Bueno, el torneo llega a su final… espero que os guste mi versión.
EN EL CEMENTERIO
El rescate de los rehenes del lago había sido una autentico fiasco. Pese a que había llegado el último, el jurado había otorgado más puntos a Harry por demostrar altruismo y por estar evidentemente bien preparado para enfrentarse a lo imprevisto. El Sr Delacourt y Minerva Mc Gonagall voceaban contra Albus, demandando explicaciones sobre el cambio en el encantamiento de los rehenes que casi había causado el ahogamiento de los cuatro. Pero el Director se escabulló como una sabandija, poniendo cara de complacencia y asegurando que las sirenas se hubiesen encargado de todo en caso de ser necesario. Que se trataba de un parte de la prueba, perfectamente controlada. Severus se aproximaba al grupo, que discutía a viva voz cerca de la orilla y miró las caras de indignación de algunos de los tritones. Con un gran coletazo, la sirena jefe se hundió en el agua y sus congéneres la siguieron, mirando recelosas a los magos. Con un gesto casi invisible de salutación, y poniendo a mano en el corazón por un instante, Severus presentó sus respetos a las criaturas y el ultimo tritón visible inclinó levemente la cabeza en respuesta. Tal vez él no sabía sirenio, pero unas pocas palabras de élfico eran todo lo que necesitaba…después de todo, muchas de las sirenas del lago entendian perfectamente el inglés…Filius Flitwick no estaba protestando, en lugar de eso se dedicaba a atender a sus alumnos, sobre todo a Cho, que parecía un poco alterada todavía. Con un gesto al diminuto hombre, Severus se retiró de nuevo a la tienda enfermería. Lucius Malfoy ya estaba despellejando -muy sutilmente y con palabras eso sí – a Albus por él, esparciendo su descontento entre los patriarcas mas influyentes de la sociedad.
Aunque Draco y Harry juraron y perjuraron ante los profesores y el Director, que el Sr. Crouch les había atacado a ellos y Krum, durante un paseo de los tres cerca del Bosque Prohibido, nadie, excepto su Jefe de Casa y Maestro, les creyó. El búlgaro no recordaba el incidente, solo el estar paseando con los jóvenes y de repente, despertarse con un buen chichón en la enfermería. Y nadie tenía constancia de la visita de Crouch esa noche. Todo el asunto se atribuyó rivalidad y a deseos malintencionados de quitar de en medio a un competidor en el Torneo, aunque Viktor protestó vivamente, expresando su opinión en contra al respecto. Su último recuerdo del rubito y el moreno de ojos verdes…bien, no era precisamente belicoso…Su Casa cerró filas en torno a Harry y Draco, por supuesto y era imposible cruzarse con cualquiera de ellos por los pasillos sin encontrar a una nutrida escolta de Serpientes a su alrededor.
Despues de eso…la paranoia de Severus creció hasta hacerse casi intolerable. Puso sobre ambos chicos localizadores, detectores de veneno, detectores de pociones, deflectores de ataques mentales y toda suerte de protecciones. Draco protestó al principio, sobre todo cuando su padrino insistió en protegerles con un hechizo de contacto limitado, uno que le enviaría una alarma cada vez que alguien les tocase por un periodo superior a un minuto. Pero Harry le llevó aparte y tras una concienzuda charla, aunque regañadientes, el rubio se dejó hacer. Eso sí, solo cuando Severus accedió a modificar el hechizo, excluyendo el contacto entre ellos del rango de activación del mismo. Era eso, o como había planteado serenamente Harry, olvidarse de dormir por las noches. Draco ya no se molestaba en disimular y se acurrucaba con Harry a diario, en busca del confort y seguridad que la presencia del otro le daban, en aquellos tiempos inciertos. Después de todo, ambos dormían mejor así, al principio porque ambos tenian pesadillas y malos sueños por el "secuestro", luego… porque echaban de menos el contacto físico entre ellos, la presencia reconfortante del otro. Con un leve rubor subiendo a sus mejillas pálidas, Severus había mirado a los verdes ojos y asentido murmurando: "Por supuesto, Harry…no voy a…interferir con eso". A esas alturas, no era inusual que el Maestro descubriese a sus dos Aprendices compartiendo lecho los fines de semana, así que debía haber imaginado…que las cosas habían ido escalando entre ellos. Por supuesto, dentro de las reglas y normas… Para evitar que Harry se sintiese "despreocupado" respecto a sexo, puesto que sexo y relaciones estaban regulados para un Aprendiz; después de… había pasado por un Ritual de Pureza, uno especial para casos así. Ya no era virgen, pero si rebasaba los límites fijados… Severus lo sabría si efectuaba la comprobación. Los Muggles usaban horribles Cinturones de Castidad, poniendo en una cerradura la defensa de la virtud de sus mujeres…Los magos empleaban estos rituales, normalmente sin conocimiento del sujeto…como prueba de fidelidad en caso de una larga ausencia…
