Veo que os gustado la nueva imagen de Fenyr Greyback / Elwyn Rosier. Como he dicho antes, use la familia Rosier, y le añadí un nuevo miembro. Elwyn Tusk Rosier es completamente mío. Y el titulo que le he dado también.
¿Nadie ha buscado el significado de su nombre? Elwyn criatura parecida a un elfo Tusk colmillo Rosier significa rosal o rosa en francés, pero también es el nombre de un "angel caído", patrón de la seducción y el amor sensual.
Gévaudan . Es un pueblo francés, lugar donde suden los hechos históricos de La Bestia de Gevaudan.. Bestia de Gévaudan, es el nombre de un críptido antropófago que asoló la región de Gévaudan, en el actual departamento francés de Lozère, en el centro de Francia, entre 1764 y 1767
Bueno queridos lectores y lectoras… espero que os caigáis de las sillas! ¡Una nueva sorpresa! Hacía tiempo que no sacaba a relucir el tablero de ajedrez así que un pequeño repaso:
Ya tenemos a Harry, el Rey Negro, a Riddle, la Reina Negra, Lucius y Severus, los Alfiles, Sirus y Narcisa, las Torres, Remus el Caballo… ¿Falta alguien, no?
REUNIENDO LA MANADA
Al día siguiente, y tras una mirada a su hijo, pidiéndole mudamente permiso, Lucius informó al resto de los habitantes de las nuevas circunstancias de Draco y de la identidad de su pretendiente. El rubito había querido que Harry fuese el primero en saberlo, era algo que le debía. Mafalda se unió a los elfos, siempre tejiendo con aire concentrado, e ignorando por completo las miradas curiosas de los demás habitantes de la casa. Desde ese momento, Mafalda estaría siempre cerca de Draco, para vigilar su interacción con su prometido. Harry parecía haber tomado bien la noticia, y mantenía su actitud cariñosa y afable hacia su compañero, aunque estaba algo distraído en ocasiones. Nadie deseaba un enfrentamiento o una ruptura traumática en el seno de su pequeña familia, Hermione miró con aire curioso a los dos jóvenes y más tarde, indagó sobre el significado real del cortejo.
Era domingo 17 de diciembre y faltaban 8 días para Navidad. Apenas habían pasado dos días desde el inicio de las vacaciones, y Hermione fue enviada con Narcisa a informar a sus padres de la nueva situación de la muchacha. Acertadamente, la dama era diplomáticamente la mejor elección para acompañarla a trasmitir las noticias…y encargarse de borrar y modificar las memorias de los Granger despues, como era necesario por la protección de todos. Lucius y los chicos estaban de compras navideñas por Londres, Sirius estaba revisando la bodega y Severus andaba perdido en algún lugar de los sótanos, elaborando pociones, cuando Riddle había requerido la presencia de Remus. El castaño entró en la sala de entrenamiento y observó curioso la silla. Sólida y robusta, recia y sin pretensiones. Riddle le indicó el mueble, y Remus se sentó con cierta suspicacia. Severus hizo su aparición y le tendió una poción, sin mediar palabra.
-¿Qué es?
-Un nuevo sedante…necesitamos saber cómo lo procesa tu organismo, por si necesitara algún ajuste.
