Un poquito más… Si, Draco está jugando con fuego, mientas se sienta sobre un bidón abierto de gasolina, y hace saltar chispas con su varita…¿Resultado? ¡Se va quemar!

No han ido hasta el final, pero "se consuelan" juntos. Y veréis que es perfectamente natural…incluso aceptado. Severus sabe que ocurren "cosas" entre ellos dos…recordad en el torneo, el hechizo que se activaría ante el contacto de alguien y que Harry le pidió que hiciera una excepción para Draco y para él, respecto al otro.

Remus está acostumbrado a percatarse de cosas de las que no debería si fuese humano… y a fingir que no lo hace…

Umbridge…la odio con toda cordialidad!

METAMORFOSIS

Pansy y las demás serpientes de 5º curso, acogieron entre sus brazos a Hermione. Su jefe de Casa y su amable prometido Remus Lupín les habían pedido que cuidaran especialmente de ella. A la mañana siguiente, la castaña se encaminó a clase con todas ellas, vestida en túnicas bien cortadas, el pelo liso y reluciente, recogido en dos pulcras trenzas francesas, adornadas por sendos lazos color plata. Llevaba un ligero brillo de labios y un toque de lápiz de ojos acentuando sus pestañas. En vez de los usuales zapatos escolares, llevaba unas Merceditas con una ligera cuña de goma, de no más de 4 cm, pero que suponía toda la diferencia en su forma de caminar. La falda era un par de cm más corta, la camisa era de su talla, y el jersey le ceñía adecuadamente el cuerpo, realzando su busto y figura. Unas medias negras semitransparentes en lugar de los habituales calcetines y… de la laboriosa orugita, surgió una hermosa mariposa.

Las chicas habían tenido…una noche de chicas, y habían experimentado a su gusto, hasta dar con el look ideal para Hermione. Millicent, ante su velada insinuación de porque no hacía ella lo mismo sonrió y murmuró:

-Porque no lo necesito, Hermione.

La muchacha reveló su verdadero aspecto, alta, musculosa, y de rostro firme, aunque más dulce, enmarcado por largo pelo negro y murmuró:

-Soy más de lo que aparento, tengo un octavo entre bansee y veela en mi sangre, solo los que merecen mi respeto conocen mi verdadero aspecto.

La tarde y la noche habían sido diferentes y divertidas. La ropa de Hermione había sido modificada con delicados hechizos, repetidos por la castaña hasta realizarlos a la perfección; al igual que el encantamiento para trenzar el pelo. Según Pansy, pequeñas variaciones de la amplitud e intensidad suponían diferentes resultados, como trenzas más finas, más numerosas y con diversos adornos. Cotilleos más o menos picantes, y camaradería, la habían acogido en el nido de las serpientes y la castaña enfrentó el nuevo día, bien descansada y con una sonrisa flotando en los labios. Por supuesto, se sentó en Slytherin a tomar el desayuno y saludó con una leve inclinación de cabeza a Severus y Remus…que pareció incluir también a Tizón.

Como Aprendiza, Remus la había puesto bajo fuertes hechizos de confidencialidad, de tal manera que no podía revelar los secretos de nadie incluido en su contrato, ni hecho alguno aprendido bajo él, fuera del circulo de confianza del mismo. Era lo usual, y formaba parte del ritual de vínculo de Maestro y Aprendiz. Dolores miró ceñuda a la muchacha, y apretó los labios con enojo. La nota de Severus, aduciendo que la Srta Granger había tenido una reunión con la prefecta de Slytherin y que esta se había prolongado hasta hacer imposible que sirviera la detención programada, era perfectamente válida, y ni siquiera Dumbledore podía rebatir el derecho de los prefectos a reunirse a su discreción.

