Bueno… un capitulo muy largo y .por fin ¡un lemmon! Harry y Severus, juntos, aunque sea por circunstancias ajenas al amor romántico… Si a alguien le molesta la idea, después de todo Harry es menor de edad, que se salte el flash back… que ya sabéis como empieza. Y dadle al botón del RW!
SECRETOS REVELADOS. LA REINA Y EL REY NEGRO.
El mes de agosto estaba volando, y los chicos recibieron las cartas de la escuela, con sus notas y el nombramiento de Draco como Prefecto. Harry había mirado con ojos brillantes a su amigo y había sonreído suavemente. El no podía ser Prefecto…el Director le aborrecía y además, ya no era alumno de Hogwarts…solo de Slytherin. Los Malfoy habían relucido de puro orgullo paternal, y Draco buscó en los ojos verdes de su amigo su aprobación. Harry no iba a arruinar el momento de Draco y asintió, ensanchando la sonrisa y dándole un abrazo. De todas maneras, Harry recibió su merecida ración de elogios. Sus notas, basadas tan solo en los trabajos y deberes de clase, ya que había estado exento de hacer los exámenes finales, eran muy buenas, mucho mejores que otros años. Tenía un Supera las expectativas en todas las asignaturas obligatorias, excepto Historia y Defensa contra las Artes Oscuras. En la primera tenía un justo Aceptable, y en Defensa un Extraordinario. En sus optativas, Cuidado de Criaturas Mágicas y Adivinación, tenía respectivamente un Extraordinario y sorprendentemente un Supera las Expectativas. Una nota manuscrita de la profesora Sybill Trelawney le elogiaba grandemente, por demostrar tener una "inusual percepción del futuro" y creer en su "ojo interior" al enfrentarse a las pruebas del Torneo. En la misma, la profesora recomendaba que ahondase en esas percepciones, y encontrase el mejor método de canalizar su visión.
Harry paseaba por la casa, en busca de su colega de fatigas y travesuras, cuando escuchó una susurrada discusión. Nagini y Azra estaban en una de las salas sin uso del primer piso, y sus agrios silbidos escapaban por debajo de la puerta. Pese a que la otra la superaba en longitud por más del triple, y pesaba sus buenos sesenta kilos, Azra no se sentía intimidada en absoluto por la pitón reticulada, pese a que esta también tenía una pizca de serpiente mágica en ella. Harry escuchó atentamente tras la puerta, listo para intervenir si era necesario:
-Te lo repito, Nagini… mi Harry no se va a tomar esto nada bien…
-Tal vez, pero mi amo está en su derecho al castigar a Severus; después de todo, no debió haber tocado al chico…
Harry no escuchó más y apresuró el paso, hacia la sala de entrenamientos del sótano, el lugar más probable para encontrar a su Maestro y a Riddle. En las escaleras se cruzó con Lucius y Draco, este ultimo muy sonrojado y el hombre murmuró cariacontecido, poniéndole una mano en el hombro:
-Yo dejaría que se calmase un poco, Harry…No sé como lo ha descubierto, pero esta…furioso… tal vez había supuesto otra cosa…
Harry apretó los labios y denegó. Ahora no importaba como Riddle había logrado descubrir su secreto, lo importante era detenerle antes de que hiciese algo estúpido… Apretando el paso, Harry descendió mas escalones, y pronto pudo escuchar los gemidos de su Maestro, entre los improperios de Riddle.
-¿Cómo has podido? ¡Tú! ¡Precisamente tú! ¡Maldita sea!
Entre jadeos entrecortados, Harry escuchó el murmullo ronco de su Maestro:
-No pude evitarlo, Milord…Soy culpable, pero no pude decirle que no…
Harry abrió la puerta a tiempo de ver como un hechizo alcanzaba a Severus y este se doblaba aun mas sobre sí mismo, gruñendo de dolor, postrado sobre las rodillas delante de un furiosísimo Riddle. Indignado, el muchacho cruzó el espacio en dos zancadas y gritó con todas sus fuerzas:
-¡BASTA! ¡DÉJALE EN PAZ!