Remus olfateó, sin detectar nada nocivo para él, y mirando con cierta cautela a ambos hombres, acabó por apurar el frasco, haciendo un gesto de asco ante el sabor. Severus sacó la varita e hizo unas comprobaciones sobre sus constantes y Remus se relajó. Todo parecía estar en orden…últimamente estaba muy suspicaz… le parecía percibir residuos fantasmales de olores que eran imposibles… Parpadeó, y su visión se enturbió un poco…como en un eco, escuchó la voz de Severus murmurando "Ya está haciendo efecto, Milord, solo unos minutos más". Unas gruesas correas y cadenas le sujetaron a la silla, inmovilizándole y durante un segundo, Remus se sintió preocupado, para ignorar la sensación después. ¿Por qué habría de inquietarse? Estaba en su casa, entre amigos… y parpadeó de nuevo, perdida la noción del tiempo y vio como el rostro de Riddle aparecía ante sus ojos, estudiándole con intensidad. El castaño esbozó una sonrisa, y escuchó sin entender realmente, extrañamente desconectado de sus emociones mientras Severus le quitaba las varitas…
-Remus, lo siento, pero no puedo permitir que ninguno de los míos resulte herido… nada va a sucederte, te lo prometo…estas a salvo, aunque no lo creas…En unos minutos, uno de mis leales va a entrar en esta sala Remus, y quiero que le escuches atentamente… es muy importante, Remus…
Riddle y Severus abandonaron la estancia y Remus miró a la puerta con aire confuso. Esta se abrió de nuevo, y un hombre desconocido entró por ella, cubierto por una capa de viaje y una capucha. Tras unos segundos de vacilación, el extraño avanzó hacia él y Remus sintió como un mazazo, un violento choque mental y físico. ¡Era otro hombre lobo! Pese al sedante, sus músculos tensaron las cadenas, haciéndolas rechinar y Remus notó erizarse los cabellos y el vello de su cuerpo. Con una nueva inspiración, su memoria encontró el recuerdo y el joven gruñó furioso, sus ojos melados volviéndose completamente dorados bajo el influjo del lobo.
-¡TÚ!
El hombretón se detuvo, acercó una silla y se sentó frente a Remus, descubriendo su rostro, en total silencio. El joven licántropo gruñía y se retorcía, pero el sedante aun le mantenía aletargado, pese a su furia e incapaz por tanto de liberarse por la fuerza bruta. Remus podía notar como la poción se quemaba rápidamente con su ira, pero aun tenía demasiada en su sangre como para poder soltarse. Con un suspiro, el hombre murmuró mirando a los ojos del otro:
-Tengo una historia que contarte Remus, después, lo que quieras hacer…es cosa tuya… Esto empezó hace muchos años Remus…con mi padre, Evans Wolfgang Rosier…y después con mi hermano Evans Adalwulf…
Las miradas de ambos conectaron, y pese a su rabia, Remus se vio forzado a escuchar, aunque era incapaz de dejar de gruñir sordamente mientras se contorsionaba incansablemente… mientras más se moviese y acelerase su respiración y latidos, más rápidamente se desharía su metabolismo licántropo del sedante... no era la primera vez que estaba bajo los efectos de uno…y sabía qué hacer. Elwyn Tusk Rosier suspiró y prosiguió su relato.
-Desde hace muchas generaciones, mi familia ha sido un tanto especial…La mayoría de los varones han sido portadores de una curiosa anomalía…una especie de forma de animago…hereditaria. Todos lobos, todos ellos. Pero eso no es todo. También se da en ella la licantropía de nacimiento, con una alta tasa de prevalencia…
Elwyn miró al suelo un instante, y retornó sus ojos azul hielo a los de Remus que relucían de furia.
-Soy lo que soy…porque nací así, Remus. Mi padre era un lobo animago, al igual que mi hermano. Ninguno de los dos era gentil o amable. Especialmente mi padre. Era cruel y frio, un hombre acostumbrado a obtener todo lo que deseaba…ya fuesen negocios, objetos o mujer. Lo único que no podía lograr era un heredero. Su primera esposa murió tras dar a luz una niña. Y la segunda perdió dos hijos antes de llegar a dar a luz. Yo era un bastardo, pero el único hijo varón que tenia de momento, y fui más o menos reconocido. Mi medio hermano nació después de mi décimo cumpleaños, libre de licantropía, y fue nombrado heredero oficial. Y yo, apartado a un lado, como un objeto inútil. Era mejor mantenerme al margen y mi padre mandó que mi nombre fuese inscrito como segundo hijo, mi fecha de nacimiento alterada y revertió y detuvo mi desarrollo físico. Pasé largas temporadas en Francia, con mi abuela materna, pero debía regresar en verano. Al lobo no le hizo ninguna gracia, ya te lo imaginaras, pero a mí tampoco…estaba atrapado en un cuerpo de niño, pero mi desarrollo mental era el de un joven adulto…Un año…te encontré. Tus padres vivían cerca de nuestras tierras, y en cuanto te ví, supe quien eras. Te seguí, y descubrí que eras como yo, y que estabas empezando a cambiar…Tenía dos opciones… dejarte a tu suerte, o hacer algo…Un pequeño mordisco, lo suficiente como para que nadie pusiese en duda el porqué…era lo necesario para mantenerte a salvo de momento…hermano.
