Fenrir y Lupin son medio hermanos, tienen el mismo padre, pero distinta madre. Y Fenrir dice que " eras igual que yo" es decir nacido con licantropía. Sería muy raro que un niño, de repente, y sin haber sido mordido, pareciese ser licantropo, verdad? Le muerde para encubrir su verdadera paternidad y desviar sospechas.
Si quiere ser completamente fiel a sus principios, Elwyn no puede obligar a Draco. Los matrimonios convenidos son la regla usual entre la sociedad de su clase, pero se han prohibido los ritos matrimoniales que creaban amor entre los contrayentes. EL cortejo que propone es parte de los mismos, y permite que ambos se conozcan controladamente
ROSIER
Sirius casi tiene una apoplejía cuando Riddle le convocó para informarle de la identidad secreta de Rosier. Y del verdadero parentesco de su prometido, Remus Lupín, en realidad, John Remus Rosier. Pero tras subirse por las ramas un rato, Sirius acabó aceptando sin problemas al hombre. Era un shock saber que detrás del educado caballero se escondía el temido Fenrir Greyback, pero después de todo, el truco era el mismo que el Riddle, una trasformación incompleta, y que se convertía en un magnífico disfraz. Lord Gévaudan tenía acceso a una parte de la sociedad a la que ni Voldemort ni Greyback podían acercarse. Al igual que Lucius, navegaba entre las facciones moderadas pero dispuestas al cambio, difundiendo sus ideas. Tras una larga espera –Riddle no les iba a dejar salir de los sótanos hasta que todo estuviera resuelto entre los hermanos-Sirius pudo por fin enfrentarse al otro, que con aire casi tímido, le tendió la mano. Estrechándola fuertemente, el moreno de ojos azules murmuró a regañadientes:
-Bueno, supongo que uno no elige a sus cuñados, verdad?
Elwyn rió suavemente y replicó con ojos chispeantes:
-Ni a los parientes tampoco, Black…uno solo puede escoger a sus amigos…y si es muy afortunado, a su amado.
Remus se sonrojó ante las palabras de su hermano y Sirius recibió una mirada ardiente de su prometido. El secreto de Elwyn Tusk Rosier, actual Lord Gévaudan, aun había de permanecer oculto para los chicos, pero todos los adultos estaban ya al tanto de ello. En realidad, el hombre era mayor que todos ellos, excepto Riddle, pero no lo aparentaba, después de haber sufrido en su pre adolescencia un rejuvenecimiento forzado e irreversible. Harry le recibió con cortesía, pero con ojos fríos, evaluadores y el hombre inclinó levemente la cabeza, casi imperceptiblemente, ante él. Tal vez aun no era adulto, pero emanaba la misma clase de poderosa aura que su abuelo…una que gritaba para el que supiera leerla "". Draco sonreía, rebotando interiormente en su asiento junto a sus padres, lanzando miraditas a su cortejador. Los ojos verdes se detuvieron un instante en el rostro de Draco y después, retornaron con deliberación al rostro del adulto. Por un instante, Elwyn sintió la extraña sensación de que algo rondaba por su mente y después, una sucesión de imágenes brutales le asaltaron. Frente a él, Harry sostenía su mirada, impasible, el ceño levemente fruncido y el hombre tragó saliva con lentitud, asintiendo imperceptiblemente. Desde luego, el joven había hecho llegar su mensaje alto y claro: "Hazle el más mínimo daño y te desuello vivo". El hombre lobo se llevó la mano a la corbata y la aflojó un poco; efectivamente, si metía la pata lo en lo más minúsculo con su pequeño Dragón, se le iban a comer vivo. Narcisa no le quitaba ojo de encima, como gata recelosa y enfurecida, Severus ya le había dado una "charla privada" respecto al trato adecuado a su Aprendiz, Lucius le recordaba con directas e indirectas que Draco era aun menor de edad, y Riddle esperaba que el cortejo fuese un éxito…¡Por las barbas de Merlín! ¡Incluso Harry! ¡No iba a sobrevivir a aquello! Pero luego miraba a Draconis…y se le olvidaba todo…
Draco estaba impaciente y nervioso. Con todos los adultos apabullándoles, ¿Cómo iban a poder siquiera charlar? Y qué decir de otras cosas…ni cogerse de la mano siquiera…Harry notaba la impaciencia exudando de los poros de Draco, y sabía que al menos Remus debía de notarla también. La situación era tensa en la biblioteca y estaban todos empezando a acusar la opresiva situación. Hermione, tan practica como siempre, preguntó educadamente:
-¿Le gustaría ver nuestro lugar de juegos y relax Lord Gévaudan ? Es una estancia muy agradable, en el ático…
Los ojos de Draco se iluminaron y alzó la cabeza con presteza, llenos de ilusión. Al menos se alejarían del resto de los adultos. Harry se puso en pié y se inclinó levemente ante su Maestro y murmuró:
-Padre, creo que he descuidado mis deberse como heredero de esta Casa, y desearía mostrarle los más recientes cambios en ella a Lord Gévaudan, con su permiso y si mi Maestro no me necesita en estos momentos…
Severus parpadeó un instante antes de sonreír ligeramente y asentir, por supuesto. Sirius, boquiabierto, dio su permiso, y ante la mirada de los restantes adultos, Harry se colocó a la par del fornido hombretón y se encaminó seguido de Draco y Hermione hacia el exterior de la sala. Tras parar para contemplar el salón del tapiz, recientemente restaurado a todo su previo esplendor, el comedor y el flamante baño de mármol negro, ascendieron las escaleras de Grimmauld Place hasta el ático, y entraron en el dominio de los adolescentes, con Mafalda siempre con ellos.
