratorio, y saludó a ambos hombres con afabilidad.
-¿Estás seguro, Remus? ¿Y tú, Sirius?
Ante el asentimiento de ambos, el hombre, sonriendo – una sonrisa digna de un tiburón o un cocodrilo, fría y llena de amenazas –murmuró:
-Entonces, vamos a darles un bonito espectáculo…
Harry ladeó la cabeza, mirando la luz maliciosa de los azules ojos de su padrino, y el destello dorado de los de Remus…la terrible sonrisa de su maestro y se plantó ante ellos, los brazos cruzados sobre el pecho, cariacontecido:
-¿Qué está ocurriendo aquí? Primero aparecéis vosotros dos, sin avisar…no es que no me alegre de teneros aquí, pero…vosotros tres estáis tramando algo…y quiero saber que es.
Severus le dedicó una verdadera sonrisa y murmuró:
-Veras Harry, he pensado que no te vendría mal un poco de…soporte moral…
Harry contempló los ojos de su Maestro, y miró de nuevo a sus padrinos. Era frustrante, pero… ante eso…¿Cómo podía decir nada? Dos Merodeadores y un espía…trabajando juntos. Por él. El calor en su pecho hizo que sonriese y murmuró:
-Sois terribles…solo faltaba que Lucius se sumase a esto…y declararían Hogwarts zona catastrófica…
Remus puso cara de inocente, fallando miserablemente, Sirius ensanchó su gesto maquiavélico y Severus alzó una ceja negra, como preguntando: ¿Y quien dice que no está en el ajo?. Harry abrió la boca y con cara de asombro susurró:
-¿Lucius también? ¡Morgana protégenos!
Sirius rió a carcajadas, y Harry se enfurruñó levemente:
-¡Hey! ¡Que soy yo el que recibe después los golpes!
Ni las barreras humanas de Crabe o Goyle habían sido suficientes para detener algunos hechizos malintencionados, y aunque Ron lo había pagado caro, le había sido relativamente fácil darle un buen puñetazo, al deslizarse hacia su asiento en Pociones. El pelirrojo iba a estar fregando urinarios con Flinch hasta el final de año. Y además había sido expulsado de la clase de Pociones por el resto del curso. Aunque aún estaban buscando al responsable de haber transformado al pelirrojo en…comadreja, casualmente justo al alcance de la vengativa Azra, que lo persiguió por todo el patio hasta que erizado y chillando de terror, sin hacer honor a la fama combativa de las comadrejas, Ron la Comadreja, había trepado a un árbol, de donde Minerva McGonagal le había rescatado, mientras todos los alumnos presentes se reían a carcajadas. Toda risa o sonrisa murió y Sirius abrazó a su ahijado, alzándole el rostro suavemente. La tensión en el ambiente y el silencio se hicieron espesos, y el animago murmuró cariñosamente:
-Si creyese por un instante que esto iba a perjudicarte en lo más mínimo, nunca lo haría, Cachorro. Te quiero más que a nada en este mundo, ya lo sabes, verdad?
Esbozando una nueva sonrisa añadió, ladeando la vista hacia Severus:
-Además…¿De veras crees que tu Maestro me dejaría hacer algo imprudente? ¿O Remus?
Harry suspiró, derrotado y les miró de nuevo a todos, un atisbo de inquietud y curiosidad reluciendo en sus verdes ojos:
-¿No puedo tener …una pista?¿Por favorrr?
Severus asintió y sacó un frasco de su bolsillo y vertió el contenido en tres nuevos recipientes de cristal. Harry reconoció la textura, el olor y el color… era multijugos y alzó una ceja con evidente curiosidad. Atento, observó como su padrino cambiaba de nuevo de forma y Remus le arrancaba unos pelos, y también tomaba unas hebras de su propio cabello mientras Severus se sacaba unas hebras de su negro cabello. Aun mas intrigado, Harry aguardó, mientras las pociones burbujeaban al serles añadido el ingrediente final. El efecto de la multijugos usando el pelo de la forma animaga hacia adoptar al que la bebieses esa misma forma, era algo realmente curioso y poco conocido…después de todo, había muy pocos animagos… Tras tomar un trago de sus respectivas bebidas, Harry contempló a Sirius, transformado en Remus, a este en Severus y a su Maestro, moviendo el rabo como Tizón. "Remus" guardó su frasco y el de "Tizón" tras cambiar sus ropas y colocó a su ahora canino acompañante la correa de seda; y "Severus" escondió el suyo en las ropas, que fueron cambiadas a golpe de varita por una de las ondeantes y rígidas túnicas negras del profesor. Era un galimatías, pero tendría algún sentido para los adultos…porque a él se le escapaba… realmente. De esa guisa, los cuatro salieron de las mazmorras y se encaminaron hacia el comedor charlando tranquilamente. Era algo raro, pero Harry notó que "Remus" y "Severus" iban cogidos de las manos y meneó la cabeza. Se encaminaron a la mesa de los profesores, mientras Harry se sentaba de nuevo junto a Draco, que cuchicheó sin mover apenas los labios, los atentos ojos grises fijos en las manos unidas de Remus y su padrino:
-¿Sabes de qué va esto, Harry?
