Mmn…me sabe mal no haber podido contestar, pero algunos de los RW no tienen activada las respuestas no están registrados… así que dejo el anticipo prometido aquí…
"Condujo a Harry a la sala dispuesta para el ritual, y cerró cuidadosamente, activando el encantamiento de sueño previamente colocado, sobre todos los demás. Se giró y le vio enrojecer ante la presencia de un gran diván. Pociones claramente etiquetadas, aguardaban en una repisa. Runas y símbolos estaban dibujados en el suelo y Severus comenzó a desnudarse en silencio, girándose de espaldas. Cuando terminó, Harry estaba ya desnudo, sentado tenso como un animalito asustado en el mismo borde del diván, las manos cruzadas sobre el regazo, y alzó sus temblorosos ojos hasta los de su Maestro.
-Harry…¿Estás seguro de que no quieres…que te duerma?"
Y ahora, al ataque con el nuevo capítulo ….Y acordaos del botón de RW!
EL REGRESO DEL CHICO PERDIDO
Aunque el caos organizado en la escuela tras la prueba del laberinto del 24 de junio ya había sido resuelto, Hogwarts aun no había recobrado por completo la normalidad. Muchísimos alumnos ingleses habían sido retirados prematuramente de la escuela por sus padres esa fatídica noche, y los alumnos de Drumstrang habían perdido a su Director, que había desaparecido misteriosamente. Y Cedric seguía insistiendo en proclamar que Voldemort había retornado. Estaba recobrándose en la enfermería de sus lesiones, pero contaba a todo el mundo con la misma expresión de terror que Voldemort había regresado y que tenía a Harry en su poder…Pero se negaba a aceptar ser el ganador del Torneo, diciendo que sin la ayuda de Harry, los dragones hubiesen sido casi imposibles de superar, y en la segunda prueba habrían perecido al menos dos de los rehenes, y que sin su ayuda contra la acromantula y los escregutos, nunca hubiera pasado por el laberinto. Harry era para él tanto o más ganador del torneo y nada podía hacerle aceptar lo contrario.
Sin embargo, la versión oficial era distinta. Los sucesos se achacaban a la histeria colectiva ante las declaraciones de Cedric –al que los medios tachaban de desequilibrado y buscador de atención-, y a la concatenación fortuita de hechos, conjugada con la presencia de numerosos bogarts, favoreciendo la ilusión colectiva de ser atacados por mortifagos. El único mortífago encontrado había sido rápidamente "neutralizado" y su presencia escondida y negada. Después de todo, Barty Crouch hijo, estaba oficialmente muerto hacía años. Y la desaparición de su padre…fue ignorada por completo. En lo que respectaba al Ministerio, tal vez Barty hijo podía haber estado impersonando a su padre todos estos años…y algo así no podía salir a la luz. El Profeta había comenzado una campaña de descredito contra Cedric, declarando que el chico había sufrido una crisis nerviosa a causa de la presión del Torneo y que deliraba, evidentemente, porque Voldemort estaba muerto. El Ministerio lo aseguraba.
Así que tras el susto inicial, los alumnos que habían permanecido en la escuela estaban preparados para las merecidas vacaciones, hoy abandonaban Hogwarts en el Expreso y charlaban intercambiando durante el desayuno los últimos cotilleos y novedades. Algunos creían a Cedric, pero la mayoría…seguían la opinión oficial. En medio de medidas de seguridad extraordinarias, el alumnado llegó a Hogsmeade y finalmente abordaron el Expreso de Hogwarts. El viaje fue largo y menos animado y colorido que de usual, apagado un tanto el ánimo festivo por la presencia en el tren de un Auror por cada vagón, embutidos en sus llamativas túnicas de trabajo rojas. Finalmente, el tren se detuvo en el andén 9 y ¾ de King's Cross y los alumnos comenzaron a descender del tren, deseosos de reunirse con sus familias. Cuando gran parte de la multitud trataba de pasar desapercibida entre los muggles, entonces, una figura encapuchada apareció en medio de un remolino de colores, entre los andenes 9 y 10. Durante un instante, se hizo el silencio más absoluto, y luego, nuevas figuras aparecieron, alguien gritó y estalló el pánico entre la masa. Los alumnos empezaron a correr hacia las puertas y los Aurores apuntaron sus varitas contra la figura negra que permanecía inmóvil entre ellos aunque otros más avispados, se giraron para enfrentarse a los tres desconocidos que se habían materializado instantes después algo más lejos.