Riddle perdió la concentración y su hechizo se deshizo, y su víctima se venció casi de bruces en el suelo, apoyándose en uno de sus brazos, la frente chorreando de sudor. Mirándole con ojos indignados el muchacho demandó con fiereza al atónito mago:
-¿Así cumples tus promesas? Severus es parte de mi familia! ¡Prometiste que no les tocarías!
Ignorando ahora al mago que le miraba con ojos desorbitados, Harry se arrodilló junto a su Maestro y le ayudó a sentarse sobre el suelo, arrancándole un gemido. El rostro del hombre estaba perlado de sudor, y sus labios contraídos por el dolor. Harry le vio encogerse sobre sí mismo, en una típica postura defensiva y conjuró una bolsa de hielo, ayudando a colocarla sobre la zona genital del hombre. Una vez hecho todo lo posible de momento, el adolescente se encaminó hacia Riddle, los verdes ojos llenos de furia.
-¡No tenias derecho! Por eso no quería que esto se supiese, era mi secreto, nuestro secreto…
Harry suspiró ante el mutismo del otro, que no le perdía de vista, sus ojos siguiendo sus movimientos y añadió:
-Era más fácil así… nadie recordaba nada con claridad, y todos creían que ellos no podían haber sido…
-¿Porque, Harry? ¿Por qué?
Harry volvió a mirar a su Maestro y murmuró:
-Porque él era la mejor elección, quizás no la más obvia, pero la mejor para mí. Remus y Sirius…ni me lo plantee, hubiera sido demasiado extraño. Draco, suponía sacrificar su virginidad además de la mía…¿Por qué arrastrarle a él conmigo? Y Lucius tenía una esposa…no quise enturbiar las cosas entre ellos. Así que mi Maestro era la mejor opción posible.
Riddle pareció calmarse un tanto, y comenzó a pasear nervioso de un lado a otro. Tras un rato, se detuvo frente al muchacho y demandó en voz enronquecida:
-Quiero ver esos recuerdos…
Harry miró a su Maestro y este, pese a su malestar asintió levemente. Susurrando suavemente el hechizo, el hombre entró en la consciencia del joven y comenzó a ver su recuerdo:
"Todo había sido preparado. El hechizo les impediría hablar del tema e incluso recordar con claridad. Nadie, excepto Harry y el elegido, sabría la verdad. Todos estaban en dormitorios separados por esa noche, y sabían que sería el elegido el que recibiese la visita del muchacho y donde estaba la cámara preparada para esa noche. Harry tocó suavemente a la puerta de su Maestro y este abrió muy sorprendido, pero rápidamente su rostro se cubrió de determinación. El chico susurró suavemente:
-Quiero que seas tú.
Y Severus asintió. Condujo a Harry a la sala dispuesta para el ritual, y cerró cuidadosamente, activando el encantamiento de sueño previamente colocado, sobre todos los demás. Se giró y le vio enrojecer ante la presencia de un gran diván. Pociones claramente etiquetadas, aguardaban en una repisa. Runas y símbolos estaban dibujados en el suelo y Severus comenzó a desnudarse en silencio, girándose de espaldas. Cuando terminó, Harry estaba ya desnudo, sentado y tenso como un animalito asustado en el mismo borde del diván, las manos cruzadas sobre el regazo, y alzó sus temblorosos ojos hasta los de su Maestro.
-Harry…¿Estás seguro de que no quieres…que te duerma?
