Cortas pero intensas, los chicos le van a sacar provecho al verano…
Vacaciones de verano
Uno de los pequeños detalles que habían cambiado con la reforma escolar, era el momento de recepción de las notas de EXTASIS y TIMOS de fin de curso. Era inaceptable que los alumnos no supiesen cual había sido el resultado de su desempeño académico hasta casi el final de periodo vacacional, y que de igual manera, no recibiesen constancia de los libros que iban a necesitar. Así que aunque el Ministerio protestó, los alumnos de 5º de TIMOS y los de 7º que se habían examinado de EXTASIS, recibirían el 15 de julio sus notas, junto con las listas de libros para el siguiente curso escolar, al igual que el resto de sus condiscípulos. ¿Cómo iban a poder tomar medidas para mejorar si apenas se les ofrecía tiempo para ello? No era de extrañar que nadie o casi nadie volviesen a examinarse para mejorar sus notas… Hogwarts permanecería abierta durante todo ese verano, ofreciendo clases de apoyo en horario de mañana para afrontar con éxito la recién instaurada reforma escolar.
Los Malfoy habían aceptado la gentil invitación de Elwyn Rosier para pasar unos días en Francia, visitando brevemente la comarca de Gévaudan, lugar de origen de la familia y la Costa Azul. Los Gévaudan poseían un ancestral Chateau en Marvejols, a salvo de los ojos de los muggles, donde residía la rama francesa de la familia, además de muy diversas propiedades, entre otras la Île Saint-Honorat, en la costa de Cannes, rodeada por una barrera repelente de muggles. Como el cumpleaños de Draco – 5 de junio- coincidía con la época de los exámenes finales, la familia siempre celebraba formalmente este al principio de las vacaciones de verano. Lo cual venia estupendamente bien para los planes de todos. Jasón se quedaba en Hogwarts, estaba ocupado con el orfanato y además aguardaba la visita de otros miembros de su Clan. Los adultos querían tomarse unas pequeñas vacaciones antes de volver a la escuela, y deseaban pasar un tiempo en familia…así que de mutuo acuerdo y ante la generosa disposición de Rosier de extender la invitación a todos los demás, el singular grupo se marchó a Francia sin tan siquiera pasar por King Cross. Era más práctico que las limousinas de los Malfoy les llevaran directamente a la Estación Internacional de Trasladores del Ministerio…
Draco había recibido regalos y felicitaciones el día de su cumpleaños, por supuesto. Una colección de libros de hechizos, maldiciones y encantamientos avanzados de parte de Remus y Sirius, un nuevo conjunto de túnica formal de parte de sus padres, y un set de papelería personalizada, en el más fino pergamino, decorado con un bajorrelieve del escudo de armas de la familia Malfoy, de parte de Elwyn. Harry y Hermione se habían aliado para hacer su regalo, y le obsequiaron con una amplia colección de música muggle, un equipo de música compacto y un reproductor mp3, todo adaptado por ellos para funcionar con la magia residual del ambiente o la energía del aura del usuario. Incluso recibió un antiguo juego de gemelos y pisa corbata de platino y perlas, de parte de Riddle. Y un bono de regalo de parte de Jasón, válido para ser gastado en cualquier tienda de Hogsmeade o Callejón Dragón. Y eso sin contar dulces, revistas, libros y pequeños detalles de parte de sus compañeros de casa y algunos otros amigos.
En Gévaudan visitaron a la anciana abuela materna de Elwyn, Amelie, una mujer de rostro bondadoso surcado de arrugas de la edad, pero vivos, intensos y penetrantes ojos azules, que abrazó y besó sonoramente a Remus, murmurando en una mezcla de inglés y francés que era la viva imagen de su difunto padre Jean-Loup. La mujer, vivaracha y activa pese a su avanzada edad, se mostró igualmente encantada con Draco, diciendo que su nieto finalmente había encontrado alguien digno de amar. Durante dos días, recorrieron brevemente la verde campiña cercana, haciendo excursiones a pie o a caballo y visitando como meros turistas las ciudades muggles próximas. Lo cual dio pie al indiscriminado uso de ajustados pantalones de montar, pantaloncitos cortos o camisetas más que ceñidas a las jóvenes anatomías. Después se trasladaron a la Costa Azul, y tras pasear someramente por Cannes, abordaron en un velero privado la Île Saint-Honorat.
