Y avanzamos un poco más…no es que pase mucho pero nos vamos acercando. Trelawney es evidentemente otro de los personajes infrautilizados, con un gran potencial. No sé si tendrá más apariciones importantes, aparte de la del capítulo pasado pero sentía la necesidad de hacerla aparecer.

EL EJÉRCITO DE RAVEN

No pasó mucho tiempo sin que las clases prácticas de defensa progresaran, y muchos de sus informales alumnos rogaron y rogaron a Remus que retomara las clases de Duelo. Era divertido y una excelente forma de practicar, además de ponerles prueba. Harry y Draco tenían que poner mucho cuidado en el poder que dejaban ir detrás de sus hechizos, y en usar solo lo que estaba en los libros…no querían meterse en problemas. Pero el entrenamiento privado…eso era otra cuestión. Seguían entrenando tan duramente como si estuviesen batallando con su peor enemigo, hasta la extenuación y mas allá… Era una forma de aumentar su poder y de ejercitar su núcleo mágico, producir y volcar su energía y recobrarla con cada vez más rapidez… También aprendían a usar los hechizos que menos les agotaban, y a reconocer las señales de su propio cuerpo, las alarmas que avisaban silenciosamente de su nivel de agotamiento físico y mágico. Medio en broma y medio en serio, Harry había bautizado al numeroso grupo de "alumnos informales" como Escuela de Remus, E.R. para abreviar, y rápidamente la casa de Slytherin cambió el significado de las siglas a Ejercito de Raven, el nombre clave que su casa usaba para referirse a él. Draco era Deimos y su Maestro, Leviatan. Sus padres, Ares y Afrodita, Remus era Hati y Sirius Grim. Y por supuesto, Voldemort era Odín. Los miembros de la Casa de Slytherin había sido educados durante años por Severus en las antiguas costumbres, aprovechando su inmejorable posición, y aun los hijos de mortífagos tenían muy claras cuáles eran sus prioridades. Eran leales a su Jefe de Casa, y a sus principios. Y sabían que no debían dejarse cegar por los extremos de la lucha…mantenerse entre dos aguas, navegando entre los escollos como buenas serpientes, en eso estaba su verdad.

Hermione no tenía aun una varita personal, pero se manejaba bastante bien con la suya. Estaba sumamente agradecida, y aunque no podía hacer por su Maestro lo mismo que Harry y Draco, le demostraba su respeto y deferencia. La castaña había asumido con gusto la obligación de corregir los "deberes" de Defensa de los cursos inferiores, liberando a Remus del trabajo. Siempre tenía a mano el chocolate favorito del mago, y los fines de semana, pasaba al menos la noche del viernes y sábado en Slytherin, para estar cerca de él.

Entre tanta actividad, era un milagro, pero Harry y Draco se las habían ingeniado para poder entrenar. Draco era cazador este año, Harry el flamante buscador, Montague el capitán y cazador, junto con Adrian Pucey, Crabe y Golyle eran golpeadores y Bletchley jugaba de portero. Tenían como reservas a Montague, y Warrington. El primer enfrentamiento de Slytherin y Griffindor fue desastroso. No por el partido, que Slytherin ganó por amplio margen, sino por la batalla verbal desatada camino a los vestuarios. De no ser por la oportuna intervención de Tizón, que se plantó delante de Ron, erizado, gruñendo y enseñándole los afilados colmillos, el pelirrojo hubiera golpeado a Harry, no contento con los insultos. Fred y George, indignados, se enfrentaron a su hermano, y ahí…las cosas se fueron de madre…

Nadie en su sano juicio quería meterse entre los hermanos, y para cuando Madam Hoch se acercó a ellos, Ron lucía un bonito ojo morado y una preciosa nariz rota y sangrante. Aunque los gemelos tenían algunos moretones en la cara, era evidente quien estaba peor parado de los tres. Con una tremenda parcialidad, Dolores decretó que los gemelos quedaban expulsados del equipo, por agredir a un Miembro de la Brigada Inquisitorial, y que les prohibía volver a jugar. Arrancándose las túnicas del uniforme, los dos las arrojaron con desprecio a los pies de su hermano y se alejaron con la cabeza bien alta, aunque profundamente enojados. Las Serpientes acogieron a los traviesos gemelos, y Severus, tras darles una pomada para los moretones les recomendó pasar la noche en las Mazmorras. Los ánimos en Griffindor estaban bastante exaltados, y los gemelos fueron alojados en un cuarto vacío, junto a los de último curso.

