La caída del idolo
Por otro lado, y al margen de las reformas y asuntos escolares, el mundo mágico estaba sufriendo un caos social. Dumbledore perdió su puesto en el Wizengamot cuando Gringotts puso en claro las fraudulentas finanzas de la escuela y los desvíos de fondos hacia cuentas particulares de maleantes y conocidos miembros de la Orden del Fénix. A raíz de esto y con los reportes bancarios que demostraban que de la cuenta personal de Harry,- el fondo escolar que los magos de buena familia abren para sus hijos apenas nacen – y otras cuentas menores de los fallecidos Potter, se habían realizado transferencias regulares desde la muerte de sus padres, una especie de pensión mensual para los Dursley, los muggles a cuyo cuidado había dejado el hombre a Harry, en contra del testamento de sus padres; además de traspasos más cuantiosos pero más irregulares a los Weasley, todo hasta que que Severus había intervenido, registrando su contrato en el banco y dando el control de sus finanzas a Sirius, Remus y Lucius. Desde ese momento, los duendes habían rehusado cualquier orden de pago.
Gringotts se lavó las manos de responsabilidades ante el Ministerio, aduciendo que el ex director tenía las llaves de la cuenta y que nadie se había opuesto. El testamento de los Potter, después de todo, había estado bajo la responsabilidad del Ministerio no suya… Los reportes usuales nunca habían llegado a Harry, y los duendes solo podían especular que la correspondencia había sido retenida por Albus. Con bases para una acusación firme de malversación de fondos en ambas cuentas, Albus fue citado ante el tribunal del Wizengamot. Y juzgado en rebeldía cuando no se presentó a la citación. Con una multa, la devolución forzosa de las cantidades que habían sido sustraídas a la cuenta de Harry y una condena pendiente sobre su cabeza, Albus se convirtió en un prófugo de la justicia. Miembros de la orden eludieron una suerte similar, ya que una vez que el dinero salía de las cuentas de la escuela, su blanqueo mediante sucesivas operaciones desvinculaba legalmente la procedencia original del dinero.
La gente estaba dividida. Por un lado, muchos de los que siempre habían idolatrado a Dumbledore vieron derrumbarse la dorada fachada de perfección y benignidad. Si el hombre era capaz de cometer un fraude y robar a un niño, a un húerfano…tal vez era culpable de otras cosas también. Otros, se resistían férreamente a cambiar su opinión y aseguraban que todo era una elaborada trampa para quitar de en medio al verdadero defensor del mundo mágico. Una trampa de Voldemort y los Mortífagos, para deshacerse de un enemigo. Entre los que no eran fans del anciano, también había variedad de opiniones. Parte estaban indecisos, ya que sabían a ciencia cierta que aquello no era una acción emprendida por ellos, aunque ciertamente la desaparición de Dumbledore de escena era favorable para sus objetivos. Los más radicales, enemigos de Dumbledore y lo que este representaba, simplemente se alegraban de ver humillado al hombre y a la facción de la luz privada de su paladín. Otros, especulaban con los verdaderos objetivos que el grupo visiblemente encabezado por Lord Lucius Malfoy perseguía realmente. Ciertamente, representaban una opción interesante.
La mayoría de los nobles apoyaban las ideas de Lucius, por una u otra razón. Y eso era realmente favorable. Los rumores sobre el maltrato de Harry a manos de sus parientes muggles comenzaron a circular, asi como las quejas sobre como un joven noble había sido privado de sus derechos de nacimiento…y enviado a unos parientes muggles en contra de los deseos expresos de sus padres. Aun tenían un idiota por Ministro, era cierto, pero el clima en el Ministerio estaba cambiando…rápidamente. Tal vez dentro de poco la gente empezase a demandar la destitución del insufrible Cornelius… Pese a las protestas de Fudge, Dolores Umbridge había sido juzgada por maltrato de los alumnos…y especialmente por el asalto a Harrison James Sirius Black-Potter, Lord Potter y heredero de la casa Black. Un noble jamás había de ser sometido a semejante tratamiento, por eso se habían acabado aboliendo los castigos físicos en el régimen escolar. No era justo ni ecuánime que la misma infracción fuese castigada de manera diferente según la procedencia social del alumno. Ron también fue imputado, pero como era menor de edad, escapó con una sentencia de alejamiento de por vida y una multa sustanciosa. Lo cual significaba de hecho, su inmediata expulsión de Hogwarts, y ya que su familia no podía hacerse cargo de pagar la multa, la confiscación a favor de Harry de sus futuros sueldos, salvo una exigua parte para su manutención. Dolores por otro lado…fue sentenciada a la pérdida de su varita, que fue entregada para su custodia a Gringotts, a inhabilitación de por vida para ocupar cualquier cargo público y alejamiento de cualquier residencia, negocio o propiedad de la familia Potter o Black, impidiéndola pisar cualquier población o lugar donde estos estuviesen enclavados. Eso después de cumplir cinco años de trabajos sociales en una reserva de criaturas mágicas, ampliables hasta que demostrase arrepentimiento sincero. Lo cual podía ser mucho, mucho tiempo…
En general, las cosas marchaban bien para los intereses de Riddle, y la sociedad estaba casi madura para aceptar más cambios. Los más importantes. Los que marcarían el inicio de una nueva era…