Una isla privada en la Riviera francesa era el lugar ideal para relajarse, y la playa un lugar perfectamente seguro para todos. Incluidos los chicos. En la isla se cultivaban sobre todo viñedos para la producción de afamados vinos, y bajo el disfraz de un antiguo monasterio de clausura, se alzaba una magnífica propiedad, con huertos y corrales capaces de abastecer a sus habitantes de frutas, verduras, carne y lácteos, y producir un excedente, altamente apreciado por la población local. Los escasos magos que trabajaban en la isla eran por completo leales a la familia Gévaudan, y solo un par de ellos permanecían día y noche en la isla, los demás retornaban a sus hogares terminado el trabajo diario, según un sistema de turnos. Las protecciones impedían el acceso de mugles o magos ajenos a las instalaciones, así que los adolescentes tenían permiso para explorar bodegas, campos y lagares a su gusto, sin restricciones. Sin embargo, la playa y las actividades asociadas, también eran ideales para otros propósitos más…lúdicos. Hermione, vestida en un elegante pero al tiempo sexi triquini de color negro con pequeños detalles en plata y escote halter, que siendo perfectamente decente, mostraba su espalda y sus costados, hizo relucir los ojos azules de cierto vampiro. Lo único que mantenía semejante pieza cubriendo su busto era un encantamiento adherente. Sonriendo suavemente, la castaña cubierta en una delicada túnica de playa, a juego con su ropa de baño… y absolutamente transparente, se sentó a desayunar, provocando una mirada de cierta incredulidad por parte de Draco, que rápidamente hundió los ojos en su desayuno, ante la aparición de un sonriente Elwyn vestido como un antiguo oficial del ejército británico destinado en el trópico, camisa de manga corta color caqui de algodón y pantalón corto tipo bermudas. Cada vez que se flexionaban, los bíceps y cuádriceps del hombretón amenazaban con hacer estallar mangas y perneras… Harry ocultó su leve sonrisa ante el bochorno de su amigo, y continúo untando de mermelada su croissant. Después de todo, Elwyn era el único de los adultos que había optado por algo que no fuese una túnica…
Pese a que inicialmente Riddle había decidido no vestirse para bajar a la playa esa mañana, un rato después de que todos llegaran a la cala elegida para el baño y se acomodaran en tumbonas y bajo la sombra de las flamantes tiendas de lona de algodón o las sombrillas de paja, el Lord hizo su aparición, envuelto en una ondeante túnica ligera verde agua, que ocultaba un holgado bañador clásico tipo bóxer hasta casi medio muslo y una amplia camisa veraniega de lino y algodón en color natural y manga corta. Las dos tiendas de los extremos albergaban cada una un aseo y una zona de ducha, además de un amplio espacio para vestidor, con suaves toallas a la espera de ser usadas; las tres centrales, cuyas lonas laterales divisorias estaban actualmente recogidas, formando un único espacio, disponían de cómodas butacas de mimbre, mesitas auxiliares con jarras de té helado y limonada, además de agua fresca perfumada con menta o limón, juegos de ajedrez, cartas y revistas. El suelo de la zona era un ligero entarimado de madera colocado sobre la arena dorada, y las lonas blancas y azules de la zona frontal de las tres tiendas centrales estaba sujeto a seis postes, creando una especie de poche sombreado.
Los tres jóvenes curiosearon a gusto, y procedieron a sentarse en las hamacas que habían reclamado como suyas bajo las sombrillas frente de las tiendas, para embadurnarse concienzudamente unos a otros en loción bronceadora, justo cuando los adultos emergieron de cambiarse en sus respectivos trajes de baño y Ryan tomaba posesión de un confortable sillón en la tienda. Las risas y vivacidad de los jóvenes eran contagiosas, y pronto el grupo al completo se encaminaba hacia las suaves olas de intenso color turquesa, salpicadas de espuma. De alguna manera, Rosier acabó llevando una cesta para los adolescentes, conteniendo toallas de baño y algún peine, mientras Lucius hacia lo mismo para Narcisa, que se protegía del sol con una preciosa sombrilla. Sirius, tan impaciente como los adolescentes, miraba con ojos alegres la hermosa vista mientras un resignado Remus caminaba más calmadamente detrás de él, con sus propias toallas y las de los demás adultos. Tras un largo paseo exploratorio, recogiendo conchas y charlando, los más jóvenes secundados por Sirius, clamaron por un baño. Una pelota de playa hizo su aparición, y los chicos se lanzaron alegremente a los juegos acuáticos con entusiasmo, acompañados de Elwyn, mientras Riddle se metía cautelosamente en el agua y comenzaba a nadar con elegancia. Hasta Remus acabó jugando con ellos, ante el desafío de los jovencitos, a los que se había sumado Narcisa en su elegante traje de baño azul y blanco. Poco a poco, hasta Severus entró en el agua, mientras las risas se extendían por la playa.