El lunes tuvieron una clase de Criaturas Mágicas muy interesante. Hagrid, que lucía un poco magullado tras su regreso, les mostro a su manada de Tresthals, aunque la mayoría de alumnos no podían verlos, si podían ver como desaparecía la media vaca que Hagrid había usado para atraer su atención al claro del Bosque Prohibido. Y oír los chasquidos de los huesos y los tendones al ser desgarrados. El semigigante estaba explicando a su grupo de Slytherin y Griffindor como se alimentaban, y que eran fundamentalmente carroñeros, aunque sentían cierta debilidad por cazar pájaros, si se ponían a su alcance. Hagrid pareció sorprenderse de que Harry pudiese verlos, pero asintió y le dio una palmada en el hombro, que casi derribó al muchacho. Y entonces, llegó Umbridge. Hagrid se puso nervioso, Ron andaba murmurando comentarios despectivos sobre la inutilidad de mirar unos estúpidos bichos invisibles y el semigigante palmeó el flanco de uno de los animales, que les miraba a todos impasible, con sus enormes ojos blancos sin iris ni pupilas.

-Este es Tenebrus, el primero en nacer en este bosque…y esa de ahí, su hermana melliza, Darkness…son mis favoritos…¿alguien quiere montarlos?

Harry alzó la mano y tiró de Draco, avanzando un paso.

-Nosotros, Profesor…

En voz baja murmuró hacia su indignado compañero:

-Sera divertido…no son tan diferentes de los Granian…

Refunfuñando, Draco murmuró casi inaudiblemente un hechizo de revelación de aura, para al menos ver algo. La silueta fantasmal de los caballos alados se hizo visible, como un jirón de densa niebla y el rubio escuchó la susurrada descripción de Harry:

-Son realmente bonitos Draco, negros por completo, con la piel reluciente, casi brillante y enormes ojos blancos, luminiscentes. Las alas son como de murciélago, pero enormes. Tienen un aspecto casi esquelético, bajo la piel puedes adivinar los huesos, pero no parecen para nada enfermizos o débiles, son muy gráciles. No tienen cascos, sino unas pezuñas hendidas, como las de un ciervo, pero más grandes. Y las crines y la cola son lustrosas, muy largas, pero no muy espesas. La cabeza recuerda un poco la de un dragón, sobre todo el hocico, que esta rematado por un labio semi prensil y puntiagudo. Y tienen dientes afilados.

Harry se acercó a Tenebrus y le tendió la mano, ofreciéndole un muslo de pollo que había conjurado. El animal olisqueó y masticó ruidosamente la golosina, sin dejar de mirarle. Darkness olfateo ruidosamente a Draco y esté acabó sonriendo y ofreciéndole su propia chuchería en forma de alitas de pollo. Delicadamente, como una melindrosa señorita, la yegua cogió cada trozo y los paladeó, para acabar lamiendo la mano del muchacho con una lengua suave y caliente. Agarrando las crines en la mano y saltando al lomo, detrás de las alas, Draco miró a Harry que ya estaba sobre Tenebrus. Una mirada maliciosa se cruzó entre los chicos y ambos salieron al trote, con una ligera incitación a sus monturas. Tras una vuelta al claro, entre las exclamaciones de sus compañeros que les veían moverse como sentados en el aire, Harry taloneó vigorosamente a Tenebrus y el semental desplegó las alas, remontando el vuelo en un salto. Darkness les siguió un segundo después y la risa de los chicos se dejo oír por el aire, mientras desaparecían de la vista, ocultos por las copas de los árboles.

Dolores anotaba furiosamente, ignorada por Hagrid, que encaminó a la clase hacia la orilla del lago. Sobrevolando el bosque, los chicos competían amistosamente y enfilaron el lago, dando una vuelta sobre él. Con una suave palmada y un murmullo, Harry indicó a su montura:

-Fantástico, Tenebrus… pero creo que tenemos que volver…

El animal emitió una aguda llamada, y enfiló hacia la orilla, entre las risas de Draco, cerca del grupo de alumnos boquiabiertos. Cuando aterrizaron, los dos acariciaron y murmuraron elogios a sus monturas y estas les empujaron con el hocico, gruñendo suavemente.