El chico denegó y susurró ahogadamente:
-No, quiero ser consciente de lo que me quitan, de lo que pierdo, por culpa de…quiero recordar, siempre…
Severus asintió, admirando su entereza de carácter y le instruyó para tumbarse de costado, las piernas recogidas parcialmente contra el pecho, colocándole con gentileza hasta que tanto él como Harry dejaron de temblar, el muchacho visiblemente, el hombre, por dentro. Era una posición…vulnerable y Harry se mordió los labios, cuando las manos de su Maestro tantearon suavemente en su expuesta entrada, húmedas de lubricante. Severus comenzó a prepararlo, con mucho cuidado, rogando un pequeño favor a los dioses. La tensión del cuerpo del adolescente creció, y se mordió cada vez con más fuerza los labios… hasta hacerlos sangrar. Gimió, temblando levemente y susurró, tratando de tragarse las lágrimas un ahogado "duele" que heló las venas de Severus. Sus peores perspectivas parecían hacerse realidad y además de estar tenso, Harry no podía sentir nada positivo, lo cual solo dejaba la sensación de intrusión y el dolor…
Deslizando las manos en círculos sedantes sobre su espalda, Severus insistió una vez más:
-Harry…déjame sedarte, por favor, o al menos, toma un somnífero…
El muchacho denegó y se removió en el diván, enfrentando sus húmedos ojos a los de su Maestro en muda súplica. Suspirando, este le abrió los brazos y Harry se refugió en ellos, rodeando con sus brazos el cuello del hombre, sentado sobre sus muslos, pese a la desnudez de ambos. Durante un rato, no hubo nada más, solo dos personas que se daban y ofrecían al tiempo calor y afecto, confianza y seguridad. Severus acariciaba muy ligeramente su cabello y el muchacho le abrazaba, fundido a su piel. Con timidez, Harry depositó un beso en la mejilla del hombre y este se tensó. No podía…no con Harry…con Harry no…
-Harry…nada de besos, esto…esto no es…sexo ordinario, es un ritual y como tal debe ser tratado…
Los ojos verdes parecieron temblar, pero el muchacho asintió y rogó muy suavemente, la voz ligeramente vacilante, apenas audible, dejando traslucir aprensión y angustia:
-¿Puedo…puedo quedarme así? Creo que sería mejor… tener algo a lo que aferrarme, ver quien está conmigo… por favor…
Severus consintió tras un instante de leve duda, y reacomodó el cuerpo de Harry de forma que sus piernas quedasen alzadas sobre el respaldo del diván y el reposabrazos, aunque el chico aun le abrazaba el cuello. Volvió a la preparación, y Harry hundió la cara en su pecho y su hombro. Pronto, un reguero de tibias lágrimas humedecía su piel, aunque el muchacho permaneció valientemente en silencio, ahogando sus sollozos en largos jadeos. Severus prolongó el trabajo de sus dedos todo lo que pudo, notando su propia y traicionera excitación crecer entre sus piernas. No iba a necesitar usar la poción afrodisiaca desde luego…El cuerpo de Harry era…caliente, suave y flexible, y hacia demasiado tiempo, demasiado desde su ultima vez…El también hundió el rostro en el cabello negro, mordiéndose la lengua para no besarle el cuello como deseaba. Cuando creyó que iba a estallar, giró levemente al chico, bajando sus piernas y sentándole casi sobre su erección, viendo con pena y desanimo que el miembro del chico estaba totalmente flácido e inerte. Con una mirada pidió permiso en silencio y Harry afirmó levemente. El adolescente gritó suavemente cuando le penetró, pese a que estaba más que dilatado, y se aferró aun con más fuerza a los hombros de su Maestro, escondiendo de nuevo la cara. Acariciando su espalda con suavidad, acomodándole entre sus brazos y dándose un respiro antes de continuar, Severus susurró en su oído:
-Lo siento mucho… ya falta poco, solo un poco más…
Severus se movió lentamente, notando las nuevas lágrimas y los jadeos del chico contra su piel, y enredó las manos en su pelo. Le miró, temblando entre sus brazos y volvió a moverse, esta vez con más fuerza. Un leve tirón en la ingle del chico le hizo perder el poco control que le restaba y apretó la caderas del chico contra las suyas, impulsándose violentamente hasta enterrase por completo en su cuerpo. Harry gimió, un gemido ronco y ahogado, y el orgasmo cegó a Severus, mientras se aferraban el uno contra el otro…perdidos ambos en una violenta tormenta; para uno una agridulce liberación física, llena de emociones contradictorias; para el otro la súbita presión de un cambio tan grande en su magia, deshaciendo las últimas cadenas en algo nuevo y distinto.