Los extraños parecieron reconocer que les rebasaban en número y desaparecieron de nuevo, añadiendo más pánico a los muggles, así que los aurores se centraron en el sujeto que aun permanecía entre ellos, completamente inmóvil, pero jadeante, a juzgar por cómo se movía su pecho.. En medio de muchas varitas apuntadas, una joven auror, Tonks, se aproximó al extraño y murmuró diversas comprobaciones de posibles peligros. Después, alzó una mano para descubrir su rostro, cubierto por una máscara de mortífago. La blanca máscara se deslizó de entre sus dedos y cayó al suelo, repiqueteando, cuando el rostro pálido y sudoroso de Harry fue revelado. Jadeando, el chico murmuró, alzando levemente la mirada, que relució por un segundo con una extraña luz:
-Encantado de veros chicos…
Tras un instante, la joven bruja vio como el chico vacilaba sobre sus pies, abría más los ojos y la miraba sin ver y se desvanecía hecho un ovillo, sufriendo espasmos. Severus, que había viajado en el expreso, abriéndose paso a duros codazos, llegó a tiempo de cogerle en brazos de entre las manos de una sorprendida Tonks y su cuerpo desmadejado se bamboleó mientras el hombre corría de nuevo hacia la entrada al andén 9 y ¾. Tras tenderle sobre un banco en el lado mágico, comenzó a murmurar por lo bajo y a desnudarle el pecho, apartando sus ropas. Cardenales de varios colores, marcas de cuerdas en las muñecas, y sobre todo, un feo corte infectado en el brazo izquierdo… La mujer retrocedió, espantada, llevándose a la boca la mano y Severus murmuró entre dientes una maldición. Ante la pasividad de los aurores, comenzó a tratar a Harry, deslizándole por la garganta varios de sus productos y colocó sobre su brazo una compresa helada. Tras unos minutos de tensa actividad, Albus Dumbledore, que había sido avisado con urgencia por los aurores, se adelantó luciendo preocupado y consternado, alcanzó a ver la figura de su Profesor de pociones inclinado sobre un cuerpo…comprobando sorprendido que aquel pecho aun se movía. El Director detuvo sus pasos un segundo, endureció el gesto y preguntó secamente tras abrirse paso entre los curiosos y aurores, dedicando una mirada calculadora y fría a la figura desvanecida,:
-¿Qué significa esto Severus? Me dijiste que no tenías noticias…
Girando los oscuros ojos hacia los celestes del anciano mago - la total falta de empatía del Director era evidente hasta para un ciego - el hombre masculló enojado:
-Y no las tenía…pero ahí está la prueba de su retorno…hay centenares de testigos de la presencia de varios mortifagos en la estación…Si me disculpa… tengo que atender a mi alumno…las secuelas de las cruciatus son muy persistentes, Director…
Dumbledore se mesó a barba, bajando levemente los ojos y dejando ir un suspiro que pretendía ser de pesar, meneando la cabeza. Ignorando a los demás, el hombre de lacio pelo negro colocó una nueva compresa sobre la frente del muchacho y lo despertó suavemente, manteniéndole sujeto contra su pecho con un brazo. Los verdes ojos, desenfocados, se abrieron y los labios exhalaron un gemido ahogado. Con un suave susurro, Severus murmuró:
-Esta bien Harry…todo va a salir bien…déjalo fluir…no te resistas más…
Retorciéndose contra su pecho en visible agonía, mordiéndose los labios para no gritar, el joven se estremeció una y otra vez, y su mano derecha se aferró fuertemente a la túnica de su Profesor. Sin soltarle, Severus repitió sus palabras una y otra vez y Harry exhaló un grito desgarrado, mordiendo la túnica del hombre para ahogar el sonido, y se quedó inmóvil y laxo entre sus brazos. Severus lo acunó suavemente contra su cuerpo, envolviéndole entre sus brazos y se alzó con el muchacho en brazos. Caminando altivamente, llegó hasta el punto de aparición de la estación y sin mirar atrás, desapareció con un remolino de túnicas.
