Llama a tus amigos y diles que nunca volverás

porque este es el final.

Fingé que esto es lo que quieres y no reacciones

El daño esta hecho

La policia viene demasiado lento ahora

Ya habría muerto

Amándote toda mi vida

Estás perdiendo la memoria ahora

Estás perdiendo la memoria ahora

Estás perdiendo la memoria ahora

Estás perdiendo la memoria ahora

Jugué con mis dedos en la palma de su mano, mientras lentamente los movía hasta amarrarlos juntos a los suyos. Él mordió mi oreja y lo miré a los ojos, le sonreí al mismo tiempo que cerraba los míos y él depositaba un beso en mi frente.

A la vista de las demás personas podríamos parecer dos locos, pero a la vista de nosotros éramos los dos locos más afortunados de este tiempo, disfrutando de los pequeños detalles de cada uno, él disfrutaba de mi sonrisa y yo disfrutaba el hecho de que él la notara, de que se diera cuenta de los detalles que estábamos compartiendo.

—Revisa mi bolsillo—Dijo, le agarre el bolsillo trasero, y deslice mi dedo por su trasero, él se movió hacia adelante—Ese no—Dijo, reí y busque en los bolsillos delanteros, frotando mi mano en su pierna, me mordió de nuevo la oreja, soltó mi mano y aparecieron mágicamente dos tickets, le sonreí, y de nuevo gire hacia el frente, viendo por donde caminábamos

—¿A qué cine iremos esta vez? ¿Qué películas vamos a ver?—Me gire y camine mirándolo a los ojos— Ya sé, ya sé, déjame adivinar—Puso una sonrisa, de nuevo con los tickets frente a mi cara— ¿Es en 3D? ya sé, ya sé, ¡EN 4D!—Dije con voz de monstruo

—Buen intento, ¿Quieres echarle un vistazo?—Sonreí y los tome— ¿Sabías que el siguiente mes hay partido cierto?

—Lo haré—Le dije cansada—Te acompañaré a ver a los aburridos como se llamen y gritaré para apoyo moral, te juro que esta vez no apoyaré al equipo contrario

—Esa es mi chica—Guardé los boletos en mi pantalón trasero—Pero cuídalos bien

—Sí, sí, lo que digas—Le dije— ¿Crees que las chicas hayan llegado?

—No lo sé bombón, son tus amigas

—Lo sé, pero a veces, cuando están en crisis, son un poco puntuales

—O sea…

—Si, si pasa algo se reúnen antes, oh mira ahí está Sari—La salude con la mano

—Estaré por allá—Me dijo, miré a Yagura

—Pensé que estarías con nosotras

—Sí, solo quiero ver como quedo nuestro equipo—Me aclaró

—¿No fuiste a jugar?

—Te había dicho, tenía cosas pendientes, tengo que ver si pasamos, además salí tarde del trabajo. ¿Te importaría pagar esta vez?—Me dio un beso antes de despedirse y antes de que le pudiera decir algo Yukata me agarro del brazo y me llevo a la mesa.

No le despegué la vista—¿No vas a ordenar?—Me pregunto Temari

—Nosotras ya ordenamos—Aclaró Sari—Y viniste con tu noviecito

—Ha sí, es que quedamos en hacer—Lo señale—Ya sabes, cosas juntos y así—Vi como Yagura reía con sus amigos

—¿ Y no piensa venir a saludar, o que?—Pregunto Sari

—Sí, pero, está checando como quedo su equipo, no fue a jugar porque según él tuvo trabajo y cosas que hacer, se me hace raro porque dijo que hoy pagara yo y

Me interrumpió Sari— ¿Piensas pagar lo que el consuma? TÚ

Mire a Temari, entornó los ojos ante los comentarios de su cuñada, suspiré—Ya te lo dije, hay democracia en nuestro noviazgo—Si claro, pensé, ya que no había opinado sobre esto

—¿Piensas que se gastó el dinero en otra cosa?—Pregunto Temari, asentí— ¿Y sabes en qué?

