Toque mi estomago y sentí el movimiento, respire tranquila.

Y al pararme de la cama los dolores estaban de nuevo, parecían cólicos, pero supuse que se pasarían como en otros días, camine a la cocina y los vi a ambos dormidos en el sillón.

Le toque el hombro—Ya tienes que irte

—Pero acabo de llegar

Su olor lo delataba, un alcohol rancio y barato, cigarro y no sé que otras cosas.

—Si, acabas de llegar, vete por favor—Me miro con ojos de perrito mientras se aferraba a nuestro primer hijo, los ojos se me llenaron de lagrimas —No quiero discutir

Alzo la mano— ¿No podríamos quedarnos hoy aquí como familia? ¿Estar bien?

Los ojos se me llenaron de lágrimas, ¿Por qué tenía que llegar así a mi vida y hacer como que no paso nada?

—Tienes un hijo y otro que esta a punto de venir ¿No puedes comportarte? No por mí, si no por ellos

Y me daba tristeza que desde que Konohamaru llego no había cambiado en nada más que los primeros meses, que solo duro 3 tristes meses alejándose de todo y que yo me había sacrificado hasta para invitarles un café a mis amigas en mi casa

—Trabajo 5/7 ¿Qué esperas? ¿Qué sábado y domingo me quede en casa a ver Disney?

Asentí sin decir nada y él negó sin decir nada, solo agarro sus cosas y se metió al baño.

En la semana me exigía comida, el viernes por la noche me exigía que le planchara y los domingos que le lavara. Las únicas veces que lo tenía por la casa era de lunes a jueves en la tarde y "conviviendo" con Konohamaru mientras que a sus amigos les organizaba una carne asada, organizaba partidos de futbol, organizaba tardes de película, tuve que correrlo a casa de su madre si quería hacer esas cosas.

—Mi vida, si tienes sueño ve a tu cama a dormir—El asintió y más dormido que despierto se fue allá

Recogí la manta, sacudí el sofá, puse el canal de música, y comencé la limpieza.

Nuestra casa era pequeña pero muy amplia, constaba de un solo piso con un gran patio trasero, las recamaras amplias y una gran sala con una gran lámpara colgando, fue el único regalo de mi padre y me dejo a mi suerte. Amaba a Konohamaru, lo amaba con todo su ser, pero a su hija no podía perdonarla. Y cuando recordaba todo lo que había dejado atrás me entraba una tristeza, de esas que te hunden, que solo haciendo algo al respecto disminuyen. Me senté en el sofá cuando sentí los "Cólicos" más intensos—Kiba—Susurré, respiré tranquila una y otra vez esperando que no fuera por más de cinco minutos— ¡Kiba!

— ¿Qué sucede Hinata?—Dijo saliendo envuelto en una toalla, lo mire con labios temblorosos y lágrimas en los ojos, de inmediato supo que iba a pasar

—Lla...llamaré a mi hermana y a tu hermana y a...—Se fue corriendo a todos lados sin saber que hacer, pero su teléfono estaba sobre la mesa, lo tomé y vi los mensajes "La fiesta sigue, hermano" "Eh Kib, donde estás, ven ya" Deje el teléfono donde estaba Escuchaba su voz preocupada desde el pasillo—Si, si, la pongo en el auto, si sí, agarro una maleta, si si, la maleta lleva ropa, si, cosas de baño, si, sandalias, claro, a Konohamaru, si, si tengo todo, si si, claro, lleva eso, claro, lo estoy colocando, calzones, ya, una bata, ya, no, si esta lavada,

—Kiba, la maleta ya esta hecha—Le dije, pero no me hizo caso, lo vi correr de un lado a otro poniendo cosas, metiendo toda clase de objetos, trataba de respirar con calma, pero ni ganas tenía de hablar para decirle que los plátanos no servían de nada, tomo a Konohamaru y salió corriendo, escuche como arrancaba el auto y soltaba una maldición, abrió la puerta rápido— ¿Se te olvido algo?