Pero no podían usar la misma treta durante toda la semana…así que recurrieron a un nuevo subterfugio. Esa noche, Hermione acudió a su cita y apenas había comenzado la detención, bajo la venenosa y falsamente melosa mirada de Umbridge, con una sola línea trazada en el papel…cuando poniéndose pálida y después verde, Hermione comenzó a dar arcadas, para acabar vomitando ruidosamente encima de los zapatos rosa de la bruja. Con cara de asco, Dolores la envió a la enfermería, posponiendo la detención para otra noche. Cuando la castaña desapareció por el corredor, Tizón se le unió y ya cerca de Slytherin, los dos se refugiaron en un baño. Al cabo de unos minutos, Draco emergió rascándose el dorso de la mano, con cara pálida y acariciando el pelaje de Tizón, apresurando el paso hacia Slytherin.

Mientras, en clases, Dolores se encontró con la fría y patente hostilidad de Ravenclaw, privados de su derecho a aprender, el pánico burbujeante y creciente entre Hufflepuff ante la falta de la tan necesaria enseñanza, la calmada y viscosa indiferencia de Slytherin, decididos a ignorar a la mujer y hacer lo que fuese preciso, y la aparente cordialidad de la mayoría de Griffindor, (excepto los de 5 y 7 curso, enfrentados a la perspectiva de duros exámenes a final de año ) decididos a pasar el tiempo pensando en las musarañas y a preocuparse de aprender luego. Las lechuzas de los alumnos salieron apresuradamente con multitud de notas de protesta. Así que las clases de Dolores comenzaron a ser poco más que una pantomima. Al lunes siguiente, la mayoría de Ravenclaw, dejó de acudir a ellas, secundados por Slytherin, parte de Hufflepuff y la lluvia de notas comenzó a caer sobre los jefes de Casas.

Con sigilo y rapidez, y difundiendo entre la alta sociedad la indignación de sus herederos ante la burla de las clases, usando a Narcisa y Lucius como abanderados de una causa justa, aunque también habían aportado su granito de arena Riddle y Rosier. Una reunión social informal era todo lo que había sido necesario, un agradable picnic de fin de verano, lo que había posibilitado que los Malfoy ofrecieran una cara afrontada e indignada ante la imposición del Ministerio, dejando caer sutilmente cual iba a ser su postura al respecto y ofreciendo una posible solución. Después de todo, el prometido del padrino de su hijo había sido el más eficiente profesor de D.A. de Hogwarts en años, no? Y actualmente, residía en la escuela…Era realmente muy simple. Estaba en las propias normas de Hogwarts. Nada obligaba a un alumno a continuar con las clases de las asignaturas elegidas, si renunciaba expresamente a ellas. No recibirían ayuda, deberes, ni les corregirían trabajos durante el curso, pero eso no impedía que pudieran presentarse a final de año a examinarse, en la prueba oficial, la que era válida para el Ministerio, junto con el resto de sus compañeros. La norma estaba inicialmente pensada para dar la oportunidad de pasar curso a alumnos que hubieran estado enfermos, o incluso en el caso de las chicas, embarazadas, durante gran parte de este, estudiando por su cuenta. Pero la redacción vaga e imprecisa posibilitaba que fuese legal y posible que se escogiese selectivamente una sola asignatura…y quedar libre de la asistencia a la misma…Y en el pasado, alumnos cuya educación previa era sobresaliente en alguna materia, bien por tradición familiar o cualquier otra circunstancia, habían usado esta vía para librarse de la asistencia a clases.

El consejo escolar recibió la multitud de demandas de cursar en el sistema "libre", tantas, que los alumnos de Dolores se redujeron a un grupo de Griffindor –aunque incluso entre estos hubo deserciones, sobre todo de los alumnos de 5º y 7º curso- a la inmensa mayoría de nacidos muggles o hijos de matrimonios mixtos, y a una parte del alumnado de Hufflepuff. Dolores se vio despojada pues, del derecho a torturar a la mayoría de los alumnos de Hogwarts, y Pevees, alentado sutilmente por el Barón Sangriento, había comenzado a seguir a la subsecretaria del Ministro, haciendo continuas pedorretas y canturreando tonadillas obscenas.