—En un Table Dance—Dijo Yukata—Te das media vuelta y ellos le están viendo el culo a otras y metiéndoles dinero en su tanga de hilos dentales

—Cálmate drama queen, no todos son como tu novio

—Mi novio no es así Sari

—Estas en negación Yukata, ¿Verdad que si Matsuri?—Me pregunto Sari, suspiré

—Si sé en qué se lo gasto, pero no es en nada que tenga que ver con otras mujeres, llevamos casi un año, dudo mucho que él me engañe con otra, estamos enamorados, si no les importa, iré a ordenar

—Aprovechando que andas de buen humor, ¿Por qué no invitas las bebidas de esta noche?—Me pregunto Temari, hice mi pulgar hacia abajo como respuesta negativa, ella sonrió y se levantó conmigo

—¿Qué le pasa a Sari? Anda de un humor tan pesado

—Así es ella

—¿Tiene problemas con Gaara?—Le pregunte

Temari alzo ambas cejas—Y yo que sé, no soy su niñera

—Una copa de chocolate, y una de limón por favor—Ordené

—Enseguida se lo llevo señorita—Me respondió con una voz gentil— ¿Mesa 6 verdad?—La miré a los ojos, y asentí un poco petrificada ante el color de sus iris y pupilas, color perla… Me pregunte si estaría ciega

—¿Has escuchado? Van a estar en la ciudad…

—¿Quién estará en la ciudad?—Le pregunte, Temari me vio como si fuera la persona más estúpida con la que haya hablado y señaló el cartel que estaba pegado en la pared, no necesite leerlo completo porque con solo los colores ya sabía quiénes iban a estar—OH POR DIOS—Trate de calmarme, y sacar los boletos con cuidado, miré en cámara lenta a Yagura, riendo con sus amigos, y cuando tuve los boletos en mis manos sudadas sentí que volví a nacer, el corazón se me detuvo unos segundos, asimilando esto y comenzó a latir frenéticamente cuando vi en los boletos el mismo color que el del cartel—OH POR DIOS, OH POR DIOS

Corrí hasta mi hombre, empujando a todo aquel que se me cruzara, no veía quien, solo corrí con las lágrimas en los ojos y salté en su espalda, llenándolo de besos—Hey

—¡NO PUEDO CREERLO! No puedo, como, ¿Cómo pudiste?, Te amo, te amo, te amo

No me detuve un segundo a asimilar lo que acababa de decir.

—52,95,8

Hasta que él utilizo los números de los elementos… Me le quede mirando fijamente, con la sonrisa en la cara.

Ahí fue cuando me di cuenta que a veces no es bueno compartir las emociones, compartir los sentimientos, que a veces estaba equivocada en que él me prestará atención, a mis gestos faciales, a mis movimientos, porque él se daba cuenta de mis acciones y yo de las de él, este momento pude verlo en cámara lenta, era la primera vez que le decía Te amo y mientras mi sonrisa se desintegraba la de él se formaba y lo absurdo de esto es que los dos lo notamos al mismo tiempo y el momento se hizo incómodo.

Esto realmente era feo, él ahora sabía que yo no quise decir eso, y yo me di cuenta que lo había dicho.

—Hola Mat—Gaara me revolvió el cabello, me beso la mejilla y saludo a Yagura— ¿Saben dónde etsa Sari?

Me enfoque en Gaara y fingí buscar a Sari, ya sabía dónde estaba—Por allá—Le dije, fingiendo ganar un poco de tiempo

—52,10,42,16.19.6,8,7,23,68,16,18.

—16,53—Le dije

Claro, nadie nos entendía, solo nosotros.

—Te he estado buscando—Llego Sai—Lo siento Yagura, me temo que te la robare por hoy

—¿Qué sucede?—Le pregunte, no intento responderme, solo me tomó de la mano y me saco de la tienda—Sai, por favor, me asustas

Me abrió la puerta del carro y él se fue rápido a su lugar, no me gustaba preguntarle las cosas dos veces, porque sabía cómo era, se enojaba, vi sus mangas dobladas y la primera línea de su tatuaje, y vi como sus nudillos se ponían blancos de agarrar el volante, también sentí la fuerza con la que apretaba el acelerador, y sentí el impacto cuando me hice hacia atrás, esto era malo.

Nos dirigíamos al hospital, coloque la mano en la puerta, para huir, ya sabía que era lo que quería.

—No necesito uno de tus berrinches, entrarás Matsuri—Me dijo, sus ojos estaban llorosos, maldición.

Trague y respiré hondo, el nerviosismo hacía que quisiera comerme las uñas, Sai estaciono el coche en cualquier lugar, y me dedico una sonrisa, maldición, su propósito era que viniera a ver a esa vieja antes de morir.

