Un capítulo más! Y Seguimos con el Torneo.

DESCENSO A LAS PROFUNDIDADES

La segunda prueba fue muy cruel. Descubrir el mensaje fue fácil, pero Harry estaba seguro de que una prueba subacuática no era mera casualidad. Harry apenas sabía nadar, el Director por supuesto lo sabía, y tenía francamente malos recuerdos del agua, gracias a Dudley. Así que esta vez, su entrenamiento fue doble. Tenía que aprender primero a nadar y superar su miedo al agua y además, encontrar la mejor propuesta mágica para realizar la tarea propuesta bajo el agua. Al menos, con los dragones, Harry no había tenido que aprender una nueva habilidad física; tan solo entrenar muy duramente sobre su escoba contra Draco, todo el equipo de Slytherin, reservas incluidos…y un doble set de bludgers, especialmente encantadas para atacarle solo a él. Su Casa estaba deseando volver a las competiciones de Quidditch el curso siguiente, porque después de semejantes prácticas, Harry no tenía rival sobre una escoba. Draco era el único capaz de ponerle en aprietos, pero ahora jugaban en el mismo bando, no?

La Casa de la Serpiente había acogido a su nuevo miembro sin demasiados problemas. Después de todo, Harry estaba probando ser un verdadero Slytherin, y si Draco podía aceptarle, ¿Por qué no ellos?. El grupo de estudio multicasas sorprendió un poco, pero incluso eso fue visto pronto como algo que demostraba que no estaba en contra de utilizar a los demás en provecho propio. Desde la fría cortesía inicial, la relación publica de los dos muchachos había evolucionado hacia una amistad, demostrando claramente a los alumnos que su Jefe de Casa era un autentico genio.

Despertarse la mañana de la prueba, esperando encontrar a su compañero en la cama de al lado para darle ánimos, y descubrirla revuelta y vacía, supuso un shock para Harry, que enseguida sospechó, que la "prenda" que le habían robado las sirenas era Draco y no su escoba o cualquier otro objeto preciado como había insinuado Krum. No es que el joven búlgaro le hubiese ayudado, pero en una pequeña charla privada, había preguntado muy discretamente si ya había descifrado el mensaje, y dejado caer el comentario. Frunciendo el ceño, determinado, sin dejar que el pánico, que burbujeaba en su pecho como un caldero de poción explosiva, se apoderase de él; respiró hondo y se vistió con cierta prisa, pero sin descuidar ningún detalle y apresuró el paso hasta la puerta de su Maestro. Severus aguardaba impaciente, sus habitaciones selladas, impidiéndole salir, paseando como león enjaulado por su salón de estar, acompañado por Remus y Sirius, los dos a punto de estallar, y los tres se abalanzaron hacia Harry apenas le vieron asomar, frunciendo el ceño ante el extraño hechizo que había encontrado en el umbral de los adultos.

-¡Harry! ¿Estás bien?

El moreno asintió, mientras su Maestro le miraba a los ojos, y el muchacho susurró, frunciendo aun más el ceño:

-Es Draco, verdad? ¿Se lo han llevado?

Arrodillado ante él, Severus asintió, aferrando sus hombros, sus negros ojos llenos de pesar, iluminándose con el dolor que sentía:

-No pude evitarlo, Harry…lo siento mucho…os he fallado a los dos…a ti y a Draco…

Severus bajó la cabeza, lleno de vergüenza y desazón, de inquietud y angustia por sus dos Aprendices, y Harry se abrazó al hombre, con fuerza y denegó suavemente, susurrando en su oído:

-Nada de eso, Maestro, estoy seguro de que trataste de impedirlo…

Sirius intervino acercándose a ellos y colocando su mano en el hombro del que ya consideraba su hijo:

-Peleó con la comisión del torneo, negándose a ello, pero…Crouch ganó, con el apoyo de Fudge y Dumbledore, claro. Y a los otros Directores no pareció importarles mucho, la verdad… Nos obligaron, Cachorro, nos encerraron aquí dentro…

Remus intervino con un murmullo ahogado:

-También tienen a Hermione…y a Cho Chang, y Gabrielle, la hermana pequeña de Fleur…no hubo manera de convencerles, Harry. Se empecinaron en que de esa manera tendríais la adecuada "presión psicológica", y que la prueba estaba pensada para medir como trabajabais bajo presión y en circunstancias imprevistas…por si estar bajo el agua no fuese bastante, vamos!

El muchacho apretó las mandíbulas y asintió sereno. Esa noche Draco había insistido en que los dos tomasen una pequeña dosis de poción sedante antes de dormir, facilitando la labor de la Comisión de raptarle de su cama. Severus, aun arrodillado frente a él, le miró a los ojos y murmuró;

-¿Estas listo? ¿Lo tienes todo?