Azra se negó en rotundo a dejar ni a sol ni sombra a "su mago" después de su escapada al lago y permanecía enroscada en su cuello, como una extraña bufanda. Solo consentía en desenroscarse de él, dentro de sus habitaciones y cuando dormía. Eso sí, había EXIGIDO, que su terrario fuese instalado entre las dos camas, para estar lo más cerca posible de los dos, porque por extensión, vigilaba a ambos chicos. Incluso los hurones Ying y Yang olfateaban nerviosamente la puerta, lanzaban chillidos de alarma y se alteraban ante la presencia de elfos extraños en la sala común de Slytherin; lo cual había finalmente obligado a Severus a prohibir la entrada de los elfos de Hogwarts en territorio Sly, dejando a Dobby, como ogulloso responsable de las labores, y encargándole la supervisión de Tip y Top, un par de mellizos elfos generosamente cedidos para ese propósito por Lucius y Narcisa Malfoy, y de Winky, una criaturita muy desgraciada que había sido liberada por alguna supuesta falta de desobediencia a su anterior amo el Sr. Crouch y que actualmente residía con Dobby, su primo, en Hogwarts. Remus había aceptado vincularse a la elfina, ante los ruegos de Dobby, y esta había superado casi por completo su depresión, contenta de tener una familia a quién servir, aunque aun lloraba a mares cada vez que veía aparecer a su amo en el colegio. Hasta Hermione había tenido que claudicar, no todos los elfos deseaban ser libres como Dobby y Winky era otra desde que Lupín era su amo.
Tizón trotaba en silencio detrás de los chicos, siguiéndoles cuando salían de clase, y se tumbaba bajo sus bancos, aparentemente dormitando, pero realmente alerta a cualquier cosa sospechosa cuando estaban reunidos en su pequeño grupo de estudio o en la sala común de las Serpientes. Ese era terreno teóricamente seguro, pero nunca se sabe… Y Remus patrullaba los pasillos y corredores en sus ratos libres, paseando despreocupado en apariencia, olfateando en realidad cada rincón, escuchando cada eco del castillo. Lucius les mandó a los chicos sendos brazaletes, trasladores ilegales y no registrados, por supuesto, para que en caso de extrema necesidad, pudieran ponerse a salvo en Malfoy Manor.
Severus tuvo…entrevistas personales, por decirlo así, con todos los alumnos de su Casa que alguna vez habían sido llamados al despacho del Director, ya que pese a que Harry estaba bien integrado, se habían producido algunos incidentes aislados de súbitos e inexplicables "enfados" entre sus alumnos, por fortuna, rápidamente atajados por los propios compañeros. Con la segunda llamada de atención a un alumno, las sospechas del espía se despertaron y realizó pruebas para detectar compulsiones. Era un asunto grave, muy grave, y sin ruido alguno, escribió breves notas –entregadas a través de Tip o Top, directamente en mano de los padres implicados – informando de los hallazgos y de que había roto los hechizos, y recomendando una discreta visita a Malfoy Manor. No sería hoy, ni mañana, pero en algún momento, todo esto le iba a estallar en la cara a Albus.
Pero aun no era suficiente. Además de ser responsable de sus dos Aprendices, Severus era también responsable de todos sus demás alumnos. Era una lástima que el resto del alumnado le viese poco menos que como a un ogro. A sus serpientes les recalcó en una charla colectiva, mantenida bajo promesa de secreto expresa de todos y cada uno de ellos, que el Director no era persona en quien se pudiera confiar, y que nunca, bajo ninguna circunstancia, se quedaran a solas con él. No sin al menos un adulto de la familia, Remus o él mismo presente. Y aun así, ya que era fácil suplantar a otro mago, recomendó mantener siempre la guardia y estar vigilantes. Esto hizo que varios alumnos de los que no tenía conocimiento, expusiesen que en algún momento habían tenido algún encuentro con Albus. Sin decir nada más o el porqué, organizó clases obligatorias para todos sus alumnos de lucha contra Sugestiones, Compulsiones e Imperius. Slytherin se encerró sobre sí misma, el correo era estrictamente supervisado y ningún alumno andaba solo nunca, la vida privada y encuentros románticos quedaron olvidados ante la amenaza a su seguridad. A través de los amigos de confianza en otras Casas, sobre todo Ravenclaw, pequeños grupos de alumnos fueron advertidos de que el peligro acechaba y de estar vigilantes, aunque no podían decirles nada más.