Y estaba emocionado nuevamente, llegó conmigo, besó mi panza—Al fin te conoceremos pequeño

Me tomó de la mano y me puso con cuidado en el auto, Konohamaru seguía dormido y él manejaba como un maniaco, llegamos al hospital y ahí estaba Hanabi, Hana, y su madre de Kiba, me preguntaban cosas, y yo miraba de un lado a otro, quería estallar, y era literal— ¿Dónde esta esto Kiba? Te dije que lo trajeras, y ¿Qué es esta mierda?—Veían lo que había hechado en la maleta

— ¡Ya! Mamá, llamaré a alguien que lo haga—Dijo, mientras buscaba su teléfono

—Mierda

—La maleta esta en la habitación—Le dije, y de nuevo me invadieron las preguntas

—No tardo, no tardo—Me besó, y de nuevo besó mi estomago emocionado, salió corriendo

—Ven Konohamaru, vamos afuera—Le dijo Hanabi, creo que hay un parque en este sitio

Me pasaron a una habitación más "Cómoda" pero yo no lo estaba, ya había pasado media hora desde que Kiba se fue y no ha regresado y entonces lo supe, él no vendría. Desvié la mirada hacia otro lado, escuchando las conversaciones de mi suegra y mi cuñada, aguantando en silencio como había hecho siempre.

Se me había cruzado por la cabeza una idea sobre "divorciarme de Kiba" que no tuviera ningún derecho más que sábados y domingos de ver a sus hijos, pero la idea me pareció absurda, él era el que me daba dinero para sus comidas, él era el que de alguna manera me "mantenía" justo como había prometido, y nuestra relación había terminado desde hace mucho y solo tenía responsabilidad con sus hijos.

— ¿Es tan torpe ese niño?—Escuche a su madre

Las siguientes 5 horas fueron de llamadas no respondidas, desvíos al buzón y en la casa ni siquiera estaba.

Y en las siguientes 7 horas fueron un infierno, tanto de pensamientos como de dolor.

La siguiente media hora fue absoluta felicidad al saber que fue una niña y no un niño como esperábamos, mire hacia los lados, observando las caras de los doctores de satisfacción y cuando la tuve entre mis brazos, supe que las decisiones ya estaban tomadas.

Cuando Julieta tuvo 6 horas de nacida aún no aparecía su padre.

Un cuarto de día en este mundo.

—Es—Hable, y mi suegra me puso toda la atención posible, era la primera vez que hablaba—Es difícil tener que decir esto, mucho más decirlo a usted. Pero—Las lágrimas salieron—He dejado mucho por Kiba y...

Me interrumpió—Y esto no tiene que seguir así. Kiba es mi hijo y yo lo amo mucho, pero también te apreció a ti niña, y sé que son unos niños en esto, pero ya es tiempo que Kiba aprenda que algunas cosas no tienen que seguir así, para mi también es duro, porque no quiero que mis nietos se vean involucrados en una pelea como esta, pero es mejor que aprendan desde niños que no todos los padres tienen que estar juntos, mucho menos si no tienen cariño para ofrecer cuando están juntos.

Lloré al momento en que me dijo esas palabras, puso su mano en mi hombro, y ante los ojos de mi princesa, me hice prometer, que esto no podía continuar así, ni siquiera para el nacimiento de su hija pudo faltar a sus fiestas y se me parte el corazón cada vez que hace eso, que pienso en eso.

Cuando Julieta tuvo 6 días tuve que pedirle a mi padre que viniera, no la dejaba de ver, era hermosa.

Le hable de mis planes respecto a Kiba, le hable de lo que quería hacer y que quería volver a estudiar, quería que solo me ayudara en eso porque sabía que él tenía contactos, comunicación con gente importante en cualquier universidad.

—Las clases comienzan en menos de un mes, y tu hija ¿Qué pasa con ella y Konohamaru?

Tendré que trabajar para contratar a una niñera, tendré que esforzarme, pero lo lograré—Buscaré una solución por mi misma.

Sé que podré porque todo esto es para el bien de ellos — ¿Qué es lo que quieres estudiar?

—No importa ahora, solo quiero tener algo seguro y a lo que venga sé que podré

Fue toda la platica, espere a que Kiba cruzara la puerta en cualquier momento. —Mi madre me ha dicho lo que quieres hacer, Hinata, permíteme una oportunidad, mira, mira—Me dio todo el dinero que tenía en los bolsillos, mira, ven, ven—Tomó mi mano sin darme tiempo de hablar, el estaba a un semestre de terminar su ingeniería, no podía pensar en que haría cuando ganara más dinero, mire el coche lleno de ropa, lleno de juguetes, lleno de cosas, me toque el corazón...

—Kiba, no puedo, yo, quiero estudiar, no quiero ser la única que se queda atrás, no quiero ser esa, quiero sacar adelante a mis hijos con mi fuerza, quiero...

—Esta bien, Hinata, pero por favor, no, no dejes que no los vea. He estado trabajando turnos dobles para traer todo esto a casa, he estado tratando de compensar lo pendejo que fui, esta bien si tú no me quieres en tu vida, pero por favor, son mis hijos Hinata, son mis hijos también, no te lo pido como el idiota que conoces, te lo pido como el padre de ellos.