Tome el teléfono y envié un mensaje rápido a Yagura, "Quiere que vea a la vieja" Yagura solo me respondió con una cara feliz, suspiré, mi abuela no fue fanática de Yagura o de mi padre, la vieja fue la causa del divorcio de mis padres y probablemente la causante de la muerte de mi hermano, intentó separarme de Yagura y no sé lo puedo perdonar, no tiene derecho a juzgar a alguien solo porque no tenga dinero, solo porque sea diferente a la gente que ella conoce, su vida me parece tan carente de sentido.

Entre al hospital, con cara de aburrida, puede que el propósito de Sai sea bueno, pero ni aunque este en una camilla cambiará el hecho de que yo pueda perdonarla, ella hizo pedazos muchas cosas que debieron ser felices, ella genero un conflicto y un hueco irreparable en la familia.

Sai presiono los botones del elevador, pensé que diría "Pon una buena cara" o cosas por el estilo, pero lo único que me dedico fue una fría mirada, acompañado de un silencio perturbador, respingué, odiaba estás situaciones, me sentía hipócrita, pero no más que la vieja que estaba en la camilla.

Las puertas se abrieron y el olor a desinfectante me llego a la nariz, tuve que rascarme el brazo, es como si sintiera que ya metían la aguja en mí, un escalofrío me recorrió y papá estaba entrando.

—¿Qué haces aquí?—Le pregunte, tosió para disimular las lagrimas

Derecho estaba la habitación de la vieja, sentí como el escalofrío se subía a mi cabeza, la vieja me señalo con su dedo viejo—Le dije que mi nieta vendría, es ella—Dijo, suspiró y sonrió, su mano cayó de golpe y sus ojos se quedaron fijos en mí, solté todo lo que tenía en la mano, mi padre y Sai corrieron de inmediato, yo estaba en shock, no pensé que, no creí que, esto…

Entre al elevador de nuevo, y presioné los botones rápido, junte lo que se había caído, y me tambalee, intente calmarme, me puse la mano en la boca, ocultando mis lamentos, tratando de respirar. Cuando las puertas se abrieron solté el grito, y Yagura entró, me abrazo.

—Ella, ella…

—Shhh, shhh—Sé que volteaba a todos lados, trataba de concentrarme en lo que él hacía y no en lo que yo sentía, pero el dolor siempre será más fuerte que tus percepciones, que lo que sucede alrededor, cuando sientes dolor solo te puedes concentrar en lo blanco que es, tratas de encontrar una salida pero el blanco es tan cegador que duele, que te marea…

—Tengo que—Le dije, sin terminar—Me voy a —Le dije

—Te sostengo—Me susurró y depositó un beso en mi mejilla, todo estaba tan blanco

Comencé a ver mi vida con colores.

—Quiero, estar sola—Le dije a Yagura

—Si es lo que quieres lo respeto, pero tengo que llevarte a tu casa, no me perdonaría que te llegara a pasar algo

Asentí, mientras la palabra perdonaría resonaba en mi cabeza, estaba en medio de la nada y voces aparecieron gritando "Perdonar" "Perdonar" Me hacía cada vez más pequeña, me hacía frágil, veía el entorno blanco agrietándose, pero debajo de esa cascara blanca había otra más blanca, y más blanca, y más cegadora.

Abrí mis ojos, y estaba en mi casa, en mi habitación, en mi baño.

—¿Cuánto tiempo?—Le pregunte

—Un par de horas, te desmayaste, estabas ardiendo

Me dijo, mientras me acomodaba el cabello detrás de la oreja. Literalmente me sentí desnuda, abracé a mis rodillas, el agua fría era nada comparada a la ventisca helada que había en mi interior, hundí mi rostro en mis piernas, Yagura depositó besos en mi espalda, y salió de la habitación, empezaba a hipear mientras el bajaba las escaleras, hasta que escuche la puerta comencé a soltar el llanto, sus ojos estaban en mí y con una sonrisa, como si fuera lo más bonito que hubiera visto antes de su muerte.

Este dolor no se explicaba, mi piel empezaba a arrugarse, se volvía blanca y esto fue tan doloroso.

No supe cuánto tiempo me quede en la bañera.

Me enderece y salí directo a mi cama, me envolví en la sabana, y así duré.

"Dile a tu novio que me debe dinero" Me envió el texto Sari

"No quiero que lo pagues tú" De nuevo era Sari

"Si no respondes, te juro que dejaré de hablarte" Sari nuevamente

Ignoré mi teléfono, en la noche Yagura entro a alimentarme.

—¿Dónde está papá?—Le pregunte

—Siguen en el hospital

—¿Fuiste?

—Sí, estuve ahí

Quería que mi ceguera se esfumara.