La elfina se sentó de inmediato en un cojín, cerca del fuego, y continúo su interminable labor. Tras unos minutos de contemplación del lugar, Elwyn se sentó en el diván, mirando esperanzado a Draco, y este ocupó un sitio, cerca de él, pero no demasiado. Con un suspiro, Harry murmuró:
-Hermione y yo vamos a meditar un rato…Supongo que querréis hablar…más o menos a solas, no?
Sin esperar respuesta, Harry arrastró a su amiga hasta unos cojines y se sentó delante de ella. Con un suspiro, Hermione cerró los ojos y empezó a vaciar la mente…forzándose a ignorar los sonidos a su alrededor…entrando en el ligero trance que la llevaría a descubrir su forma animaga. Harry estaba mucho más avanzado que él, pero aun atascado en la misma fase, porque al igual que su abuelo, parecía ser un animago múltiple, y si no exploraba debidamente todas sus formas, después le sería casi imposible alcanzarlas todas. Así que el moreno dejó su mente en blanco y examinó las sensaciones. Podía sentir un cuerpo elástico y fuerte, y el suelo bajo el…los aromas del bosque…los sonidos…su consciencia eligió una determinada sensación, y la siguió, hasta que se hizo más clara, más definida, separándose de las demás…ahora podía correr, raudo como el viento y ágil, saltando sobre troncos y rocas, despreocupado y libre. Corrió hasta el máximo de su velocidad, notando retemblar el terreno con el rítmico y veloz golpeteo, notando sus músculos estirarse y contraerse, hasta que llegó a un claro del bosque, en lo alto de una colina. Desde ahí podía divisar el lago, las copas de los árboles y muy a lo lejos, las torres de Hogwarts. Con los ijares palpitantes por la carrera, pateó un poco el suelo, moviéndose nervioso a un lado y otro, hasta dejar ir la excitación de la carrera. Alzó la cabeza y dejó ir su voz…haciendo resonar el silencio del bosque con su bronca llamada de desafío. Él era el príncipe del bosque. Y nadie iba a disputarle sus derechos.
Cuando el Harry despertó de su trance, Hermione estaba mirando fijamente al suelo y sus mejillas sonrojadas. Harry alzó una ceja y se giró, para encontrarse a Draco y Elwyn…besándose suavemente. Por lo que podía ver, era un beso relativamente casto…Draco estaba sentado junto al hombre y este sostenía sus manos en las suyas, sus labios moviéndose contra los del muchacho lentamente. Harry sintió los colores acudir a su rostro y carraspeó ligeramente. Con sobresalto, Draco deshizo el beso, y miró azorado a sus amigos. Elwyn le cogió el rostro con una mano y le hizo mirarle de nuevo y susurró suavemente, sus ojos de hielo ardiendo bajo sus parpados:
-Draco…No hay nada de qué avergonzarse…
El rubio jadeó levemente, y bajó la mirada, enrojeciendo aun más. Inclinándose un poco hacia él, e ignorando a su audiencia, el hombre murmuró roncamente:
-¿Te abochorna estar conmigo? ¿Es eso? ¿No quieres que te vean tus amigos?
Con timidez, Draco alzó los ojos hasta los de su cortejador y denegó suavemente. Sonriendo y con ojos radiantes, Elwyn murmuró:
-Estoy orgulloso Draco. De ti y de que me hayas dado esta oportunidad. Más que de nada en esta vida, mi valiente Dragón.
Y rozó suavemente sus labios por un instante, logrando que el rubor de Draco alcanzase un tono increíble. Deslizando su brazo por los hombros del muchacho e instándole a descansar contra su costado, Elwyn volvió su atención a los otros adolescentes de la sala. Harry, su principal competidor, le miraba con ojos resguardados, sus verdes ojos danzando hacia Draco, como evaluando el grado de…confort o disconfort de su amigo y compañero de fatigas. Una levísima sonrisa se insinuó en los labios del joven cuando sus ojos se cruzaron con los chispeantes ojos grises de Draco y la tensión pareció desaparecer. Hermione les miraba con curiosidad, sonrojada, pero claramente más neutral. Inclinando la cabeza levemente hacia ambos sucesivamente, Elwyn murmuró con gratitud:
-Os agradezco mucho lo que habéis hecho por nosotros…¿Queréis contarme vuestros progresos con la animagia? Draco me ha contado que os esforzáis todos mucho…
Hermione vaciló, pero comenzó a contar sus problemas con la meditación, y Elwyn se despojó de la túnica para sentarse en la alfombra frente al fuego con ellos, arrastrando a Draco con él. El rubito se sentó con aire sorprendido, pero sonrió suavemente después, usando la amplia figura del otro para recostarse, mientras una mano se deslizaba por su cabello una y otra vez. Harry compartió sus esfuerzos, y las sensaciones de velocidad y agilidad que le habían llenado esa noche. Y pronto la conversación se generalizaba, más distendida. El tiempo voló rápidamente y Mafalda continuó tejiendo, ignorada en su rincón.
