Bien, para los que no han hecho los deberes….
Raven, el cuervo. Odin, rey de los dioses escandinavos, Es el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. Pero también dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza. Recibe información de dos cuervos que se posan sobre sus hombros. También posee dos lobos.
Deimos, la personificación del terror. Acompañaba a su padre en la guerra. Hijo de Ares, el dios de la guerra, y de Afrodita, la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción.
Leviatan. Es una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios.(Génesis 1:21) Dios creó un Leviatán macho y una hembra, entonces mató a la hembra y la dio de comer para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles.
Hati En la mitología nórdica Hati (del nórdico antiguo, significa odio ) era un lobo que perseguía a Máni (la luna) por el cielo todas las noches. Cada vez que lograba acercarse a su presa se producían eclipses lunares.
Grim. Es una criatura asociada con un augurio de muerte. Tiene la fantasmal forma de un perro negro gigante. Si una persona ve a un Grim, se dice que la muerte ronda su persona.
Ahora, un poquito de acción! Si, por fin, "algo", aunque no es lo que esperáis, mentes calenturientas.
¿PUEDO DORMIR CONTIGO?
La noche de Halloween, Lord Riddle, en su disfraz de Voldemort, se había desplazado a la vieja Riddle Manor, y congregado a los mortífagos de bajo nivel que aun estaban libres. Con estrictas ordenes y haciendo conocer su descontento, el temible mago había hecho saber que tenía un nuevo círculo interno, en el que seguían estando Lucius Malfoy, Severus Snape, Fenrir, y dos nuevos miembros, a los que conocerían por sus apodos Grim y Hati. Colagusano recibió el encargo de vigilar de cerca las actividades de algunos miembros de la Orden y especialmente del Ministerio. El hombre era útil, especialmente en su poco llamativa forma de animago ratuno, pero tenía que ser férreamente controlado. La mayoría de convocados, apenas un par de docenas, no estaban marcados, y eran simpatizantes poco beligerantes, que acataron con presteza las órdenes de mantenerse calmados y seguir los dictados de Lord Malfoy, y de no interferir con Severus, su prometido ni sus aprendices: Granger, Potter y el joven Malfoy eran intocables.
El resto de posibles seguidores de sus verdaderos ideales, fueron poco a poco percatándose del cambio en la actitud de Lord y Lady Narcisa, de Lord Gévaudan y de su deferencia para con un nuevo invitado en su círculo social, un hombre maduro y sereno, de presencia poderosa, Lord Tyrone Michael Ryan, recién llegado de un largo periplo por Europa del Este. (Joven soldado-Protector del pueblo-Pequeño rey)
Se aproximaban las Navidades, y Harry estaba de un humor extraño. Estaba al mismo tiempo temiendo y deseando volver. Reunirse con los Malfoy y con su abuelo…la palabra aun sonaba rara en su boca, pero era la verdad. Volvían a casa para Navidad. Hermione, por supuesto, venía con ellos. Era gracioso, pero las trenzas infantiles la hacían parecer al mismo tiempo madura e inocente. El viaje de regreso fue casi tan pesado como el de principio de curso, iban apretujados, pero no tanto. Algunos alumnos se quedaban en el castillo…
La primera parada para Harry fue en Prince Manor. Severus quería revisar las barreras de la mansión, y recoger algunas cosas. Así que el grupo se dividió en King Cross. Harry y Severus se fueron a Prince Manor, y Remus, Hermione y Sirius, disfrazado de Tizón, se marcharon a Grimnauld Place. Draco acompaño a Lucius de regreso a Malfoy Manor para una rápida visita al hogar familiar. De todas formas, al día siguiente iban a reunirse todos en Grimmauld Place.
Esa noche Harry se encargó en solitario de preparar la cama para su Maestro. Descubrió cuidadosamente el lecho y buscó un pijama de seda azul oscuro, uno que tenía bordado en el pecho el escudo de los Prince y lo deposito cuidadosamente junto a la almohada, rozando con la yema de los dedos el minucioso trabajo de bordado. Revisó con la vista la estancia…todo estaba en su lugar, el baúl de Severus junto a la puerta, y la mayoría de sus ropas sobre la banqueta. Harry recogió con cuidado la túnica, el pantalón y la camisa y mirando furtivamente hacia la puerta del baño, apenas entreabierta, olfateó con cuidado las ropas. Suspiró suavemente, acariciando las prendas y entrecerró los verdes ojos. La ropa olía a una exquisita mezcla del olor personal de Severus y su loción, acentuada por una pizca de sudor en la camisa. Con una nueva mirada a la puerta de donde salía un ligero vapor, Harry salió del dormitorio con paso suave, apretando contra su pecho el bulto de ropa, cerrando con mucho cuidado, y encaminándose a su propio dormitorio, al otro lado del pasillo. Apenas cerró la puerta, Harry se llevó una mano a los pantalones, mordiéndose los labios y trasteando nerviosamente con la cremallera, apoyado en la madera por las caderas. Hundiendo la cara en la camisa entre sus manos, el muchacho se masturbó rápida y furiosamente, jadeando entrecortadamente, moviendo la cabeza y murmurando incoherencias, sin dejar de olfatear ni un momento. Cuando el chorro de semen, blancuzco y pegajoso, brotó de entre sus dedos, las piernas de muchacho se vencieron y Harry resbaló lentamente hacia el suelo, gimiendo un nombre ahogadamente, los ojos cerrados.
