ILUSIONES ROTAS
La primera visita de Krum en los últimos días de curso, pese a que había despertado tremendas expectaciones, fue…un completo fracaso. Harry había estado sosteniendo casi unilateralmente durante todo el curso el peso de la extraña relación a distancia, negándose tozudamente a dejar de intentarlo. Incluso había recurrido a Hermione, en busca de ayuda, y enviado al búlgaro algunos discretos regalos típicos y propios de un cortejo informal. Una pluma de faisán preentintada, muy elegante; y un pequeño pliego de pergamino y sobres personalizado con las iniciales del buscador. Esos eran regalos aceptables incluso entre simples amigos, pero personales y con cierto significado. La pluma para recordarle mientras escribía, y la papelería adornada un medio de identificar las cartas procedentes del otro. Lo apropiado hubiera sido corresponder, pero estaban cerca del fin del curso…y Harry aun estaba esperando algún regalo que le llegase realmente al corazón. Porque aunque eran bonitos, unos guantes de quidittch era lo más personal que había recibido. Pero pese a todo, el anuncio de la inesperada visita le animó algo y Harry se sometió dócilmente a las exigencias y normas sociales. Una elfina fue asignada para supervisar la visita del muchacho, la veterana Bells, procedente de Prince Manor, y la criatura tembló de excitación. Hacía muchos años que no se producía un cortejo que requiriera supervisión de una elfina de la familia, la última vez que sus servicios habían sido requeridos había sido con los bisabuelos de su actual amo, y la vieja y arrugada elfina se sintió encantada de cumplir la tarea encomendada, aunque fuese solo por un fin de semana. La antigua magia de su raza se activó para vincularla a su nueva tarea y los ojos de Bells relucieron, llenos de determinación. Aunque realmente aun no podía empezar a tejer, Bells acarició el ovillo de hilo dentro del bolsillo de su delantal de algodón blanco, llena de anticipación.
Krum pareció sorprenderse de encontrar a Sirius, los Malfoy, Severus, Remus, Elwyn, Ryan, además de los adolescentes, reunidos en un saloncito y aguardando su llegada. El joven había llegado solo, con un aviso de apenas un día, y disimuló su sorpresa lo mejor que pudo. Harry le introdujo a todos los presentes y en búlgaro se dio cuente de que todos los reunidos en la sala tenían una relación familiar de sangre o política con el joven. El silencio se hizo tenso. Y Viktor se limitó a contestar con monosílabos, encerrándose en si mismo como una ostra. Harry había estado tan ilusionado…la inesperada visita le había animado mucho, después del estrés de los exámenes, pero poco a poco, al pasar los minutos, se fue apagando su entusiasmo inicial. Con un último esfuerzo, Harry murmuró, intentando sacar al otro de su pertinaz mutismo:
-¿Quieres dar un paseo Viktor? Estoy seguro de que podemos continuar la conversación con mi familia en el almuerzo o en la cena…
Viktor asintió y disculpándose, los dos jóvenes salieron al jardín, seguidos silenciosamente de una casi literalmente invisible Bells. Viktor parecía pensativo y guardaba silencio y tentativamente, Harry rozó su mano, obteniendo un obstinado silencio y un apretón en respuesta. Tras un rato de caminar callados por entre los macizos, suspirando de nuevo e indicando un banco, el joven ojiverde se sentó, y aguardó a que su cariacontecido acompañante lo hiciera. Harry sintió encogerse su estómago con un mal presentimiento y susurro:
-Tienes que perdonar a mi familia…son muy tradicionalistas con todos estos temas…y estaban deseando conocerte, Viktor.
El joven asintió, mirando tercamente al vacío y Harry tragó saliva, una vez más. Esto estaba resultando de lo más difícil…Girándose hacia él, Viktor murmuró con aire mortificado y decaído:
-Mi padre se opone a una relación entre nosotros, y me ha prohibido cortejarte Harry.
Mirando al otro joven sin comprender exactamente, los ojos verdes llenos de un brillo sospechoso, Harry abrió la boca sin decir palabra, demasiado sorprendido. No era lo que esperaba… El otro prosiguió, con un aire cada vez más miserable, suspirando y hundiendo pesadamente los hombros:
-Si continuo con esto abiertamente…me desheredará…y no puedo permitírmelo. Según mi contrato, y en mi país, hasta que no cumpla los 21 años, todo lo que gane es legalmente de mi padre.
Viktor bajó la cabeza, Harry susurró muy suavemente, casi inaudiblemente, mientras rozaba con su mano la del joven:
-No necesito dinero Viktor, y puedo…puedo esperar… esperarte…
Viktor meneó la cabeza, y denegó violentamente, mirando por primera vez a los ojos del muchacho, apretando los puños, mascullando con enojo:
-Pero mi padre no… Ni siquiera soy su heredero Harry…todo es para él y para mi hermano…todo…y aun así, no es suficiente. A finales de mes se anunciará mi compromiso con una joven de buena familia de mi país…la boda será casi inmediata, a principios de verano, y no puedo hacer nada al respecto. Lo siento mucho, Harry…todo lo que puedo ofrecerte es esto…
El joven besó levemente los labios del muchacho, aun en shock y en segundos, este deshizo el beso y le abofeteó sonoramente, los verdes ojos incendiados de dolor y lágrimas.