-¡Mientes! ¡Es mentira! ¡Una sarta de mentiras!
Gruñó roncamente Remus, con ojos desorbitados de furia pero también de terror e incomprensión, de pánico. Se debatió contra las cadenas, tironeando violentamente y aulló, angustiado y furioso, sus ojos ya completamente ambarinos. No podía oler a engaño, pero aquello…¡Aquello no podía ser verdad!… Elwyn se acercó lentamente y las maderas crujieron amenazadoramente ante un nuevo tirón. Puso las manos en los hombros del otro, con cuidado y murmuró a un escaso palmo de su cara:
-Eres mi hermano Remus…te guste o no te guste…esa es la verdad. La única verdad. ¿Nunca te preguntaste porque no llevabas el apellido de tu padre? ¿Por qué odiaba tanto a Greyback? Él ya usaba ese nombre para su forma de lobo…no vi la necesidad de buscar uno nuevo y tan solo añadí un nombre propio…. Wolfgang debió encapricharse de tu madre, como de tantas otras, y nunca aceptó un no por respuesta. Ni siquiera de su propia hija… soy hijo y nieto a la vez de mi padre…
Remus se revolvió, peleando con las emociones encontradas, con las dudas que durante toda su vida había tenido sobre si mismo…sabía que sus padres se habían casado después de nacer él, pero siempre había supuesto que era fruto de una relación anterior, aunque nadie mencionó nunca el tema y Remus aprendió rápidamente a no preguntar para no ver llorar a su madre o enfurecerse al que consideraba su padre….y poco a poco Fenrir Greyback le abrazó, murmurando en su oído:
-Lo siento hermanito, tenía que protegerte… y no encontré otra manera…
Remus gruñó, cada vez más roncamente, hasta que su voz se convirtió en un sordo aullido de dolor. Odio, rencor, miedo y confusión se mezclaban en su mente con una tenue esperanza, mientras el licántropo se debatía contra el cuerpo de su hermano y sus ligaduras, cada vez más violentamente. Una parte de él se negaba a creer…otra…no estaba tan segura. Elwyn abrió sus cadenas y Remus se zafó de sus brazos, retrocediendo con ojos dilatados hasta parecer casi negros. Nunca se había sentido así…tan cerca del lobo sin ser luna llena, y amagó un mordisco, sin darse cuenta. Elwyn alzó las manos y murmuró.
-Remus…no quiero pelar contigo…pero si es necesario para convencerte de que lo que digo es verdad…
Remus gruñó, encorvándose sobre sí mismo, mientras Elwyn cambiaba ante sus ojos, convirtiéndose en la mole humana que los mortifagos conocían como Fenrir Greyback…cuerpo velludo y uñas como garras, con dientes afilados y rostro cubierto de barba desigual. Sintiéndose amenazado, Remus comenzó a cambiar también y entre aullidos de desconcierto y enojo pasó a ser Lunático o Hati, el lobo castaño rojizo de brillantes ojos dorados y lomo grisáceo. Nunca le había sucedido antes, una transformación fuera de las noches de luna y el pánico le acometió, espoleando su rabia y su miedo. Saltó hacia Fenrir, y este le detuvo, atrapándole por la piel de cuello con ambas manos, ignorando sus dentelladas y furiosos gruñidos, sus zarpazos que destrozaban sus ropas y trazaban rastros rojizos en su piel. Acercando las fauces del lobo a su cara, haciendo que Hati redoblara sus esfuerzos por morderle, Fenrir gruñó sordamente:
-Eres terco como una mula, hermanito…está bien, como quieras… vamos, Hati ven aquí…
El cambio se extendió por su cuerpo, como una onda, empezando por la cabeza, siendo sus manos las ultimas en cambiar de manera que mantuvieron a distancia las mandíbulas del otro hasta el último momento. Hati se lanzó sobre Fenrir, ignorando su mayor tamaño, deseando hundir los colmillos en el otro, desahogar su rabia y su confusión. Durante un rato, Fenrir esquivo sus ataques, bloqueándole con la paletilla, o haciéndole retroceder ante un amago hacia el otro, pero sin llegar a completar la ofensiva después. Hati retrocedió, lamiéndose los hocicos, trazando un círculo cauteloso en torno al otro. Había probado la sangre del otro, aunque Fenrir era mucho más pesado y grande, y podía fácilmente haberle forzado a someterse, el no era realmente rival para el enorme lobo ni tenía su experiencia en batalla… Con un gruñido sordo, Hati preguntó:
-¿Por qué me torturas Fenrir? ¡No tenias bastante con destrozar mi vida? ¿Tienes también que jugar con mis emociones?
