Capítulo 2: Un encuentro fortuito – Versión de Rose
*Tras entrar en Lady Lake*
- "Me pregunto cómo le habrá ido a Alisha durante estos tres meses" – Dijo Rose.
- "¿Por qué no vas y le preguntas directamente? – Sugirió Mikleo.
- "Eso, eso, hace tiempo que no sabemos nada de mi Princesa favorita – Dijo Zaveid.
Edna clavó su paraguas a Zaveid en el costado.
-"¡Ouch, Eso duele! ¿Por qué lo haces? ¡No he dicho nada malo!" – Dijo Zaveid a modo de queja.
- "Tu siempre igual, piropeando a todo lo que tenga coño, ¿eh? Aunque bueno, no estaría mal ir a verla y obligarla a bailar la normindanza" – Contestó Edna con una siniestra conrisa.
- "Lo siento... Pensándolo mejor preferiría no tener que verla" – Dijo Rose cabizbaja.
- "¿Por qué?" – Preguntó Lailah.
- "Bueno… No me gustaría tener que contarle lo que le ha pasado a Sorey… Sé que le dolería así que… Prefiero que no lo sepa" – Dijo Rose.
- "Respeto tu decisión Rose, pero tarde o temprano se enterará, si no la buscas tú, te buscará ella a ti, ella es así" – Dijo Mikleo.
- "Supongo… Por ahora voy a dar una vuelta y despeja- *cof cof…*" – Tosió Rose, interrumpiendo su frase.
Mikleo, preocupado, puso sus manos sobre los hombros de Rose y le dijo: - "¿Qué te pasa Rose?".
Una tormenta apareció de la nada en toda Lady Lake, con fuerte lluvia, rayos y truenos.
- "*Cof cof cof…* De repente siento... *cof cof…* una malicia abrumadora... *cof cof…* Me cuesta respirar…" – Dijo Rose mientras tosía.
- "Es cierto… ¿Qué podría haber aquí, Lady Lake, que genere esta malicia tan fuerte…? No había sentido un dominio así desde el de Heldalf... – Dijo Mikleo preocupado.
- "Esto no me gusta un pelo" – Dijo Zaveid.
- "¡Mirad allí arriba, en lo alto del Santuario de la Hoja Sagrada!" – Dijo Mikleo.
- "¡Lunarre, ¿Qué haces aquí!? – Gritó Rose.
- "Otra vez el zorro cansino, que rollazo, eres muy pesado ¿sabes? – Le dijo Edna levantando la voz y con cara de molesta.
- "No quisiera que Edna me mirara así jamás, está enfadada de verdad, da miedo" – Le dijo Mikleo a Zaveid.
- "Y que lo digas, me acojona hasta a mi" – Contestó Zaveid en voz baja con cierta ironía.
- "¡Callaos!" – Gritó Edna.
Acto seguido Edna les clavó el paraguas a ambos en el costado.
Lunarre empezó a reírse.
- "Esta malicia no es solo por mi presencia" – Aclaró Lunarre.
- "¿¡Qué quieres decir!? ¿¡Hay más infernales a parte de ti en Lady Lake!? – Preguntó Rose.
- "Quizá sí, quizá no, descúbrelo por ti misma" – Contestó Lunarre.
- "¡Espera! ¿Qué intenciones tienes para estar aquí?" – Preguntó Rose de nuevo.
- "No tengo intención ni obligación de decírtelo, chica" – Contestó Lunarre de nuevo.
- "Tsk, tan hijo de puta como siempre" – Dijo Rose.
Rose sacó sus dos dagas y se abalanzó contra Lunarre, este esquivó su arremetida, le dijo algo al oído y desapareció instantáneamente riendose. Ella se quedó parada en lo alto del Santuario, mirando hacia arriba mientras la lluvia caía sobre su rostro.
- "¿R-Rose?" – Dijo Lailah preocupada por ella.
- "Rose, baja de ahí arriba, vamos, esta anocheciendo" – Dijo Mikleo.
- "…" – Rose no contestaba.
- "Rose, te vas a resfriar si te quedas ahí parada bajo esta lluvia, tengo que cuidar de ti ¿recuerdas? Dezel no quería que te pasara nada y no me perdonaría si enfermaras" – Dijo Zaveid mientras se quitaba el sombrero y lo pegaba a su pecho con cariño y nostalgia.
- "!-!" – Rose reaccionó a las palabras de Zaveid rápidamente, sorprendida.
- "Gracias, Zaveid, soy tan tonta… ¿Cómo he podido ser tan egoísta de descuidar la integridad de mi vida? Vida que Dezel salvó a costa de la suya con una sonrisa en la cara…" – Dijo Rose sonriendo con sus ojos brillantes y húmedos, a punto de llorar.
- "Baja ya, Rose, ¿O me vas a hacer subir a por ti?" – Dijo Edna con una sonrisa en la cara.
- "Así que te preocupas por ella ¿eh?" – Dijo Mikleo.
Edna se dio la vuelta tapándose con el paraguas.
- "No me preocupa ella, solo que no quiero acabar con mis botas llenas de agua, eso es todo" – Contestó Edna.
- "Ya… *Risa* Dudo que se te llenen de agua, para algo llevas un paraguas, ¿no? – Dijo Mikleo.
- "Calla, tonto" – Contestó Edna.
Rose bajó del Santuario.
- "Vamos a descansar a la posada, deberíamos pasar la noche allí y esperar a que pase esta tormenta" – Propuso Rose.
- "De acuerdo" – Dijeron los Tenzoku al unísono.