—Yagura, me duele—Le dije, intento meterme un pedazo de gelatina a la boca y negué

—Te dolerá más si no comes

—Yagura—Me quite la sabana—Hazme el amor—Le dije, él me miraba a los ojos

—No puedo

—¡Hazlo!

Pensé que iba a decir que no quería utilizarme. Pensé que…

—No puedo dejar que me utilices para calmar tu dolor, eso no sería sano.

—No lo hago

—Lo haces cariño, sabes que te quiero

—¿No me amas?

—Te amo si es lo que quieres escuchar, si estás preparada, ambos somos lo suficientemente inteligentes para esperar por un amor más denso. Nos merecemos más

—Nos merecemos más para amarnos completamente

—Así es—Junte mi frente con la de él—Nuestro amor es más energía potencial que cinética—Solo me dedico una sonrisa

Suspiré, me acomode en sus brazos mientras él me echaba la sabana encima.

—¿No iras al trabajo?—Le pregunte

—No, es más importante estar contigo

—Es más importante el trabajo, no te preocupes por mí, estoy comiendo—Le dije, metiéndome una cuchara a la boca—Ve

—No te dejaré sola

—Yagura, quiero estar sola—Le dije, pero no me hizo caso—Te lo digo en verdad

Asintió

—¿Cómo, te sientes?

—No debí decir te amo sin sentirlo, nos hace falta más.

—¿Tu abuela?

—No estoy lista para hablar de eso

—Somos personas Matty, tenemos que decir lo que sentimos en cualquier momento, hace un par de horas decías que veías todo en blanco, mira tú techo—Vi pequeñas luciérnagas, luces de neón pegadas en mi techo—Es fácil lo que se hace con luces, gel y baterías

—Es hermoso—Le dije, asombrada, puse una sonrisa

—No quiero que te falten colores nunca

—Eres mi arcoíris—Le dije, y le besé la punta de la nariz

—Esto es más romántico que un beso en la frente—Me dijo

—Tienes que ir a trabajar—Le dije, sus ojos decían la verdad, él no quería alejarse de mí—Lo siento pequeña—Me besó la mano—Vendré a verte más tarde ¿Sí?

Asentí, me dio otro beso y partió, me envolví en la sabana y cerré los ojos.

Abrieron las persianas.

—¿No estarás con nosotros?—Pregunto mi madre, no respondí

En la cegadora luz de la mañana fui encontrando diversos colores hasta que llegaba la obscuridad y tenía que mirar atentamente el techo para que la blancura no me cegara, y abrían las persianas y cerraban las persianas y las abrían y las cerraban.

Y me alimentaban y me vestían y me bañaban.

Y abrían las persianas y las cerraban y las luces llegaban a mí en forma de sueño y sentía, olía y escuchaba los colores, era como estar en otro lugar.

—¿¡Te estoy hablando!?—La sacudida hizo que reaccionara—He estado hablando como loca durante media hora con un fantasma

—Sari, tranquila—Le dijo Yukata

—Esta es la segunda semana que asistimos a clases y Matsuri no está presente, quiero saber porque no responde mis llamadas, porque no responde mis mensajes o video-llamadas, quiero saber porque está dejando de ser mi amiga

—Basta Sari, Matsuri no está en condiciones de recibir visitas—Había entrado Sai

—Soy su amiga

—Y como amiga tienes que respetar el tiempo—Entro Yagura

—Esto es ridículo, son las seis de la tarde y sigues en pijama—De nuevo se alteró Sari—Esto es inaceptable

—Yagura, dile que se vaya—Le dije con voz débil y me acurruque en mi almohada, no quería ver la cara de Sari

—Matsuri ¿Estás consciente de lo que estás haciendo?

—Sari vete—Le dije

—Éramos amigas Matsuri, desde la infancia hemos sido mejores amigas, ¿Qué te está pasando?

No sé qué paso, pero cuando quite la almohada, tenía a Sari arrodillada al lado de mi cama sin nadie alrededor

—Sé que no sé cómo ser una buena amiga y tal vez deba esforzarme un poco más, pero tú eres mi única amiga, y me he sentido un poco celosa de que, estés con Yagura, a mí no me cuentas nada, ya no es lo mismo entre nosotras dos, Matsuri, quiero cuidarte, quiero estar ahí para ti, pero tú no me dejas

—Sari—Le dije—Mi abuela murió

Le temblaron los labios antes de responder—Pensé que la odiabas

Asentí—Pero ella me miro como si fuera lo más bonito en este mundo, como si fuera la luz al final de su túnel, Sari, ella lo hizo, como si yo fuera perdonada por ella y como si con esa sonrisa de viejita moribunda la perdonaría

—¿Y la perdonaste?

