Resumen: Siempre supo que ella lo iba a rastrar a la muerte o a Azkaban. Y lo aceptó, porque le era fieramente leal. Hasta las últimas consecuencias. Hasta estar temblando de frío rodeado de dementores.
Personajes: Rodolphus L./Bellatrix L. & Rabastan L./Barty C.
Prompt: Amor.
Azkaban
The boy with the thorn in his side,
behind the hatred there lies
a murderous desire for love.
How can they look into my eyes
and still they don't believe me?
The Boy With The Torn In His Side, The Smiths
Siempre supo que Bellatrix lo llevaría directo a Azkaban o a la muerte. No había otra alternativa ni otra salida. Y aun así, lo aceptó. Estaba dispuesto a todo por ella, igual que ella estaba dispuesta a todo por la causa. Pero a pesar de todo, Azkaban le aterroriza. Ve a Barty temblar en la celda de enfrente, probablemente la primera vez que lo ve expresar sentimientos. Tiembla, como si tuviera frío y el cabello le cae por la frente. Ya no llora. Ese sólo fue un acto enfrente de su madre.
«Me va a sacar», les había dicho. «Haré que me saqué».
Pero ya no lo ve tan seguro allí, temblando de frío, reviviendo sus peores momentos, una y otra vez. ¿En qué pensará? Desde luego no en la muerte o en el sufrimiento. Barty es el más parecido a Bellatrix. Está loco. Se cree el señor de la muerte y nunca lo ha visto tener remordimientos. Nunca ha visto a otros dos asesinos como ellos. Al lado de Barty está su hermano. Flaco, alto, con la barba de una semana. Se queda callado intentando aparentar que los dementores no le afectan, pero a veces, por las noches, lo oye gritar.
Bella está al lado de él. No la ve. A veces se recarga contra la pared intentando escucharla. Intentando sentir su respiración.
«Pendejo romántico», se dice.
Pero es verdad. Se lo había dicho mil veces. «Vas a hacer que me arrastren a la tumba, Bella», había dicho, «vas a hacer que nos encierren a los dos». «Qué romántico», respondía ella, con un deje medio irónico. Pero ambos sabían que era verdad.
Él le era leal hasta las últimas pendejas consecuencias. Hasta en Azkaban.
Se recarga contra la pared, intentando oírla. La oye gritar. Le grita a los dementores, como un inútil mecanismo de defensa. Los tienta. Les ofrece sus peores recuerdos y reprime la felicidad lo más que puede. «No me alcanzarán», le había dicho antes de que se los llevaran a Azkaban. «No los dejaré». Pero Rodolphus sabe qué es mentira, los Dementores pueden con todo el mundo. Todos gritan. Todos tienen pesadillas. Todos tienen al menos un recuerdo feliz para alimentarlos, al menos uno. Y todos tienen al menos un recuerdo de mierda para revivirlo una y otra vez, una y otra vez.
—Bellatrix —intenta hablarle.
Pero ella no lo oye. Los gritos del resto de los presos hacen que su voz no se escuche. Se acerca a los barrotes de la puerta. Pega la cara a ellos. Como si esperara ver algo. Y entonces la ve.
La mano que sale de los barrotes de la celda de Bellatrix y estira los dedos.
Hace lo mismo. «Te quiero, joder, te quiero, Bella», quiere decir. Le da miedo querer tanto a alguien. Pero no puede negarlo. La siguió hasta Azkaban.
—Él va a volver —oye la voz de ella, como un murmullo que apenas lo alcanza—, nos va a sacar de aquí.
«Te quiero, Bella, carajo».
Notas de este drabble:
1) Ambientado en 1982. Antes de que saquen a Barty de la cárcel.
2) Que sí, en mi headcanon, estos dos cabrones se casaron por amor. O lo más cercano. Para Bellatrix lo más importante es ser mortífaga, para Rodolphus eso va después de ella. Igual son unos psychos cabrones.
3) Tom/Bella nunca será canon en mi cabeza y Delphi nunca existirá.
Andrea Poulain
A 8 de octubre de 2018