-Hati…te he dicho la verdad…somos hermanos. Si me dejases enseñarte un par de fotos…verías que el parecido a nuestro bisabuelo es innegable…
-Tu madre…¿Qué ha sido de ella?
-Murió…no pudo soportar…las atenciones de nuestro padre. Ni de mi medio hermano. Los dos eran violentos con las mujeres. Su segunda esposa no sobrevivió al parto del que hubiese sido su segundo hijo varón oficialmente…y el niño murió pocos días después…yo tomé su lugar legalmente…
Hati paseó de un lado al otro, aun confuso. No cabía mentira alguna…podía oler la sinceridad en cada poro de la piel de Fenrir…de su hermano. Toda su vida…una mentira…los ojos de iridiscente ámbar encontraron los imposiblemente claros azul hielo y Hati aulló su dolor, larga y sentidamente, alzando el morro hacia el cielo. Se sentó, cerrando los ojos, gimiendo entrecortadamente y Fenrir se acercó muy despacio, olfateando con precaución. Su nariz húmeda rozó el pelaje de la mejilla del otro y Hati entreabrió los ojos. En un gemido lastimero, el lobo preguntó:
-¿Fenrir?
Con un lengüetazo carioso, Fenrir se sentó junto su hermano menor, colocando su cuello sobre el del otro, hasta que los gemidos se apagaron. Hati suspiró y murmuró suavemente en un ligero ladrido:
-¿Qué va a suceder ahora, Fenrir? Por fin estaba en relativa paz conmigo mismo…
El gran lobo de lomo gris gruñó de manera reconfortante y lamió la mejilla de su hermano menor, y añadió en un suave gruñido:
-Nada Hati. Solo que te ayudare a ser quien realmente eres, y no solo a aceptarte, sino a amarte. Eres un magnifico ser humano, un lobo fuerte y… y eres mi hermano, y siempre vas a tenerme a tu lado. Soy tan testarudo como tú si es preciso…
Dos horas después cuando los ecos de los gruñidos y aullidos se extinguieron por completo, un inquieto vampiro llamado Riddle acudió a verificar como había ido la… entrevista. Abriendo apenas la puerta, vislumbró a dos lobos, confortablemente acurrucados en un rincón sobre un montón de harapos. Podía oler a sangre, pero era algo mínimo. El más grande, un ejemplar de enorme tamaño y pelaje castaño muy claro, con una banda dorsal cenicienta y ojos color hielo alzó la cabeza, aguzando las orejas. El otro, más pequeño y de pelaje castaño de tono rojizo, también con una marca de color gris oscuro en el dorso, dormitaba acurrucado contra su flanco, y tan solo movió las orejas, y se cubrió mejor el hocico con el peludo rabo, suspirando entre sueños. El lobo más grande movió suavemente la cola contra el suelo, en mudo saludo. Sin moverse del umbral, Riddle sonrió cerrando la puerta suavemente. Sus dos lobeznos, Fenrir y Hati, se habían reunido en una manada de nuevo.