En medio de este tenso clima, en una atmosfera saturada de exámenes, la prueba final llegó. Su hermoso campo de Quiddittch, era ahora un laberinto mágico, lleno de peligros y trampas. Su entrenamiento había sido extremo, en ocasiones, a solas con sus padres y Maestro, sobre todo al final, cuando Draco tenía algún examen. Había aprendido maldiciones y hechizos, y sobre todo, a estar vigilante y alerta, a rodar y deslizarse bajo el fuego enemigo, a escabullirse para parapetarse de un hechizo, a contraatacar y a huir si era necesario. Se enfrentaban de nuevo a lo desconocido, en múltiples formas.
Toda su familia, y especialmente Severus y Lucius, habían insistido en que fuese muy cuidadoso en el laberinto. No sabían aun que estaba pasando, pero sabían que en algún lugar, Riddle estaba ganando fuerzas, a pasos agigantados, aunque no habían logrado localizarle. Harry y Cedric entraron juntos, los primeros, seguidos de Krum y Fleur. Cada uno se enfrentó al laberinto y sus pruebas en solitario, aunque al final, Cedric y Harry volvieron a coincidir. Así que cuando la copa les transportó al cementerio, Harry se puso inmediatamente alerta. Su mandíbula se endureció al ver a Colagusano, pero trató de mantener la calma. Cedric sacó la varita y Colagusano lo petrificó, dedicando una mirada recelosa a Harry, al que apuntó con su varita. Pero calladamente, Harry ayudó sin protestas a llevar a su compañero hasta una lápida adornada por una tétrica escultura de la muerte, y se dejó atar por las cuerdas que brotaron de la punta de la varita de la rata.
El moreno contempló en silencio el ritual, y el burbujeo del caldero, y vio desaparecer en él la grotesca forma del cuerpo de Riddle. Finalmente, la sangre de ambos rehenes fue añadida, y nubes de vapor comenzaron a surgir, llenando el lugar de una neblina densa y pegajosa que ocultó las lapidas del cementerio en una onda creciente y pulsante, hasta que solo se veían emergiendo de ella las cruces y figuras escultóricas que las adornaban. Pese al Petrificus que le inmovilizaba, los ojos de Cedric se movían de un lado a otro, llenos de terror y su respiración se había vuelto rápida y jadeante, dejando ir un gemido ahogado de terror. Cuando una figura, alta y delgada emergió de la boca del caldero, entre los chillidos de dolor de Colagusano, una voz fría y demandante ordenó que le vistieran y le diesen su varita.
Harry permaneció quieto y en silencio, aunque hubiese podido liberarse de las cuerdas, tan solo se limitó a aguardar. Voldemort se miró las manos blancas y se palpó el rostro sin nariz y siseó furioso, girándose hacia Colagusano:
-¡Idiota! ¡Qué has hecho! ¿No os dije que dejarais al margen al chico?
Balbuceando disculpas entrecortadas, gimoteando y lloriqueando, el hombrecillo se postró a los pies de su amo que le miraba con cara de profundo desagrado. Tras insultarle un poco más, el alto y esquelético hombre se aproximó a los jóvenes y estudió con curiosidad el rostro de ambos, girando a su alrededor con lentitud.