Tras un rato de quietud, simplemente respirando aun abrazados, Harry susurró muy suavemente, alzando los ojos enrojecidos por las lágrimas:
-Por favor…
Severus interpretó erróneamente su ruego, pensando que el joven estaba lastimado y trató de removerle de su regazo. Pero Harry se resistió, creando una sensación nueva al apretar los músculos en torno a su semierecto miembro. Harry deslizó una mano a la mejilla del hombre y la acarició suavemente:
-Enséñame…por favor…enséñame…
Los ojos verdes eran tan intensos y albergaban en ellos una súplica, una añoranza tan grande, que Severus se dejó besar por aquellos labios maltratados…que susurraban:
-Quiero saber que se siente…por favor…necesito saber que esto… puede ser algo bueno también…
Su conciencia no le dejaba en paz, así que tras unas primeras caricias, Severus le tumbó sobre el diván y le besó suavemente, acariciándole, notando las primeras reacciones del cuerpo adolescente bajo el suyo, atesorándolas en su memoria. Aquel era un regalo sin precio, ser el primero en hacerle sentir todo aquello. Harry jadeaba, esta vez claramente de excitación, mezclada a la confusión de tantas sensaciones nuevas, y Severus recorrió un camino de besos hacia su ingle. Cuando el hombre englobó en su boca su joven miembro, por primera vez erecto, Harry gimió, ronca y largamente, entrecerrando los ojos, alzando por instinto las caderas… y se derramó sin más que un par de irregulares embestidas a esa boca, sin darse cuenta siquiera de lo que su voz y su abandono habían hecho con el otro. Con los ojos empañados y nublados por el sexo, Harry se acurrucó somnoliento contra el pecho de su aun jadeante Maestro cuando este le atrajo a su lado, y se quedó dormido entre sus brazos, entre suaves besos y ligeras caricias."
Riddle salió de la mente del muchacho, y le miró con ojos duros, mientras un muy sonrojado Harry jadeaba levemente. Acababa de revivir aceleradamente algo muy, muy intenso. Tras una pausa, el mago preguntó secamente:
-¿Y después de eso? ¿Qué más ha sucedido?
-Nada, entre nosotros no ha sucedido nada. Conozco de sobra las normas...
Murmuró el muchacho con tono apagado, casi inaudible. Harry miró con cierta curiosidad al hombre y murmuró alzando levemente una ceja:
-¿Por qué este repentino interés? Desde el primer momento dejamos claro que la maldición había sido…neutralizada, y no pareció importarte…
Riddle volvió a pasear arriba y abajo, y Harry le contempló con curiosidad. Las pociones de Severus le habían devuelto una semblanza de nariz, y cierto color en el rostro, pero sus ojos aun eran rojos y su piel lampiña. El mago señaló una hilera de frasquitos sobre una mesa auxiliar y murmuro:
-¿Sabes que son, Harry?
El joven avanzó un paso, y asintió. Muestras de sangre. Severus había tomado una de todos ellos, por alguna razón. El mago señaló unos frascos mayores, en otra mesa, con variados tonos de azul y blanco.
-Esos de ahí, son test de consanguienidad…no son tan precisos como un poción de paternidad, o una de revelación de los ascendientes, pero son mucho más rápidos y fáciles de preparar.
El mago indicó dos pares de frascos, que le parecieron casi del mismo color azul, y murmuró:
-Lucius y Draco; Narcisa y Draco
Señaló otros dos y añadió:
-Sirius y Draco…Sirius y tú…
El tono era más claro en uno de los frascos, pero aun era muy parecido. Parentesco.