Tras un rato de jadeos, el chico alzó la cabeza y gimió sordamente un improperio, ante el estado de su ropa. Limpiándose la mano en las ya sucias perneras del pantalón, Harry se levantó trabajosamente y desvaneció los restos de su alivio de la ropa y el suelo con un hechizo limpiador apresurado. Con un murmullo, llamó a Bells, la elfina y la criaturita se apreció con un sonoro plop delante de él.
-¿Qué puede hacer Bells por…el joven amo Harry?
Harry estaba aun algo agitado y no notó la leve vacilación de la elfina, ni su mirada hacia un punto cercano a la puerta. Con un murmullo cansado, el moreno susurró en voz amable:
-¿Podrías encargarte de que estén limpias para mañana por la mañana, Bells y de dejarlas en el equipaje de Severus, por favor?
Tomando el bulto de ropas dobladas de encima de la cama, la elfina inclinó levemente la cabeza y murmuró:
-Por supuesto, joven amo. ¿Necesita algo más?
Harry iba a denegar, pero cambió de idea y murmuró:
-Si me das un minuto, mi ropa también está sucia…
-Por supuesto, joven amo.
La elfina se giró hacia la puerta y miró con ojos acusadores hacia esta, mientras a su espalda, Harry se desnudaba por completo, apresuradamente, dejando las ropas en el suelo en un confuso montón. El chico caminó hacia la puerta del baño y murmuró desde este…
Ya esta, Bells. Muchas gracias. ¿Podrías mirar después la cesta del baño de Severus? El resto de su ropa debe estar ahí…
-Bells ya lo sabe, pero agradece el recordatorio. El joven amo es muy amable.
Con el ceño levemente fruncido, la elfina abrió la puerta de la habitación y se giró hacia el interior de esta, dejando la hoja abierta detrás de ella.
-Buenas noches, Joven amo.
-Buenas noches Bells…
Llegó la apagada respuesta, mientras sonaba un grifo. La elfina cerró la puerta lentamente y miró con aire ceñudo a un trozo de pared, y apuntando a este con un dedo flaco y nudoso, exclamó en tono regañón:
-El amo no debería entrar así en la habitación del joven amo Harry. No está bien. No es correcto. Soy solo una elfina vieja y testaruda, pero el joven no se merece que le haga eso. No señor.
Severus se hizo visible en el pasillo, apenas vestido en un albornoz y con cara de culpabilidad, y sin decir nada, entró en su propio dormitorio. Le había entrado una morbosa curiosidad al sorprender el gesto de Harry, e invisible, le había seguido. Le estaba bien empleado. La curiosidad mató al gato, o eso dicen…y ahora estaba duro como una piedra. La apresurada y ruda, casi brutal masturbación, había excitado sus sentidos pero oír su nombre murmurado con tono cargado de pasión por el muchacho, eso casi le había arrastrado detrás de él, simplemente, viéndole gemir su nombre con tan evidente deseo. Se vistió lentamente, llevando las ropas al baño, lo menos que le hacía falta ahora es que Harry se diese cuenta de su estado. Aunque la mayoría de sus alumnos lo pensasen, él no era de hielo, era humano y tenía…sentimientos y necesidades. Escuchó la puerta de la habitación y los pasos tímidos, casi furtivos, de los pies descalzos del chico. Miro con el ceño fruncido el bulto delator en su pantalón, que se resistía a desaparecer, y se cubrió con un batín, pero aun así… Finalmente resignado, murmuró un hechizo, uno usado en medicina para deshacerse de erecciones inoportunas y embarazosas, especialmente las provocadas por exámenes médicos. Con un gesto de incomodidad – forzar a toda la sangre acumulada en el pene a retornar al sistema circulatorio no era nada agradable y la molestia perduraría unas horas - se ajustó el cinturón y se pasó las manos por el pelo húmedo.