-¡Bastardo!
Gritó Harry, levantándose lívido de furia y restregándose los labios para borrar la sensación del beso robado mientras Krum se llevaba la mano a la magullada mejilla. Su corazón pertenecía realmente a otro, pero había intentado con tanta intensidad olvidar y hacer funcionar aquello…Se sentía vilmente traicionado. Mirándole con ojos enrojecidos el joven masculló entre dientes:
-¡Cobarde! Si realmente te importase algo, habrías encontrado la forma…
Krum se había levantado ante sus palabras y le sujetó por los hombros murmurando con vehemencia:
-¡Harry! ¡Es un matrimonio concertado! ¡Solo eso! Mi padre quiere una esposa, niños…entrar a formar parte de una familia respetable…¡Yo te quiero a ti! Podemos estar juntos, es solo que no…no puedo casarme contigo…
Retrocediendo un paso, la comprensión y el ultraje además de la ira reluciendo en los ojos verdes, Harry murmuró:
-A diferencia de ti, para mí el matrimonio es algo importante. No un mero acto social. Es algo que representa compromiso y lealtad, además de amor. Y eso es lo que espero y requiero de mi futuro esposo. Si no soy suficientemente bueno para ser tu esposo, no voy a ser tu amante…
Y girándose se lanzó a la carrera, perdiéndose entre los setos de los jardines, para desesperación de Viktor que tras buscarle inútilmente, llamándole con desesperación, se sentó pesadamente y se sujetó la cabeza entre las manos, murmurando ahogadamente:
-Lo siento Harry…no quería lastimarte…te quiero y lo siento mucho…
Bells apareció temblando en la sala de estar de su amo, que tomaba una taza de té con Lord Ryan y comenzó a balbucear incoherencias. La pobre elfina no podía revelar claramente lo sucedido, su papel de chaperona le impedía contar nada de lo que pasase entre la pareja. Pero finalmente, y cuando su amo le preguntó si el amo Harry estaba bien, Bells pudo responder, retorciéndose cruelmente una sensible oreja.
-El amo está…triste…¡Y muy enfadado con el visitante!. Bells no cree que quiera verle más…
La elfina suspiró aliviada de haber transmitido su mensaje. Los dos hombres se tensaron y Ryan murmuró gravemente, sus ojos azules llenándose de peligro:
-¿Ha sucedido algo…inapropiado?
Gimoteando dentro de las limitaciones impuestas, y denegando al joven extranjero la calidad de pretendiente, la elfina murmuró suavemente:
-El amo Harry se marchó muy enfadado, por eso Bells está aquí… ahora el joven amo necesita a la familia…
Una ruptura podía ser terrible para un adolescente, y más aun teniendo en cuenta por lo que había pasado y sus inseguridades. Asintiendo, sus ojos negros reluciendo peligrosamente y tendiendo la mano hacia Bells, Severus murmuró:
-Llévanos a él. Y regresa a por Sirius y Remus, querrán estar ahí…
Y Bells, tomándoles de las manos les apareció en la entrada del jardín. En pocos minutos Sirius y Remus se les unieron y dividiéndose en dos, empezaron a buscar. Sirius y Remus no tardaron mucho en encontrar a Krum, sentado y casi sollozante en un banco, aun con la huella de la mano de Harry impresa en la mejilla y cogiendo al joven de la pechera de la túnica, Sirius rugió con ojos llenos de ira:
-¿Dónde está Harry? ¿Dónde está mi hijo?
El joven tartamudeó, denegó con la cabeza y musitó vacilante, señalando el corazón del jardín, un laberinto de setos y arcadas entrecruzadas de rosas y jazmines, salpicado de algunos magnolios y grupos de gardenias aislados:
-No lo sé…no puedo encontrarle…
Empujándole contra el tronco de un árbol con rudeza, Sirius masculló:
-Más te vale que aparezca indemne…y que no tenga nada que decir de tu comportamiento, Krum.
El búlgaro tragó saliva y asintió débilmente, mientras Remus olfateaba discretamente a su alrededor, buscando el rastro. Se movieron rápidamente entre los setos, pero los jóvenes habían paseado durante un rato y los rastros se mezclaban unos con otros, haciendo difícil en su forma humana distinguir el más reciente… Por último escucharon voces, llamando suavemente a Harry y aceleraron el paso, ignorando a Viktor, que les seguía como perro apaleado. Al otro lado de los setos, Ryan y Severus aguardaban pacientes a que Harry terminase de descender de la copa del enorme magnolio florido en que se había refugiado. Realmente, subir había sido mucho más fácil, pero realmente…no lo había hecho como humano. El sonido de los pasos que se aproximaban le hizo girar la cabeza y frunciendo el ceño, sentándose en la nudosa rama y jugueteando con una fragante flor blanca, el joven murmuró rencorosamente:
-Fuera de mí vista Krum. No quiero volver a verte, nunca. Nunca más.