-Remus y Draco… Remus y tú… Severus y Draco Severus y tú
Cuatro parejas de frascos, uno azul y el otro blanco. Ningún parentesco próximo.
-Draco y tú…
El color azul del segundo frasco era bastante más claro, pero visible. Riddle tomó el último juego de frascos en su mano y murmuró:
-Tú y yo, Harry…
Abriendo el puño, Riddle mostró dos frascos, uno azul, el otro algo más claro… y murmuró:
-Parece que somos… familia, Harry…no estoy seguro de cómo…
Harry boqueó un par de veces y murmuró, retrocediendo un par de pasos, los ojos dilatados:
-¡Imposible! ¡Es imposible!
El hombre se acercó y tendió una mano hacia él, tentativa y lentamente, observándole; pero Harry retrocedió aun más, denegando fogosamente en silencio, su magia descontrolándose a su alrededor, haciéndose visible en pequeñas chispas que brotaban a su alrededor. Violentamente, el muchacho estalló, como si miles de bengalas se hubiesen encendido repentinamente, cegando a los otros dos ocupantes de la estancia, su magia empujando a Riddle lejos de él como un viento huracanado. Volteó como un rayo hacia la puerta, corriendo ciegamente fuera de la habitación, entre más chispas, alborotando la magia de la casa, ignorando las frenéticas llamadas de Riddle o las de su Maestro. Jadeando, subiendo las escaleras de dos en dos, sin atender a razones, Harry se refugió en el ático y cuando hubo cerrado y atrancado la puerta y resguardado el lugar con cuantos hechizos se le ocurrieron, se dejó caer sollozando en el viejo diván, aovillándose sobre sí mismo, su cuerpo estremecido por violentos temblores; llorando desesperado, sin poder parar, hasta que extenuado, acabó quedándose dormido en el diván.
Riddle, cuando consiguió desprenderse de la pared, donde la magia de Harry le había dejado pegado, como un ratón en papel encolado, murmuró con aire asombrado, contemplando la miríada de centelleantes partículas que aun flotaban en el aire, como los restos de un fuego pirotécnico:
-¿Qué demonios ha sido eso?
Severus cabeceó, aun sentado en el suelo y carraspeó levemente. Su mentor se giró hacia él y gruñendo por lo bajo, se aproximó y le tendió una mano murmurando:
-Aunque entiendo los motivos…y sé que realmente no había elección…no puedo perdonarte por esto Severus…
Severus cogió la mano ofrecida y se levantó trabajosamente, haciendo un gesto de dolor al erguirse. Con calma, sin soltar aun la mano del otro, miró directamente a los ojos rojos y susurró:
-Yo tampoco puedo perdonarme a mí mismo, Milord…
Riddle pareció descentrarse un momento, asintió levemente y gruñó de nuevo, agitando la varita para deshacerse de las molestas chispas flotantes. Severus inclinó la cabeza y susurró:
-Deberíamos tranquilizar a los demás…Harry aun necesita tiempo para asimilar esto y los otros… estarán preguntándose si esta deshaciéndose de mi cadáver…
Sin más que un leve movimiento de cabeza por toda respuesta, el mago de ojos color sangre siguió a Severus por las escaleras que conducían a los niveles superiores de la casa. Cuando estaban ya muy cerca de las cocinas, el lugar que era el corazón de las actividades, Severus susurró:
-Hace tiempo que no le veía perder el control de esa manera, aunque ha mejorado mucho…Al menos, esto es algo controlado…la primera vez…dejó la estancia reducida casi a escombros, aunque le había dado una dosis de poción calmante. Me costó toda una tarde convencerle de hablar de ello. Fue cuando descubrimos la primera memoria de Dumbledore…tocándole.
Riddle se detuvo en seco y sus ojos se entrecerraron. Severus sujetaba el pomo de la puerta de la cocina y notó la oscilación en la magia del otro, replegándose y encogiéndose sobre sí misma como una serpiente preparándose para atacar, reuniendo fuerzas y potencia para un impacto mortal. Con un susurró helado el hombre masculló, apretando los puños y enseñando los dientes:
-¿Cómo has dicho Severus?