Cuando Harry despertó de nuevo, esta vez en su habitación de Prince Manor, Severus forzó entre los labios de Harry otra poción y el muchacho tragó lentamente. Severus le ofreció agua y Harry apuró el vaso sin respirar, realmente sediento. Poner en práctica su pequeña representación había sido realmente extenuante. Riddle había insistido en "poseerle" temporalmente, quería echar un vistazo en primera persona y ser una especie de "seguro" en caso de que algo marchase mal. Aunque no estaba seguro de porqué, dolía. ¡Vaya si dolía! Esbozando una sonrisa, el muchacho murmuró mientras su Maestro le reordenaba el rebelde cabello, húmedo de sudor:
-¿Funcionó?
Sonriendo y dejando que sus ojos se iluminasen, el hombre asintió.
-Perfectamente, Harry… ahora mismo los elfos están muy ocupados ordenando la correspondencia: cartas de ánimo, amenazas…no dudo que esta misma tarde serás portada de la edición vespertina del Profeta… incluso has recibido una citación ministerial por uso indebido de la magia, aunque eso si que no lo esperábamos…
Dilatando los ojos como platos, Harry arrebató de entre los fuertes dedos el pergamino oficial que su Maestro agitaba ante él y lo leyó, apresuradamente:
"Querido Señor Potter:
Numerosos Aurores han informado que ha realizado Ud. una aparición ilegal sin licencia en King Cross, una zona llena de numerosos muggles a la hora de la llegada del Expreso de Hogwarts esta tarde a las 17:45 horas.
La gravedad de esta infracción del Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad ha ocasionado su expulsión del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. En breve, representantes del Ministerio se personaran en su residencia para confiscar y destruir su varita.
Dado que este no es el primer incidente registrado en su expediente y que ya recibió una advertencia oficial por una infracción de la Sección Decimotercera de la Confederación Internacional de Brujos, lamentamos comunicarle que se requiere su presencia en una vista disciplinar en el Ministerio de Magia el día 12 de agosto a las 9:00 hrs.
Igualmente, la aparición ilegal conlleva aparejada una multa, que ha sido presentada en su cuenta y cuya copia le adjunto. Le recordamos que la aparición es un método de transporte mágico regulado que requiere la obtención de licencia oficial. Los exámenes no pueden ser realizados por menores de 17. Si la incidencia se repite, el Ministerio se reserva el derecho de suspender su acceso a los exámenes oficiales por un año.
Con mis mejores deseos.
Atentamente,
Mafalda Hopkirk
Ofician contra el uso indebido de la magia.
Ministerio de Magia."
Mirando con cierta aprensión a su Maestro, el moreno muchacho murmuró:
-Severus ¿Pueden hacerlo? ¿Romper mi varita?
El hombre denegó y sonrió, revolviendo de nuevo su cabello en un gesto cariñoso.
-Claro que no, Harry. Supongo que ahora mismo los oficiales estarán notificando que no estás en casa de tus tíos… y tratando de localizarte a través de la Traza…pero van a llevarse un chasco, si aun no se han dado cuenta. No me extrañaría que Dumbledore se ofrezca a ayudar… no parecía nada contento de verte de nuevo…pero por ahí tampoco van a lograr nada.
Arropándole y depositando un suave beso en su mejilla, Severus susurró:
-Ahora descansa Harry, ya hablaremos después de todo lo que quieras. Y felicidades por tu exitosa aparición…de parte de todos.
Harry bostezó y miró por un momento a su Maestro, y tras un pequeño silencio, asintió suavemente, relajándose entre las sábanas. Aprender a aparecerse en un día había sido fácil siguiendo el método "natural" de Lucius y Severus. Su Maestro le había repetido una y otra vez, que su cuerpo, su magia, sabían cómo hacerlo, porque ya lo había hecho, solo tenía que creer y recordar… Habían hecho multitud de apariciones conjuntas de pequeño recorrido, hasta que Harry se acostumbró a la sensación y entonces, le encerraron…con una hiena. Desde luego, Draco también había aprendido en el verano de segundo curso con ese sistema… pero al menos había tenido todo el verano para ello. Sonrió ahogando otro bostezo, Riddle había querido crear "agitación social" y seguro que lo habían logrado. Tal vez se pudiera sacar partido del juicio…Sonriendo con satisfacción, dolorido y cansado – entre todos, le habían machacado realmente a hechizos, a baja potencia, desde luego, pero suficientes para dejar en su cuerpo los rastros adecuados - el muchacho se dejó dormir, mientras Severus acariciaba una y otra vez su negro pelo.