Le permití quedarse esta noche, le permití ver a Julieta, le dije su nombre y con una sonrisa susurro "Shuly" los ojos de ella reconocieron a su padre al instante, fui a leerle a Konohamaru, le di su beso de buenas noches, y él me sonrió— Mami ¿Cuántos años tengo?

Levante tres dedos y él, solo mencionó "Tes", corrió conmigo y me abrazo de las piernas—Mami, Mami, mami—Me dijo y me jalaba a su cama, silbó entre dientes porque abracé a su oso, era una señal de victoria para él

A las 3:25 a.m. Kiba se desespero y recordé que olvido cambiar pañales, que olvido que los niños lloran a todas horas y que los llantos aumentarían durante más noches, me dio a Julieta mientras que le cambiábamos los pañales juntos, Konohamaru estaba al pie de la cama envuelto en la manta y al escuchar los llantos más fuertes él también comenzó a llorar, Kiba tuvo que llevarlo afuera a ver juguetes.

Para las 4:45 a.m. los llantos de Julieta cesaron mientras la tenía en mi pecho alimentándola y sus ojos estaban en todos lados, buscando la imagen de alguien, le dije a Konohamaru que se acercara, me despegue de Julieta y él pudo observarla, le agarraba las mejillas y le sacaba la lengua. —Ella es tu hermana—Le explico Kiba—Tienes que cuidarla y protegerla cada vez que mami y yo no estemos, tienes que avisarnos cuando crees que ella este sufriendo, o crees que le haga falta algo Le dio un oso de peluche

—No mi amor, aún no puede jugar con él—Konohamaru le dio la mano y Juli se la rodeó con el dedo, él sonrió, a ambos, como si ese fuera el mejor día de su vida

— ¡Mami! Sabe quien soy

Le sonreí asintiendo, hice eructar a Juli haciendo que la risa de Konohamaru le sacara sonrisas y muecas a ambos hombres, la acosté en la cama y nos miraba a todos con ojos enormes, ojos como los de Hanabi y cabello como el de ella, del mismo color chocolatoso, y las mejillas tan rojas como las de Kiba y su hermana.

Cuando Julieta cumplió su primer mes, las clases comenzarían al día siguiente, Konohamaru la cuidaba en la cama y yo cocinaba, Kiba llegó a las seis de la tarde rodeado de vegetales, y rodeado de gente, me baje la blusa al instante y le corte la alimentación a Juli, ellos me miraban como si quisiera que los dejara conocerla, comenzaron a preparar la carne, y abrían la puerta corrediza y hacían que el humo entrara —Hinata, tenemos que celebrar el nacimiento de nuestra pequeña esperanza—Me dijo, se notaba que ya había estado bebiendo, no le pude objetar nada, por miedo a hacerlo quedar mal frente a sus amigos, me encerré en la habitación con Konohamaru mientras veíamos sus caricaturas favoritas

—Mira mami, mira, se va a caer—Comenzó a reír demasiado, la puerta se abrió —Konohamaru, campeón, ¿Por qué no has venido a saludar a tus tíos? Konohamaru me miro—Ellos no son sus tíos, no tiene porque saludarlos

—Oh vamos, todos ellos aportaron para tus juguetes, al menos ven, deja de ver eso—Fruncí el ceño, mire a Konohamaru, él no tenía ni la más mínima intención de ir a saludar a esas personas y además creí que Kiba había dicho que él había trabajado turnos dobles para comprar eso ¿Acaso estaba mintiendo?

—No quiero—Dijo Konohamaru, subiendo a la cama — ¿Piensas quedarte todo el tiempo encerrada? ¿Tú encerrada?

— ¿Acaso eso es novedad?—Le respondí, intentando ser indiferente, intentando que el notara que estaba enojada y se quedara aquí, con su familia

—Hay una piñata acá afuera—Los ojos de Konohamaru se posaron en su padre y salió corriendo con él, no le di permiso de sacar a Julieta, ni siquiera podía sacarla aún, me quede viendo las novelas y documentales, me pase pensando en como había sido posible que cayera de nuevo en sus mentiras, paso una hora y luego otra y ya había anochecido.

— ¿Lista para mañana?—Abrió la puerta de la habitación, me alegre tanto de ver a Hanabi —Espero que no vaya tan desvelada, creí que vendrías mañana

—No, bueno sí, pero quise darte la sorpresa, veo que tienes fiesta ¿No deberías decirle a Kiba que mañana tienes que ir a clases?

