Resumen: Las maldiciones vuelan, reina la confusión. Travers está en el suelo, intentando no morir no ser atrapado y no terminar en Azkaban. Pero a veces nada sale como lo planeamos.
Personajes: Travers & Mulciber (Jr., en mi headcanon).
Prompt: Vuela
Incarcerous
Of freedom and of pleasure
Nothing ever lasts forever
Everybody wants to rule the world
Everybody wants to rule the world, Lorde
—¡AGARRA LA PUTA ESCOBA!
Pero entre él y la escoba parece haber un kilómetro de distancia. Travers está tirado en el suelo, en la confusión, intentando responder a los hechizos de los aurores, intentando no morir, intentando escapar. La voz de Mulciber es apremiante. Rookwood se ha largado, claro que Augustus Roodwood se ha largado a la primera señal de aurores y los ha dejado allí tirados, porque él no puede arriesgarse, él es un espía que no puede caer ante el ministerio por nada del mundo.
Y Travers está allí, por primera vez, contemplando a la muerte cara a cara. No tiene ni idea de cómo iba a salir de esta. O cómo Mulciber va a salir de esa.
—¡Crucio! —grita.
Oye gritos de dolor, la maldición le ha dado a alguien.
Pero los aurores son cada vez más duros. No por nada han empezado a atraparlos a todos. El imbécil de Karkarov está en la cárcel. Evan Rosier está muerto, igual que el inútil de su padre. Y ahí está él. Peleando por su vida.
—¡LA PUTA ESCOBA, TRAVERS! —Mulciber está intentando cubrirle la retaguardia, pero es imposible, los aurores empiezan a rodearlos, dentro de pocos minutos rodearán la casa de Mulciber completa y no habrá escapatoria. Les llegarán maldiciones por todos los frentes.
—¡Crucio! —vuelve a gritar Travers, intentando obtener un momento para agarrar esa escoba y salir pitando, pero su segunda imperdonable no le dio a nadie.
—¡TIRA A MATAR, IDIOTA! —Mulciber se está desesperando—. ¡No es momento de jugar con…! —Pero nunca acaba de decir lo que va a decir, porque una maldición le pasa rozando—. ¡Avada Kedavra!
Hay un momento de desconcierto. Travers siente su vida pasar ante sus ojos cuando el rayo verde pega en la pared, a centímetros de un auror al que no puede verle la cara. Intenta ponerse en pie para dejar de lanzar maldiciones desde el piso, donde es un blanco más fácil. Lo hace justo a tiempo, cuando un hechizo aturdidor está a punto de darle en el vientre.
—¡Protego! —grita.
—¡VÁMONOS! —Mulciber suena cada vez más desesperado. No lo culpa, siempre ha sido más miedoso que él. En cambio, Travers nunca ha tenido nada que perder. Absolutamente nada.
—¡Accio escoba! —grita Travers y por fin tiene la escoba en su mano—. ¡Avada Kedavra! —grita. Le da alguien y oye el cuerpo caer sobre el suelo. Ni siquiera se fija en quien es, un muerto más, un muerto menos.
Monta la escoba.
»¡VETE! —le grita a Mulciber y mueve la varita para provocar una explosión en la pared, dejándoles una salida libre—. ¡Estoy justo detrás de ti! ¡VUELA, YA!
Mulciber le hace caso, da una patada al suelo y se eleva. Travers hace lo mismo, pero justo cuando se está elevando, oye una voz que odia. Joder. Joder. Ojoloco Moody está ahí.
—¡Incarcerous!
Un montón de cuerdas lo aprisionan, se le cae la varita. Está perdido.
—¡VUELA, IDIOTA! —le grita a Mulciber—. ¡LÁRGATE!
Notas de este drabble:
1) Ocurre en 1981, después de la muerte de los McKinnon. En la que, sabemos, Travers tuvo participación.
2) Planeo extender la historia de Travers, esto es sólo un guiño.
3) A Mulciber también lo atraparon, según los libros, poco después.
Andrea Poulain
a 6 de octubre de 2018