Harry despertó de nuevo con el olor de los huevos y las tostadas y se removió en la cama, siguiendo a su nariz. Parpadeando, se incorporó, y descubrió a Dobby dejando una pesada bandeja cargada de lo que parecía una selección todas sus cosas favoritas. La cama de Draco estaba vacía, así que Harry se apresuró al baño, entre las reverencias del elfo y escuchando distraídamente las instrucciones de este. Tenía que comer lo primero y después, si se encontraba bien, reunirse con su Maestro y los demás. El muchacho inhaló el desayuno – llevaba durmiendo casi 48 horas con la breve interrupción de antes y estaba muy hambriento – y después se dio una ducha y se vistió con una sencilla túnica de diario sobre los pantalones y la camisa. Dobby había estado clocleando en torno a él, arreglando y limpiando el cuarto, cambiando las sabanas que estaban empapadas de transpiración, y le indicó que los demás estarían seguramente en la biblioteca.
Cuando abrió la gruesa puerta de roble inglés, varios pares de ojos se alzaron de las respectivas lecturas, y una figura borrosa corrió a abrazarle. Era Sirius, que le alzó como una pluma, haciéndole girar como si fuese un simple muñeco. El moreno se rió de las payasadas de su padre adoptivo, y se dejó hacer. Con un chasquido de lengua, Remus logró que Sirius dejara a Harry en el suelo y procedió a abrazarle estrechamente, olfateando su nuca y su pelo.
-Estoy bien, Luny… de veras…
Harry ya se había acostumbrado a las peculiaridades de Remy, que cuando se sentía seguro y relajado, usaba mucho más su olfato y su oído que un humano normal. Severus se había levantado y aguardaba, los ojos llenos de chispas. Cuando sus padres terminaron de abochornar al muchacho con sus arrumacos y mimos, Harry avanzó unos pasos e inclinó formalmente la cabeza ante su Maestro, en el saludo que un aprendiz debe dar a su Maestro cuando estos han estado separados por algún tiempo. Severus sonrió ligeramente y abrió los brazos y Harry le abrazó y se dejó abrazar ligeramente por el hombre que murmuró solo para él:
-Bienhallado, mi querido Aprendiz…
Feliz y contento, Harry se acomodó en un mullido escabel cerca del sillón de su Maestro y escuchó las noticias de los últimos días. Riddle estaba mucho mejor, más fuerte y Draco estaba haciéndole compañía con Narcisa en la Casa Black. La prensa se había vuelto loca…se había filtrado la carta de su citación a la prensa de alguna manera – Harry sonrió viendo el aire travieso de los ojos azules de su padre – y el clima era favorable para los planes. Ahora que estaba bien, Harry y los demás iban a trasladarse a Grimmauld Place por el resto del verano, para estar cerca de Riddle y poder atenderle adecuadamente.