El joven asintió y Severus murmuró:

-Ten mucho cuidado Harry… ya sabes que por ahí, hay alguien que intenta lastimarte…

Pese a que tenía un nudo instalado en el estomago, Harry se obligó a tomarse el té con tostadas y las pociones energizantes. Después, acompañado de los dos hombres y Tizón, bajó hasta la orilla del lago, donde los jueces les aguardaban, junto con los tres campeones restantes. La cara pálida y ansiosa de Fleur, y los ligeros temblores de sus manos no presagiaba nada bueno, como tampoco lo hacía la actitud de Cédric, que no paraba de moverse nerviosamente de un lado a otro. Viktor Krum, por otra parte, estaba mirando fijamente las heladas aguas del Lago Negro, como intentado penetrar hasta sus profundidades. El búlgaro inclinó levemente la cabeza al verle llegar y murmuró:

-No debierrron tomarrr a Herrmione…ella no serrr parrrte del Torrrneo…

-Ni ninguno de los otros rehenes, Viktor…ninguno debía estar ahí abajo…

El búlgaro asintió suavemente y frunció el negro ceño, mirando de nuevo al aparentemente sereno lago, como si quisiera robarle sus secretos. Mientras los jueces y el público se acomodaban, y alguien explicaba en voz alta la prueba, Harry repasó mentalmente su estrategia. No había alcanzado un nivel de competencia mágica tan elevado que le permitiese optar por algunos encantamientos o transformaciones, así que habían recurrido a otra cosa… Era simple, pero efectiva. Tenía a su disposición braquialgas, varias dosis comprimidas en capsulas del tamaño de una avellana, y otra más, al natural, envuelta en un pañuelo. Su fiel navaja multiusos atada a la pantorrilla, la varita en el antebrazo, en el otro las cápsulas de reserva, y un cinturón muggle de nailon con lastre de plomos para ayudarle a hundirse más rápidamente, además algunas otras cosas de utilidad en un pequeño bolsillo, sobre un mono completo verde y plata de fino neopreno. Cuando dieron la señal, todos los campeones se miraron los unos a los otros e intercambiaron una breve mirada. Después comenzaron a despojarse de las ropas y se prepararon, los pies ya dentro del agua helada. Fleur llevaba un discreto bañador celeste tipo nadadora, con un corto pantaloncito; Cedric una camiseta de manga corta y un pantalón de licra hasta medio muslo parecidos a su traje, pero en color amarillo y negro, y Krum, solo un bañador corto, en negro. Al sonar el silbato, Harry se llevó visiblemente el puñado de algas a la boca y masticó furiosamente, caminando y entrando en agua del lago.

A su lado, Fleur y Cedric usaban el encantamiento CascoBurbuja y Viktor…Harry parpadeó de nuevo al ver la enorme cabeza de escualo que remataba el torso del otro y siguió adelante, avanzando. Antes de terminar de tragar, se echó al agua, ya sabía que iba a ocurrir y empezó a nadar bastante rápido gracias a sus nuevas aletas y manos palmeadas. Aquí, en el agua, no había público, jueces ni jurados y los cuatro se encontraron pronto al borde del fondo arenoso, donde las aguas se hacían más profundas. Los tres restantes campeones se sumergieron por completo, nadando hacia el fondo y Harry continuo nadando, a la vista y por la superficie. Esa era su estrategia. La superficie del lago era más segura, y Harry simplemente usó su varita para localizar a Draco con un encantamiento Localizador.

Había entrenado duramente en aprender a usar los encantamientos y hechizos que necesitaba no verbalmente bajo el agua, - y ese ya era un nivel muy por encima del de su curso - en una pequeña piscina que Severus les proporcionó, un antiguo baño de prefectos en desuso, en las mazmorras. Estaba más tranquilo porque tanto Draco como Hermione habían entrenado con él y sabía de lo que ambos eran capaces. Cuando su varita comenzó a oscilar en su mano, Harry supo que había llegado el momento de sumergirse y mirando a su alrededor una vez más, tocó el botón preencantando del cinturón de plomo para hacerle recobrar todo su peso real y empezó a descender, aleteando con ritmo para ayudar a la bajada. Una barra de luz química, fue lanzada al fondo y alumbró las tenebrosas aguas, y otra fue enganchada a su cuello, con un cordón, para mantener una fría luz verdosa a su alrededor.

Harry consultó su varita de nuevo cuando llegó al fondo rocoso pensando "Indícame", y su varita señaló una dirección. Las sirenas cantaban su lúgubre canción, y sus prisioneros flotaban, pálidos y fantasmales, en las aguas oscuras y gélidas. Tras mirar a su alrededor, y cerciorarse de que era el único que había llegado a la ciudad sumergida de las sirenas, decidió esperar un poco. Tenía un mal presentimiento, una sensación fría y pegajosa que le atenazaba las tripas. Y no podía dejar atrás a Hermione y las demás sin estar seguro de que todo iba bien. Harry inspeccionó desde lejos las cuerdas y ataduras de los rehenes, y aguardó, ignorando las amenazas y los tridentes de los tritones. Tan solo transformó las ropas de Draco en un traje idéntico al suyo, porque el tinte levemente azulado de sus labios no le parecía saludable.