—No puedo, porque hable muy mal de ella, ella hizo malos actos Sari

—No perdones a alguien si no quieres, hay momentos para eso—Intenté sonreír, ella era un asco en estas situaciones, pero quería estar ahí para mí, no podía llenarla con mis pesares, no podía poner una carga en ella—Pero será muy lamentable que sigas recorriendo tu camino con ese peso encima, el tiempo no cura nada si es lo que estás pensando, los actos lo curan todo, y no creo que estando encerrada en tu habitación te lleve a algo bueno, fue un cambio muy drástico en tu vida, es como si estuvieras en agua tibia y comenzara a congelarse, no sabes que sentir porque estas en medio del día y de la noche, en una ciudad que no tiene sentido

Me tendió la mano y se la acepte, me puso los tenis y al cruzar la puerta de mi habitación, todo había cambiado, había nuevos cuadros, nuevos tapetes, nuevos muebles

—¿Estoy en mi casa?—Le pregunte

—sí—Respondió—Me encargaré de esto—Seguramente le dijo a Yagura—Soy su amiga

Deje que me llevara a donde ella quisiera, no imaginé que vendríamos a este sitio, nos bajamos del auto y nos sentamos en el pasto, las canciones de Chavela Vargas se escuchaban de fondo, aguante con todas mis fuerzas la tristeza. Veía a los ancianos tocar con sus dedos sus pequeñas guitarras, los veía tocar instrumentos con sus dedos artríticos y a los demás bailando.

—Cuantas cosas quedaron prendidas hasta dentro del fondo de mí alma, ¿Cuántas luces dejaste encendidas? Y yo no sé cómo voy a apagarlas, ojala y que te vaya muy bonito.—Me susurró Sari tomando mi mano

Observe como un señor mayor arrojaba un globo de cantoya al cielo y aplaudía cuando esté se elevaba, supongo que era su hija la que lo ayudaba.

—Con esto, mi familia sabrá que estoy aquí y vendrá por mí—El corazón se me rompió más de lo que ya lo tenía, pensé que ella era su hija, así que ella solo se dedicó a sonreírle—Aquí estoy, aquí estoy—Decía, moviendo las manos hacia el cielo

Me acerque a donde estaba él—Hola, que bonito globo

—Hola—Me respondió, más interesado en el globo que se acababa de ir—Mi familia vendrá por mí en cuanto vean el globo

—En lo que llegan ¿Me permitiría bailar?

Enfocó la atención en mí y me sonrió, una sonrisa muy triste y tomó mi muñeca, agarré uno de sus hombros y él sujeto mi espalda, comenzamos a bailar lento.

—Tienes que seguir la música niña, es lento, no tan rápido

—Sí

Soledad, fue una noche sin estrellas cuando al irte me dejaste tanta pena y tanto mal. Soledad, desde el día en que te fuiste en el pueblo solo existe un silencio conventual. Soledad, los arroyos están secos, en las calles hay mil ecos que te gritan sin cesar. Soledad, vuelve ya, a quitar con tus canciones para siempre los crespones que ensombrecen mi solar, soledad, vuelve ya, vuelve ya, mi soledad.

Cerré los ojos ante el movimiento, sentí que el viejito se retiraba, y seguí bailando yo sola entre la multitud con los ojos cerrados, mientras tocaban canciones de Chavela, mientras sentía que le rendían tributo a mi abuela, bailaba en una mescla de cenizas, fuego, aire y tiempo, en medio de globos de cantoya y luz de luna, en medio de personas que tenían el tiempo contado, en medio de promesas y de corazones rotos.

No sé qué tienen las flores, llorona, no sé qué tienen las flores llorona, las flores del campo santo. Y cuando las mueve el viento, llorona, parece que están llorando. Ay de mí llorona, llorona, llorona, de azul celeste, aunque la vida me cueste llorona, no dejaré de quererte.

Sabía que Sari no soportaría mi pena, sabría que se iría, que no intentaría esforzarse, y me dejaría sola, sabía que aparecería Yagura, supongo que la única persona en la que podría confiar sería en él. Observe como él miraba mis movimientos, como ponía una sonrisa triste, como intentaba tomar mi dolor y llevárselo…

—Te quiero porque me sale llorona, de las entrañas del alma, te quiero porque te quiero