-Así que estos son… los paladines de Dumbledore…
Cedric había sido liberado del hechizo petrificante, y atado con un leve gesto de varita y respiraba entrecortadamente, petrificado por el miedo y el dolor de la herida en su brazo derecho. A su lado, Harry notaba gotear la sangre por su brazo izquierdo, deslizándose hasta mojar su guante, el rostro convenientemente bajo. Y su pierna tampoco estaba muy bien que digamos, aunque de momento, aguantaba. Con voz algo ronca, pero sin gritar, el moreno gruñó hoscamente, sus ojos esmeralda centelleando peligrosamente y mirando directamente a Lord Voldemort a los ojos de turbio rubí:
-No soy el paladín de nadie, y menos de Dumbledore…Milord…
Voldemort se detuvo en seco, ante los últimos y silbantes vocablos, entrecerrando los ojos con cautela. La irritación y desdén al pronunciar el nombre del Director no le habían pasado desapercibidas, así como el uso de un titulo que pocos le daban…y nada menos que en parsel… Gruñendo sordamente, el hombre de apariencia reptiliana y piel blanca como la de un cadáver les miró de nuevo rememorando lo que sabía de ellos. Diggory, Hufflepuff, sin nada remarcable que reseñar hasta ahora. Potter, ex-Griffindor, merecido Slytherin y con incontables cuentos a sus espaldas. Mirando de nuevo a uno y otro, notó ciertos detalles. A través de los desgarrones de su túnica verde y plata, se apreciaba que Harry llevaba alguna clase de vestimenta protectora debajo, dragón probablemente. Sus botas eran de similar material y llevaba las manos enguantadas también. Su varita, reposaba en un portavaritas en su brazo derecho. Los ojos color sangre miraron directamente a los de esmeralda y el chico aguantó su mirada. Torciendo el gesto ante la estupidez de su osadía, el mago entró en la mente de chico, y encontró un pensamiento…un recuerdo ciertamente inesperado. El hombre salió de aquella mente, con la certeza de que había visto lo que el chico deseaba enseñarle y siseó en parsel, sin dejar de moverse:
-Es muy curioso que un hombre como el Profesor Severus Snape ofrezca un contrato de aprendizaje a alguien como tú…Me pregunto por qué lo haría…
Girando de nuevo en torno a los dos jóvenes, el mago pensó detenidamente su siguiente paso, cuando el hilo de su pensamiento fue interrumpido por un siseo suave pero firme, con un cierto tono burlón en él.
-Eso debería preguntárselo a mi Maestro, porque cada uno guarda en su interior… una adivinanza, Milord.
(N.A.: Riddle significa adivinanza en ingles).
Voldemort bufó como un gato y miró de nuevo al joven moreno de ojos verdes, entrecerrando las pupilas verticales de sus ojos rojos. Necesitaba dar a conocer su retorno…y tenía dos testigos. Un único mensajero era suficiente…verdad? Con una mueca de satisfacción, apuntó su varita clavándola en la juvenil garganta y murmuró con voz baja y sibilante:
-¿Puedo confiar en ti para llevar un pequeño mensaje…Cedric?
El joven asintió, desviando la mirada, incapaz de mirar a los terribles ojos del hombre. Satisfecho, Lord Voldemort se giró y exclamó impaciente:
-¡Colagusano, tu brazo!
Sujetándose la sangrante y atroz herida el hombrecillo se aproximó y tendió el brazo derecho. Riendo acremente, Voldemort exclamó:
-¡El otro brazo, idiota!.
Voldemort descubrió la marca, negra y lustrosa, como recién marcada y con lentitud, apuntó su varita en ella, arrancado nuevos gritos de dolor. Finalmente, el hombre susurró un encantamiento, y una mano de niebla plateada, se ancló al sangrante muñón, entre las gracias serviles del roedor y Voldemort aproximó aun mas su rostro al del joven susurrando en su oído:
-Diles que he retornado, y que tengo a Potter en mi poder…aunque se lo devolveré al cabo de un tiempo, no garantizo en qué estado…
Con un suave zoom, el traslador llegó volando desde el otro lado del cementerio y se quedó flotando a escasos metros ante él. Unas cuantas figuras negras y encapuchadas brotaron de entre la niebla, materializándose al llamado de su señor. Con un susurró, las cuerdas que le ataban se aflojaron y Cedric miró de reojo a Harry, que había apretado la mandíbula y asentido en silencio. El joven mago miró de nuevo a Harry, se estremeció, temblando de pies a cabeza, apenas sostenido por sus piernas, cogió la Copa y desapareció en un remolino. Voldemort se giró y se enfrentó una vez más a Harry. De todas maneras, su intervención ya había alterado su resurgimiento…su cuerpo no era lo que él esperaba… pero ya había asumido que el "Efecto Potter" era imprevisible. Pero esa respuesta…esa maldita respuesta lo cambiaba todo. Si el joven era realmente el Aprendiz de Severus…no podía tocarle.