Asentí—Si, supongo que sí.

Me puse una bata, me puse unas sandalias y me dirigí afuera mientras Hotaru cuidaba a Julieta, mire por la ventana antes de salir, fruncí el ceño al ver como le daban tragos de cerveza a Konohamaru y como le explicaban lo que era fumar, me puse un maldito gorro y salí al patio escuchando a Kiba decir—Ella es tu mamá, mamá

—Di mamá—Le dijo la fulana

— ¡KIBA!—Mis labios temblaban mientras veía como separaba su brazo del hombro de ella, me vio y no supo que hacer— ¡LARGO TODOS DE MI CASA! ¡FUERA!—Comencé a decir— ¡fuera!

— ¿¡No escucharon todos, fuera de aquí!? ¡LARGO!—Grito Neji tras de mí

—¡Konohamaru! Entra a casa—Le dije, él lo hizo rápido, corriendo, se metió llorando

Cuando Kiba paso por mi lado, realmente no sentí que perdía algo, no perdía nada, él es el que perdía todo.—Hinata

—Vete, no vuelvas nunca. No lo vi, mantenía la vista al frente

—Ni quería ser su madre de todos modos—Me miró con desdén

—¡LARGO DE AQUÍ!—Neji volvió a gritar, cuando la puerta se cerró a mis espaldas, cerré los ojos y me deje caer, justo en el momento en que Neji me atrapo escuche a Konohamaru venir, me aguante para que no me viera llorar, lo abrace y no dijo gran cosa, vomito en el baño del susto y se durmió enseguida en mi cama

— ¿Desde a que horas estabas en la sala?

—Desde hace rato, llegué con Hanabi, espero que estés tomando las medidas que creo que deberías tener preparadas

—No quiero meterme en problemas legales Neji, si es así, él se quedaría con los niños. Tengo la prepa terminada, de nada sirve eso, estaré estudiando, a mí será a la que la dejaran verlos dos veces a la semana—Suspiro

—Hinata

—Quiero comenzar por casas pequeñas, como cambiar las chapas, cerrar ventanas, incluso el numero de teléfono, no quiero que deje de ver a sus hijos o deje de alimentarlos, no tengo dinero, no le quiero pedir ayuda a mi padre, tengo que estudiar, solo serán tres años en lo que hago prácticas y necesito de Kiba

—Pero hay leyes...

—No quiero meterme en cosas legales, mucho menos con la familia de Kiba—Negué pensando en la señora enojada, en Hana enojada

—Hinata, alguien tiene hambre

—Llegó Hanabi con Julieta en brazos

—Has comido mucho mi amor, has comido mucho—Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa—Este es tu tío Neji, el grosero que no pudo venir a verte

La tomó Neji—No es mi culpa que tu padre me tenga harto

Esa noche no pude dormir, no se si sería por los mensajes constantes de Kiba, los ronquidos de Neji en la habitación de Konohamaru, o Hanabi con sus bruscos movimientos, hasta Julieta me ayudaba esa noche, ¿Acaso yo quería a Kiba? ¿Lo amé tanto para hacerlo el padre de mis hijos? ¿Qué es lo que ocurrió? ¿En que momento nos perdimos? Sí no estaba muy triste es porque sabía que lo dejaría volver, es decir, cuando recibes la noticia que el no te dejará sola es increíble, pero he conocido chicas que están solas con sus hijos y realmente las admiro, como tienen el valor de levantarse de las cenizas del infierno que pasaron, y como las apagan, como apagan el fuego de esas cenizas y todo por sus hijos, pero yo me siento débil, no veo un futuro sin Kiba y no es que sea dependiente, bueno, lo soy, pero hasta que tenga recursos, quiero ser el ejemplo de mis hijos y realmente no quiero terminar mal con Kiba, así como han terminado sus padres o los padres de mis amigas, y sinceramente no quiero que a mis hijos les falte padre o madre y no sé que sentir sobre lo que dijo Kiba, porque él quiere conseguirle otra madre a sus hijos. ¿Acaso no soy suficiente? ¿No lo estoy haciendo bien? —Maldición—Susurré

Me quede dormida y dormirme tarde para levantarme temprano no quedaba muy bien con mi estilo de vida, pero era un sacrificio que tendría que hacer por placer. Hice mi comida, me despedí de mis hijos como 10 veces, cuando puse un pie fuera de la casa, no estaba segura de hacer esto, quería regresar corriendo, no traía en mis brazos a mi bebé, ni a Konohamaru de la mano, recuerdo gritarle instrucciones a Hanabi, recuerdo que Neji caminaba delante de mí

—No estoy segura Neji ¿Y si les pasa algo?