Harry estaba sentado a los pies de la cama, y alzó la mirada con aire azorado, las mejillas levemente sonrosadas y los ojos aun brillantes. Severus se preguntó cuantas veces había hecho aquello…escurrirse para…y regresar como si tal cosa luego…Desde luego, aquello no quería decir nada, era solo…solo una típica fantasía adolescente. ¿Quién no ha fantaseado con algún profesor o profesora? Una fase de experimentación tal vez. Draco y él hacían una buena pareja y él…Harry se merecía mucho más que un espía cínico y frustrado…con edad suficiente para ser su padre y que en su juventud estuvo tontamente encaprichado de su madre, su única amiga…hasta que con su ayuda, se dio cuenta de lo evidente…le gustaban mucho más los chicos…
Harry le cepilló el negro y lacio pelo, lenta y suavemente, hasta dejarlo sedoso, seco y brillante. El muchacho se apresuró a enviar con un gesto de la mano el cepillo de carey de regreso al baño y le desató el lazo del batín. Severus hizo aparecer una sonrisa calmada en su rostro, y Harry bajó la mirada y dejó la prenda sobre la banqueta. Apagó las luces, y Severus se sentó en la cama, listo para irse a dormir. Removiendo los pies descalzos, azorado, Harry murmuró:
-¿Puedo…puedo dormir contigo Maestro? Nunca tengo pesadillas cuando…cuando duermo con Draco…
Harry bajó aun más los ojos y se sonrojó. Sus últimas palabras habían sido poco más que un susurro. Severus le miró, parecía nervioso, inquieto y murmuró:
-Puedo darte una poción para dormir sin sueños esta noche Harry … ¼ de dosis bastará, si lo mezclas con ¼ de poción ordinaria para dormir…
Harry denegó levemente y se mordió el labio ligeramente. No era la primera vez que Harry reusaba un hipnótico. Al muchacho no le hacían mucha gracia las pociones somníferas más fuertes…porque a veces, todo lo que hacían era dejarle atrapado en sus propias pesadillas sin poder despertar y eso le hacía angustiarse aun más. Severus suspiró y asintió.
-Esta bien, vamos a la cama…
Harry se deslizó de inmediato entre las sabanas y se acomodó en el lado contrario al favorito de Severus. Dándole un leve beso en la frente y deseándole las buenas noches, el hombre se tumbó en su lado de la cama y cerró los ojos, intentado relajarse. Iba a ser una noche muy larga. Ninguno de los dos podía dormir, pero ambos fingían estar dormidos, cada uno en su lado de la cama. Al cabo de tal vez algo más de una, y seguro que no más de un par de horas, Harry susurró muy bajito y con voz ahogada su nombre. Y Severus no reaccionó. El chico se movió levemente, el colchón le transmitía sus movimientos y se deslizó más cerca de él. Una mano, tímida y suave rozó la suya, tentativa, mientras Severus le oía contener la respiración, que había aumentado a un ritmo rápido pero superficial. Alentado al parecer por su impasibilidad, el muchacho le sujeto suavemente la mano, y se acercó más a él, exhalando un suspiro ahogado, hasta rozar con su rostro su hombro.
Severus siguió inmóvil, respirando lenta y pausadamente, físicamente relajado, aunque su mente era un torbellino. Ayudaba un poco la imposibilidad física de…haría falta una dosis doble de afrodisíaco para sobreponerse al malestar de antes, aunque el calor que irradiaba del cuerpo de Harry estaba probando ser un eficaz estimulante…¿A esto se veía reducido? ¿A desear a quien le estaba por completo prohibido? A provocar cualquier roce, cualquier contacto…aun sabiendo que eso era todo cuanto podía tener de él…La respiración del muchacho cambió, sacando a Severus de sus pensamientos. Temblaba, muy levemente, casi como si tuviese frío…Y entonces lo notó. La humedad en su manga, y el leve tremor en su respiración. Harry estaba llorando, silenciosa y ahogadamente, quizás sí que había tenido una pesadilla y no quería despertarle… No sabía muy bien qué hacer, si abandonar su pretensión, fingir que se despertaba…cada opción implicaba un riesgo diferente. Finalmente optó por moverse ligeramente, como si se reacomodara en sueños y se giró hacia él.
Harry se quedó muy quieto, y su respiración se hizo más rápida. Sobre todo cuando Severus, en un nuevo movimiento, deslizó su brazo sobre el pecho del muchacho. Sin embargo, pronto la respiración de Harry se hizo más suave y el muchacho lloró silenciosamente durante un largo rato, antes de caer dormido realmente. Severus abrió los ojos y le miró dormir a su lado, iluminado tan solo por la tenue luz de la luna. Dormido, parecía tan joven e inocente, el negro pelo desparramado en desordenados bucles…El hombre se mordió los labios reprimiendo la amargura…él había destruido esa inocencia, él se la había arrebatado… Harry bostezó suavemente en sueños, más calmado, murmurando algo y Severus le acarició levemente el pelo. El muchacho se apretó contra su costado, girándose hacia él, instintivamente apoyando mas su cabeza contra su hombro y Severus dejó caer la mano sobre la espalda del muchacho, acariciándole sutilmente sobre el pijama. Suspirando, Harry se apretó aun mas contra él, montando una pierna entre las suyas, colocando una mano apoyada sobre el amplio pecho, hasta estar confortable. Inmóvil, contemplándole, Severus pasó aun bastante tiempo despierto, disfrutando de la sensación de tenerle entre sus brazos…atesorándola en su memoria, como una hormiguita que se prepara para el más crudo invierno, acopiando y preservando cuanto pudiera de este íntimo contacto, de ese calor, para resistir las crudas heladas…aunque fuese solo un espejismo…un precioso e inalcanzable sueño.