Hermione estaba fuera de peligro inmediato, pero Dolores no cejaba en su empeño. Estaba furiosa. Pronto, el decreto educativo nombrándola Suma Inquisidora de Hogwarts, llegó y la mujer comenzó a revolver y revolver la escuela. El grupo de estudio de Harry, necesitó ampliar las dimensiones de su lugar de reunión, y Remus puso a disposición de todos los interesados copias de los borradores de los libros de Defensa que estaba escribiendo. Además de enseñarles, informal y extraoficialmente. Luna se encargó de que su padre imprimiese copias suficientes a un precio módico. Después de eso, llegaron las prohibiciones, las regulaciones, las inspecciones de los profesores…todo con el beneplácito o la indiferencia de Dumbledore, que no parecía poner objeción alguna a tantos desmanes. Los gemelos habían tenido una gran pelea familiar, cuando unilateralmente decidieron que ellos también iban a solicitar el estudio libre de Defensa. Su madre expresó su descontento, y Ron tuvo más que palabras con ellos cuando decidió hacerse miembro de la Brigada Inquisitorial. Por supuesto, la Brigada se convirtió pronto en una selección de los alumnos más pendencieros de Griffindor, dispuestos a usar y abusar del poder otorgado. Ron se sentía superior y se pavoneaba por los pasillos, siempre escoltado de dos o tres más, intimidando a los otros alumnos. La propaganda del Ministerio no hacía más que cantar alabanzas sobre la labor de Umbridge y la "decidida Intervención Ministerial para elevar el nivel académico de Hogwarts". Pura basura.

Harry, sentado en su mesa en la clase de Adivinación junto con Draco, Padma Patil y Terry Boot, estaba abriendo su ejemplar del Oráculo de los Sueños, mientras Dolores Umbridge sacaba ostensiblemente su pluma y la colocaba expectante sobre su pergamino de evaluación, su fofo rostro reluciendo de malicia. El moreno meneó la cabeza. Pero comenzó a buscar los elementos del sueño de Padma, y a anotar los posibles significados. De reojo, podía ver como Umbridge tomaba notas, a velocidad sorprendente y trataba de mirar por encima del hombro de Sybill mientras esta preguntaba a los otros alumnos. Sin dejar de hacer cálculos, Harry hizo una leve seña a Draco y este alzó los ojos de su pergamino. La profesora de adivinación estaba rígida, tensa y con los brazos cruzados frente al torso, y miraba a Dolores como si esta acabase de destripar…algo o alguien delante de sus narices… Con una mueca, como si le costase trabajo hablar, la mujer respondió:

-Dieciséis años…casi diecisiete…

Con una sonrisa sardónica y mirándola como si fuese un interesante espécimen de estudio, la fofa y regordeta bruja de pelo castaño adornado por un ridículo lazo de terciopelo negro, insistió:

-¿Cómo consiguió el puesto?

Alzando la cabeza, mirándola desde su mayor altura, pero cada vez más pálida, Trelawney replicó:

-Dumbledore me contrató, por supuesto. Después de una entrevista.

Chascando la lengua audiblemente y trazando una ostensible marca en su pergamino, Umbridge meneó la cabeza y la miró con una dulce y falsa sonrisa en los labios:

-Tengo entendido que su…don, es algo…¿familiar?

Arrebujándose en los chales la profesora contestó en un susurro:

-Es cierto…Mi tatarabuela fue Casandra Trelawnwy… fue una gran vidente…

Dolores esbozó otra sonrisa meliflua y murmuró ostensiblemente mientras escribía:

-Alega antecedentes familiares en 4ª generación, sin constancia de que existan más parientes o antepasados con las supuestas habilidades…

Sybill tembló ligeramente, haciendo tintinear las cuentas de sus chales, y Harry hubiera jurado que sus ojos relucían detrás de los enormes cristales. Mirándola con algo cercano al desprecio, pero una sonrisa en la boca, Dolores murmuró:

-Ahora querida, predígame algo…

Visiblemente furiosa, pero apretando más los brazos cruzados delante del pecho, Sybill boqueó y tras un instante apretó los labios en una fina línea.