Durante días, Draco y él llenaron de nuevas risas las paredes de la vieja casona, alojados ahora en el dormitorio adyacente al de Severus, en la segunda planta. Sirius, como actual Lord Black, se había instalado en el antiguo dormitorio de su padre, en la tercera planta, y junto al que ahora ocupaba Riddle, anteriormente ocupado por su madre. Narcisa y Lucius estaban instalados también en la segunda planta y aun quedaban libres todas las habitaciones del cuarto piso y otro más en la tercera planta. En la primera planta tenían un gran salón, enorme, en realidad, decorado en tonos verdes y con detalles de plata, en una de cuyas paredes estaba el restaurado Árbol genealógico de la Noble y Ancestral Casa Black; y un baño muy amplio, que había sido modernizado por Narcisa y redecorado por completo en mármol negro, – una pesadilla para mantenerlo limpio, pero precioso - añadiendo varias cabinas individuales y una gran encimera con dos lavamanos encastrados sobre un enorme espejo de pared. En la planta baja, tenían un comedor, al final del vestíbulo y cerca de la cocina. Las antiguas porcelanas de la familia y la cubertería de plata estaban guardadas en vetustas vitrinas, pero los marcos de plata con viejas fotos familiares habían sido retirados. La mesa podía acomodar a 25 personas, y estaba adornada por incrustaciones de plata y marfil. Era tan grande, que casi nunca se usaba y todos preferían comer en la amplia mesa de la cocina. Junto al salón y el baño, en la primera planta había una habitación que había sido transformada en una especie de despacho, además de otra estancia que aun no tenía uso. La biblioteca se encontraba sobre el salón, y estaba repleta de libros y pergaminos. Cómodas butacas habían sido dispuestas cerca de las ventanas, para facilitar la lectura y dos grandes chimeneas caldeaban el lugar. Además, en la tercera planta tenían una sala de costura, realmente un saloncito privado para las damas, y en la cuarta, junto a los que fueran los dormitorios de los dos hermanos Black, un gran salón de juegos y un pequeño baño. El ático se había convertido en el refugio privado de los dos adolescentes, que habían reclamado el privilegio y habían convertido una de las dos grandes estancias que lo conformaban en su particular paraíso. La otra fue destinada a guardamuebles. En los sótanos, se habilitó una vieja zona de mazmorras bajo los cimientos, como sala de entrenamiento y laboratorio. El lugar tenía un antiguo y desordenado jardín interior, al que se abrían amplias ventanas, con frutales, un manantial de agua, con un rincón dedicado a huerto e incluso un pequeño invernadero y un diminuto corral con una cabra, un par de patos, gallinas y unos conejos.
Harry aun recordaba el primer desayuno de las vacaciones en la cocina de piedra, cuando con aire mortificado, el temido Lord Voldemort había mascullado sosteniendo una taza de té en las manos, que los encantamientos silenciadores de los dormitorios necesitaban ser revisados urgentemente, mirando fijamente a su anfitrión. Sirius había boqueado como un pez, dilatando los ojos ante el estupor general, mientras Remus alcanzaba un precioso color fresa…y Harry se retorció de risa junto con Draco, los dos literalmente cayéndose del banco. Realmente… semejante comentario en boca del hombre…era algo surrealista…
Riddle alternaba bruscas fases de mal humor inaguantable, de las que solo su Maestro parecía ser capaz de sacarle, llevándole rápidamente un extraño brebaje que consumía casi con ansia, con un carácter enérgico y carismático, cincelado por un humor sutil e irónico, e incluso…una cierta tendencia a las bromas y travesuras. Si lograban persuadirle, era probable que el hombre les indicase en que libro podían encontrar el hechizo perfecto para la broma que querían gastarle a cualquiera de los demás…lo cual dio lugar a una soterrada guerra de guerrillas, todos contra todos…Riddle estaba tácitamente fuera de los límites para las bromas más pesadas, o aquellas que implicasen la ingesta de pociones, dada su aun frágil salud; pero incluso él se vio sometido a encantamientos y hechizos dirigidos contra sus ropas y otros objetos, que dieron lugar entre otros incidentes, a una memorable cena, con el hombre enfundado en un traje de flamenca rojo con lunares blancos, lleno de volantes; Narcisa de bandolera, trabuco y mostacho falso incluido; Remus de blanco conejito de Pascua, peludito y suave; Sirius como la sirena más extravagante jamás vista, con enormes pechos cubiertos por conchas, Lucius de diablo, con tridente, rabo y cuernos; Severus como vaquero, enormes zahones, lazo y sombrero, y los chicos, Draco de Cupido, ricitos de oro, escasa túnica, arco y flechas; y Harry de enfermera muggle, moño con cofia, medias blancas con liguero, faldita que dejaba ver unos pantaloncitos de encaje y camisa con generoso escote. Otro suceso remarcable fue cuando los chicos rociaron con poción animatoria todas las lámparas, candelabros y picaportes, llenando la casa de esculturas animadas de serpientes. O el día en que Remus encantó todas las sillas y sillones de la casa para abrazar a sus ocupantes y salir de galopada, relinchando sonoramente.