Cuando Narcisa subió en busca del desaparecido cuarteto, ya que el almuerzo estaba a punto de ser servido, escuchó risas y murmullos de voces procedentes del desván. Asomándose con paso quedo, entreabrió la puerta y contempló la escena. Elwyn estaba haciendo el pino, cabeza abajo sobre las manos, manteniendo en equilibrio a Hermione sentada en uno de sus pies, Harry en el otro y Draco contaba lentamente mientras el hombre flexionaba los poderosos músculos de sus antebrazos, haciendo restallar la tela bajo la presión:
-…ocho…nueve…y diez! ¡Has ganado la apuesta Wyn!
El hombre se dejó caer lentamente sobre la alfombra y los chicos saltaron al suelo, riendo. Harry se acercó a Draco y exclamó:
-¡Vamos Hermione! ¡Una apuesta es una apuesta!
Con aire mortificado, la castaña suspiró y agitó su varita, transformando sus ropas en las de una bailarina, tutú y todo, y realizó unos pasos de ballet, acabar en puntas y dando un par de pasos así, para finalizar sostenida sobre una pierna. Harry palmeó, con aire divertido, Draco silbó y gritó "Otra" y Elwyn aplaudió sinceramente.
-El ballet es un magnifico ejercicio, Hermione, continua con tu afición.
Desde la puerta, Narcisa carraspeó, y cuatro pares de ojos se volvieron a ella. Hermione la miró con aire cohibido, vestida en su traje de bailarina, medio oculta detrás de Harry. Draco sonrió animadamente y Elwyn se pasó la mano por el largo cabello, despejándolo hacia atrás.
-El almuerzo está listo chicos. Refrescaos y bajad a la cocina. Elwyn… su habitación esta en el ala de invitados, pero hay un baño cerca del comedor donde puede asearse…si necesita algo, dígamelo.
La dama contuvo la risa hasta que llegó a su habitación y Lucius la miró consternado al ver su ataque de hilaridad, aparentemente sin sentido. Entre risas, Narcisa murmuró:
-¡Ay Lucius!…¡Draco tiene a ese hombretón comiendo en su mano! ¡Ni te imaginas!
Pronto, la risa de ambos resonaba mientras la mujer narraba detalladamente la escena y Lucius arrastró a Narcisa a la cama, aprovechando el buen humor de su esposa, y la besó suavemente. Dilatando los ojos, Narcisa susurró:
-Lucius, el almuerzo…
Y con una chispa maliciosa en los ojos grises el rubio platino retrucó, deslizando una mano bajo su falda:
-Seguirá estando donde está ahora mismo…mi preciosa gatita…grrr…
Narcisa rió suavemente, dejándose llevar…después de todo, su esposo tenía razón…
Tres cuartos de hora después, y cuando los Malfoy se dignaron a aparecer finalmente en la gran cocina, las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes, los elfos sirvieron el almuerzo. Durante la espera, la charla había sido más o menos distendida entre todos los participantes, mientras Riddle observaba veladamente la interacción entre su nieto y los demás miembros de su familia. Su familia. Durante años, Severus había sido como un hijo para él, Lucius y Elwyn sus casi hermanos…Siempre pensó que Draco iba a ser su heredero, puesto que no tenia familia verdadera, pero ahora tenía un nieto, de su sangre y su carne…Amaba a Draco con todo su corazón, pero sentía algo mas especial por Harry…Incluso Sirius, aunque fuese por relación política e indirectamente tenía vínculos de familia con él. Esto era lo que su nieto siempre había querido…un lugar donde sentirse rodeado de seres amados, donde ser aceptado, un hogar…
No era perfecto, pero era mucho, mucho más de lo que ninguno de los dos había tenido nunca y cuando las miradas de ambos se cruzaron sobre la mesa, Harry sonrió suavemente y giró la cabeza para seguir hablando con Hermione y Draco. Algo apartado, mirándoles también a todos, Severus vio la sonrisa cruzada entre ambos y buscó los ojos azules de su Maestro. Con una sonrisa traviesa, el vampiro dejó ver las puntas de sus colmillos, seguro en el conocimiento de que a nadie le importaban lo más mínimo. Su familia era variada y colorida, con animagos, hombres lobo y vampiros aderezando la abigarrada mezcla, pero eran una familia y eso es lo que importaba.