Una negra sombra surgió de entre la oscuridad y las sirenas y tritones se dispersaron, espantados ante el aspecto terrorífico del extraño escualo con piernas humanas que invadía sus dominios, aun más terrible bajo la fantasmagórica luz química que Harry había encendido. Los demás no podían andar lejos y sacó su navaja, aferrando la cuerda que ataba a Draco. Viktor trató de morder las cuerdas de la castaña, pero su dentadura serrada era poco eficaz para eso y Harry le dedicó una preocupada mirada de reojo. Sin embargo, sujetando a Draco de la mano, cortó de un tajo la cuerda que le ataba a la roca. Apenas lo hizo, el rubio despertó de su trance y comenzó a patalear y luchar, ahogándose. Con rapidez, Harry se metió en la boca una de las capsulas y le besó, forzando la capsula en su boca; Draco reaccionó, tragando y calmándose. Parpadeando, el rubio miró a uno y otro lado y tiró urgentemente del brazo de Harry.

El búlgaro había logrado romper la cuerda que sujetaba a su rehén. Pero Hermione había despertado también, pese que la comisión había asegurado que dormirían pacíficamente hasta llegar a la superficie, y Krum no parecía ser capaz de efectuar una trasformación parcial o un CascoBurbuja no verbalmente, así que nadaron con rapidez hacia ellos, entre la desbandada de sirenas que no parecían saber muy bien qué hacer. La castaña se estremeció y abrió mucho los ojos. Afortunadamente, Hermione había entrenado mucho con Harry, practicando en el baño de prefectos y reconoció de inmediato la capsula que este forzó en su boca. Por señas, Harry señaló a Gabrielle y Viktor denegó violentamente con su enorme cabezota de tiburón. Cho y Cedric ya nadaban hacia la superficie -el Hufflepuff había logrado proteger a Cho con otro CascoBurbuja- y Viktor, aferrando la mano de Hermione se alejaba también, seguidos todos a distancia de una escolta de preocupados tritones. Así que señalando a Gabrielle, Harry y Draco nadaron hacia ella. La niña despertó cuando la desataron y Harry logró hacerla tragar a tiempo la cápsula de braquialgas, aunque estaba aterrada y helada. Y Draco cambio sus ropas empapadas y pesadas por un traje aislante de neopreno. Los tres ascendieron hacia la superficie, aleteando y asidos a un par de globos hinchables de buceo que Harry había activado. En la superficie, la niña nadó torpemente hacia la orilla, agarrada a las boyas, mientras Harry y Draco buceaban junto a ella, sosteniéndola y obligándola a meter la cabeza bajo el agua para respirar.

Severus tenía dispuesto el antídoto, por supuesto, más de una dosis; y cuando vio aparecer a Hermione, con las manos palmeadas, supuso lo ocurrido. Nadie había dicho que los rehenes iban a sufrir peligro alguno…es más, la Comisión aseguró que no sufrirían molestia ni daño alguno, pero si lo que sospechaba era cierto…Se aproximó corriendo, salpicando al agua y empapando sus ropas, al chapotear en el lago, mientras Hermione hundía de nuevo la cabeza en el agua para respirar y Krum recobraba el aspecto humano, sumamente desconcertado, y le ofreció a la joven una dosis de la poción. Fleur gritaba histérica desde la orilla, llamando a su hermana entre llantos y la consternación de su familia. Cedric apareció con Chó, los dos tiritando y a punto de la hipotermia, y muy pronto, Gabrielle alcanzaba la orilla, junto con Harry y Draco. La niña fue la primera en ser atendida por Severus, que vadeaba sumergido casi hasta la cintura en las frías aguas y ellos aguardaron pacientemente su turno, sentados semisumergidos en el agua. Cuando recibieron el antídoto, los dos se pusieron de pie, ayudados por el ahora empapado hombre. Tizón ladraba nadando hacia ellos, y Remus les arrojó a todos por encima gruesas mantas con hechizos caloríficos cuando llegaron a la orilla; ayudando a llevarles hacia la cabina de la enfermería, seguido de un chorreante Tizón, y mientras fuera la multitud clamaba y los jueces daban la puntuación. Los dos fueron abrazados hasta que les dolieron las costillas, y la mirada llena de furia de Severus se vio reflejada en los ojos de los otros adultos. Vidas inocentes habían sido puestas en peligro ¿Y por qué?