Exhalando suavemente, el Maestro de Pociones murmuró con aire algo mortificado:
-Dadas las…circunstancias…supongo que a Harry no le importara que también sepáis esto Milord. Sirius y Remus están al tanto, y no estoy seguro de cuanto le ha contado a Draco y a sus padres, aunque todos sospechan, porque desde luego, su aversión por el Director es evidente. Desde luego nunca hizo más que manosearle… ir mas allá hubiese sido deshacer su propio trabajo…Me temo que Albus aprovechaba sus…visitas en Privet Drive para algo más que reforzar sus hechizos, e incluso, alguna vez, cuando le ha llamado a su despacho…
El otro mago rechinó los dientes y notó como su magia pugnaba por desbocarse, haciendo ondear sus ropas y provocando cierta "tensión" en el ambiente, un poco como si este se cargara de electricidad estática. Sus puños de largos dedos pálidos se cerraron aun más, y haciendo centellear sus ojos, Riddle dejó ir un grito, un salvaje gruñido de auténtica ira y desesperación, más propio de una bestia herida de muerte que de un hombre. Cuando los ecos de la casa dejaron de resonar, jadeante y agitado, el hombre gruñó, volcando toda la furia y la rabia en su ronca voz, la garganta lastimada por semejante esfuerzo:
-Aun no sé cuando, Severus, pero si cómo. Dumbledore va a morir lenta y dolorosamente, de la manera más horrible, mientras le observo.
A esas alturas, Narcisa ya había bajado, deprisa pero con elegancia, de los pisos altos, y Remus aguardaba con el corazón encogido en la cocina, ofreciendo un té a un cariacontecido Lucius y a Draco, aun sonrojado hasta las orejas. Después de todo, era de esperar que estuviese cohibido tras ser sometido a una prueba de virginidad y pureza delante de su padre. Aun le resonaban las orejas por la reprimenda que susurradamente le había dado su padre. Lucius podía ser…tolerante, pero al parecer, Draco había rebasado un límite de que ni siquiera conocía la existencia. Cuando Sirius regresó del ático, tras comprobar que Harry estaba encerrado a cal y canto, encontró a todos los demás sentados en torno a la mesa de la cocina. Riddle estaba en un extremo de la mesa y los otros parecían observarle cautelosos desde el otro. No era de extrañar, en aquellos momentos, Riddle parecía exactamente el maníaco asesino sediento de sangre que todos creían que era Voldemort. Tenso, pero no asustado, Sirius se sentó frente a Severus, el único que estaba algo más cerca de Riddle y le miró con la interrogación reflejada en los azules ojos. Con un murmullo apagado, Severus reveló que las pruebas de consanguineidad indicaban que Harry era pariente próximo de Riddle y que el muchacho no se había tomado muy bien la súbita noticia. Sirius dilató los ojos, alzando las cejas y miró intensamente al otro mago, que seguía susurrando entre dientes amenazas e improperios en parsel, casi inaudiblemente, mientras miraba su taza de té como si esta acabase de insultarle mortalmente.
Remus continuaba reprimiendo escalofríos y sentía erizados los vellos; tal vez no era capaz de entender literalmente el significado de los silbidos, pero las emociones detrás de ellos…eran claras y altas para él. Odio, furia, rabia, impotencia, protectividad y desesperanza…todo se mezclaba en el ininteligible chorro de siseos. Cruzó la dorada mirada con la de su prometido y Sirius se irguió ligeramente. Él era ahora legalmente el padre de Harry, y aunque su vínculo de sangre fuese lejano, sus sentimientos eran fuertes. Frunciendo levemente el ceño, y dejando a un lado la cortesía y deferencia con que normalmente todos se dirigían al hombre - después de todo, le faltaban pocos meses para cumplir los 68 años, no? – masculló entre dientes:
-¿Piensas disputarme su custodia?