Harry estaba tranquilo respecto al juicio…todos, incluso los abogados de los Malfoy, aseguraban que no tenía nada que temer. Así que eso no le preocupaba…mucho, la vista era un paso más del plan…solo eso. Draco y él estudiaban, atendían sus deberes y entrenaban. Sirius y Remus habían decidido posponer la boda, a ellos les daba un poco igual, y querían que Harry estuviese más centrado. De todas formas, Sirius terminó de formalizar la adopción, privadamente, no en el Ministerio, y registró los cambios en su testamento en Gringotts, nombrando su heredero universal a Harry, con la excepción de unas cuantas propiedades y una buena suma de dinero para Remus, al que nombraba tutor y guardián legal de Harry, y en caso de ser necesario, adicionalmente a Severus Prince, Lucius y Narcisa Malfoy.
No obstante, apenas Harry estuvo físicamente bien, en su primera semana de estancia de Londres, Severus y Remus se trasladaron con Harry a Malfoy Manor, donde Lucius había requerido la presencia de un prestigioso medimago, un hombre conocido tanto por su talento como su discreción, y que se encargó de hacer un examen médico del muchacho. El hombre era especialista en lucha contra hechizos residuales, y frunció el ceño al detectar los residuos de las numerosas cruciatus, imperius, de numerosas maldiciones causantes de golpes, dolores y quemaduras, petrificus, maldiciones ahogantes, legeremancia, vomitababosas, retuercetripas, rompehuesos y otras más. Con un escáner más profundo, el hombre encontró las "cicatrices" de los modificadores de memoria, de los supresores de poder, de los modificadores de conducta, de la maldición de su frente… las huellas dejadas en la magia del muchacho por semejantes agresiones…
El hombre era políticamente más o menos neutral, y redactó un largo informe reportando los hechizos recientes y los rastros antiguos encontrados sobre el chico. Algunos eran muy fácilmente identificables, por su huella inconfundible, de otros tan solo podía decir a qué grupo pertenecían. El medimago había hablado con Severus discretamente y en privado, preguntándole si necesitaba ayuda para deshacerse de los residuos mágicos de los últimos hechizos. Severus denegó cortésmente, y el hombre inclinó la cabeza. Después de todo, ya se habían tomado acciones adecuadas con las maldiciones y hechizos antiguos, así que no era asunto suyo como o a través de quien, eliminaban estos.
Para su cumpleaños, le organizaron una fiesta, y en la cocina, le sentaron delante de una enorme tarta de tres pisos, uno de yema de huevo, otro de fresa y el de la base de chocolate negro. Sirius y Remus le obsequiaron con una tarjeta de regalo, con 250 galeones, para ser gastada en cualquiera las principales tiendas de callejón Diagón y Hogsmeade. Y además, una colección de libros avanzados sobre Defensas mágicas. Draco se decantó por algo mucho más modesto, un juego de tres plumas preentintadas, en negro, azul y rojo, garantizadas para escribir sin necesitar recargarlas de tinta durante al menos 150 mts de pergamino, según la caligrafía del usuario. Severus le regaló a Harry un manual de iniciación a la sanación y un broche antiguo, para la capa. Los Malfoy se decantaron por un regalo más grande: un caballo, concretamente un potro de Granian, un caballo volador muy raudo. Todo mago de buena familia aprende a montar a caballo, y los Malfoy opinaban que los chicos ya tenían edad de tener montura propia. Draco había recibido su propio ejemplar a principios de julio, en cuanto Harry estuvo en condiciones de asistir a su tradicional fiesta demorada de cumpleaños. Incluso Riddle se sumó al ambiente festivo y le obsequió con una extraña caja, del tamaño de una caja de zapatos, cubierta de intrincadas runas y simbolos, aparentemente vacía, que el muchacho miró con evidente curiosidad. Inclinándose un poco, el hombre murmuró en su oído:
-Esa caja funciona un poco como el espejo de Oesed, Harry. Si deseas algo, suficientemente, lo que sea, una versión fantasmal del objeto aparecerá dentro ella. Pero nunca perdurara más allá de unos minutos, tal vez, media hora.
Harry boqueó, y miró la caja entre sus manos, recordando el espejo y la visión de sus padres. Después miró lentamente en torno a la mesa y sonrió suavemente. Siempre les echaría de menos, pero ni siquiera podía recordarles debidamente… y ahora, tenía una fantástica familia, rodeándole con cariño. Con cuidado, cerró la caja y murmuró alzando los ojos hasta los del hombre:
-Realmente muchas gracias Milord, pero ahora mismo, tengo todo lo que deseo….