Después de que el juego multitudinario perdiese el interés y todos empezasen a nadar o regresasen a la playa para pasear un rato más, Severus decidió retirarse a la tienda. El ceñido short de blanca licra con dos serpientes negras en los costados y cadera baja de Harry ya era bastante revelador en seco, pero mojado…era casi transparente y no estaba haciendo mucho por la paz de su espíritu. Discretamente, se envolvió en su toalla y se encaminó a la tienda, maldiciendo la incipiente erección entre sus piernas. Afortunadamente, para cuando llegó al coqueto refugio playero, su cuerpo estaba más calmado, y tras ducharse, despojarse de las ropas de baño húmedas y vestirse con un nuevo bañador clásico, decidió leer un rato. Había seleccionando una revista sobre pociones, preparado un vaso con limonada en la mesita junto a la confortable butaca y estaba cómodamente instalado, hojeando lentamente el ejemplar en busca de un artículo de su interés. Y entonces llegó él. Húmedo y reluciente bajo el sol, con aire sonriente, Harry se metió derecho en el vestidor tras una leve inclinación de cabeza. Tras removerse un poco en la butaca, Severus se concentró en ignorar los ahogados sonidos y se sumergió en la lectura del artículo que ocupaba las páginas que tenía abiertas. Sin poder olvidar la visión que acababa de ver.
Los casi silenciosos pasos de Harry se volvieron a escuchar de nuevo y Severus acercó aun más su revista, negándose a mirar. Un poco de movimiento sobre la arena, crujir de muelles…tras un par de minutos, los ojos casi negros otearon cuidadosamente por encima de la pantalla protectora de la revista y localizaron al objeto de su curiosidad. Envuelto en una breve toalla en torno a la cintura ¡Gracias a Merlín! , el joven se aplicaba loción en el pecho con aire distraído. Severus retornó rápidamente los ojos a su revista, y maldijo profusamente, aferrándose a su frágil defensa de papel. Con voz inocente y suave, Harry le pidió que le untase loción en la espalda y tratando de no perder la compostura, el hombre lo hizo con la mayor rapidez posible. Dedicándole una sonrisa de agradecimiento, Harry se concentró en sus piernas y Severus retornó rápidamente a su asiento. ¿Qué hacer? ¿Volver a la orilla? ¿Ignorar su presencia? Estaba confuso y se giró para tomar un sorbo de limonada para humedecer su garganta, súbitamente seca. Al terminar de beber e ir a dejar el vaso, sus ojos se dilataron y el cristal resbaló de entre sus dedos, derramándose sobre la tarima y sus pantalones. Harry estaba…completamente desnudo, tumbado bocabajo al sol, su perfecto trasero reluciente de loción, las piernas deliciosamente entreabiertas, casi dejándole adivinar…El ojiverde alzó la cabeza , se apoyó en un codo y miró por encima de su hombro a su sonrojado Maestro, murmurando suavemente:
-¿Ocurre algo Severus?
Tratando de ponerse en pie, Severus denegó y musitó, sacudiéndose el húmedo regazo:
-Solo es un poco de limonada, se me ha resbalado el vaso…
Harry hizo ademan de levantarse, acentuando la turbación del adulto y entonces Bells apareció con un suave plop. La enérgica elfina rezongó audiblemente y desvaneció el arruinado vaso, mirando a su amo con levemente ojos cautelosos, después al joven; para después refunfuñar y murmurar que era preferible lavar inmediatamente las ropas. Severus se deslizó azuzado por la criaturita hacia el vestidor, para cambiarse mientras Bells limpiaba la butaca y servía un nuevo vaso de limonada para Severus. Con gesto decidido, la elfina colocó una mesita al alcance de la mano de Harry y un vaso de té helado en ella. Cuando Severus emergió vestido en un nuevo bañador, la elfina entró al baño y vestidor, y comenzó a limpiar, encargándose de dejarlo todo listo de nuevo, antes de ocuparse del baño de las damas, revolver y ahuecar almohadas, recolocar revistas por un rato, antes de desaparecer. Sonriendo para sí mismo y acomodándose, Harry cerró los ojos, relajándose bajo el sol. Al parecer su pequeña maquinación tenía algún efecto…porque Severus estaba leyendo su revista o más bien fingiendo leer…del revés. Tal vez…dentro de poco debía darse la vuelta…no quería quemarse la espalda…