Riddle pareció salir de alguna especie de trance, parpadeó mirando su taza y la dejó sobre la mesa. Si la taza hubiera sido un ser vivo, hubiera sido el momento de huir y poner pies en polvorosa…porque realmente, estaba aun en una pieza de milagro. Cuando alzó los ojos rojos, su mirada era más calmada y sosegada y denegó suavemente. Suspiró, como recobrando el aliento y murmuró:
-¿Y tu Sirius? ¿Vas a negarme…el derecho a ser parte de su familia?¿De la tuya?
Sorprendido, Sirius se encogió de hombros y murmuró ahogadamente:
-No puedo negar lo que la sangre clama…Milord.
Sirius no estaba precisamente feliz, pero la realidad era la que era. Solo podía aceptar y tratar de que Harry no sufriera por ello. El sería el refugio, el soporte, el ancla de su hijo, pasase lo que pasase. Miró a Remus y encontró en sus ojos dorados la misma tozuda determinación y esbozó una levísima sonrisa nerviosa. Su cachorro era de una pasta muy especial, maleable como la cera, y tenaz como el acero. Encontraría la manera de sobreponerse a esto. Riddle asintió pensativo, volviendo a mirar con ojos asesinos a la taza de té, y ante su mutismo, Narcisa hizo la pregunta cuya respuesta todos deseaban conocer:
-Milord…ya sé que es una pregunta indiscreta, pero…¿Sabéis a través de quien estáis emparentados?
Riddle movió una mano y jugueteó de nuevo con su taza, ya fría y murmuró sin alzar los ojos, un levísimo tinte ascendiendo a colorear sus palidísimas mejillas:
-Por desgracia…existen varias posibilidades que se me ocurren, Narcisa, y eso sin pensar en la familia de su madre…Lily es, después de todo, la primera bruja en una familia que nunca había dado el más leve retoño mágico…no podemos descartar nada…
Severus susurró desde su asiento frente a Sirius, sin apenas moverse:
-Puedo empezar a preparar una poción de paternidad y una poción genealógica de inmediato…tengo aquí los ingredientes necesarios para la primera fase de elaboración y en mi mansión tengo el resto…
-Olvida la poción de paternidad…es virtualmente imposible que sea su padre, Severus. A menos que empecemos a pensar que alguien ha jugado con el tiempo…las fechas…no concuerdan. Y nunca tuve relaciones con…Al menos de eso, estoy seguro.
El Maestro de pociones murmuró un "Si Milord" y se dispuso a levantarse, deteniéndose cuando Riddle alzó el rostro para mirarle.
-No les has contado… el motivo de mi enfado contigo…
Lucius intervino suavemente, atrayendo la mirada de los demás.
-No es necesario…Yo no fui, Sirius y Remus, en fin muy improbable…si no fue Draco, quedabas solo tú, viejo amigo…
Severus se giró a su amigo, y este le miró con cara de circunstancias, y susurró encogiéndose de hombros:
-Era evidente…
Sonrojándose, Severus ocultó la cara entre las manos y masculló:
-¿Desde cuándo lo sabes?
Lucius no contestó, sosteniendo la mirada del otro hombre más joven, que le miraba por entre los dedos. Gruñendo de desesperación, el hombre golpeó la mesa con la frente y murmuró:
-¿Era tan claro, tan trasparente?
-No, pero era la decisión más lógica, dadas las circunstancias y candidatos…
Remus intervino, poniendo una mano encima de la del otro y susurró:
-Nadie dijo nada para respetar la privacidad y los deseos de Harry, pero…pese a todas tus precauciones… olor de Harry era tan intenso en ti...y el tuyo en él…
El hombre volvió a gemir ahogadamente, y tras un largo suspiro, musitó eludiendo la mirada de los otros y deslizándose hacia la puerta:
-Más vale que empiece a trabajar ahora mismo….