Sirius, sonriendo cínicamente, se cruzó de brazos delante del vapuleado joven y le impidió el paso. De entre la hojarasca surgió Azra, siseando amenazadora y Krum saltó hacia atrás, esquivando un amago de ataque. Mirándole una vez más, el joven desapareció entre los setos, mientras la pequeña serpiente amenazaba con una muerte larga y dolorosa con silbidos furiosos. Con aire preocupado, y mientras Azra extendía sus amenazas a familiares y descendientes, su abuelo murmuró:
-¿Qué ha ocurrido Harry?
Suspirando y decidiendo que más valía decirlo todo de una vez, el joven susurró:
-Su padre le ha prohibido cortejarme… y le ha prometido en matrimonio. Se casa este verano. Me propuso…ser su amante…y le dije que no.
Severus endureció la mirada, que se volvió de hielo y fuego fundidos, y Sirius soltó una retahíla de groseros insultos ahogados, mientras Remus le sujetaba por los hombros para impedirle correr a buscar a Krum y darle una buena paliza…no que a todos los presente no les picaran las varitas y los puños ante la perspectiva, pero Harry les necesitaba mas en ese momento. Cuando su abuelo murmuró en parsel que tal vez debía hacer una visita de cortesía a la familia y enviarles un regalo de boda "apropiado", Harry rió tristemente y masculló que no quería que nadie se ensuciara las manos con un bastardo como ese. Que ciertamente, no valía la pena volver a pensar en ello. Ante la mirada de todos, y más agotado emocionalmente que otra cosa, Harry bajó finalmente del árbol y susurró mirando a Sirius:
-Por favor padre…no hablemos de otros compromisos por algún tiempo, vale?
Sirius asintió suavemente y los dos merodeadores abrazaron a su hijo, musitando palabras de consuelo, entremezcladas con alguna que otra "lindeza" hacia su ex - cortejador, y el joven tras permanecer un rato en silencio murmuró que estaba cansado y girando los húmedos ojos a Severus susurró con aire derrotado:
-Maestro…no creo que esta noche sea capaz de cumplir mis obligaciones…necesito…necesito dormir un poco…¿Puedo tomar una poción?
Realmente, Harry debía sentirse fatal para pedir voluntariamente una poción para dormir. Severus asintió y todos se encaminaron a sus cuarteles, rodeando protectoramente al joven. Mientras Harry se duchaba bajo la atenta vigilancia de una hiperprotectiva Azra, Severus mezcló tres cuartos de dosis de una suave poción sedante con media de poción para dormir ordinaria en un pequeño vial y retornó a su sala de estar, donde Sirius y Remus discutían acaloradamente en voz baja y Dobby preparaba mesa para uno con un plato de sopa, emparedados, zumo de fruta y algo de dulces. Con el pelo húmedo y aire miserable y abatido, Harry entró en la sala, ojeó desganadamente la cena y murmuró:
-No tengo apetito…por favor, solo quiero irme a dormir…
Sirius abrió la boca para decirle que por supuesto que sí, pero Remus le dio un codazo, ante el tenso gesto de Severus. Suspirando y claudicando sin palabras, Harry se sentó ante la mesa, echó un vistazo con indiferencia a la comida, y tomando la cuchara, empezó a tomarse la sopa. Severus asintió y puso el vial en la mesa, sus ojos reservados y duros. Con casi todo el bol de sopa consumido y un par de tragos de zumo, Harry suspiró y murmuró con tono decaído:
-No puedo más…
Severus estudió un instante los ojos aun irritados y asintió esbozando una ligerísima sonrisa. Harry tragó la poción lentamente y se enjuagó la boca con un trago de zumo, antes de encaminarse cabizbajo a su dormitorio. Por primera vez, se metió en su cama antes que nadie, y se acurrucó sobre un costado, con Azra, Yin y Yang apretados contra su pecho. No era fácil dejar ir el dolor, la decepción y la sensación de derrota y soledad, pero poco a poco el sedante empezó a hacer efecto y Harry comenzó a llorar en silencio, estremeciéndose. Más tarde, cuando Draco finalmente se retiró, le vio dormir agitadamente, quejándose suavemente en sueños y por un rato, el rubio se sentó en el borde de la cama y le acarició el cabello ensortijado, hasta verle relajarse. Dedicándole una última mirada, Draco se deslizó entre las sábanas de la cama que siempre compartían, y tomó de un trago su propia ½ dosis de poción sedante, suspirando antes de recostarse para dormir tomando entre sus brazos protectoramente a su compañero de lecho.
