Resumen: Es diferente a las demás. Heredó el porte y los rasgos, pero es quizá la más cuerda entre las tres hermanas Black. Según la opinión de Antonin, claro.
Personajes: Antonin D. / Andromeda B.
Prompt: Caramelo
Llámame Antonin
You're a germ, twist my insides;
you're a germ, we hear the fight.
This is not exploring, when you are dead inside;
what were you before him? (eyes wide, eyes wide)
You're a germ, Wolf Alice
Andromeda Black tiene apenas diecinueve años y un porte que impone. Aristócratica a la vez que cortés, de sonrisa amable. Viéndola al lado de sus hermanas, es imposible negar el parecido aunque las diferencias sean demasiado evidentes. Antonin las ha observado a las tres. Bellatrix es demasiado fría, metódica, es cruel. Incluso la ha visto en acción; físicamente, tiene el cabello un poco más oscuro que Andromeda, pero la misma forma del rostro. Narcissa salió a los Rosier, en cambio, aunque en la expresión y en el porte se adivina la herencia Black. Es demasiado altiva.
En cambio, Andromeda es… diferente. Siempre le ha llamado la atención. Y siempre ha tenido una buena plática.
Lestrange suele decirle que la niña podría ser su hija. («Por dios, su hermana se va a casar con uno de mis hijos»). Nott sacude la cabeza. («Nunca creí que te vería quitar esa expresión de aburrimiento absoluto, Tony»). Mcnair no dice nada. Avery y Mulciber se encogen de hombros y se dedican a intentar educar a sus pubertos hijos que llevan los mismos nombres que ambos.
Y ahí está él, otra vez. En la casa de Cygnus Black.
—Mi padre volverá pronto, señor Dolohov —asegura Andromeda.
«Ojalá que no». La perspectiva de pedirle apoyo —económico, por supuesto, Cygnus Black no se mojaría más que eso, aun cuando deje que su hija mayor lo haga— le da dolor de cabeza. Es un maldito tacaño, a pesar de ser más rico que nadie.
Él no está para eso. Pero el pendejo de Tom —«Lord Voldemort», se corrige— siempre lo manda a hablar con los Black. Porque se lleva bien con ellos.
—Llámame Antonin —repone él. No es la primera vez que se lo dice, pero Andromeda nunca lo hace—. «Señor» me hace sentir viejo.
Quizá el problema es que nunca ha crecido. Aquella joven de más o menos diecinueve años podría ser su hija.
—Antonin. —Ella sonríe y acaricia su nombre. Está sentada frente a él, enfrascada en algún libro. En realidad no le presta demasiado atención y por eso él puede mirarla con atención—. ¿Quiere té?
Aun así, no lo tutea. Después de todo, tiene prácticamente la edad de su padre.
—Sí, claro —le responde él.
Ella se para y se dirige a una puerta al fondo de la sala.
—Le diré al elfo doméstico —es lo único que dice.
Antonin Dolohov se queda mirando el espacio por el que ha desaparecido. Andromeda es, en cierto modo, diferente. Interesante. La primera vez que habló con ella, le dijo a Nott que hacía tiempo que no encontraba a alguien tan inteligente. Nott se río y sólo le dijo que él no había crecido.
Andrómeda vuelve a aparecer poco después, guiando con la varita una taza de té. En la mano lleva un plato. Dolohov toma la taza de té. Ella le ofrece el plato antes de sentarse al lado, con una sonrisa.
—También traje caramelos.
No ve el plato. Ve la sonrisa. Joder, qué sonrisa.
Notas de este drabble:
1) Ambientado en 1972. Antes de la boda de Bellatrix, porque en Mortífagos mencioné que Andromeda había huído con Ted Tonks el día de la boda de Bellatrix.
2) Gracias a Dios Andromeda no le hizo caso a este viejo verde. Nott Sr tiene razón, no ha crecido —y ese es otro que va a tener una esposa ridículamente joven para que cuadren las fechas, joder.
3) En Enmascarado de plata y Mortífagos mencioné precisamente eso, que Dolohov se habría casado por Andromeda Black.
Andrea Poulain
a 3 de octubre de 2018