-No puedo predecir nada a voluntad, el Don no funciona de esa manera…pero puedo tirar las cartas del Tarot para Ud.

Dolores asintió y a un chasquido de los dedos de Trelawney, una baraja de cartas envuelta en papel de seda voló hasta sus manos. Haciendo ademan de sentarse en el aire, una butaca y una mesa se materializaron al instante y Sybill, depositó sobre el verde tapete el delicado papel que envolvía el mazo de cartas. Dolores parpadeó, boquiabierta, mientras todos los ojos se volvían hacia ellas. Era la primera vez que veían semejante despliegue de su profesora y la clase contuvo la respiración expectante. Barajando con suavidad, la mujer depositó el mazo sobre la mesa, esperó a que Dolores cortase y comenzó a desplegar la tirada, la mirada baja y fija en su regazo. Cuando alzó los ojos y miró las cartas Sybill no parecía para nada la mujer frágil y tímida que todos conocían. Se despojó de las gafas y sus ojos verdosos volaron sobre los naipes, mientras sus manos se aferraban a los bordes de la mesa. Levantando una carta en medio de la baraja desplegada, susurró:

-La Justicia … esta es su carta en esta tirada….

Dolores miró con ojos ávidos las cartas, recreándose en la delicada figura de mujer coronada, sosteniendo en cada mano, una balanza y una espada de doble filo, apuntada al cielo. Volteando la carta más cercana por la derecha, Sybill murmuró:

-El Enamorado…una elección importante…

Hizo lo mismo por la izquierda y susurró suavemente ante la primera carta invertida respecto a las demás:

-El rey de espadas os impulsa y acompaña…

Descubrió la carta por encima de la Justicia y apareció la Torre invertida:

-El desastre… en sus manos esta evitarlo…

Levantando una última carta, Sybill murmuro:

-Este es el enemigo a derrotar….

Un diablo con una espada, alzado sobre un altar, encadenado al cual dos pequeños demonios macho y hembra sacudían sus cadenas. Sybill se llevó la mano a los ojos y murmuró…

-Me temo que me duele la cabeza…la clase ha concluido.

Los alumnos comenzaron a desfilar entre apagados murmullos y cuchicheos y Harry se rezagó, agachándose para atarse los cordones y atrayendo la mirada de Draco. El resto de Slytherin les esperaría, nadie se marcharía dejándoles solos allí. Cuando el último chico abandonó la clase, Harry se sentó delante de la mujer que aun mantenía la cabeza baja y una mano en la sien y preguntó suavemente:

-¿Profesora? ¿Se encuentra Ud bien?

Sybil alzó la mirada y asintió vagamente, y Draco insistió:

-¿Quiere una poción para el dolor de cabeza?

Esbozando una sonrisa débil, la mujer denegó de nuevo y suspiró.

-Pero si sois tan amables de traerme una taza de té…

Draco asintió, y se apresuró hacia la mesa de la profesora, donde siempre humeaba una tetera. NO había hecho más que coger la taza y ponerla en la bandeja, cuando un ronco gemido le hizo girarse. Sybil parecía relucir, sus ojos estaban desenfocados y Harry la miraba fijamente, mientras las manos de la mujer repartían nuevas cartas sobre las anteriores:

-Este es Ud.

Su voz sonaba rasposa y extraña, hueca y la mirada permanecía fija, hierática, sin parpadeo alguno. Sus dedos terminaron de colocar en el centro exacto de la baraja, la carta del Loco, que ahora ocultaba casi por completo la del Enamorado, invertido desde el punto de vista de Harry, de cara a la mujer. Sus dedos se deslizaron y depositaron otra carta más, esta vez casi tapando la Justicia; el Ermitaño, también boca abajo y murmuró:

-Su apoyo y fortaleza… y su mejor cualidad…

La carta del Ahorcado se deslizó junto a la Torre invertida y a continuación, encima de la del Loco, los largos dedos colocaron la del Mundo murmurando:

-Esto es lo que está en juego…

Y lanzando una nueva carta, musitó:

-Y este, tu enemigo…

La carta del Mago, con su largo cabello blanco le miro como mofándose desde la mesa. Con voz aun ronca añadió, deslizando los dedos con sutileza por las cartas:

-Cuídate del amigo de quien no sabe lo que es Justicia, porque es aliado de tu enemigo - el Ermitaño cubrió al Diablo,- y este será su destino…-La Torre se deslizó situándose sobre la semioculta justicia y el rey de espadas- y este el tuyo…-la Muerte se plantó sobre la carta del Loco y la del Mundo, a caballo sobre ambas.

La mujer se llevó una mano a la sien y la otra deshizo la tirada, revolviendo las cartas. Con un ronco suspiro y un par de parpadeos, Sybill tomó la taza de té que Draco sostenía en las manos y sonrió suavemente, enfocando los ojos y dando casi inaudiblemente las gracias, de nuevo en su propia voz. Tomó un sorbo, y murmuró:

-Draco, si no es abusar…creo que finalmente sí que tomaré esa poción para el dolor de cabeza…

Harry rebuscó en su mochila y sacó una pequeña ampolla sellada con cera y la tendió en la mano abierta.

-Muy amables los dos… y muy educados, unos jóvenes caballeros, si señor…¿Necesitáis una nota para la próxima clase?

-Gracias Profesora, pero tenemos un periodo libre…¿Seguro que se encuentra bien?

Sonriendo de nuevo, Sybill murmuró:

-Si, por supuesto…pero esa horrible mujer…me ha sacado de mis casillas y necesito un rato de descanso…

Los jóvenes asintieron y salieron juntos, mirándose uno al otro. Blaise y Teo aguardaban pacientes, mientras Crabe y Goyle exploraban el corredor desde la esquina. Tan pronto como llegaron al aula en que Remus pasaba ahora el horario de clases, Tizón les saludó ansioso, moviendo el rabo y olfateando con curiosidad. Harry miró con intensidad a su padre y este asintió levemente, y los dos muchachos se acercaron y tras un practico hechizo mufliato, y a salvo de oídos extraños, los dos relataron el suceso. Remus frunció el ceño y Tizón puso la cabezota sobre el muslo de su hijo. Rascándole el suave pero indómito pelaje, Harry murmuró:

-No sé mucho de cartomancia…pero si se que normalmente la tirada se lee en función de cómo quedan las cartas respecto al que las tira…O sea, que deliberadamente, la profesora Trelawney indujo a error a Umbridge…dejándola creer lo que ella quería…Pero luego…Remus, ni siquiera miraba las cartas, tenía los ojos desenfocados y su voz…

Remus asintió pensativo y murmuro:

-Sybill parece tener predilección por ti, Harry…que sepamos, es la tercera vez que despiertas su don…La profecía que anunciaba tu nacimiento, la de tercero anunciando el resurgimiento del Lord, y ahora esto…No dudo de la verdad detrás de sus palabras…y aunque no se trate de una tirada de cartas habitual, la simbología me parece clara…la Muerte anuncia el fin de una era y el principio de otra, para todos. Te recuerda cuáles son tus enemigos, y que debes permitir que te ayuden, Harry, porque el Ahorcado puede representarnos a todos…no solo a ti, sino a todos los que hemos sufrido y cambiado por ti. El Ermitaño representa la búsqueda interior, la sabiduría y el autoconocimiento…si no te conoces bien a ti mismo, ¿Cómo vas a derrotar a tus enemigos?...El Loco representa al joven, que aunque impetuoso y falto de todos los conocimientos, se abre camino hacia este y lucha contra el mal…no es una mala carta, Harry; de hecho, creo que es muy apropiada para ti…

Harry asintió suavemente, y comenzó a estudiar las lecciones del día, con aire pensativo pero sonriente. Hundió la cara en los libros y comenzó a tomar notas, preparando su ensayo para Encantamientos.