De igual modo, el moreno respondió sin perder de vista al trío que en esos momentos alcanzaban el rincón habitual del profesor de pociones en la mesa alta:
-No estoy seguro…pero yo no apartaría la vista, Draco…están tramando algo, algo gordo…
Dumbledore miró a la pareja que se había sentado discretamente, y les vio conversar amigablemente entre ellos, lo cual le hizo frunció el ceño. Lupin también había caído bajo la mala influencia de Snape, pero no era eso lo que más le preocupaba, sino su presencia inesperada en el castillo, en su escuela. Girándose ligeramente hacia ellos y mirando al castaño, exclamó suavemente con falsa afabilidad:
-¿Remus? ¡Qué agradable sorpresa verte aquí! No sabía que ibas a hacernos una visita… ¿Podemos tener unas palabras?
Sin moverse un ápice, el castaño miró al Director y permaneció silencioso, su mano aun unida a la del otro mago, a la vista sobre la mesa.
Albus carraspeó levemente y añadió:
-En privado, si no te importa…
"Remus Lupín" permaneció sentado y tras un incomodo silencio, sentenció en voz clara y firme, lo que atrajo la atención hacia ellos aun más:
-Me importa, Director. Si quiere decirme algo, dígalo. Aquí y ahora.
Estirándose, Albus cruzó las manos ante el pecho y sonrió.
-Como quieras, Remus. Pero si no has venido a hablar conmigo…
Los ojos celestes se entrecerraron detrás de las gafas de media luna y el hombre se mesó la barba, adoptando una expresión circunspecta y pesarosa.
-Me temo que tu presencia en el castillo…no está justificada. No dudo de tus buenas intenciones respecto a Harry, pero para ser ecuánimes con los demás alumnos, he de pedirte que abandones el castillo y sus terrenos, lo más tardar, mañana por la mañana. Las visitas…familiares, incluso para los campeones del torneo, han de ser breves y sucintas.
"Tizon" gruñó sordamente desde debajo de la mesa, levantando los belfos y mostrando los agudos caninos, y "Severus" le acarició cuidadosamente las orejas, calmando al irascible animal. El hombre se alzó, y miró a los ojos del anciano y murmuró, cogiendo la mano del castaño en la suya:
-Pero nada impide que me visite a mí…
Esbozando una de sus paternales sonrisas el mago cabeceó y suspiró:
-Severus, Severus,…todos sabemos que eso es una mentira, bienintencionada y piadosa, pero una mentira. Es encomiable tu celo por Harry…
-Sr Potter para Ud, Director… Harry ni siquiera es alumno suyo para que le trate con semejante familiaridad.
Espetó con dureza Severus. Girándose hacia el castaño, el mago de ojos negros susurró entre dientes:
-Siempre creí que haría esto de una manera más privada y romántica, pero dadas las circunstancias…
Echó una rodilla a tierra, entre las miradas de sorpresa de los más cercanos profesores y atrayendo la curiosidad de muchos alumnos, y preguntó mirando a los ojos miel del castaño, sosteniendo suavemente su mano en la suya:
-Estoy profundamente enamorado de ti, amor mío. ¿Me harás el honor de desposarte conmigo?
-Si…si…
Fue la simple y llana respuesta del castaño, que unió sus labios a los del otro mago, en un beso suave y largo. Las exclamaciones de sorpresa y shock, incluida la de Draco, llenaron el aire del lugar, y el Director vio como su profesor de pociones retomaba su lugar, entre los ladridos de exultante aprobación de un emocionadísimo Tizón…y alguna que otra exclamación de incredulidad y …de asco de algunos alumnos de ideas cavernícolas.
-No es posible…
Los ojos azulones se había dilatado con una expresión de asombro detrás de las gafas, y Severus murmuró muy sedosamente, sus negros ojos relucientes y duros como dos pedazos de obsidiana, con su peculiar reflejo café:
-Le aseguro Director, que nada en absoluto va a impedir que mi prometido se quede conmigo cuanto quiera… después de todo, las familias del profesorado siempre han podido alojarse en Hogwarts…es la norma, no?