—Tranquila, Hanabi puede.

— ¿Y si Konohamaru llora? ¿Y si les pasa algo? ¿Y si no quiere comer? Tengo que regresar

—Vamos Hinata, relájate, esto es por ellos más que nada

Asentí, fueron los 10 minutos más largos, sentía que me alejaba más y más y más.

Estaba desesperada, Neji me dejo en la facultad mientras que él se iba a dar la vuelta para estacionar el coche llame a Hanabi para asegurarme que todo estaba bien, había chavos de mi edad, bastante jóvenes y sonrientes.

—Diviértete mamá—Me dijo Hanabi dormida

¿Enserio, alguien se puede divertir en la escuela? Entre aferrándome a mis libros, a mi bolsa, sacudí mi vestido y lo levante un poco para ver un poco mis pies, estaba nerviosa, casi hasta el punto de temblar, algunos me miraban, otros no, me acerque al mapa y vi el salón G5, pero había demasiadas vueltas, demasiados salones, y árboles, y plantas, y me entro el pánico, ¿Dónde estaba Neji? Iba a salir, iba a irme, a escapar, y di media vuelta, choque con alguien y mis libros se cayeron.

—Lo siento, lo siento, lo siento, soy un poco estúpido, dattebayo. Me detuve al instante, al escuchar sus palabras, mire su cabellera mientras el terminaba de recoger mis libros, sus labios temblaron al verme, igual los míos, sentía como mi cara se ponía roja al instante y un nerviosismo extraño me recorrió.

—G5 ¿He? Yo estuve en ese salón jeje, si quieres puedo, puedo...

—Yo...e-to

¿Enserio? ¿Se me van las palabras? Mis manos sudan, mis piernas tiemblan, su risa esfuma el temblor de mis piernas

—Vamos—Me tiende la mano para levantarnos juntos y la corriente eléctrica al aceptarla esta en todo mi cuerpo, haciendo que mi cara se ponga más roja, que me suden más las manos y que las palabras se atoren en mi garganta, ¿Que paso? ¿Que esta pasando conmigo? ¿Con mi cuerpo? Es como si ya no fuera mío, como si no lo pudiera controlar.

El teléfono en mi bolsillo empieza a sonar, interrumpiendo la palabra que iba a decir, mire el numero de Kiba, no respondí. Había sido suficiente

— ¿No responderás?—Negué, puso una sonrisa discreta— ¿Un malentendido con algún amigo, amiga, novio?—No le pude contestar—Mi nombre es Naruto Uzumaki

Dijo, supongo que esperaba una respuesta, solo me dedique a asentir— ¿Eres Hi-na-ta?—Leyó mi libro, me gire, con la cara de mil colores y le sonreí

—Supongo que no hablas mucho. ¿Cuál es tu edad?

Me agache—Veinte—Susurré, que pena decir esto.

—Tengo 21—Me dijo, supongo que con una sonrisa que no me atreví a ver, me alegre por él, que estaba a punto de terminar la carrera— ¿Te gusta esto?

—No sé de que se trata—Susurre

— ¿Fue por elección de tus padres?

—No, no, no. No fue así—Él rió por mi nerviosismo—Quiero volver a estudiar y a salir adelante, no importa que sea...Quiero, ponerle todas mis fuerzas y mis ganas

Su sonrisa se expandió y cuando noté que él me hacía sonreír me gire de inmediato—Te aseguro que no te arrepentiras, es lo mejor que puede pasar, es lo maximo. ¡Amo esta carrera! No es que sea muy bueno, o no es que sea muy presumido, pero estaba igual que tú al principio, y ahora, es lo más maravilloso que ha hecho mi existencia, pero tienes que ponerle ganas, meterle enjundía

— ¿Enjundía?—Justo en ese momento alguien más me tiro los libros—Que torpe, lo siento—Dije, y vi quién había sido, sus labios susurraron "KIBA KIBA KIBA KIBA" mis labios temblaron—Lo siento—Dije

— Es obvio

—No fue su culpa, fue un accidente—Hablo Naruto—Permiteme—Dijo levantando mis libros, no pude retirar la vista de ella, tuve que dar media vuelta y salir corriendo a refugiarme a otro lugar.

Intente buscarlo entre la gente, quise disculparme, él se había portado amable, él quiso dirigirme al salón, y yo solo...

Tonta.