Cambiando el gesto, el mago de larga barba blanca murmuró, centrando su atención en el hasta ahora obediente y dócil miembro de la Orden del Fénix:
-Aun así Remus…creo que hay ciertas cosas… cosas que no deben ser mencionadas en público…por el bien de todos…
Los ojos color ámbar se endurecieron y el joven mago tensó los hombros. Ah…la amenaza aun funcionaba…y las comisuras de los labios del director se curvaron en una casi imperceptible sonrisa. Sin ceder aun por completo, el castaño se apoyó levemente en la mesa y tomó descuidadamente la copa de plata maciza en que Severus tenía servido el vino y tomó un lento sorbo. El profesor de pociones esbozó una sonrisa ladeada, casi una risa sardónica y el castaño continuó jugueteando con la copa en la mesa.
-Tiene razón, pero últimamente, nada es imposible, Director…. Si nos disculpan, aun tengo que instalarme y deshacer mi equipaje...
Con movimientos elegantes, la mano de Severus rozando levemente la cintura de Remus en un galante gesto para ayudarle a levantarse, los dos hombres y su canino e inquieto acompañante, desaparecieron, dejando atrás a un perplejo Director, mirando un servicio de mesa de plata y a un conmocionado cuerpo de profesores, mientras la polémica se desataba entre los alumnos.
Hizo falta que Draco Malfoy echara mano de toda su educación, paciencia y férrea voluntad, para no arrojarse a correr detrás de su padrino. Y de Remus, también. El castaño le caía muy bien, pero …Sirius era su tío, tío segundo, pero tío al fin y al cabo. Y lo que acababa de ver…iba a romper el corazón del actual Lord Back. Harry vio las minúsculas arruguitas de tensión en las comisuras y el ceño de su compañero y reprimió una risita. Cuando pasaron unos minutos y era prudente abandonar la mesa sin llamar mucho la atención, los dos jóvenes volaron por los pasillos, con Draco importunando a preguntas a Harry.: ¿Sabias lo que iba a pasar? ¿Sirius está enterado de esto? ¿Afectara esto a nuestro contrato? ¿Cuándo van a casarse?
Harry no dijo nada y llegaron a las habitaciones privadas de su Maestro, con Draco aun haciendo preguntas y abrió la puerta. Los dos tenían acceso a través de las barreras de privacidad de la misma y entraron a la sala de estar, donde encontraron a Tizón saltando como un poseso…mientras Severus y Remus…se morreaban en el sofá, porque no había otra manera más… ejem... educada, de describirlo. Draco se detuvo en seco, y las mejillas ya coloreadas por la carrera se volvieron de grana. Harry se dejó caer jadeante en la alfombra, y Tizón acudió a lamerle la cara y las manos, a manera de saludo, agitando el rabo con frenesí. Boquiabierto, Draco contempló como la pareja se enzarzaba cada vez más y exclamó, realmente indignado:
-¿Es que no pensáis parar?¡Eh!
Harry comenzó a reírse, flojito al principio, aguantando la risa entre los dientes, mas tarde a carcajadas, hasta que le dolieron los pulmones, y entre risas y ladridos, Tizón saludó al rubio agitando el rabo, demandando que le rascara las orejas y Draco miró a los ojos oscuros del perrazo:
-¿Se han vuelto locos? ¿Todos?
Pero cuando las formas de los tres comenzaron a cambiar, los ojos de Draco se dilataron como platos mientras retrocedía un paso y finalmente, comprendiendo, empezó a reír el también, viendo a su tío, confortablemente apresado en los brazos de Remus, y a Severus sentado en el suelo junto a Harry, haciéndole terribles…cosquillas al chico, sin un ápice de misericordia, las lágrimas producto de su propia risa brotando de sus ojos. Todos reían y reían, haciendo resonar las viejas piedras, y acabaron tirados por la alfombra, incapaces de sostenerse en pie. Harry descansaba bocabajo sobre el pecho de Severus escuchando el rítmico latido, mientras la mano del hombre revolvía el negro y suave cabello rizado. Remus estaba espachurrado entre Sirius y el costado de Severus y con Draco confortablemente estirado sobre sus rodillas, con las piernas de Harry enredadas en las suyas.
Cuando recobró algo de autodominio, Severus sacó su varita, y se apuntó a la sien susurrando con una sonrisa digna del gato de Cheshire:
-Le prometí a Lucius que le mandaría copia de estos recuerdos…quiere levantarle el ánimo a Narcisa…al parecer, esta algo triste sin sus niños…
Harry y Draco intercambiaron una breve mirada y comenzaron a reír de nuevo a carcajadas, secundados por Sirius y finalmente, tras un intento de resistir, por Remus y Severus también.
